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Medicamentos comúnmente prescritos para Gastritis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
PANTOPRAZOL DURBAN 20 MG COMPRIMIDOS GASTRORRESISTENTES EFGImagen ilustrativaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 20 MGPrincipio activo: PantoprazolFabricante: Laboratorios Francisco Durban S.A.Requiere receta
AMOXICILINA PENSA PHARMA 1000 MG COMPRIMIDOS DISPERSABLES EFGImagen ilustrativaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Towa Pharmaceutical S.A.Requiere receta
AMOXICILINA TARBIS FARMA 500 MG CAPSULAS DURAS EFGImagen ilustrativaForma farmacéutica: CAPSULA, 500 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Tarbis Farma S.L.Requiere receta
Por dentro, el estómago está recubierto por una mucosa que pasa el día entero bañada en un ácido capaz de disolver un trozo de carne. Lo aguanta gracias a una capa de moco, al bicarbonato y a una renovación celular rapidísima. La gastritis aparece cuando esa defensa deja de dar abasto y el revestimiento se inflama. Detrás de una sola palabra caben historias muy distintas: en una persona son unos días tras una tanda de analgésicos, en otra una infección de años que se elimina en un par de semanas de tratamiento, y en una tercera una transformación lenta de la mucosa que se vigila durante mucho tiempo. Por eso la pregunta clave no es «qué tomo para el estómago», sino «qué se lo está dañando».
Cómo avisa el estómago
Las molestias de la gastritis son poco llamativas y se achacan con facilidad a la cena de la víspera. Lo habitual es dolor sordo o quemante en la boca del estómago, unas veces en ayunas y otras justo después de comer; sensación de estar lleno cuando aún queda media ración en el plato; hinchazón, eructos y ruidos abdominales; náuseas y, de vez en cuando, vómitos; pérdida de apetito y rechazo a la comida grasa; mal sabor de boca y mal aliento. Por estas sensaciones no se puede deducir lo que ocurre dentro: la intensidad de las molestias y la de la inflamación coinciden mal. Quien tiene un dolor importante puede presentar una mucosa casi limpia, y a quien no nota nada se le encuentran a veces lesiones profundas en la endoscopia. Ocurre sobre todo con el daño por analgésicos, que a menudo cursa sin ningún síntoma y se descubre ya como una hemorragia.
De dónde sale la inflamación
Las causas son pocas y están bien estudiadas:
- Helicobacter pylori, la más frecuente. Vive en el moco que cubre la superficie del estómago, neutraliza el ácido a su alrededor y mantiene durante años una inflamación de baja intensidad. El contagio suele producirse en la infancia, dentro de la familia; ser portador es muy común y en la mayoría de las personas no se traduce en nada.
- Los antiinflamatorios analgésicos (ibuprofeno, diclofenaco, naproxeno, ketorolaco, aspirina). Reducen las sustancias que sostienen la capa protectora de moco, y lo hacen en todo el organismo, de modo que un supositorio o una inyección no son más seguros que un comprimido. El riesgo sube con el uso prolongado, en personas mayores y al combinarlos con corticoides o anticoagulantes.
- El alcohol de alta graduación, sobre todo en ayunas, y el tabaco, que empeora la circulación en la pared gástrica.
- El organismo en situación crítica: una cirugía mayor, una quemadura extensa, una sepsis o un shock, cuando la mucosa sufre por falta de riego.
- La gastritis autoinmune, en la que el sistema inmunitario ataca las propias glándulas del estómago. Avanza casi sin molestias digestivas, pero va privando al organismo de vitamina B12 y de hierro; la persona acude por cansancio, falta de aire, hormigueo en los dedos e inestabilidad al andar. Conviene tenerla presente si ya hay otra enfermedad autoinmune.
Dicho sea de paso: el estrés y la comida picante no «producen» gastritis; pueden intensificar molestias que ya existen, pero no inflaman la pared por sí solos.
Cómo se busca la causa
El estudio empieza por buscar el Helicobacter, porque de ese resultado depende todo el tratamiento. Se emplea la prueba del aliento con urea, el antígeno de la bacteria en heces o la biopsia tomada durante la endoscopia; el análisis de sangre con anticuerpos sirve peor, porque sigue positivo mucho después de que la infección haya desaparecido. Las pruebas exigen preparación o darán un falso negativo: los fármacos que reducen la acidez se suspenden unas dos semanas antes, y los antibióticos y las sales de bismuto alrededor de cuatro; los plazos exactos los indica el médico. Suele añadirse un hemograma, junto con los parámetros del hierro. La endoscopia no se hace a todo el mundo: se indica cuando las molestias son tenaces, cuando el tratamiento no ha funcionado, ante los signos de alarma o si los síntomas aparecen por primera vez en una persona de cierta edad; solo así se distingue una inflamación superficial de una atrofia y se comprueba que no haya nada más grave.
Cómo se trata
El tratamiento se organiza alrededor de la causa encontrada, no alrededor de la palabra que figura en un informe, y lo decide el médico.
- Si aparece el Helicobacter, se pauta la erradicación: dos o tres antibióticos junto con un fármaco que suprime el ácido, durante unas dos semanas. La pauta la elige el médico según las resistencias de la zona y los antibióticos previos; es importante terminar el ciclo entero y, un mes después, comprobar que la infección se ha ido.
- La acidez se reduce con inhibidores de la bomba de protones y, con menos frecuencia, con antagonistas de los receptores de histamina. No eliminan la causa, pero dan a la mucosa la ocasión de cicatrizar.
- Los antiácidos y alginatos actúan rápido y poco tiempo: sirven para un apuro puntual, no para tapar los síntomas durante meses.
