Epididimitis
El epidídimo es un tubo enrollado de varios metros de longitud que descansa detrás del testículo; en él los espermatozoides terminan de madurar y se almacenan.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Epididimitis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 875/125 mg/mgPrincipio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 100 mg/ampollaPrincipio activo: DoxiciclinaFabricante: Hospira Invicta S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mg (875mg & 125mg)Principio activo: amoxicillin and beta-lactamase inhibitorFabricante: Tad Pharma GmbhRequiere receta
El epidídimo es un tubo enrollado de varios metros de longitud que descansa detrás del testículo; en él los espermatozoides terminan de madurar y se almacenan. Cuando le llega una infección, se hincha y duele. Eso es la epididimitis: una enfermedad molesta pero, en la inmensa mayoría de los casos, curable con antibióticos, siempre y cuando se haya distinguido de otro dolor escrotal en el que el tiempo se cuenta por horas.
Cómo empieza y qué se nota
Lo habitual es que no aparezca de golpe, sino a lo largo de unas horas o de un par de días. Primero surge una pesadez tirante en una mitad del escroto, luego el dolor va en aumento, la piel se enrojece y se calienta y esa mitad crece de forma visible. A esas alturas ya cuesta palpar el límite entre el testículo y el epidídimo, porque la inflamación suele extenderse también al testículo.
Junto a esto pueden aparecer:
- dolor en la parte baja del abdomen o en la ingle del mismo lado, que a veces se adelanta al dolor escrotal;
- fiebre y escalofríos;
- escozor al orinar y ganas frecuentes;
- secreción por la uretra, transparente, blanca, amarillenta o verdosa;
- líquido acumulado alrededor del testículo, que se palpa como un bulto blando.
Circula la idea de que en la epididimitis el dolor cede al elevar el escroto y en la torsión no. Es un signo poco fiable y no se puede tomar ninguna decisión basándose en él.
Torsión testicular: lo primero que hay que descartar
La torsión ocurre cuando el testículo gira sobre el cordón espermático y estrangula sus propios vasos. Sin llegada de sangre el tejido muere, y para salvarlo quedan pocas horas: durante las seis primeras suele conseguirse, y a partir de ahí las posibilidades caen deprisa. Por eso un dolor escrotal nunca se vigila en casa.
Llame de inmediato a una ambulancia o acuda a urgencias ante estos signos:
- el dolor apareció de repente, en cuestión de minutos, y es intenso, a menudo de noche o después de un esfuerzo;
- al dolor se han sumado náuseas o vómitos;
- el testículo ha subido más de lo normal o está colocado en horizontal;
- dolor intenso en el escroto o en el abdomen en un adolescente o un hombre joven;
- escroto bruscamente enrojecido e hinchado en un lactante o un niño.
En esa situación no se conduce: pida que le lleven o llame a una ambulancia, en Europa al número 112. No coma ni beba por el camino, porque puede ser necesaria una intervención urgente con anestesia. La torsión es más frecuente en adolescentes y hombres jóvenes, pero hay que descartarla a cualquier edad.
De dónde sale la inflamación
La causa depende mucho de la edad y de lo que ocurrió antes de enfermar.
- En los hombres menores de treinta y cinco años ocupan el primer lugar las infecciones de transmisión sexual, sobre todo la clamidia y la gonorrea. A menudo esta es su única manifestación: llegan al escroto sin haber dado antes ninguna señal.
- En los hombres de más edad suelen ser responsables las bacterias intestinales que han subido por la vía urinaria. Les abren paso una próstata agrandada, un estrechamiento de la uretra, una sonda o una cirugía reciente de próstata o de vejiga.
- Después de una relación anal sin protección, la flora intestinal pasa a ser una causa probable con independencia de la edad.
- Las paperas en una persona no vacunada hinchan el testículo y el epidídimo unos días después de que se inflamen las glándulas salivales.
- Con menos frecuencia la causa es la tuberculosis: entonces la inflamación se alarga durante semanas, apenas duele y puede abrirse en una fístula hacia la piel del escroto; esa forma se confunde con facilidad con un tumor.
- Caso aparte es la amiodarona, un fármaco para las alteraciones del ritmo cardíaco: produce epididimitis sin infección alguna y todo se resuelve cuando el médico ajusta la dosis. De manera parecida se comportan algunas enfermedades inflamatorias generales, como la enfermedad de Behçet.
- A veces la inflamación arranca tras un golpe en la ingle o un esfuerzo intenso, cuando la orina refluye hacia el conducto deferente.
