Cálculos en las glándulas salivales (sialolitiasis)
En las glándulas salivales y en sus conductos pueden formarse pequeñas piedras de sales de calcio.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Cálculos en las glándulas salivales (sialolitiasis)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 750 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Towa Pharmaceutical S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 600 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Farmalider S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, -Principio activo: AmoxicilinaFabricante: Ldp Laboratorios Torlan S.A.Requiere receta
En las glándulas salivales y en sus conductos pueden formarse pequeñas piedras de sales de calcio. Mientras el cálculo es diminuto y la saliva lo rodea sin dificultad, no se nota nada. Cuando tapona el conducto, la saliva no tiene salida y la glándula se hincha. La más afectada es la submandibular: su conducto es largo, asciende y transporta una saliva espesa. En sí mismo el problema no es grave y muchos cálculos salen sin necesidad de operar. Lo que sí importa es otra cosa: la saliva estancada se infecta con facilidad, y entonces el asunto deja de poder esperar.
La hinchazón que aparece al comer
Es el signo más reconocible y muchas veces basta para orientar el diagnóstico. La persona se sienta a la mesa —sobre todo si el plato es ácido o simplemente huele bien— y en pocos minutos surge un bulto tenso bajo la mandíbula o delante de la oreja. Aprieta, tira, a veces duele de verdad. Media hora o una hora después de comer la hinchazón cede sola o disminuye mucho, y hasta la comida siguiente no molesta nada. Uno o dos días más tarde se repite.
La explicación es sencilla: la vista y el olor de la comida ponen la glándula a producir saliva, la saliva choca contra el cálculo y estira la glándula desde dentro. Cuando cesa la producción, la presión baja poco a poco.
Junto a esto suele haber:
- dolor sordo en la boca o bajo la mandíbula, que va y viene;
- sequedad bucal, saliva viscosa, mal sabor;
- sensación de tener una arenilla o un grano duro debajo de la lengua; a veces el cálculo se palpa con la punta de la lengua o con el dedo, junto a la salida del conducto;
- dificultad para abrir bien la boca cuando la glándula está muy hinchada.
Si el bulto no aparece al comer, se mantiene durante semanas y no cambia de tamaño, lo más probable es que no sea un cálculo. Más abajo se explican esos casos.
Por qué se forman los cálculos
No hay una causa única, pero sí se conoce lo que favorece su crecimiento: el estancamiento y el espesor de la saliva. Cuanta menos saliva haya y más viscosa sea, más fácil resulta que las sales precipiten y se peguen alrededor de una miga o de un grumo de moco.
Aumentan el riesgo:
- la deshidratación: beber poco, sudar mucho, haber tenido vómitos o diarrea;
- los medicamentos que secan la boca: diuréticos, muchos antialérgicos, fármacos para la tensión, antidepresivos, tratamientos para la incontinencia;
- el tabaco;
- una inflamación o una lesión previa del conducto que lo haya dejado estrecho;
- las enfermedades que cursan con boca seca, en particular el síndrome de Sjögren, y las secuelas de la radioterapia sobre el cuello;
- la gota, que puede dar cálculos de ácido úrico.
La herencia no interviene y la sialolitiasis no se contagia. Un cálculo que ha salido no suele volver, pero si el conducto quedó dañado la tendencia puede persistir.
Qué ayuda a que el cálculo salga
Todas las medidas caseras persiguen lo mismo: que la glándula produzca más saliva y más fluida para que empuje la piedra hacia fuera. No es un truco sin fundamento: los cálculos pequeños salen así con bastante frecuencia.
- Lo ácido. Un gajo de limón, un caramelo ácido sin azúcar, un poco de zumo de limón en agua. El sabor ácido es el estimulante natural más potente de la salivación. Sin azúcar, para no dañar unos dientes que ya cuentan con poca saliva.
- Masticar. Chicle sin azúcar varias veces al día, de diez a quince minutos. Funciona tanto el gesto de masticar como el sabor.
- Beber. Entre litro y medio y dos litros de agua al día, salvo que el médico le haya limitado los líquidos. La saliva espesa hay que diluirla.
- Masaje. Con los dedos limpios y templados, masajee la glándula desde su borde más lejano hacia la salida del conducto: la submandibular desde el ángulo de la mandíbula hacia el mentón, la parótida desde la oreja hacia la mejilla. Con suavidad, unos minutos, dos o tres veces al día. Conviene hacerlo justo después de lo ácido: la saliva ya fluye y usted solo la ayuda a arrastrar el cálculo.
- Calor. Una compresa templada (no caliente) sobre la glándula cinco o diez minutos antes del masaje. El calor relaja el conducto.
- Analgesia. Para el dolor sirven los analgésicos habituales sin receta, paracetamol o ibuprofeno, siguiendo el prospecto. El ibuprofeno además reduce la hinchazón.
La secuencia «calor, ácido, masaje» se repite varias veces al día y merece darle una o dos semanas. Los síntomas volverán mientras el cálculo siga ahí: eso no significa que el método no funcione, significa que la piedra aún no ha salido.
