En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Ciática
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mg paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Almirall S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Sandoz Farmaceutica S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Zentiva K.S.Requiere receta
La ciática es el dolor que baja desde la zona lumbar o la nalga por la pierna porque el nervio ciático está irritado o comprimido. La palabra suena a diagnóstico, pero en realidad es una descripción: el nervio no tiene la culpa de nada, algo lo está presionando, casi siempre un disco intervertebral que se ha desplazado. Lo primero que conviene saber es que en la mayoría de las personas se resuelve solo en unas semanas, y que lo que se hace durante esas semanas influye en el plazo mucho más que cualquier pastilla. Aparte, en esta página se explican los signos ante los que no se puede esperar ni un día: son pocos, pero todo el mundo debería conocerlos.
Cómo reconocerla
La ciática es casi siempre de un solo lado. El dolor empieza en la zona lumbar o directamente en la nalga y baja por la parte posterior o lateral del muslo, por debajo de la rodilla, a menudo hasta la pantorrilla, el pie y los dedos. Cada persona lo describe a su manera: quemante, como un calambre, como una descarga eléctrica, como un cable tenso. Puede aparecer de golpe, con un movimiento torpe o al levantar peso, o ir creciendo a lo largo de varios días.
Junto con el dolor suele haber algo de esto:
- hormigueo y sensación de pinchazos siguiendo el recorrido del dolor;
- adormecimiento de una zona de piel en la pantorrilla o el pie;
- la sensación de que la pierna ha perdido fuerza;
- dolor que aumenta al toser, estornudar o hacer fuerza: un signo muy característico;
- dolor que impide estar sentado más de unos minutos y que mejora al levantarse y caminar.
Un límite útil: si solo duele la espalda y no baja nada por la pierna, lo más probable es que no sea ciática sino un dolor lumbar corriente, que es otra cosa por sus causas y por su pronóstico. Y al revés: en la ciática el dolor de la pierna suele ser peor que el de la espalda, y muchas personas ni siquiera se quejan de la zona lumbar.
Lo que presiona el nervio suele ser una hernia de disco: la parte gelatinosa del disco se desplaza y roza la raíz nerviosa. Con menos frecuencia, la causa es un estrechamiento del canal vertebral, que hace que la pierna empiece a doler tras unos minutos de marcha y se alivie al sentarse o inclinarse hacia delante; el desplazamiento de una vértebra; o las secuelas de un traumatismo.
Qué hacer las primeras semanas
Todo se apoya aquí en un hecho: la ciática se resuelve sola en la gran mayoría de los casos. La mejoría clara suele llegar en cuatro a seis semanas, y en la mayoría todo termina antes de los tres meses. No porque la hernia vuelva a su sitio, sino porque va reduciéndose y la inflamación alrededor de la raíz se apaga.
De ahí la conclusión práctica más importante, que va en contra de la costumbre: guardar cama no es un tratamiento. El reposo en la ciática no acelera la recuperación, la retrasa: los músculos pierden fuerza, las articulaciones se agarrotan y la inmovilidad aumenta el dolor. Moverse duele, pero no hace daño.
- Siga con su vida normal en la medida de lo posible. Camine, levántese cada veinte o treinta minutos si trabaja sentado, salga a la calle.
- Dosifique el esfuerzo con el criterio de «molesto pero tolerable, y al día siguiente no estoy peor». Caminar, nadar y los ejercicios sencillos de estiramiento y fortalecimiento sirven para casi todo el mundo; los levantamientos pesados y los giros bruscos en la fase aguda, no.
- El calor en la zona lumbar y la nalga alivia a mucha gente: bolsa de agua caliente, baño templado, ducha. A algunas personas les va mejor el frío. La opción correcta es la que a usted le alivia.
- Se duerme mejor de lado con un cojín entre las rodillas, o boca arriba con un rulo debajo de las rodillas; no hace falta comprar un colchón especial.
Con qué calmar el dolor
Seamos francos: en la ciática los analgésicos funcionan peor que en otros dolores, y no hay que esperar que lo hagan desaparecer del todo. Su papel es más modesto y más importante: hacer posible el movimiento, sin el cual la recuperación es más lenta.
- El paracetamol por sí solo ayuda poco en la ciática, aunque mucha gente empiece por él.
