Envenenamiento por alcohol
La intoxicación etílica grave no es simplemente «haberse pasado con la bebida». Es la situación en la que hay tanto etanol en la sangre que quedan frenadas…
En esta página
La intoxicación etílica grave no es simplemente «haberse pasado con la bebida». Es la situación en la que hay tanto etanol en la sangre que quedan frenadas las zonas del cerebro encargadas de la respiración, del ritmo del corazón y del reflejo del vómito. El hígado procesa alrededor de una consumición por hora, y ese ritmo no lo acelera el café, ni la comida, ni una ducha fría. Todo lo que se bebe por encima de esa velocidad se acumula, y por eso la persona empeora justo después de haber dejado el vaso.
Cuándo la borrachera se convierte en intoxicación
El alcohol sigue absorbiéndose desde el estómago y el intestino entre 30 y 90 minutos después del último trago. Quien se duerme en una fiesta se emborracha aún más mientras duerme: la concentración sube, la respiración se vuelve más lenta y cada vez cuesta más despertarlo. De ahí el error más frecuente, el de dejar que «duerma la mona». No todo el mundo despierta.
El límite no lo marca la cantidad bebida, sino la respuesta de la persona. Quien reacciona al zarandeo, protesta, aparta la mano y se gira solo de lado sigue estando borracho. Quien no responde ni a una voz fuerte ni al dolor, y respira despacio o con pausas, ya está intoxicado.
Señales que obligan a llamar a urgencias
No espere a que la cosa se ponga «realmente fea». Llame al 112 si aparece cualquiera de estos signos:
- no consigue despertarla: no responde a la voz, ni a que la muevan, ni al dolor;
- respiración lenta (menos de ocho respiraciones por minuto), superficial o con pausas de más de diez segundos;
- ha habido convulsiones o sacudidas;
- vomita alguien que no puede incorporarse ni sostener la cabeza;
- piel fría, húmeda, pálida o azulada; en pieles oscuras se aprecia mejor en labios, encías y lechos de las uñas;
- el cuerpo está frío al tacto aunque la habitación esté caldeada;
- no reconoce el lugar ni a quienes tiene al lado;
- se le escapa la orina o las heces.
Llame también cuando por fuera la cosa parezca aguantable pero exista un agravante: ha bebido un niño o un adolescente; la bebida procede de un origen desconocido; se han tomado junto con el alcohol somníferos, ansiolíticos, analgésicos o antidepresivos; la persona se ha caído y puede haberse golpeado la cabeza. No la lleve usted mismo conduciendo: el estado cambia por el camino y dentro del coche no hay forma de ayudar.
Qué hacer mientras llega la ayuda
El objetivo es único: que no se ahogue y que no se enfríe.
- no la deje sola ni un minuto;
- si está inconsciente pero respira, colóquela de lado, con la cabeza también girada y algo inclinada hacia abajo, y flexione la pierna de arriba para que quede estable: así el vómito sale hacia fuera y no hacia los pulmones;
- si está consciente, siéntela para que no se duerma boca arriba;
- tápela con una manta o un abrigo y sáquela del frío;
- cuente las respiraciones y vigile que no se vuelvan más escasas;
- dé agua únicamente a quien esté lúcido y trague con seguridad, y siempre a sorbos pequeños;
- tenga preparado lo que va a contar al equipo médico: qué bebió y cuánto, qué medicación toma, si hay diabetes, epilepsia o enfermedad del corazón o del hígado.
Lo que no debe hacerse:
- provocar el vómito: con la conciencia embotada el contenido pasa a los pulmones, y esa es una de las principales causas de muerte en estas intoxicaciones;
- darle café o bebidas energéticas: la cafeína no elimina el alcohol, solo disimula el sueño y da una falsa sensación de mejoría;
- meterla en una ducha fría o sacarla al frío: los vasos de la piel ya están dilatados, el calor se pierde deprisa y se añade el riesgo de caerse o perder el conocimiento dentro del agua;
- darle más alcohol «para equilibrar», tumbarla boca arriba y marcharse, o administrarle pastillas al azar.
Por qué es peligroso de verdad
- Aspiración del vómito. El reflejo está anulado y la persona está boca arriba: el contenido del estómago entra en la vía respiratoria. Después vienen la asfixia o una neumonía grave.
- Parada respiratoria. Con concentraciones altas, el centro respiratorio deja de responder a la acumulación de dióxido de carbono.
