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Medicamentos comúnmente prescritos para Costocondritis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 g paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Kern Pharma S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Tarbis Farma S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Towa Pharmaceutical S.A.Requiere receta
Las costillas no se unen al esternón con hueso, sino con cartílago, y esa unión puede inflamarse. Entonces aparece en el pecho un dolor agudo que aumenta al respirar hondo y al moverse, una sensación lo bastante inquietante como para que uno piense en serio en el corazón. La costocondritis no es peligrosa y casi siempre se resuelve sola, aunque no tan deprisa como uno querría. La dificultad está en otra parte: un dolor idéntico puede venir de varios cuadros en los que se cuenta por minutos. Por eso este texto no empieza por el tratamiento, sino por cómo distinguir lo banal de lo urgente.
Cómo se nota
El dolor suele ser agudo, punzante o sordo, con más frecuencia en el lado izquierdo, junto al esternón, y a veces se corre hacia el costado. Está en un punto concreto y la persona casi siempre puede señalarlo con el dedo, cosa que rara vez ocurre con el dolor cardíaco. Y enseguida se ve su rasgo principal: cambia según lo que uno hace.
- aumenta al inspirar profundo, toser, estornudar o reírse;
- responde al girar el tronco, al estirarse hacia arriba, al levantar una bolsa;
- aparece si se presiona con el dedo justo en la unión de la costilla con el esternón: ese es el punto;
- molesta al estar tumbado, sobre todo del lado dolorido, y a menudo despierta al girarse durante la noche.
Lo habitual es que se inflamen dos o tres uniones seguidas, casi siempre en la mitad superior del esternón. La piel encima no cambia: ni rojez, ni bulto, ni calor. Si en cambio sobre la zona dolorida aparece un abultamiento firme y visible, lo más probable es que no sea costocondritis sino su pariente cercano, el síndrome de Tietze: afecta a una sola unión, es más frecuente en gente joven y dura más tiempo, pero se trata igual y tampoco entraña peligro.
Y una advertencia importante. Que duela al apretar no demuestra por sí solo que el corazón esté bien: hay personas con la pared del pecho dolorida que están sufriendo a la vez un infarto. El dato ayuda, pero no sustituye a la valoración del resto.
Dolor en el pecho que obliga a llamar al 112
Llame al 112 sin intentar aguantar hasta la mañana siguiente si el dolor torácico:
- aprieta, oprime o pesa y se corre al brazo, al cuello, a la mandíbula, a la espalda o debajo del omóplato;
- va acompañado de sudor frío, náuseas, palidez, sensación de desmayo o de miedo;
- dura más de quince minutos o ha aparecido por primera vez haciendo un esfuerzo;
- ha empezado de golpe junto con falta de aire, sobre todo si en las últimas semanas hubo una operación, un vuelo largo, una escayola, un embarazo o un parto reciente: así se manifiesta un coágulo en la arteria pulmonar;
- se acompaña de sangre al toser o de hinchazón y dolor en una sola pantorrilla;
- ha surgido de manera brusca, como un desgarro, se corre a la espalda entre los omóplatos y es muy intenso;
- se junta con fiebre, escalofríos, tos con expectoración o falta de aire que va a más;
- ha aparecido tras un golpe en el pecho, en especial si cuesta respirar.
Aparte: en quien ya tiene una enfermedad cardíaca conocida, pasa de los cuarenta, fuma o vive con diabetes, tensión alta o colesterol elevado, el listón para llamar debe estar más bajo. En esa situación es mejor acudir en balde que averiguarlo después.
Por qué se inflama el cartílago
En torno a la mitad de los casos no se llega a saber la causa: el dolor llega sin motivo y se va del mismo modo. Cuando la causa se ve, suele estar en esta lista:
- un golpe o contusión en el pecho, incluido alguno ya olvidado;
- un esfuerzo poco habitual con brazos y hombros: una obra en casa, una mudanza, trabajar con peso por encima de la cabeza, una rutina nueva en el gimnasio;
- una tos larga y forzada: en una bronquitis castiga la pared del pecho tanto como una barra de pesas;
- una infección vírica reciente;
- enfermedades articulares y del tejido conjuntivo: artritis reumatoide, artritis psoriásica, espondilitis anquilosante, fibromialgia;
- problemas de la columna dorsal y de las articulaciones entre costilla y vértebra, que se reflejan hacia delante.