- Los antiinflamatorios como el ibuprofeno tienen un efecto moderado, y no en todo el mundo. No sirven para cualquiera: con problemas de estómago, de riñón o de corazón, con la tensión alta y durante el embarazo solo se toman con el visto bueno del médico.
- Es mejor tomarlos en pautas cortas y junto con el movimiento, no «hasta que se pase».
Lo que no conviene: insistir en gabapentina o pregabalina «para el dolor nervioso», porque en la ciática no han demostrado utilidad y sí tienen efectos adversos; pedir analgésicos opioides potentes para tratarse en casa; llevar una faja durante semanas. Si sin analgésicos no puede caminar ni dormir, no suba la dosis por su cuenta: eso es motivo para acudir a su médico de cabecera.
Cuando se cuenta por horas
Hay una complicación por la que existe este apartado. Al haz de nervios del extremo inferior de la columna se le llama cola de caballo, y si lo que se comprime es ese haz y no una sola raíz, se ven afectados a la vez la vejiga, el intestino y las dos piernas. Es una urgencia: sin cirugía en las horas siguientes, las alteraciones de la orina y de la sensibilidad quedan para siempre.
Llame de inmediato a una ambulancia o acuda a urgencias del hospital si aparece aunque sea uno de estos signos:
- adormecimiento en el periné, alrededor del ano y de los genitales, y en la cara interna de los muslos, es decir, en la zona que toca el sillín de una bicicleta. Puede notarse como «no siento el papel higiénico»;
- no poder orinar, notar la vejiga llena sin ganas de orinar o, al contrario, que se le escape la orina sin darse cuenta;
- pérdida del control de las heces o desaparición de las ganas de defecar;
- debilidad o adormecimiento en las dos piernas a la vez, sobre todo si van a más, o dolor que ha pasado de una pierna a las dos.
No espere a mañana, no espere a que le den cita, no compruebe si se pasa por la tarde. No conduzca en ese estado: pida que le lleven o llame a una ambulancia, en los países europeos al número único 112. Lleve consigo la lista de los medicamentos que toma. Diga con estas palabras que tiene adormecimiento en el periné y alteración al orinar: de esa frase depende la rapidez con que le atiendan.
Otros motivos para no esperar
Además de la cola de caballo hay signos que exigen ver a un médico el mismo día o al día siguiente, no al cabo de un mes de observación.
- El pie ha dejado de levantarse. La punta se engancha en el suelo, hay que subir más la rodilla al andar, la parte delantera del pie golpea al pisar. No es que «se haya dormido la pierna»: es la pérdida de función de una raíz, y cuanto antes se libere, mayor es la probabilidad de recuperar toda la fuerza.
- Debilidad en la pierna que aumenta día a día. Cuesta levantarse de la silla, subir escaleras, mantenerse de puntillas.
- Fiebre junto con dolor de espalda, especialmente con escalofríos, sudores nocturnos, defensas bajas, o tras una cirugía reciente de la columna o inyecciones. Así se manifiesta una infección de la columna o un absceso junto a la médula.
- El dolor empezó tras una caída, un golpe o un accidente, o tras un traumatismo leve en una persona con osteoporosis o en tratamiento prolongado con corticoides.
- Dolor nocturno que no deja dormir y no depende de la postura, junto con pérdida de peso, falta de apetito o antecedente de un cáncer. Esta combinación hay que comentarla siempre con el médico.
Y el motivo corriente, sin prisas, para pedir cita: el dolor no ha empezado a ceder en cuatro a seis semanas, o impide trabajar y dormir, o la ciática vuelve una y otra vez.
Sobre la resonancia: por qué una imagen precoz no suele cambiar nada
La petición «hágame una resonancia» aparece en casi todas las consultas, y negarse parece cuestión de ahorro. El motivo real es otro.
Un enorme número de personas sin ningún dolor tienen hallazgos en la imagen. Si se hace una resonancia lumbar a un grupo de personas sanas y sin una sola molestia, aparecen protrusiones discales en torno a un tercio de quienes tienen treinta años y en la mayoría de quienes pasan de cincuenta. Es un cambio propio de la edad, como las canas. Por eso una hernia vista en la imagen no demuestra por sí sola que el dolor venga de ahí.
