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Medicamentos comúnmente prescritos para Hemorroides (almorranas)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 5 mg bisacodiloPrincipio activo: BisacodiloFabricante: Opella Healthcare Spain S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SUPOSITORIO, 10 mg bisacodiloPrincipio activo: BisacodiloFabricante: Opella Healthcare Spain S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SEMISOLIDO RECTAL, 5 mg/g +5 mg/gPrincipio activo: HidrocortisonaFabricante: Laboratorio Reig Jofre, S.A.No requiere receta
Todo el mundo tiene hemorroides: son acúmulos de vasos en la pared del canal anal que ayudan a retener el contenido del intestino. Se convierten en enfermedad cuando se llenan de sangre, aumentan de tamaño y empiezan a sangrar o a salir hacia fuera. La crisis suele pasar sola en unos días si se corrige lo que la ha provocado. Pero la sangre al defecar nunca debe atribuirse a las hemorroides «por defecto»: primero hay que asegurarse de que la causa es esa.
Cómo se manifiesta
- sangre roja viva, en el papel higiénico, en gotas dentro de la taza o en vetas por encima de las heces, pero no mezclada con ellas;
- un bultito o una masa blanda junto al ano, que puede aparecer al hacer fuerza y volver a meterse;
- picor, humedad, restos de moco en la ropa interior;
- sensación de no haber vaciado del todo el intestino;
- molestia y escozor, con menos frecuencia dolor intenso.
El dolor fuerte, precisamente, no es propio de las hemorroides. Si duele de verdad, suele tratarse o bien de la trombosis de un nódulo, o bien de una enfermedad completamente distinta.
Internas y externas: la diferencia que decide el tratamiento
Las hemorroides internas están por encima de la zona donde hay terminaciones dolorosas. Por eso sangran pero apenas duelen. Se distinguen según cuánto salen: al principio no asoman en absoluto, luego se exteriorizan al hacer fuerza y vuelven solas, más adelante hay que reintroducirlas con la mano y, en el último grado, quedan fuera de forma permanente. De ese grado depende directamente si bastan las pomadas y la fibra, si hace falta un procedimiento ambulatorio o una intervención.
Las hemorroides externas están bajo la piel del borde del ano y sí son sensibles al dolor. Su mayor problema es la trombosis: la sangre se coagula dentro del nódulo y en cuestión de horas aparece junto al ano un bulto duro, azulado y muy doloroso. El dolor es máximo los dos o tres primeros días, luego cede poco a poco, y el nódulo puede reabsorberse en dos o tres semanas. Justamente en esos primeros días el médico puede extraer el coágulo con una pequeña maniobra y quitar el dolor deprisa; después ya tiene menos sentido.
Aparte están los repliegues cutáneos anales, colgajos blandos de piel que quedan tras una trombosis pasada. No duelen ni sangran ni necesitan tratamiento, pero dificultan la higiene y a menudo se confunden con unas «hemorroides que no se curan».
Sangre al defecar no siempre es hemorroides
Exactamente las mismas molestias aparecen en otras enfermedades, y algunas de ellas requieren un enfoque totalmente distinto.
- Fisura anal. Dolor agudo, cortante, durante la deposición y mucho rato después; la sangre es escasa y roja viva. En la fisura el dolor es mayor que en las hemorroides, y puede no haber ningún nódulo.
- Absceso perianal y fístula. Dolor pulsátil, hinchazón y endurecimiento junto al ano, fiebre, salida de pus. Esto lo resuelve un cirujano, no una pomada.
- Prolapso rectal. Lo que sale no es un nódulo aislado, sino un anillo de mucosa con pliegues. El tratamiento es completamente distinto.
- Enfermedad inflamatoria intestinal. Sangre y moco con las heces, diarrea, dolor abdominal, pérdida de peso.
- Pólipos y tumores del colon y del ano. La causa más importante de descartar. Deben hacer sospechar: sangre oscura o mezclada con las heces; un cambio en el ritmo intestinal que se mantiene más de unas semanas; adelgazamiento sin motivo; debilidad y palidez; ganas continuas de defecar; un sangrado que aparece por primera vez en la edad adulta avanzada; cáncer de intestino en familiares directos. Tener hemorroides no descarta nada: las tiene muchísima gente y pueden convivir perfectamente con un tumor.
Qué influye de verdad
Las hemorroides no tienen una causa única, pero el conjunto de circunstancias se conoce bien:
- el estreñimiento y el esfuerzo al defecar, la aportación principal;
- la costumbre de pasar largo rato sentado en el váter, sobre todo con el móvil en la mano;
- las heces líquidas y las idas frecuentes al baño, que irritan tanto como el estreñimiento;
- el embarazo y el parto: el útero que crece comprime las venas y los pujos producen un aumento brusco de presión;
- el trabajo sedentario y, al contrario, levantar peso con regularidad;
- poca fibra y poco líquido en la alimentación;
- el exceso de peso;
- la tos crónica.