Aparte queda la infección de la propia unión, algo raro pero real. Se sospecha cuando sobre las costillas aparecen rojez, hinchazón y calor, sube la fiebre y el dolor crece de un día para otro. Ocurre tras cirugía torácica, con el consumo de drogas por vía intravenosa y en personas con las defensas bajas; eso ya no se arregla con analgésicos.
Qué más duele igual
La costocondritis se diagnostica cuando lo demás no encaja, y conviene saber qué es ese resto.
- Músculos y costillas. Un músculo intercostal distendido y una fisura de costilla dan el mismo dolor localizado. La fisura se sospecha tras una caída o una tos muy fuerte, sobre todo en personas mayores.
- Herpes zóster. El dolor quemante a lo largo de una costilla aparece varios días antes que las lesiones, y en ese intervalo se confunde fácilmente con esto. Las vesículas en un solo lado del pecho resuelven la duda.
- Esófago y estómago. El ardor y el reflujo queman detrás del esternón y se relacionan con la comida y la postura, no con el movimiento.
- Pulmón y pleura. La pleuritis y la neumonía también duelen al inspirar, pero añaden fiebre, tos y falta de aire.
- Ansiedad. No inventa el dolor, pero lo fija: el miedo al corazón acelera la respiración, los músculos entre las costillas se tensan, el dolor sube y el miedo también. El círculo se rompe mucho mejor cuando el corazón ya está comprobado.
- Lo raro y lo que importa. Un tumor de la pared torácica o una metástasis en una costilla también empiezan por un dolor local. Alertan el dolor fijo en un único punto que crece semana a semana, el dolor nocturno que despierta, la pérdida de peso, el sudor nocturno, la fiebre sin causa y el antecedente de un cáncer.
Qué ayuda
La costocondritis no tiene un tratamiento propio, y eso no es una excusa: la inflamación del cartílago cede sola, todo depende del tiempo y de no seguir azuzándola. Suele irse en unas semanas, a veces se alarga meses y en algunas personas vuelve tras los esfuerzos.
- Retire un tiempo el movimiento que reproduce el dolor: press de banca, dominadas, trabajo con los brazos en alto, cargar la bolsa del lado malo. El reposo completo no hace falta: caminar y llevar la vida normal solo beneficia.
- De los medicamentos ayudan los antiinflamatorios no esteroideos, también en gel sobre la zona dolorida; si no se toleran, queda un analgésico simple. Cuál conviene en su caso, sobre todo si hay problemas de estómago, riñón o tensión, es mejor consultarlo con el médico de cabecera o con el farmacéutico.
- El calor sobre la pared del pecho, con una bolsa caliente o una ducha templada, afloja el espasmo muscular alrededor del punto dolorido.
- Si la tos molesta, conviene tratarla aparte: mientras el tórax se sacuda diez veces por hora, el cartílago no se calmará.
- Cuando el dolor agudo baje, añada movimientos suaves de apertura del pecho y trabajo de postura. Pasar horas encorvado mantiene el dolor tanto como el esfuerzo.
- Duerma del lado sano o boca arriba, con una almohada bajo el brazo del lado dolorido.
Si el dolor no se va
Acuda al médico si al cabo de varias semanas nada cambia, si el dolor va a más, si aparecen fiebre o un bulto sobre la costilla, y también si sencillamente está intranquilo y quiere certeza respecto al corazón. En los dolores prolongados a veces se propone una infiltración de anestésico local junto con un antiinflamatorio en la propia unión dolorida: no cura la causa, pero rompe el círculo del dolor y permite volver a moverse. También sirve el trabajo con un fisioterapeuta, que descarga la pared del pecho a través de la postura y la respiración.
Conviene entender el otro lado de una historia que se alarga. Si el dolor dura meses, se comporta de otra manera o se le ha sumado algo nuevo, el diagnóstico hay que revisarlo y no seguir tratando igual que antes. La costocondritis es un diagnóstico de exclusión, y no protege de que más adelante aparezca otra cosa.
Consulta en línea
A distancia se resuelve la pregunta principal: si lo que duele parece de la pared torácica o si el cuadro exige una exploración y pruebas el mismo día. El médico preguntará cómo empezó el dolor, con qué cambia, qué ocurrió la víspera, si hay falta de aire, fiebre o factores de riesgo cardiovascular, y dirá qué hacer a continuación. En línea es cómodo también ajustar el analgésico contando con el resto de su medicación, decidir qué esfuerzos retirar y cuándo retomarlos, y valorar si hacen falta pruebas cuando el dolor lleva ya varios meses. Las señales de la lista de urgencias no se valoran a distancia: con ellas se llama directamente a emergencias.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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