Lo que no debe hacer
No intente sacar el cálculo con una aguja, un palillo, un clip o un alfiler, ni siquiera aunque se vea debajo de la lengua. La mucosa del conducto es muy delicada, cualquier herida cicatriza, el conducto se estrecha y el siguiente cálculo quedará atrapado del todo. Además, es la vía directa para que la infección entre en la glándula.
No apriete con fuerza una glándula inflamada con la idea de «sacar el pus». Así la infección se hunde hacia los tejidos del cuello, y eso ya es otra historia.
No aplique calor si la piel de encima está roja y caliente: el calor ayuda cuando solo hay estancamiento, pero aviva una infección purulenta ya iniciada.
Cuando la glándula se infecta: al médico el mismo día
Mientras la hinchazón solo aprieta y cede entre comidas, no hay prisa. Pero la saliva estancada es un buen medio para las bacterias y la infección de la glándula avanza deprisa. Masajearla en ese momento es inútil y perjudicial: hace falta un médico y, con toda probabilidad, un antibiótico.
Acuda al médico el mismo día si aparece alguno de estos signos:
- la glándula está caliente al tacto y la piel de encima se ha puesto roja;
- el dolor ha dejado de depender de las comidas, es constante y va en aumento;
- hay fiebre, escalofríos y malestar general;
- sale pus por la salida del conducto o nota un sabor pútrido intenso;
- la hinchazón crece a ojos vistas y se extiende hacia el cuello.
Llame a una ambulancia (en España el número único europeo es el 112) si:
- la hinchazón levanta el suelo de la boca y la lengua, y cuesta hablar o tragar;
- respira con dificultad, la voz suena apagada y necesita sentarse con el cuello estirado;
- no puede abrir la boca, el cuello está hinchado y rígido, y además hay fiebre alta.
Son señales de que el pus ha pasado a los tejidos del suelo de la boca y del cuello. Es poco frecuente, pero compromete la respiración: aquí no se puede esperar a la mañana siguiente.
Qué puede parecer un cálculo sin serlo
Bajo la mandíbula y delante de la oreja hay más causas de hinchazón, y distinguirlas importa.
- Un ganglio aumentado. Una bolita pequeña y móvil, frecuente después de una amigdalitis o de un diente enfermo. No guarda ninguna relación con las comidas.
- Paperas y otras parotiditis víricas. Las dos parótidas se hinchan casi a la vez, los lóbulos de las orejas quedan despegados, hay fiebre y malestar general.
- Estrechez del conducto tras una inflamación antigua. El cuadro se parece al del cálculo, pero no hay piedra: solo se ve en las pruebas.
- Tumor de glándula salival. Es la causa rara pero más importante de no pasar por alto. Preocupa un bulto que crece despacio y sin pausa, sin relación con las comidas, duro y fijo, con la piel retraída por encima, y sobre todo si en ese mismo lado se adormece o deja de moverse parte de la cara. Cualquier hinchazón junto a la glándula que dure más de tres o cuatro semanas y no se comporte «como un cálculo» debe ser valorada por un médico, aunque no duela en absoluto.
Si el cálculo no sale solo
Las medidas caseras dan margen, pero no lo resuelven todo. Cuando el cálculo es grande o está profundo hace falta el médico. Se empieza por la exploración y la palpación del conducto desde dentro de la boca, y después se hace una ecografía: es rápida, inocua y muestra tanto la piedra como el estado de la glándula. Si el cuadro no queda claro se añade una tomografía o un estudio de los conductos con contraste.
A partir de ahí hay varias opciones, y se eligen según el tamaño y la localización del cálculo:
- si está junto a la salida del conducto, el médico lo extrae con un instrumento fino y romo en la propia consulta, con anestesia local;
- sialoendoscopia: se introduce en el conducto un endoscopio finísimo, se localiza el cálculo y se retira con una cestilla o se fragmenta, conservando conducto y glándula;
- una pequeña incisión del conducto desde dentro de la boca para liberar la piedra;
- fragmentación del cálculo con ondas de ultrasonido, disponible solo en algunos centros.
Extirpar toda la glándula es hoy el último recurso, reservado a los casos en que ha quedado dañada de forma irreversible tras muchos episodios. Antes se recurría a ello con mucha más frecuencia; ahora se intenta conservarla, porque hace falta para mantener la boca húmeda y proteger los dientes de la caries.
Consulta en línea
La sialolitiasis es precisamente uno de esos temas en los que hablar con un médico a distancia rinde mucho. Con su relato de cuándo aparece exactamente la hinchazón y con qué rapidez cede, el médico ya se hace una idea clara y puede separar el estancamiento corriente de una infección que exige antibiótico y una exploración presencial ese mismo día.
En la consulta de Oladoctor el médico le explicará cómo masajear correctamente su glándula, revisará cuáles de sus medicamentos habituales pueden estar secándole la boca y si conviene plantear un cambio, y le dirá cuánto tiempo es razonable esperar a que el cálculo salga y en qué momento toca pedir una ecografía. Si los signos apuntan a una infección o a un bulto que no se comporta como un cálculo, se lo dirá con claridad y le indicará a qué especialista acudir y con qué urgencia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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