- Si la culpa es de los analgésicos, se habla con el médico de sustituirlos o bajar la dosis; cuando no se pueden retirar (por ejemplo, una aspirina indicada para el corazón), se mantienen y se añade protección gástrica. Decidirlo por cuenta propia es peligroso en ambos sentidos.
- Si el origen es el alcohol, ninguna pastilla funcionará mientras se siga bebiendo.
No existe una dieta que cure la gastritis por sí sola, y los regímenes restrictivos rígidos no han demostrado su valor. Tiene sentido retirar aquello que a usted concretamente le provoca dolor, y no castigarse durante años con purés.
Lo que depende de las costumbres diarias
Coma poca cantidad y más veces, y termine la última comida unas tres horas antes de acostarse; si por la noche nota ardor en el pecho, eleve la cabecera de la cama. Recorte el café, el té cargado, los refrescos de cola y las bebidas energéticas, sobre todo en ayunas, y retire del todo las bebidas de alta graduación al menos mientras dure el tratamiento. Dejar de fumar cuesta, pero es el tabaco lo que más retrasa la cicatrización. Y recuerde que un analgésico comprado sin receta para un dolor de cabeza también le pasa factura al estómago.
Qué riesgos tiene dejarla correr
Una gastritis desatendida no siempre se queda en algo inocuo. Su continuación más frecuente es la úlcera de estómago o de duodeno, y de ahí hay poco trecho hasta la hemorragia y la perforación. Con una inflamación de muchos años la mucosa puede adelgazarse y sustituirse por un tejido parecido al del intestino (gastritis atrófica con metaplasia), lo que eleva el riesgo de cáncer gástrico; no hay que alarmarse, porque ese camino dura décadas y a quienes presentan esos cambios se les programan endoscopias periódicas. La forma autoinmune con déficit de vitamina B12, si no se repone, deja cambios neurológicos que acaban siendo irreversibles. Todo ello son razones para aclarar la causa una vez y no pasarse años viviendo a base de antiácidos.
En España
- Médico de cabecera (centro de salud): valora las molestias, revisa la medicación que pueda estar dañando el estómago y solicita la prueba del Helicobacter o la endoscopia.
- Digestivo por derivación: realiza la gastroscopia y sigue los casos que lo requieren.
- Farmacia: orienta sobre antiácidos para un alivio puntual.
- Receta electrónica: la pauta de erradicación y los fármacos antiácidos se prescriben en receta electrónica del SNS.
Cuándo pedir ayuda urgente
Llame al 112 o acuda a urgencias de inmediato si aparece:
- Vómito con sangre roja brillante o con un contenido oscuro parecido a posos de café.
- Heces negras, pegajosas y de olor muy fuerte.
- Dolor abdominal intenso y repentino que impide enderezarse, con el vientre duro.
- Debilidad marcada, sudor frío, desmayo o pulso acelerado junto al dolor de estómago.
Así se manifiestan la hemorragia digestiva y la perforación, complicaciones en las que el tiempo cuenta por horas. No conduzca usted mismo ni espere a la mañana siguiente, y lleve la lista de los medicamentos que toma.
Consulta online: cuándo es adecuada
La consulta a distancia cubre buena parte del recorrido cuando el problema es gástrico. El médico pregunta cuándo duele y con qué se relaciona, repasa su botiquín y encuentra en él los fármacos que hayan podido desencadenarlo, explica si necesita una endoscopia o basta con empezar por la prueba del aliento, e indica los análisis pertinentes. También sirve para descifrar informes ya hechos («gastropatía eritematosa», «atrofia focal»…) y para llevar el tratamiento: revisar la pauta de erradicación, decidir qué hacer con los efectos adversos de los antibióticos y cuándo comprobar el resultado. Lo único que no cabe en este formato es dejar pasar los signos de alarma. El médico valora su caso y, si está clínicamente indicado, puede emitir una receta electrónica.
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Preguntas frecuentes
¿Qué es la gastritis?
Es la inflamación del revestimiento interno del estómago, que normalmente se protege del ácido con una capa de moco. Cuando esa defensa falla, la mucosa se inflama. Puede ser algo pasajero (unos días tras unos analgésicos) o una inflamación de años por una bacteria.
¿Cuál es el tratamiento de la gastritis?
Depende de la causa. Si hay Helicobacter pylori, se hace una pauta de erradicación con antibióticos y un supresor del ácido durante unas dos semanas. Si la causan los analgésicos, se retiran o se añade protección gástrica. Los inhibidores de la bomba de protones ayudan a que la mucosa cicatrice. No hay una pastilla única: la decide el médico según la causa.
¿La gastritis la causan el estrés y la comida picante?
No por sí solos. Pueden empeorar molestias que ya existen, pero no inflaman la pared del estómago. Detrás de la mayoría de las gastritis están el Helicobacter pylori y los antiinflamatorios; el alcohol y el tabaco también influyen.
¿Cuándo hace falta una endoscopia?
Cuando las molestias no ceden o vuelven, cuando el tratamiento no funciona, cuando los síntomas aparecen por primera vez a cierta edad o ante signos de alarma (sangre en el vómito o en las heces, pérdida de peso, dificultad para tragar, anemia). Permite ver la mucosa y tomar biopsias.
¿La gastritis se cura?
En la mayoría de los casos sí, cuando se encuentra y se quita la causa: al erradicar el Helicobacter o retirar el analgésico, la mucosa cicatriza en unas semanas. Dejarla correr es lo que puede llevar a una úlcera o a otras complicaciones, por eso conviene aclarar la causa una vez.
Fuentes
Médicos online para Gastritis
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