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Cáncer de mama en hombres

Todo el mundo tiene tejido mamario, sea cual sea su sexo: en los hombres hay poco, se concentra bajo el pezón y no pasa de un estado rudimentario.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Todo el mundo tiene tejido mamario, sea cual sea su sexo: en los hombres hay poco, se concentra bajo el pezón y no pasa de un estado rudimentario. Pero si el tejido existe, en él puede empezar un tumor. Los hombres son menos de uno de cada cien casos de cáncer de mama, y esa rareza crea el problema principal: nadie piensa en esta enfermedad y el diagnóstico llega más tarde de lo que podría. Y eso pese a que en el hombre el tumor queda cerca de la superficie y se palpa pronto, si se sabe qué buscar.

Por qué aparece un tumor en el pecho masculino

Las células de los conductos mamarios son sensibles a las hormonas sexuales: cuanto más tiempo actúa sobre ellas el estrógeno sin la testosterona que lo contrarreste, mayor es la probabilidad de un error en la división celular. De ahí el abanico de causas: los estados que alteran el equilibrio hormonal y los fallos hereditarios de los genes que reparan el ADN.

Casi todos los tumores de mama en hombres son hormonodependientes. Como causa es una mala noticia; como punto de partida del tratamiento, una buena: contra esos tumores existen comprimidos que funcionan.

Cómo suele empezar

El primer signo es casi siempre un bulto. Fíjese en él si:

  • es duro, irregular al tacto y está desplazado hacia un lado del pezón en vez de asentarse justo debajo;
  • aparece en un solo lado;
  • no se mueve bajo los dedos, como si estuviera pegado a la piel o a la pared del tórax;
  • no duele: la ausencia de dolor no tranquiliza, sino al contrario.

También preocupan otras cosas: que el pezón se hunda o cambie de dirección; que aparezca sobre él una costra o una llaga que no cura y recuerda a un eccema; que la piel sobre el bulto se retraiga formando un hoyuelo; que salga líquido por el pezón, sobre todo si es sanguinolento; que se palpe un ganglio en la axila.

Con cualquiera de estos signos hay que ver al médico sin demora. La mayoría de los bultos del pecho masculino son benignos y la exploración acaba casi siempre con una respuesta tranquilizadora. Pero a simple vista no se distingue una cosa de la otra, y el momento en que se consulta influye en cuál será el tratamiento.

Lo que más a menudo se confunde con un tumor

Lo habitual es que el pecho masculino aumente no por un cáncer, sino por una ginecomastia: el crecimiento de ese mismo tejido glandular bajo el pezón. Ocurre en adolescentes, en hombres mayores, con la obesidad, con enfermedades del hígado y de la tiroides y con algunos medicamentos. Las diferencias que el médico aprecia:

  • la ginecomastia suele darse en ambos lados, el tumor en uno solo;
  • en la ginecomastia el tejido es blando y elástico, rodea el pezón de forma simétrica y a menudo duele al presionar;
  • el tumor es duro, está desplazado del centro, no duele y va perdiendo movilidad;
  • la ginecomastia no hunde el pezón, no produce secreción y no destruye la piel.

Todo esto son pistas, no pruebas: ante la menor rareza el médico pedirá pruebas de imagen, y eso es proceder bien, no ser excesivamente prudente.

Qué aumenta la probabilidad

  • la edad: la mayoría de los casos aparecen después de los sesenta;
  • cáncer de mama o de ovario en familiares cercanos, sobre todo a edades jóvenes;
  • un fallo heredado en un gen de reparación del ADN, ante todo el de tipo 2: en los hombres su peso es bastante mayor que el del tipo 1;
  • el síndrome de Klinefelter, una alteración congénita con un cromosoma sexual femenino de más;
  • radioterapia recibida sobre el tórax, especialmente en la juventud;
  • cirrosis y otras lesiones graves del hígado: deja de destruir los estrógenos;
  • enfermedades y traumatismos testiculares, testículo no descendido, orquitis tras unas paperas en la edad adulta, extirpación de los testículos;
  • un exceso de peso importante: el tejido graso produce estrógenos por sí mismo;
  • el uso prolongado de estrógenos, incluida la terapia hormonal feminizante.