- Bajada del azúcar en sangre. El alcohol bloquea la producción de glucosa en el hígado. Ocurre antes en niños, en personas delgadas o desnutridas y en quien bebió sin comer. Da convulsiones y pérdida de conciencia, y desde fuera se confunde con una borrachera cualquiera.
- Hipotermia. Los vasos dilatados ceden calor y la sensación de frío desaparece. Dormirse en la calle resulta mortal incluso con temperaturas por encima de cero.
- Alteraciones del ritmo cardíaco. Un único episodio de consumo abundante puede desencadenarlas en alguien joven y sano.
- Traumatismo craneal que pasa inadvertido. Un sangrado bajo las cubiertas del cerebro tras una caída se manifiesta igual: torpeza, vómitos, confusión. Si hubo golpe en la cabeza, hay que decirlo sin falta.
Cuando no se trata de alcohol corriente
La situación más traicionera son las bebidas adulteradas. El metanol apenas se distingue del alcohol etílico por el sabor o el olor, y es incomparablemente más tóxico. Su rasgo característico es el retraso: durante las primeras 6 a 24 horas la persona parece solo borracha, y solo después aparecen la niebla ante los ojos, la pérdida de visión, el dolor abdominal intenso y una respiración profunda y ruidosa. Ahí el tiempo se cuenta por horas: el tratamiento funciona mientras el tóxico no se ha transformado en los productos que destruyen el nervio óptico y los riñones. Un retraso parecido se ve con los líquidos que contienen etilenglicol e isopropanol. Si la bebida salió de una garrafa sin etiquetar o se compró por vías informales, dígalo enseguida al personal sanitario.
Hay otros dos motivos para no demorarse. Los niños: el alcohol de las bebidas, las lociones, los perfumes y el gel de manos les hunde el azúcar con cantidades que a un adulto le parecen ridículas. Y las mezclas: el alcohol junto con somníferos, ansiolíticos, analgésicos opioides, relajantes musculares y parte de los antihistamínicos deprime la respiración más de lo que lo haría cada sustancia por separado. Además, con algunos antibióticos y antifúngicos incluso una dosis pequeña provoca una reacción aparatosa con enrojecimiento, vómitos y caída de la tensión.
Qué se hace en el hospital
No existe antídoto para el etanol, y ponerse un suero no equivale a despejarse antes: la vía reposa líquidos y sales, pero apenas modifica la velocidad a la que el alcohol se degrada. El ingreso sirve para sostener a la persona hasta que su cuerpo termine el trabajo. Se vigila la respiración, se administra oxígeno o se asiste la ventilación si hace falta, se pone glucosa cuando el azúcar está bajo, se abriga, se reponen líquidos y se añade vitamina B1 a quien lleva años bebiendo y comiendo mal. Ante la sospecha de un producto adulterado se piden análisis adicionales y se recurre a medidas específicas, incluida la depuración de la sangre con máquina. Si hubo golpe en la cabeza, se hace una prueba de imagen. Los sueros a domicilio para «cortar la borrachera» no sustituyen nada de esto y, en una intoxicación grave, son peligrosos por sí mismos.
Cómo no llegar a ese punto
- alterne las bebidas alcohólicas con agua y no beba con el estómago vacío;
- los destilados de un trago y los juegos de beber a velocidad son el camino más habitual a la intoxicación entre los jóvenes;
- pregunte de antemano si su medicación habitual es compatible con el alcohol;
- evite beber tras una noche sin dormir, una enfermedad, un esfuerzo físico intenso o una deshidratación;
- compre bebida en establecimientos que respondan de ella: es la única protección frente a los productos adulterados;
- acuerden en el grupo que a quien se queda inconsciente no se le deja durmiendo, sino que se le pone de lado y se le vigila;
- si los episodios graves se repiten, la cuestión ya no es una noche concreta y conviene hablarlo con un médico.
Consulta en línea
La consulta a distancia no sustituye a urgencias: ante cualquiera de las señales anteriores hay que llamar al servicio de emergencias. Pero el médico, por vídeo o por mensajes, ayuda donde la decisión no es evidente: valora el peligro real de la situación, explica qué vigilar en alguien que se ha quedado en casa después de una noche dura, revisa la compatibilidad del alcohol con su medicación, indica qué análisis conviene hacer tras un episodio de intoxicación y a qué profesional acudir si se repiten. El seguimiento posterior puede llevarlo su médico de cabecera.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Envenenamiento por alcohol
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Envenenamiento por alcohol con un médico online.














