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Medicamentos comúnmente prescritos para Anemia por deficiencia de hierro
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO LIBERACION MODIFICADA, 105 mgPrincipio activo: sulfato ferrosoFabricante: Teofarma S.R.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO LIBERACION MODIFICADA, 80 mgPrincipio activo: sulfato ferrosoFabricante: Pierre Fabre Iberica S.A.Requiere receta
El hierro forma parte de la hemoglobina, la proteína con la que los glóbulos rojos transportan el oxígeno. Cuando las reservas se agotan, la médula ósea sigue fabricando glóbulos rojos, pero pequeños y pálidos, y cada uno lleva menos oxígeno del que debería. Es la anemia más frecuente del mundo y reponer el hierro no tiene demasiada dificultad. La dificultad está en otro sitio: la anemia ferropénica casi nunca es una enfermedad por sí sola, sino el rastro de una pérdida de sangre o de una absorción defectuosa. Por eso aquí importa más el «de dónde» que el «con qué se trata».
Cómo se nota
La carencia se instala a lo largo de meses, el cuerpo tiene tiempo de adaptarse y la persona atribuye su estado a la edad, al trabajo o a dormir poco. Las primeras molestias no apuntan a nada concreto:
- cansancio que no se arregla con un fin de semana, y menos aguante que antes;
- falta de aire al subir escaleras o con esfuerzos que antes no se notaban;
- palpitaciones perceptibles;
- palidez, más visible en la conjuntiva del párpado inferior, en los labios y en el lecho de las uñas que en la cara;
- dolor de cabeza, mareo, zumbido de oídos;
- frío constante, manos y pies fríos.
Y estos otros signos señalan la falta de hierro con bastante precisión, porque en otras anemias son raros:
- antojos extraños: ganas de masticar hielo, de comer tiza, arcilla, almidón, papel o masa cruda, de oler gasolina o pintura fresca. No suele contarse al médico, se toma por una manía propia, y sin embargo no hay señal más reconocible;
- síndrome de piernas inquietas: una inquietud molesta en las piernas al atardecer y en la cama que obliga a moverlas;
- lengua lisa, como pulida, y dolorida, con grietas en las comisuras de la boca;
- uñas quebradizas, a veces hundidas en forma de cuchara;
- caída de pelo llamativa;
- dificultad para tragar alimentos secos, una compañía rara pero conocida desde hace mucho;
- en los niños, apatía, poco apetito, retraso en la ganancia de peso, despiste en clase.
Cuándo no se puede esperar
Llame a la ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania responde el número único europeo 112) si aparecen:
- vómito con sangre o con un contenido parecido a los posos del café;
- heces negras, pegajosas, como alquitrán, o sangre abundante en las heces;
- dolor en el pecho o falta de aire intensa en reposo;
- desmayo o confusión;
- una hemorragia que no se consigue detener, incluida la uterina.
Al médico el mismo día o en los días siguientes, sin ambulancia pero sin dejarlo pasar:
- si la anemia aparece en un hombre o en una mujer posmenopáusica. Sin una pérdida de sangre evidente, es indicación directa de buscar el origen en el estómago y el intestino: detrás de una anemia así hay a veces un tumor, y se encuentra en una fase en la que todavía se cura;
- sangre en las heces, un cambio duradero en el ritmo intestinal, pérdida de peso sin motivo;
- anemia en el embarazo;
- la hemoglobina vuelve a caer después de un tratamiento ya completado.
Por dónde se pierde el hierro
Pérdida de sangre. En las mujeres en edad fértil, lo primero son las reglas abundantes y largas, detrás de las cuales pueden estar miomas, endometriosis, pólipos o un dispositivo intrauterino. En el tubo digestivo el sangrado suele ser invisible, gota a gota: úlcera de estómago y de duodeno, gastritis y esofagitis erosivas, hemorroides y fisuras anales, divertículos, pólipos, malformaciones vasculares del intestino. Tomar antiinflamatorios de forma continuada aumenta el riesgo de ese sangrado, y con los medicamentos que fluidifican la sangre empieza a sangrar lo que hasta entonces estaba callado. Aparte figuran el cáncer de estómago y el de colon: no es una causa frecuente, pero es exactamente por él por lo que una anemia en un hombre o en una mujer posmenopáusica no se da por resuelta mientras no se explore el intestino.
Mayor consumo. El embarazo, sobre todo en la segunda mitad y en gestaciones múltiples; la lactancia; el crecimiento rápido en niños y adolescentes; la donación de sangre habitual; los grandes volúmenes de entrenamiento de resistencia.
Mala absorción. La celiaquía es una causa frecuente y fácil de pasar por alto: a veces la anemia es su única manifestación. Siguen la gastritis atrófica y la infección por Helicobacter pylori, la enfermedad inflamatoria intestinal, la cirugía de estómago, incluida la bariátrica, y el uso prolongado de fármacos que reducen la acidez gástrica, porque sin ácido el hierro de los alimentos se absorbe peor.
Alimentación. Una dieta vegetal sin atención a las fuentes de hierro, la comida monótona en personas mayores, las dietas restrictivas. En los lactantes, la introducción temprana de grandes cantidades de leche de vaca en lugar de leche materna o fórmula.
Parásitos. Los gusanos intestinales, sobre todo las uncinarias, son la causa más frecuente de ferropenia en el mundo. Conviene recordarlos después de una estancia larga en zonas tropicales y subtropicales.
Qué análisis contestan a la pregunta
Se empieza por un hemograma. Con falta de hierro la hemoglobina está baja y los glóbulos rojos son pequeños y pálidos: en el informe eso se lee en el volumen corpuscular medio y en la hemoglobina corpuscular media.
