Dedo en martillo
Un balón que golpea la punta del dedo, el dedo que se engancha en la sábana o en el calcetín al vestirse, y desde ese momento la última falange cuelga y no se…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Dedo en martillo
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 gPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Mabo Farma S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Galenicum Health S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorio Stada S.L.Requiere receta
Un balón que golpea la punta del dedo, el dedo que se engancha en la sábana o en el calcetín al vestirse, y desde ese momento la última falange cuelga y no se levanta. El dolor suele ser tan moderado que se acude al médico al cabo de una semana, o de un mes: «solo ha sido un golpe». En realidad se ha arrancado el tendón que estira la punta del dedo, y de la rapidez con que se inmovilice el dedo en posición recta depende que la falange quede doblada para siempre. El tratamiento casi nunca necesita cirugía: hacen falta una férula y paciencia.
Qué aspecto tiene
La punta del dedo queda caída y no se levanta sola. Comprobarlo es sencillo: apoye la mano con la palma sobre una mesa e intente despegar de ella solo la falange de la uña. Con esta lesión no se levanta en absoluto, o se levanta mucho peor que en el dedo sano. En cambio, si otra persona le estira la falange, se endereza con facilidad y sin resistencia: eso es justamente lo que distingue la rotura del tendón de una luxación o de una articulación bloqueada.
Por encima de la última articulación suele haber hinchazón y dolor al tocar, a veces un hematoma; en la piel morena y oscura el enrojecimiento se ve peor, así que guíese por la hinchazón y por el dolor a la presión. La sangre bajo la uña, una uña que se despega o una herida en la base de la uña indican que la lesión no se ha limitado al tendón.
La gran trampa de esta lesión es su aspecto insignificante. El dedo se dobla, nada molesta, así que la persona lo sigue usando mientras el tendón cicatriza alargado y la falange se queda caída.
Qué ocurre dentro del dedo
El tendón extensor recorre el dorso del dedo y se inserta en la base de la última falange. Cuando la punta estirada recibe un golpe brusco en el eje del dedo, la falange se dobla a la fuerza y la inserción cede. Hay dos posibilidades: se rompe el propio tendón, o se desprende junto con un fragmento de hueso, y entonces se habla de la variante ósea de la lesión.
A partir de ahí funciona una mecánica sencilla. El tendón flexor de la cara palmar está intacto y sigue tirando de la falange hacia abajo, pero ya no tiene contrapeso. Por eso la punta cuelga y por eso no se endereza sola: mientras los extremos del tendón estén separados, no pueden unirse bien. El tratamiento tiene un solo objetivo, acercarlos y mantenerlos quietos, y eso es lo que hace la férula.
De ahí se entiende también por qué no hay que «ejercitar» el dedo. Cada flexión de la falange de la uña rompe lo poco que se ha unido, y la cuenta de las semanas vuelve a empezar.
Qué hacer antes de ver al médico
Mantenga la punta del dedo recta y no la doble: eso es lo más importante. Hasta que el médico lo examine puede colocarse una férula provisional: sirve cualquier tira rígida y plana de la longitud adecuada, sujeta con venda o con esparadrapo de modo que la última falange quede estirada. No hay que tirar del dedo ni intentar recolocarlo, ahí no hay nada que recolocar.
Aplique frío a través de un paño durante quince o veinte minutos y repítalo el primer día; mantenga la mano en alto, sobre todo las primeras horas, para que se hinche menos. Quítese los anillos enseguida, también los de los dedos vecinos: en unas horas la hinchazón puede hacerlo imposible. Para el dolor sirven el paracetamol o los antiinflamatorios a las dosis habituales, si no tiene contraindicaciones para tomarlos.
Conviene ver al médico en los días siguientes, mejor en las primeras cuarenta y ocho horas. La lesión reciente se trata de forma más sencilla y previsible, pero incluso semanas después no es tarde para poner la férula: también sirve en los casos de evolución larga, de modo que «ya es tarde, para qué» es un mal motivo para no consultar.
Cuándo hay que acudir el mismo día
Esta lesión no suele necesitar una ambulancia, pero hay señales con las que no se puede esperar. Busque atención el mismo día si:
- hay una herida sobre la articulación, una erosión que sangra o el dedo ha sido atravesado por algo punzante: la lesión abierta amenaza con infectar la articulación;
- la uña está arrancada, se ha salido de su lecho o hay un hematoma grande debajo;
- el dedo se ha puesto pálido, frío o se ha quedado dormido;
- el dedo está claramente desviado hacia un lado, acortado, o la articulación parece desplazada;
- la lesión se ha producido por una mordedura de animal o de persona;
- días después de la lesión el dedo se enrojece, se calienta, duele de forma opresiva, aparece pus o sube la fiebre.
Vigile aparte la piel bajo la férula. Las zonas blancas, húmedas o ulceradas, un dolor que va en aumento bajo la férula y el mal olor significan que la férula aprieta y hay que rehacerla, no aguantarla.
Cómo se llega al diagnóstico
El médico explora el dedo y comprueba la extensión: sujeta la articulación media y pide que se levante la punta. Compara con el mismo dedo de la otra mano, valora hasta dónde llega la extensión pasiva, comprueba la sensibilidad y la circulación y revisa la uña y la piel.
