Catarro: mucosidad constante en la nariz y la garganta
Catarro es una palabra antigua y poco precisa. En el habla corriente sirve para nombrar un resfriado, pero en medicina designa otra cosa: no una enfermedad…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Catarro: mucosidad constante en la nariz y la garganta
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO EFERVESCENTE, 600 MGPrincipio activo: AcetilcisteinaFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO EFERVESCENTE, 600 mgPrincipio activo: AcetilcisteinaFabricante: Bexal Farmaceutica S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO EFERVESCENTE, 600 mgPrincipio activo: AcetilcisteinaFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere receta
Catarro es una palabra antigua y poco precisa. En el habla corriente sirve para nombrar un resfriado, pero en medicina designa otra cosa: no una enfermedad concreta, sino el estado en que la mucosa de la nariz, los senos y la faringe se hincha y fabrica más moco del necesario. La persona nota la nariz tapada y algo que le baja despacio por detrás de la garganta, y no para de tragar o de carraspear. El moco en sí no es dañino: es el modo en que la vía respiratoria arrastra hacia fuera virus, polvo y todo lo que sobra. El problema no es él, sino lo que lo ha provocado. Casi siempre la causa es inofensiva y se resuelve en un par de semanas, pero hay una lista corta de signos ante los cuales una obstrucción tozuda significa algo muy distinto; están recogidos más abajo y conviene leerlos incluso estando convencido de tener un simple resfriado.
A qué se parece
El conjunto de sensaciones es prácticamente el mismo en todo el mundo, aunque de la nariz apenas salga nada:
- la nariz está tapada todo el rato, o se tapa alternativamente un lado y luego el otro;
- en la garganta hay como un nudo que no se traga;
- el moco baja de forma perceptible por la pared posterior de la faringe: es lo que se llama goteo posnasal;
- por la mañana pica la garganta y apetece carraspear, la voz se apaga y la tos es seca e insistente;
- los oídos chasquean y crepitan, y el oído parece amortiguado, como en un avión;
- el aliento huele mal y se embotan el gusto y el olfato;
- tumbado todo empeora, así que lo peor son la noche y el momento de despertarse.
Lo habitual es que dure unos días o un par de semanas después de un resfriado y luego se apague. Si la sensación de nudo está ahí pero no hay ni moco ni obstrucción, puede que el asunto no esté en la nariz: se comportan de forma parecida el reflujo de ácido desde el estómago y la tensión de los músculos de la faringe.
De dónde sale el moco
La mucosa responde con hinchazón y más secreción a estímulos muy distintos, y por las sensaciones a solas no se adivina la causa. Las más frecuentes:
- infecciones víricas —resfriado, gripe, sinusitis—, tras las cuales la «cola» de moco dura más que la propia enfermedad;
- alergia: el polen da brotes estacionales; el ácaro del polvo y los animales, molestias todo el año;
- una reacción de los vasos de la mucosa sin alergia ninguna: al aire frío, la comida picante, el alcohol, los olores intensos, los cambios de temperatura;
- el aire seco: el moco no aumenta, pero se espesa y sale peor, de modo que parece que sobra;
- pólipos, tabique desviado, adenoides grandes en los niños: todo lo que estorba mecánicamente la limpieza de la nariz;
- el humo del tabaco y el aire contaminado;
- el ascenso del contenido del estómago hasta la faringe;
- medicamentos: los descongestionantes en gotas usados mucho tiempo, algunos fármacos para la tensión, los anticonceptivos hormonales; aquí entra también el embarazo, que tapona la nariz sin que haya enfermedad alguna.
Qué ayuda en casa
Lo mejor que uno puede hacer por su cuenta son los lavados nasales con suero salino. Reducen de verdad la obstrucción y el goteo, son seguros y sirven para usarlos durante mucho tiempo. La solución preparada se compra en la farmacia; la casera se hace con agua hervida y enfriada: una cucharadita de sal y una pizca de bicarbonato en medio litro. Para esto no se usa agua del grifo sin hervir: sirve para beber, no para introducirla en la nariz. La solución se prepara fresca cada vez, el lavado se hace inclinado sobre el lavabo y respirando por la boca.
Lo demás ayuda de forma más suave, pero cuesta algún esfuerzo:
- humedezca el aire, sobre todo con la calefacción puesta, y ventile el dormitorio;
- beba según la sed: tragar litros de agua no sirve de nada, el moco no se vuelve más fluido por eso;
- duerma con la almohada alta para que el moco no se acumule en la faringe durante la noche;
- suénese sin forzar y de un orificio cada vez: sonarse con fuerza empuja el contenido hacia los senos y los oídos;
- quite los irritantes evidentes: el tabaco, incluido el ajeno, los aerosoles, los ambientadores;
- si sospecha alergia al ácaro del polvo, empiece por fundas para el colchón y la almohada y por lavar la ropa de cama a temperatura alta.
