Brucelosis
La brucelosis es una infección bacteriana que pasa al ser humano desde los animales domésticos: cabras, ovejas, vacas, cerdos y, con menos frecuencia, perros.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Brucelosis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, GENTAMICINA SULFATO 40 mgPrincipio activo: GentamicinaFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE PERFUSION, 600 mgPrincipio activo: RifampicinaFabricante: Sanofi Aventis S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 60 mlPrincipio activo: DoxiciclinaFabricante: Hospira Invicta S.A.Requiere receta
La brucelosis es una infección bacteriana que pasa al ser humano desde los animales domésticos: cabras, ovejas, vacas, cerdos y, con menos frecuencia, perros. Los animales suelen parecer sanos, y la persona se contagia sin sospecharlo, casi siempre a través de leche sin pasteurizar y de los quesos hechos con ella. Lo traicionero no es su virulencia, sino su vaguedad: da fiebre prolongada, sudores nocturnos y dolores que se confunden con una gripe, con el cansancio acumulado o con un problema de espalda. Donde la leche se pasteuriza y los rebaños están controlados, la brucelosis es rara; en la cuenca mediterránea, Oriente Medio, Asia Central y América Latina sigue apareciendo con regularidad.
Cómo se produce el contagio
La vía principal es la comida. La bacteria vive en la leche del animal infectado y permanece en los productos elaborados con esa leche sin calor: quesos frescos artesanales, cuajadas, leches fermentadas caseras. La pasteurización la destruye, y los quesos curados de larga maduración son bastante más seguros que los frescos.
Las demás vías son menos frecuentes:
- carne cruda o poco hecha, sobre todo el hígado y otras vísceras;
- contacto de la sangre, el líquido amniótico o la placenta del animal con una herida de la piel o con la mucosa de los ojos: así ocurren los contagios durante los partos del ganado;
- inhalación de polvo y microgotas en los establos, los mataderos y los laboratorios;
- contacto con un perro traído de un país donde la enfermedad es habitual.
De persona a persona prácticamente no se transmite. Se han descrito casos aislados por leche materna, por vía sexual y con transfusiones o trasplantes, pero el entorno habitual de un enfermo no tiene nada que temer.
Desde el contagio hasta los primeros signos pasan por lo general de una a cuatro semanas, a veces varios meses. Con ese desfase, la persona ya no relaciona la enfermedad con aquel viaje ni con el queso comprado en un mercado.
Quién corre más riesgo
- quienes trabajan con ganado: ganaderos, veterinarios, pastores, personal de mataderos y salas de despiece;
- el personal de los laboratorios de microbiología: esta bacteria es una de las causas más frecuentes de contagio en el puesto de trabajo;
- viajeros que compran queso y leche a productores particulares;
- cazadores que despiezan la pieza sin guantes;
- quienes han traído un perro del extranjero o conviven con animales.
Cómo se manifiesta
El comienzo puede ser brusco, en uno o dos días, o lento, repartido en varias semanas. El cuadro recuerda a una gripe, pero no se resuelve en una semana:
- fiebre que sube en oleadas: unos días de calentura, luego una bajada y de nuevo un repunte;
- sudores nocturnos abundantes, que obligan a cambiar la ropa de cama;
- debilidad intensa y un cansancio que no se repara durmiendo;
- dolor de cabeza, pérdida de apetito y pérdida de peso;
- dolor sordo en la zona lumbar, en las articulaciones grandes y en los músculos;
- ganglios aumentados y pesadez bajo las costillas, a un lado o al otro.
A menudo se suma un decaimiento y una irritabilidad desproporcionados con el resto del cuadro; la gente lo describe como no tener fuerzas para nada. Sin tratamiento, la enfermedad puede alargarse meses, apagándose y reapareciendo.
Complicaciones por las que no conviene esperar
Lo peligroso de la brucelosis no es la fiebre en sí, sino que la bacteria se asienta en órganos y tejidos. Por eso pasarla sin tratar es una mala idea.
- Columna y sacro. Es la complicación más frecuente. Un dolor lumbar persistente, que se agrava durante semanas y no responde al tratamiento habitual de espalda, puede corresponder a una inflamación de las vértebras o de la articulación sacroilíaca.
- Corazón. La inflamación del revestimiento interno del corazón y de las válvulas es rara, pero es la que más muertes causa en esta enfermedad. Deben alertar la falta de aire creciente, los edemas y una fiebre que no cede.
- Sistema nervioso. Puede haber inflamación de las meninges, afectación del oído y de la vista, dolores de cabeza tenaces y debilidad en las extremidades.
