Aspergilosis
La aspergilosis la produce un moho corriente, los hongos del género Aspergillus. Sus esporas están casi en todas partes: en la tierra, en la hojarasca, en el…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Aspergilosis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
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La aspergilosis la produce un moho corriente, los hongos del género Aspergillus. Sus esporas están casi en todas partes: en la tierra, en la hojarasca, en el heno, en el polvo doméstico, en las paredes húmedas. Las respiramos a diario sin notarlo, porque un pulmón sano se defiende solo. La enfermedad aparece donde el pulmón ya está dañado o donde las defensas están bajas, y su aspecto varía muchísimo: desde una alergia que dura años hasta una infección que pone en peligro la vida. La aspergilosis no se contagia entre personas ni desde los animales.
Quién corre riesgo de verdad
Alguien sano puede pasar años trabajando la tierra sin enfermar: lo decisivo no es cuántas esporas respira, sino el estado del pulmón y de las defensas. El riesgo sube si hay:
- asma o fibrosis quística, sobre las que suele aparecer la forma alérgica;
- enfermedad pulmonar obstructiva crónica, bronquios dilatados, sarcoidosis;
- una cavidad o una cicatriz en el pulmón tras una tuberculosis, el terreno más frecuente de la forma prolongada;
- defensas debilitadas: trasplante de órgano, quimioterapia, enfermedades de la sangre, tratamiento prolongado con dosis altas de corticoides, fases avanzadas del VIH;
- una neumonía grave por gripe o por covid, sobre todo si hubo ventilación mecánica;
- diabetes mal controlada;
- trabajo con materia orgánica en descomposición: heno y grano, ganado, madera, desmontaje de edificios viejos y húmedos.
Cuatro enfermedades bajo un mismo nombre
Bajo ese nombre se agrupan cuadros tan distintos que el tratamiento de uno no se parece al del otro. Saber de qué forma se trata importa más que el hallazgo del hongo en el esputo.
- Forma alérgica. El hongo no destruye tejido: desencadena una reacción alérgica intensa en los bronquios. Aparece casi solo en personas con asma o fibrosis quística. El asma deja de responder al tratamiento de siempre, surge tos con tapones espesos y parduzcos de moco, y una fiebre baja pero tozuda. Si esto se prolonga años, los bronquios se dilatan de forma irreversible.
- Infección pulmonar prolongada. Se instala a lo largo de meses en pulmones con cicatrices y cavidades, casi siempre tras una tuberculosis. Tos, sangre en el esputo, debilidad, sudores nocturnos, pérdida lenta de peso. Se parece tanto a una tuberculosis que vuelve que no es raro tratar a la persona meses con antituberculosos sin resultado alguno.
- Aspergiloma. Un ovillo compacto de filamentos del hongo, moco y células sanguíneas que ocupa una cavidad ya existente en el pulmón. Puede callar durante años y aparecer por casualidad en una prueba de imagen. Su peligro principal es el sangrado: la pared de la cavidad está rodeada de vasos que pueden romperse.
- Forma invasora. La más grave y la más rara. El hongo atraviesa la pared de los vasos y viaja con la sangre al cerebro, la piel, los ojos, el corazón, los huesos. Ocurre casi solo con las defensas profundamente anuladas y se desarrolla en días, no en meses.
Hay además variantes más acotadas: inflamación de los senos paranasales, afectación del conducto auditivo externo, afectación de los bronquios sin que el tejido pulmonar se vea implicado.
Por qué los síntomas se atribuyen a otra cosa
La aspergilosis no tiene síntomas propios. Tos que no cede en semanas, sangre o grumos espesos de moco al expectorar, falta de aire, sibilancias, febrícula persistente, sudores nocturnos, pérdida de peso: todo eso aparece en otra decena de enfermedades del pulmón.
La pista no suele estar en las molestias, sino en cómo cambian: si ya había una enfermedad pulmonar, la aspergilosis se manifiesta como un empeoramiento inexplicable de lo anterior. Un asma estable durante años empieza a descontrolarse, la EPOC se agudiza más a menudo, tras una tuberculosis curada reaparece la sangre en el esputo. Es motivo para volver a estudiar el pulmón, no para subir las dosis de siempre.
Señales con las que no se puede esperar
Llame a emergencias si:
- al toser sale sangre en cantidad, roja y espumosa, no en hilos;
- la falta de aire crece deprisa, no hay aire estando en reposo, se amoratan los labios y las uñas;
- aparece un dolor fuerte en el pecho junto con dificultad para respirar;
- una persona con las defensas anuladas tiene fiebre y además confusión, debilidad en un brazo o una pierna, alteración de la vista o del habla.