Casi siempre hace falta una radiografía en dos proyecciones, con una lateral estricta. Responde a dos preguntas de las que depende el tratamiento: si hay un fragmento óseo arrancado y de qué tamaño es, y si la propia falange se ha desplazado respecto a la articulación. Un fragmento pequeño sin desplazamiento se trata con férula igual que la rotura del tendón; un fragmento grande y una subluxación cambian la conducta.
En niños y adolescentes hay una situación aparte que conviene conocer: en ellos la línea de fractura puede pasar por el cartílago de crecimiento, y justo al lado está el lecho de la uña. Si un niño con esta lesión tiene la uña dañada o una herida en su base, se considera una fractura abierta y exige valoración urgente, no esperar.
El tratamiento con férula
La férula mantiene la última articulación estirada o ligeramente hiperextendida y deja libre la articulación media, que hay que mover con normalidad para que no se ponga rígida. La férula se lleva sin interrupción unas seis u ocho semanas y después, durante algunas semanas más, se pone por la noche y para los esfuerzos.
La condición esencial es que el dedo no se doble ni una sola vez en todo ese tiempo, tampoco en el momento del cambio. Si ocurre, el plazo se cuenta desde el principio, así que vale más dedicar dos minutos de más a un cambio cuidadoso que perder tres semanas de tratamiento.
Si al retirar la férula la punta vuelve a caer, el médico suele proponer otro ciclo de la misma duración, y con frecuencia funciona. En lesiones de semanas o meses de evolución también se prueba la férula: el resultado es peor que en las recientes, pero en muchas personas la deformidad disminuye claramente.
El cuidado del dedo con la férula
La piel bajo la férula sufre con la humedad, así que la férula y el dedo se mantienen secos: para fregar y para ducharse resulta cómodo meter la mano en una bolsa impermeable. Una férula mojada se seca enseguida; un dedo macerado bajo el plástico acaba doliendo.
Una vez al día hay que limpiar el dedo y la férula, y es más cómodo hacerlo entre dos personas. El orden es este: apoye la mano con la palma hacia abajo sobre la mesa, de modo que el dedo quede recto; corte o retire la cinta de sujeción y deslice la férula sin despegar el dedo de la superficie. Lave y seque la piel y la férula y revise los puntos de presión. Vuelva a colocar la férula, siempre sin levantar la punta del dedo, y fíjela de nuevo. La cinta se pega de forma que no comprima: si el dedo se pone morado, se duerme o duele de forma pulsátil, está demasiado apretada.
Doble y estire cada día la articulación media del dedo: eso no interfiere en la curación y conserva la movilidad.
Cuándo hace falta cirugía
La cirugía en esta lesión se necesita pocas veces. Se plantea cuando el fragmento óseo arrancado es grande y ocupa una parte apreciable de la superficie articular, cuando la falange se ha desplazado y la articulación queda subluxada, en las lesiones abiertas con daño de la piel o del lecho ungueal, y también cuando tras un ciclo completo de férula el dedo no se ha enderezado y eso estorba en el trabajo o en la vida diaria.
Lo habitual es fijar el fragmento y la articulación con una aguja fina durante unas semanas. La decisión se toma con cuidado: la intervención tiene sus riesgos, como la infección, la deformidad de la uña o una rigidez persistente de la articulación, y en conjunto no siempre da mejor resultado que una férula bien llevada.
Qué esperar de la recuperación
El dedo se normaliza despacio. La hinchazón, el dolor al tocar y la sensibilidad excesiva de la punta duran varios meses, y en el dorso de la articulación puede quedar un pequeño abultamiento que con el tiempo se disimula.
Un déficit de extensión pequeño es lo corriente: a mucha gente la punta le queda unos grados sin subir del todo, y eso apenas afecta a la función de la mano. Una deformidad visible molesta menos de lo que suele creerse, pero si a usted le molesta, es motivo para hablar con el médico de las opciones que quedan. Conviene vigilar aparte la articulación media: si empieza a hiperextenderse mientras la punta sigue doblada, el dedo adopta una curva característica, y con eso es mejor consultar pronto.
Los ejercicios se empiezan al terminar el periodo de férula y se aumentan poco a poco, siguiendo las indicaciones del médico o del terapeuta de mano. El trabajo en que hay que apoyarse en los dedos y los deportes de pelota se retoman en último lugar, a veces varios meses después; mientras tanto se puede trabajar con la férula puesta si se acuerdan tareas asumibles.
Consulta en línea
La consulta a distancia sirve muy bien para el primer análisis: el médico pedirá que enseñe el dedo desde distintos ángulos, que apoye la mano en la mesa y que intente levantar la punta, y preguntará cómo se produjo la lesión y cuánto tiempo ha pasado. Con eso basta para distinguir esta lesión de una contusión o de una luxación, explicar cómo colocar una férula provisional en ese mismo momento y decidir si hace falta una radiografía y con qué urgencia.
Después, el contacto en línea resulta útil durante todo el tratamiento: enseñar la piel bajo la férula si empieza a doler, comprobar que el dedo queda bien colocado tras un cambio hecho en casa, comentar la radiografía y el informe, hablar de cuándo volver al trabajo y al deporte. En cambio, ante una herida abierta, una uña arrancada o un dedo pálido o dormido hace falta una revisión presencial el mismo día: ahí la consulta a distancia no basta.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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