El dato decisivo es la ferritina, que refleja la reserva de hierro del organismo. Una ferritina baja significa deficiencia de hierro sin ninguna otra explicación posible. Pero hay una trampa: la ferritina sube con cualquier inflamación, infección, enfermedad del hígado o tumor, de modo que un valor normal en una persona enferma no descarta la carencia. En ese caso se mira la saturación de transferrina y los marcadores de inflamación. De paso se comprueban la vitamina B12 y el ácido fólico, cuya falta da molestias parecidas y a menudo va acompañando.
Hay además una condición hereditaria que imita la ferropenia: en la talasemia los glóbulos rojos también son pequeños, pero la reserva de hierro es normal o alta, y tratarla con hierro no solo es inútil, sino perjudicial. Las distingue la misma ferritina, así que no se recete usted hierro por una hemoglobina baja leída en un informe ajeno.
La otra mitad del estudio es buscar el origen. Según la edad, el sexo y las molestias, será sangre oculta en heces, gastroscopia y colonoscopia, análisis de sangre para celiaquía y, en las mujeres, una valoración del sangrado menstrual y una revisión ginecológica con ecografía.
Cómo se rellena la reserva
La base del tratamiento son los preparados de hierro por vía oral. La sal y la dosis las elige el médico; los multivitamínicos con hierro no sirven para tratar una anemia, llevan demasiado poco.
- Se toman en ayunas o entre comidas, con agua o con una bebida que aporte vitamina C. El té, el café, el cacao, la leche, los suplementos de calcio y los antiácidos fijan el hierro en ese momento: sepárelos de la pastilla un par de horas.
- Tomarlo a diario no siempre es lo mejor: después de una dosis, el organismo cierra durante un día la absorción del hierro, de modo que a algunas personas la toma en días alternos les cunde igual y les sienta mejor. Es algo que conviene hablar con el médico, no decidirlo por cuenta propia.
- Los efectos secundarios son habituales: náuseas, dolor abdominal, estreñimiento o heces sueltas, sabor metálico. Las heces se oscurecen en casi todo el mundo; es el colorante del fármaco, no sangre, y no debe asustar. Si se tolera mal, ayuda tomarlo con la comida, bajar la dosis, cambiar de sal de hierro o pasar a días alternos. Abandonar el tratamiento por los efectos secundarios es la peor de las opciones.
- La hemoglobina empieza a subir a las dos o tres semanas y se normaliza en unos dos meses. Pero ahí no se acaba: el tratamiento se mantiene varios meses más para llenar el depósito vacío, porque si no todo vuelve a repetirse en medio año. Los controles los pauta el médico.
El hierro intravenoso se emplea cuando las pastillas no funcionan o no encajan: intolerancia, enfermedad inflamatoria intestinal, cirugía gástrica previa, enfermedad renal crónica, pérdidas de sangre que continúan y anemia grave al final del embarazo, cuando ya no hay meses por delante. La infusión se hace en un centro sanitario y bajo vigilancia. La transfusión es un recurso para la anemia grave con síntomas amenazantes, no una manera de reponer las reservas.
Guarde los preparados de hierro donde un niño no llegue. Unos pocos comprimidos de dosis de adulto pueden ser mortales para un niño pequeño, y las primeras horas tras la intoxicación transcurren a menudo con engañosa calma. Si su hijo ha podido tragarlos, llame a la ambulancia de inmediato, sin esperar a que aparezcan síntomas.
Qué aporta de verdad la comida
El hierro de la carne, el hígado, las aves y el pescado se absorbe muchísimo mejor que el de los vegetales. Las fuentes vegetales también hacen falta —legumbres, tofu, trigo sarraceno y avena, pipas de calabaza y sésamo, frutos secos, fruta desecada, cereales y pan enriquecidos—, pero rinden menos. Merece mención aparte la hoja verde oscura: hierro tiene bastante, solo que muy ligado y de mala absorción, así que contar con las espinacas es un error antiguo.
Ayuda la vitamina C en la misma comida: pimiento, cítricos, frutos rojos, chucrut.
Y una advertencia honesta: con la comida se cubre la necesidad diaria y se sostiene lo ganado, pero una anemia ya establecida no se cura comiendo, harían falta años. La dieta viene después de las pastillas, no en su lugar.
Qué ocurre si se deja así
El corazón se ve obligado a mover más sangre para entregar el mismo oxígeno: el pulso se mantiene rápido, en las personas mayores y en quienes tienen cardiopatía isquémica se hacen más frecuentes los episodios de angina y la insuficiencia cardíaca se descontrola. Las infecciones se llevan peor. En el embarazo, una anemia sin tratar aumenta el riesgo de parto prematuro, de bajo peso al nacer y de hemorragia importante en el parto. En los niños pequeños se resienten la atención, la memoria y el ritmo de desarrollo, y luego no se recupera del todo.
Pero el peligro mayor no está en la anemia, sino en la causa que nadie buscó. Mientras la hemoglobina baja se levanta puntualmente con pastillas, el origen sin encontrar sigue sangrando.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico revisará sus molestias y sus análisis y le dirá lo principal: qué falta en el estudio. Valorará la cantidad de sangrado menstrual, repasará la lista de medicamentos que toma a diario, preguntará por las heces y el peso, y verá si hace falta una ferritina y una derivación para gastroscopia o colonoscopia. Si el tratamiento ya está en marcha, la consulta sirve para resolver los efectos secundarios, ajustar la pauta de las tomas y saber cuándo repetir los análisis y cuánto tiempo más seguir para que la anemia no vuelva. Sacar sangre y explorar el intestino no se puede en línea, pero sí se puede evitar pasar medio año tratando el síntoma en lugar de la causa.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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