Segundo: en las primeras semanas el resultado no cambia el tratamiento. Con hernia o sin ella, el plan es el mismo: movimiento, analgesia si hace falta y tiempo. La imagen se necesita cuando de ella depende una decisión: hay signos de alarma de los apartados anteriores, o el dolor lleva meses sin ceder y se está valorando una infiltración o una operación.
Tercero, menos evidente: la imagen precoz a veces perjudica. Quien lee en el informe «protrusión, cambios degenerativos, espondilosis» empieza a proteger la espalda, se mueve menos y se recupera peor. Está descrito y tiene un efecto medible sobre los plazos de recuperación.
La radiografía en la ciática no muestra ni los discos ni los nervios: solo responde a la pregunta de si hay una fractura.
Si el dolor no cede
Cuando varias semanas de medidas caseras no han dado resultado, el médico suele proponer lo siguiente.
- Sesiones con un fisioterapeuta. No tratamientos pasivos, sino un programa de ejercicios adaptado y una revisión de cómo se mueve, cómo levanta peso y cómo se sienta. Es la parte del tratamiento con mejor respaldo.
- Revisar la analgesia. A veces se añade una pauta corta de otros fármacos, y eso conviene hacerlo con el médico y no por consejo de conocidos.
- Una infiltración con corticoide junto a la raíz (inyección epidural). No sirve para todos y su efecto dura un tiempo limitado, pero puede dar una tregua y romper el círculo de dolor, inmovilidad y más dolor. Es un paso razonable antes de hablar de cirugía.
- La cirugía. Se plantea ante un dolor intenso que lleva meses sin responder a nada, ante una debilidad que va en aumento y ante el síndrome de la cola de caballo, donde es urgente. Lo habitual es retirar la parte del disco que comprime la raíz. El panorama honesto es este: la operación quita antes el dolor de la pierna, pero al cabo de uno o dos años los resultados de los operados y de quienes se trataron sin cirugía son parecidos. Por eso no hay prisa en una ciática corriente, y sí la hay cuando hay debilidad o alteraciones de esfínteres.
El apoyo psicológico en el dolor prolongado no insinúa que el dolor sea inventado: un dolor largo altera el sueño, el ánimo y la tolerancia al esfuerzo, y trabajar sobre eso acelera la vuelta a la vida normal.
Cómo reducir el riesgo de que vuelva
La ciática tiende a repetirse y no hay forma de blindarse del todo. Pero algunas cosas influyen de verdad.
- Moverse con regularidad. Lo más fiable de toda la lista: caminar, nadar, cualquier ejercicio de la musculatura de la espalda y del abdomen que vaya a mantener durante años, no un mes.
- No pasar horas seguidas sentado. Levantarse y dar unos pasos cada media hora importa más que la silla perfecta.
- Levantar peso agachándose con las rodillas, con la carga pegada al cuerpo y sin girar el tronco a la vez.
- El exceso de peso aumenta la carga sobre la zona lumbar; incluso una pérdida moderada se nota.
- Dejar de fumar: en las personas fumadoras los episodios son más frecuentes y más largos.
Y con qué no hay que contar: cojines, fajas y plantillas especiales, colchones caros y promesas de «colocar la vértebra en su sitio» con un solo movimiento. La mayoría no hace daño, pero tampoco protege de las recaídas.
Consulta en línea
A distancia se resuelve la pregunta más frecuente de los primeros días: si esto es realmente ciática, si entre lo que nota hay algún signo de alarma y qué hacer hoy mismo. El médico repasará cómo se distribuye exactamente el dolor y preguntará por la orina y por la fuerza de la pierna y del pie, es decir, comprobará justo lo que separa un episodio corriente de una urgencia. También es cómodo ajustar la analgesia teniendo en cuenta sus otras enfermedades, salir con un plan claro de movimiento para las próximas semanas y entender si hace falta una prueba de imagen o no va a cambiar nada. Y una petición muy habitual: que le expliquen una resonancia ya hecha, porque el informe suele sonar peor de lo que es. Los signos del apartado de la cola de caballo no se valoran a distancia: con esos, directamente a urgencias.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Ciática
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Ciática con un médico online.















