Escorbuto (déficit grave de vitamina C)
El escorbuto es una carencia intensa y prolongada de vitamina C. Solemos pensar en él como la enfermedad de los marineros de los libros antiguos, y…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Escorbuto (déficit grave de vitamina C)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 100 mg/mlPrincipio activo: ascorbic acid (vit C)Fabricante: Laboratorios Basi Industria Farmaceutica S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 1g acido ascorbico/ 5mlPrincipio activo: ascorbic acid (vit C)Fabricante: Bayer Hispania S.L.Requiere receta
El escorbuto es una carencia intensa y prolongada de vitamina C. Solemos pensar en él como la enfermedad de los marineros de los libros antiguos, y precisamente por eso hoy se pasa por alto: el médico rara vez lo tiene presente y la persona no relaciona unas encías que sangran y unos moratones en las piernas con lo que come. Pero el escorbuto no ha desaparecido. Aparece en personas con una alimentación muy monótona y tiene una particularidad valiosa: es uno de los pocos cuadros graves que revierte por completo, y la mejoría se nota a los pocos días de empezar el tratamiento.
Por qué sigue habiendo escorbuto
El organismo no almacena vitamina C durante mucho tiempo ni sabe fabricarla, así que tiene que llegarle con la comida de forma más o menos regular. Para llegar al escorbuto hay que pasar meses seguidos casi sin fruta ni verdura. Y eso ocurre más de lo que parece:
- una dieta muy monótona: por ejemplo, solo pan, pasta, té y productos procesados, sin nada fresco. Ese patrón aparece tanto por falta de dinero como por simple costumbre;
- la dependencia del alcohol: la bebida desplaza a la comida y además empeora la absorción de vitaminas;
- los trastornos de la conducta alimentaria y las dietas muy restrictivas, incluida la selectividad extrema con los alimentos en niños y adolescentes con trastorno del espectro autista;
- las personas mayores que viven solas y han dejado de cocinar: la alimentación se reduce a lo que no exige preparación;
- situaciones en las que la comida no se absorbe o no se puede comer: después de cirugía del estómago o del intestino, en la enfermedad inflamatoria intestinal, con las náuseas de la quimioterapia, o cuando masticar duele por una mala salud dental y de las encías;
- el tabaco, que por sí solo no causa escorbuto pero aumenta las necesidades de vitamina C y se suma al resto de las causas;
- los trastornos mentales graves y la demencia, cuando la persona sencillamente deja de comer.
Caso aparte son los lactantes alimentados durante mucho tiempo solo con leche de vaca hervida o con preparados inadecuados: el hervido destruye la vitamina C.
Qué se rompe sin vitamina C
La vitamina C es imprescindible para que el cuerpo fabrique colágeno, la proteína con la que están construidas las paredes de los vasos pequeños, la piel, las encías, los ligamentos, los cartílagos y el tejido óseo. Sin ella el colágeno sale frágil, y eso explica de golpe todo el cuadro: los vasos se vuelven quebradizos, de ahí los moratones y las hemorragias; las encías se ablandan y sangran; las heridas recientes cicatrizan mal y cicatrices antiguas pueden volver a abrirse. En el niño se afecta además el hueso en crecimiento, por eso el escorbuto infantil se ve distinto del adulto.
Qué aspecto tiene
Empieza de forma inespecífica, y por eso el diagnóstico llega tarde. Suelen ser varias semanas de cansancio creciente, debilidad, irritabilidad y ánimo bajo, con dolores musculares y articulares. Todo ello se atribuye con facilidad al exceso de trabajo, a la depresión o a la edad. Después aparecen los signos que ya permiten reconocerlo:
- las encías: hinchadas, blandas, de color rojo violáceo, sangran al cepillarse los dientes y al comer alimentos duros; en casos avanzados los dientes se aflojan y se caen. En quien no tiene dientes este signo puede faltar por completo;
- moratones al mínimo roce: del canto de una mesa, de la goma del calcetín, de la correa del bolso; suelen ser más numerosos en piernas y muslos;
- pelos en tirabuzón: los vellos de muslos, abdomen y piernas se enroscan y no llegan a salir, y alrededor de cada folículo se ve un punto rojo de sangrado y unas pápulas ásperas al tacto. Es el signo más característico del escorbuto y se encuentra sin más que mirar la piel de las piernas con buena luz;
- mala cicatrización: cortes y rozaduras que no se cierran en semanas, suturas quirúrgicas que se abren;
- puntos y manchas rojizas o azuladas en la piel, sobre todo en piernas y pies; en la piel morena o negra se ven peor, así que conviene mirar las palmas, las plantas y la mucosa de la boca;
- anemia, y con ella palidez y falta de aire al esforzarse;
- hinchazón de las piernas, hemorragias en el blanco del ojo y sangre en la orina, señales de que el cuadro está avanzado.
El escorbuto en el niño: cuando deja de andar
En los niños el escorbuto se presenta de una forma que hace pensar en cualquier cosa menos en una carencia vitamínica. Las hemorragias se producen bajo el periostio de los huesos largos y duelen muchísimo. El niño:
- se queja de dolor en las piernas, cojea y después se niega a andar y a ponerse de pie;
- llora cuando se le coge en brazos o se le cambia de ropa, porque le duele que le toquen las piernas;
- adopta una postura característica, con las piernas flexionadas y separadas, y grita ante cualquier movimiento de ellas;
- está irritable y pálido, pierde el apetito y puede tener algo de fiebre.