Algunos estudios antiguos ligaron el riesgo al trabajo en ambientes muy calurosos, por el recalentamiento de los testículos, pero los datos son débiles. No todo se puede cambiar, aunque algo sí está en manos de cada uno: mantener el peso, reducir el alcohol (no hay dosis establecida como segura frente al riesgo de cáncer), no fumar y tratar las enfermedades del hígado.

Cómo se estudia

El médico preguntará cuándo apareció el bulto y cómo ha cambiado, qué medicamentos toma y si en la familia ha habido cáncer de mama, de ovario, de próstata o de páncreas. Después explorará ambos pechos y las axilas; hay que desvestirse de cintura para arriba, y pedir que le acompañe una persona de confianza o alguien del equipo es una petición normal.

Luego se suele hacer todo en una sola visita: mamografía (a los hombres también se les hace), ecografía de las mamas y de las axilas y biopsia con aguja. La respuesta la da únicamente el estudio de las células; la imagen por sí sola no da el diagnóstico. En ese mismo material se determinan los receptores hormonales y la proteína del crecimiento agresivo, y de ello depende el tratamiento.

Los resultados no llegan a la vez: la exploración y las imágenes se comentan el mismo día, mientras la histología tarda de unos días a un par de semanas. Si el diagnóstico se confirma, se añaden pruebas de extensión: radiografía de tórax, tomografía computarizada, estudio del hueso y análisis de sangre.

En qué consiste el tratamiento

El planteamiento depende del tamaño del tumor, de su tipo, de si están afectados los ganglios, de la existencia de focos en otros órganos y del estado general. Por regla general se combinan varios métodos.

  • Cirugía. Es el paso principal. Lo más frecuente es extirpar toda la glándula con el pezón, porque hay poco tejido y el tumor ocupa casi todo su volumen. Se comprueban a la vez los ganglios de la axila: primero el centinela y, solo si está afectado, se retiran los demás.
  • Radioterapia. Se indica después de la cirugía para reducir la probabilidad de recaída, y también cuando hay focos en otros órganos, para aliviar los síntomas.
  • Tratamiento hormonal. En los hombres es el pilar del tratamiento. Los comprimidos antiestrogénicos se toman durante años; los efectos secundarios —sofocos, descenso del deseo, cambios de ánimo— conviene hablarlos con el médico en lugar de aguantarlos en silencio.
  • Quimioterapia y fármacos dirigidos. Se añaden cuando el tumor es de tipo agresivo, tiene un tamaño considerable o hay ganglios afectados.

Con focos en otros órganos no suele lograrse la curación, pero tratar sigue siendo necesario: el objetivo pasa a ser frenar el crecimiento, quitar el dolor y conservar durante años la vida de siempre. Entran entonces los especialistas en control de síntomas, y recurrir a ellos no significa que todo esté perdido.

Y algo de lo que los hombres no hablan: la cicatriz, la falta de pezón y los comentarios sobre una supuesta «enfermedad de mujeres» se llevan mal. El pezón se reconstruye con cirugía o con un tatuaje, existen prótesis adhesivas, y del lado psicológico se ocupa un profesional concreto: pedir esa ayuda es del todo razonable.

La herencia y lo que significa para la familia

Si se confirma un cáncer de mama en un hombre, casi siempre se plantea el estudio genético: aquí la proporción de casos hereditarios es mayor que en las mujeres. Otro motivo es la presencia de cáncer de mama, ovario, próstata o páncreas en varios parientes de sangre.

Encontrar la alteración cambia muchas cosas. Para el paciente influye en la extensión de la cirugía y en la elección de fármacos, y supone un riesgo aumentado de cáncer de próstata y de páncreas, que conviene vigilar. Para los hijos y los hermanos es un motivo para acudir a consejo genético: la alteración se transmite con una probabilidad de uno entre dos, y conocerla permite empezar el seguimiento mucho antes de que aparezca molestia alguna. Para la familia suele ser la parte más valiosa del trabajo.

Consulta en línea

En la consulta en línea el médico repasará qué se ha notado exactamente y cómo ha ido cambiando, valorará si el cuadro se parece a una ginecomastia o exige una comprobación urgente, explicará qué pruebas se piden y en qué orden, ayudará a leer los informes que ya tenga y le dirá si conviene plantear el estudio genético.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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