El último punto es el más importante. Tras un trasplante o durante la quimioterapia, cualquier fiebre acompañada de síntomas nuevos respiratorios o neurológicos exige ingreso inmediato y no vigilancia en casa: la forma invasora avanza muy rápido y los días perdidos al principio no se recuperan después.
Acuda al médico en los próximos días si la tos dura más de tres semanas, si una enfermedad pulmonar crónica ha dejado de responder al tratamiento habitual o si ha habido sangre en el esputo aunque sea una sola vez.
Por qué el diagnóstico tarda
El moho vive también en las vías respiratorias de personas sanas, así que encontrar Aspergillus en el esputo no demuestra nada por sí solo: habla de contacto. Y al revés: con la enfermedad declarada el cultivo sale negativo muchas veces, porque los filamentos están en el fondo del foco. El diagnóstico se arma con las imágenes, los datos de laboratorio y la evolución del cuadro.
Lo que suele hacerse:
- tomografía computarizada de tórax: muestra cavidades, la bola dentro de la cavidad y los cambios alrededor del foco que la radiografía simple no recoge;
- microscopía y cultivo del esputo;
- análisis de sangre: anticuerpos frente a Aspergillus, IgE total y eosinófilos en la forma alérgica, búsqueda de antígenos del hongo en la invasora;
- pruebas de alergia, cutáneas o de laboratorio;
- broncoscopia con lavado bronquial cuando no hay esputo o es escaso.
Las dos trampas principales son la tuberculosis y el cáncer de pulmón, que dan una imagen parecida. Es normal que el médico los descarte primero y solo después busque el hongo.
Cómo se trata y por qué dura tanto
No hay una pauta única: todo depende de la forma.
- En la forma alérgica lo primero es apagar la propia reacción con corticoides. El antifúngico se añade para reducir la cantidad de hongo en los bronquios y poder bajar la dosis de corticoide.
- En la infección prolongada se pautan antifúngicos en comprimidos durante muchos meses, a veces sin fecha de fin. El objetivo suele ser mantener la enfermedad controlada, no erradicar el hongo.
- Un aspergiloma que no molesta normalmente se vigila. Si sangra, se valora la cirugía o el cierre del vaso sangrante mediante catéter.
- La forma invasora se trata en el hospital, con el fármaco por vena. En paralelo se intenta devolver las defensas a su sitio: por ejemplo, bajar la dosis de los medicamentos que las frenan, si se puede.
El tratamiento es largo por cómo es el hongo: crece en tejido mal irrigado, donde el fármaco llega despacio. Uno se encuentra mejor mucho antes de que el foco se limpie, y la pauta abandonada a mitad casi siempre termina en recaída.
Pregunte a su médico dos cosas concretas. La primera: los antifúngicos de este grupo se llevan mal con otros medicamentos, ya que alteran en sangre la concentración de fármacos cardíacos, anticoagulantes, antiepilépticos y de los que se toman tras un trasplante; el médico necesita la lista completa de lo que usted toma, suplementos incluidos. La segunda: Aspergillus está desarrollando resistencia, porque esas mismas sustancias llevan décadas usándose en agricultura contra el moho de los cultivos. Si el tratamiento no funciona, conviene preguntar si se ha comprobado la sensibilidad del hongo.
Cómo reducir el contacto con el moho
Sacar las esporas del aire es imposible. Pero con un pulmón enfermo o las defensas bajas, sí conviene evitar los focos más densos.
- no remover compost, hojarasca ni heno viejo sin una mascarilla bien ajustada, y mejor aún dejárselo a otra persona;
- buscar y eliminar la humedad de la casa: una fuga, una esquina fría, manchas negras en las jambas. Pintar por encima no sirve de nada;
- ventilar después de la ducha y de cocinar, y no secar la ropa en el dormitorio;
- cambiar a diario el agua del humidificador y limpiar el aire acondicionado: el agua estancada es un caldo de cultivo para el moho;
- cerrar las ventanas cuando cerca haya obras o movimiento de tierras;
- dejar de fumar, porque el tabaco empeora la enfermedad pulmonar de base;
- con las defensas bajas, hablar con el médico antes de una reforma, de una mudanza a una vivienda húmeda o de ponerse a trabajar en el jardín.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasará cuánto lleva la tos y qué ha cambiado en su estado, valorará si hay motivos para buscar una causa fúngica, le ayudará a interpretar las imágenes y los análisis que ya tenga, le explicará qué pruebas hacen falta y en qué orden, y le indicará a qué especialista acudir de forma presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.