Los productos de farmacia y sus trampas
Las gotas y los aerosoles descongestionantes quitan la obstrucción en minutos, y justo por eso son con lo que más gente cae en la trampa. No se usan más de cinco o siete días seguidos: la mucosa se acostumbra y, sin la siguiente dosis, la nariz deja de respirar por completo. Salir de ese estado es más difícil que meterse en él.
Los corticoides nasales funcionan de otro modo: despacio, con un efecto apreciable al cabo de una o dos semanas de uso regular, pero son los adecuados cuando el problema se alarga —alergia, pólipos, inflamación crónica de los senos—. El chorro se dirige hacia la pared externa y no hacia el tabique, o aparecen sangrados. Los antihistamínicos solo tienen sentido si la causa es alérgica; sobre las demás no actúan. Los productos que fluidifican el moco ayudan de forma impredecible. Los antibióticos no sirven para nada en un catarro corriente: la inmensa mayoría de estos casos son víricos o ni siquiera inflamatorios. Elija el producto concreto con su médico o su farmacéutico, sobre todo si ya toma algo de forma continuada.
Cuando no es solo moco
Hay signos ante los cuales la nariz tapada deja de ser una menudencia doméstica. Son pocos y vale la pena retenerlos.
- Obstrucción persistente de un solo lado, que no cede durante semanas, sobre todo si se le suman restos de sangre en la secreción, sangrados nasales repetidos, pérdida de audición o taponamiento de un oído, un ganglio crecido en el cuello, adormecimiento de la mejilla o visión doble. Así puede anunciarse un tumor de la fosa nasal o de la rinofaringe. Es raro, pero una nariz obstruida de un solo lado y a la fuerza es la única señal precoz, y por eso siempre se explora.
- Un líquido claro y acuoso que gotea de una sola fosa nasal, sobre todo al inclinarse hacia delante, de sabor algo salado: así se escapa líquido del interior del cráneo. Es más frecuente tras un traumatismo o una cirugía nasal, pero también ocurre sin ellos.
- Fiebre por encima de 38, dolor intenso en la cara, hinchazón y enrojecimiento alrededor del ojo, el ojo que sobresale o se mueve peor, visión doble, pérdida de vista, dolor de cabeza intenso, vómitos, confusión: es una complicación de la infección de los senos y con eso no se espera a mañana.
- Olfato que no vuelve en mucho tiempo, secreción purulenta o sanguinolenta durante semanas, y cualquier síntoma que se prolongue más de tres meses.
- En un niño, moqueo de un solo lado con mal olor: casi siempre es un cuerpo extraño en la nariz, que hay que sacar.
En qué puede ayudar el médico
Lo primero que hace el médico es explorar el interior de la nariz, si hace falta con un endoscopio fino: es la única forma de ver los pólipos, la desviación del tabique y la parte posterior de la nariz, donde desde fuera no se llega. Lo demás depende de los hallazgos: estudio alergológico si se sospecha alergia, tomografía computarizada de los senos ante síntomas prolongados o antes de operar, y frotis y exploración de la faringe si el cuadro no encaja.
El tratamiento no se dirige al moco, sino a lo que lo provoca. Los pólipos se tratan con corticoide nasal y, si no responde, se propone cirugía, después de la cual hay que seguir con el aerosol de todos modos, o los pólipos vuelven. La alergia, con antialérgicos y, en la situación adecuada, con inmunoterapia específica frente al alérgeno. Un tabique muy desviado se endereza quirúrgicamente, pero solo cuando está demostrado que es él quien impide respirar. Conviene estar preparado también para que en una parte de las personas no se encuentre una causa clara: entonces el objetivo no es curar de una vez por todas, sino hacer los síntomas llevaderos, y ahí los lavados siguen siendo la base.
Consulta en línea
A distancia se resuelve bien justo la duda que más estorba: si esto es un resto corriente de un resfriado que se irá solo o un cuadro que exige que lo vea un otorrinolaringólogo. El médico pregunta por los plazos, la estacionalidad, si la nariz está tapada de un lado o de los dos, qué se ha aplicado ya y durante cuánto tiempo, y con eso suele bastar para separar la alergia de las secuelas de una infección y detectar a tiempo los signos que obligan a una exploración endoscópica. De paso es la ocasión de aclarar qué hacer con unas gotas que han dejado de servir y de trazar un plan claro para las próximas semanas. Los signos de la lista anterior no se resuelven a distancia: con ellos hace falta atención presencial, y si afectan al ojo o a la conciencia, urgente.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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