A un niño así se le suele estudiar largamente por enfermedades reumatológicas, infección del hueso o cáncer, y está bien que así sea: hay que descartarlos. Pero si además come solo un grupo muy corto de alimentos, dígaselo al médico sin rodeos: una frase sobre la alimentación puede acortar semanas el camino hasta el diagnóstico.
Cuándo consultar y cuándo es urgente
Conviene pedir cita con el médico de cabecera en los próximos días si usted o su hijo están en alguna situación de riesgo y aparecen encías que sangran, moratones sin golpes, heridas que no cicatrizan o se vuelven a abrir, o debilidad y dolor de piernas que no ceden.
La atención inmediata, es decir llamar a una ambulancia por el número único europeo 112, que funciona en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania, se reserva para otras situaciones:
- una hemorragia que no se consigue detener: de las encías, de la nariz, en las heces o en la orina;
- debilidad brusca, mareo, desmayos, falta de aire en reposo, dolor en el pecho o palidez intensa;
- un niño decaído, que no responde como de costumbre o al que cuesta despertar.
Aquí es importante no confundir dos cosas. Los puntitos rojos del escorbuto tampoco desaparecen al presionar un vaso de cristal contra la piel, pero salen despacio, a lo largo de semanas, sobre un fondo de cansancio prolongado. En cambio, si una erupción que no palidece surge en cuestión de horas junto con fiebre alta, dolor de cabeza, rigidez de nuca y un empeoramiento rápido, eso no es escorbuto, sino sospecha de infección meningocócica o de sepsis, y ahí se cuenta por minutos.
Cómo se confirma y con qué se confunde
Lo decisivo para el diagnóstico no es un análisis, sino la conversación sobre lo que la persona come realmente en los últimos meses, no lo que come «normalmente». El médico examinará las encías y la piel de las piernas y preguntará por el peso, el alcohol, las cirugías digestivas y por quién cocina en casa y cómo. La vitamina C se puede medir en sangre, pero la prueba no está disponible en todas partes y refleja más lo ingerido hace poco que las reservas, así que a menudo el tratamiento se inicia por el cuadro clínico. Suele revisarse a la vez la sangre en busca de anemia y de otras carencias: la vitamina C rara vez falta sola, y suele acompañarse de déficit de vitaminas del grupo B, de vitamina D, de hierro y de proteínas.
El escorbuto se confunde sobre todo con una vasculitis, un trastorno de la coagulación o una enfermedad reumatológica y, en los niños, con artritis, infección ósea o leucemia. Lo distingue algo muy claro: en cuanto se inicia el tratamiento, todo mejora deprisa.
Tratamiento: se mejora en días
Esta es la parte esperanzadora. El escorbuto revierte por completo y la recuperación empieza antes que en casi cualquier enfermedad con manifestaciones tan llamativas. El tratamiento es la propia vitamina C, o ácido ascórbico, en una pauta terapéutica que indica el médico, junto con la vuelta de la comida fresca habitual a la mesa.
Así se desarrolla la mejoría:
- en el primer día o dos desaparecen el decaimiento y el ánimo bajo y vuelve el apetito;
- en pocos días cede el dolor de piernas y articulaciones, y el niño vuelve a ponerse de pie;
- las encías dejan de sangrar en una o dos semanas;
- los moratones, las hemorragias alrededor de los vellos y los cambios de la piel se reabsorben en unas semanas;
- las heridas empiezan a cicatrizar con normalidad.
La vitamina C es hidrosoluble y el exceso se elimina por la orina, de modo que las pautas terapéuticas se toleran bien; si hay antecedentes de cálculos renales conviene decirlo al médico de antemano.
Cómo evitar que vuelva a pasar
Lo más importante viene después: entender por qué se llegó a la carencia. Si la causa es el alcohol, un trastorno alimentario, la soledad, la falta de recursos o una enfermedad intestinal, las pastillas solas no la resuelven y el escorbuto reaparece. Por eso el tratamiento casi siempre incluye ayuda con la causa de fondo, y a veces la intervención de otros profesionales.
La prevención en sí no necesita cifras: hay vitamina C suficiente si cada día se come fruta y verdura fresca en cualquiera de sus formas habituales: cítricos, frutos rojos, kiwi, pimiento, tomate, col y brócoli, verduras de hoja, patata. La vitamina C se destruye con las cocciones largas y con el almacenamiento en sitios cálidos, así que conviene tomar parte de la verdura cruda o cocinarla poco tiempo. Las verduras y frutas congeladas no son en absoluto peores que las frescas. Quien come así no necesita suplementos; en el embarazo y la lactancia, cualquier suplemento conviene consultarlo con el médico.
Consulta en línea
El escorbuto es justo uno de esos casos en los que mucho se resuelve hablando. El médico de Oladoctor preguntará por la alimentación y las circunstancias de forma que quede claro si hay riesgo de carencia; le ayudará a distinguir si sus encías sangrantes, sus moratones o el dolor de piernas de su hijo apuntan al escorbuto o hay que buscar otra cosa; le explicará qué análisis tiene sentido hacer; y le orientará sobre la alimentación y sobre si hacen falta suplementos si se está recuperando de una cirugía de estómago o cuida a un familiar mayor. Si por lo que cuente se ve que hace falta una exploración presencial o atención urgente, se lo dirán enseguida.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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