- Aparato genital masculino. Una inflamación dolorosa del testículo y el epidídimo es a veces el motivo por el que se acude por primera vez al médico.
- Embarazo. En la mujer embarazada la infección aumenta el riesgo de aborto y de parto prematuro, así que una sospecha de brucelosis se estudia sin demora.
Cuándo consultar y qué contar
Conviene pedir cita si la fiebre y la debilidad se mantienen más de una semana y además ha ocurrido algo de esto:
- ha tomado leche sin pasteurizar o queso artesanal, sobre todo en un viaje;
- ha comido carne cruda o poco hecha;
- trabaja con ganado o ha despiezado una res;
- tiene un perro traído del extranjero.
Cuente sin falta al médico dónde ha estado en los últimos meses y qué ha comido. Sin esa frase el diagnóstico casi nunca se plantea a tiempo, y la persona se pasa semanas dando vueltas por pruebas de «fiebre de origen desconocido».
No lo aplace si a la fiebre se suman dolor de espalda intenso, falta de aire, hinchazón de piernas, confusión, un dolor de cabeza brusco con vómitos o una inflamación del testículo. Esos signos indican que la infección ha ido más allá de un malestar general.
Cómo se confirma el diagnóstico
La base son el hemocultivo y las pruebas de anticuerpos; en algunos casos se recurre a la detección del material genético de la bacteria. A veces la muestra se toma de la médula ósea, donde el microorganismo aparece más a menudo que en la sangre.
Hay un detalle importante. El médico avisa siempre al laboratorio de la sospecha de brucelosis, porque la bacteria contagia con facilidad al personal por el aire y exige condiciones especiales de manipulación. Además, el cultivo tarda en crecer, de varios días a varias semanas, y un resultado negativo demasiado pronto no descarta nada. La prueba de anticuerpos también puede salir negativa en los primeros días, por lo que suele repetirse dos o tres semanas después.
Por qué el tratamiento es largo y con varios fármacos
La brucela vive dentro de las células humanas, donde los antibióticos penetran mal. De ahí las dos particularidades del tratamiento.
La primera: la pauta es larga, de seis semanas como mínimo, y si están afectados la columna, el corazón o el sistema nervioso, más aún, a veces varios meses. La segunda: no se emplea un solo fármaco, sino una combinación de dos o más, habitualmente tetraciclinas junto con rifamicinas o aminoglucósidos. Esta infección no se trata con un antibiótico aislado: así la probabilidad de que vuelva se dispara.
El estado general suele arreglarse en las primeras semanas, y ese es el momento más peligroso: una pauta abandonada acaba en recaída. La recaída afecta a una minoría de pacientes, casi siempre dentro del primer año, y no se debe a que la bacteria se haya vuelto resistente, sino a que ha aguantado el tratamiento dentro de las células. Si están dañadas las válvulas cardíacas, a la medicación se le añade la cirugía.
La mayoría de las personas se recupera por completo. Algunas refieren cansancio y dolores articulares durante un tiempo tras terminar la pauta: eso requiere seguimiento, pero no siempre significa que la infección haya vuelto.
Cómo evitar el contagio
No existe vacuna humana frente a la brucelosis. Todo se reduce a no dejar entrar a la bacteria.
- beba solo leche pasteurizada o hervida; en los viajes eso vale también para los helados y los yogures caseros;
- renuncie al queso fresco de mercado si no sabe con qué leche se ha hecho;
- cocine la carne del todo, en especial las vísceras;
- al trabajar con animales, use guantes, gafas y ropa de protección, sobre todo en los partos y en el despiece;
- cúbrase los cortes y las rozaduras antes de tocar al ganado;
- si compra un perro procedente del extranjero, pregunte si se le han hecho análisis.
La protección de verdad funciona a nivel de las explotaciones: vacunación del ganado, control de los rebaños y retirada de los animales enfermos. Por eso la enfermedad casi ha desaparecido donde esas medidas se cumplen. En muchos países la brucelosis es de declaración obligatoria y el aviso lo cursa el propio médico, sin que el paciente tenga que hacer nada. Las sospechas en animales se comunican a los servicios veterinarios.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa cómo ha subido la fiebre y cuánto ha durado, pregunta por viajes, por el contacto con animales y por lo que ha comido, y valora si el cuadro encaja con una brucelosis o apunta a otra cosa. Explica qué análisis tiene sentido hacer y en qué orden, de qué conviene avisar al laboratorio y en qué momento hay que pasar a una exploración presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.