Qué ocurre en la consulta
El médico observa y palpa el escroto, el abdomen y los ganglios de la ingle, y pregunta por la micción, las cirugías recientes y la vida sexual. Lo último no es curiosidad: de la respuesta depende directamente la elección del antibiótico.
Lo que suele pedirse:
- análisis de orina y urocultivo;
- estudio de la primera porción de orina o de una muestra uretral para clamidia y gonococo;
- cribado completo de infecciones de transmisión sexual si se confirma alguna de ellas;
- ecografía escrotal con estudio del flujo sanguíneo, cuando la exploración no permite descartar una torsión, cuando se palpa un bulto o cuando el tratamiento no funciona;
- exploración de la próstata en los hombres de más edad y, si los episodios se repiten, un estudio de la vía urinaria para encontrar lo que deja pasar las bacterias.
Tratamiento y plazos
La base del tratamiento son los antibióticos, elegidos según el germen probable: la pauta para una infección de transmisión sexual y la pauta para la flora intestinal no son la misma. A veces se empieza con una inyección y se continúa con comprimidos, y a veces bastan solo los comprimidos. El ciclo dura habitualmente entre una semana y media y dos semanas, y hay que terminarlo aunque a los tres días se esté bien: una infección tratada a medias vuelve y responde peor al segundo intento.
Si la causa resulta ser una infección de transmisión sexual, tratar a una sola persona no sirve de nada. Hay que estudiar y tratar a todas las parejas de los últimos meses, y las relaciones sexuales se aplazan hasta que ambos terminen el tratamiento y una semana más después de acabarlo.
La mejoría suele notarse en dos o tres días. La hinchazón dura, en cambio, se reabsorbe despacio: puede llevar uno o dos meses, a veces hasta tres, y por sí sola no significa que el tratamiento haya fallado. Lo que sí lo significa es no estar mejor a los tres días, o estar peor: entonces hay que volver a la consulta.
Qué ayuda en casa
Las medidas caseras no sustituyen al antibiótico, pero alivian mucho los primeros días.
- El primer día o los dos primeros conviene pasarlos en reposo y sin cargar peso.
- Lleve ropa interior ajustada que sujete, y tumbado coloque una toalla enrollada bajo el escroto: elevarlo reduce la hinchazón.
- Frío envuelto en un paño, quince minutos varias veces al día. El hielo no se pone directamente sobre la piel, y calor tampoco hay que aplicar.
- Para el dolor sirven el paracetamol o los antiinflamatorios. Aquí hay una advertencia importante: si ha tenido crisis convulsivas, combinar antiinflamatorios con ciertos antibióticos no es aconsejable, así que pregunte a su médico de cabecera o al farmacéutico qué le conviene tomar.
- Beba suficiente agua y no aguante las ganas de orinar.
- Hasta terminar el tratamiento, olvídese del sexo, del gimnasio y de la bicicleta.
Si no se resuelve
A veces las cosas no siguen el guion, y conviene conocer esas posibilidades de antemano. En el epidídimo puede formarse un absceso: entonces el dolor y la fiebre se mantienen pese a los antibióticos y hay que drenar el contenido. En algunos hombres queda un dolor sordo durante meses después de haber curado la infección; eso ya no se trata con antibióticos, sino con analgesia, fisioterapia y trabajo del suelo pélvico. La inflamación de ambos lados empeora en ocasiones la calidad del semen, así que si se buscan hijos tras un episodio grave tiene sentido hacer un seminograma.
Y lo más importante. Si al terminar el tratamiento queda en el testículo un nódulo duro e indoloro, no puede atribuirse a «las secuelas de la inflamación». El cáncer de testículo es el tumor maligno más frecuente en los hombres jóvenes y sabe esconderse detrás del cuadro de una epididimitis. Cualquier bulto, cambio de forma o de tamaño o sensación de peso que persista tras la curación es motivo para una nueva exploración y una ecografía. Detectado pronto, se cura con muy buenos resultados.
Consulta en línea
A distancia se da bien el primer paso: contar cómo y con qué rapidez apareció el dolor y aclarar si encaja con una epididimitis o si se parece a una torsión y hay que ir al hospital ya. El médico indicará qué análisis conviene hacer antes de la visita presencial, interpretará los resultados, revisará la pauta prescrita y su duración y responderá a las preguntas incómodas sobre las parejas y los plazos de abstinencia. También resulta cómodo volver en línea a los tres días para decir si hay mejoría, y al mes para hablar de la hinchazón que queda. Lo que no puede hacerse así es palpar el escroto ni realizar una ecografía. Por eso, ante un dolor intenso y repentino, vómitos o fiebre alta, no escriba al médico: llame a una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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