La comida picante, el alcohol y el café no crean los nódulos por sí mismos, pero en muchas personas aumentan el escozor y el picor durante la crisis.
Cuándo hace falta atención urgente
Acuda a urgencias o llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número único es el 112) si:
- el sangrado no se detiene, el agua de la taza se vuelve roja o salen coágulos grandes;
- aparecen mareo, debilidad brusca, palidez o palpitaciones, señales de una pérdida importante de sangre;
- el dolor es tan intenso que no puede sentarse, dormir ni moverse;
- hay fiebre con escalofríos y la hinchazón y el endurecimiento junto al ano van en aumento;
- el nódulo salido no se reintroduce y se ha vuelto morado o negro;
- ha dejado de salir orina.
Al médico en los próximos días si: la sangre aparece por primera vez; las medidas caseras no ayudan en una semana; las crisis se repiten; ha cambiado el ritmo intestinal; toma fármacos que fluidifican la sangre.
Qué puede hacer usted mismo
Las medidas caseras tienen un único objetivo: ablandar las heces y dejar de traumatizar los nódulos.
- añada fibra a la dieta —verduras, fruta, cereales, salvado— y auméntela poco a poco, o tendrá hinchazón abdominal;
- beba agua suficiente: sin ella la fibra solo endurece más las heces;
- no aguante las ganas y no pase más de unos minutos sentado en el váter;
- no haga fuerza; resulta más cómodo con las rodillas elevadas, así que ponga un taburete bajo los pies;
- lávese con agua fresca en lugar de frotar con papel, y seque la piel a toquecitos;
- un baño de asiento con agua tibia de diez a quince minutos alivia el espasmo y el picor;
- el frío envuelto en un paño ayuda en las primeras horas de un nódulo trombosado;
- un nódulo salido puede reintroducirse con cuidado con el dedo limpio y una crema; si no entra o duele, no insista: hace falta el médico;
- muévase a diario, pero durante la crisis deje las pesas y la bicicleta.
De la farmacia ayudan los laxantes suaves que aumentan el volumen de las heces y las cremas y supositorios locales con efecto analgésico o antiinflamatorio. Los preparados con corticoide se usan en pautas cortas, de unos pocos días: con el uso prolongado la piel se adelgaza. Los analgésicos con codeína no sirven, porque estriñen. Los antiinflamatorios no esteroideos es mejor no tomarlos si las hemorroides sangran: aumentan el sangrado; el paracetamol es más seguro en este sentido.
Qué le propondrá el médico
Se empieza por la exploración: el médico examina la zona anal, hace un tacto rectal y una anoscopia, una revisión breve del canal anal con un tubo corto. Las hemorroides internas no se ven desde fuera y no siempre se palpan con el dedo, así que sin anoscopia el cuadro queda incompleto. Ante señales de alarma, un cambio del ritmo intestinal o un sangrado que aparece en la edad adulta avanzada se solicita una colonoscopia: la exploración del ano no muestra lo que ocurre más arriba.
Si las medidas caseras no bastan, existen procedimientos ambulatorios que se hacen en una sola visita, con anestesia local o sin ella:
- Ligadura con bandas elásticas: se coloca una banda en la base del nódulo interno y este se desprende a los pocos días;
- escleroterapia: se inyecta en el nódulo una sustancia que colapsa sus vasos;
- coagulación con infrarrojos: los vasos del nódulo se sellan con un impulso de luz.
Con nódulos grandes que salen constantemente se plantea la cirugía: extirparlos, fijar la mucosa prolapsada o ligar las arterias que los nutren guiándose por ecografía. La recuperación tras la extirpación puede ser dolorosa y dura varias semanas, por eso se llega a esa decisión cuando las opciones más suaves se han agotado. Ningún procedimiento sustituye al trabajo sobre el ritmo intestinal: sin eso los nódulos vuelven.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico valora si sus molestias encajan con unas hemorroides o se parecen más a una fisura, a una inflamación o a algo que exige estudiar el intestino, explica qué productos son apropiados en este momento, ayuda a regular el ritmo intestinal y dice si hace falta una consulta presencial con el proctólogo y una colonoscopia. Conviene anotar antes cómo es la sangre y cuándo aparece, si hay dolor y de qué intensidad, si el ritmo intestinal ha cambiado en las últimas semanas, si ha habido episodios parecidos y qué medicamentos toma, sobre todo los que fluidifican la sangre.
Con un sangrado que no cesa, dolor intenso o fiebre con hinchazón junto al ano, la consulta en línea no sirve: hay que buscar atención presencial sin demora.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Hemorroides (almorranas)
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