Abuso de esteroides anabolizantes
Los esteroides anabolizantes son parientes sintéticos de la testosterona. En medicina tienen un margen de uso estrecho; fuera de ella se toman para ganar…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Abuso de esteroides anabolizantes
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 100 µgPrincipio activo: Levotiroxina sodicaFabricante: Aristo Pharma GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO RECTAL, 10 mg diazepamPrincipio activo: diazepamFabricante: Faes Farma S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 62 µgPrincipio activo: Levotiroxina sodicaRequiere receta
Los esteroides anabolizantes son parientes sintéticos de la testosterona. En medicina tienen un margen de uso estrecho; fuera de ella se toman para ganar masa muscular y rendimiento deportivo, en dosis que ningún médico recetaría. Y son precisamente las dosis las que crean el problema: el cuerpo se reorganiza también donde nadie lo había pedido, y parte de esos cambios ya no se deshacen. El daño no llega enseguida, sino al cabo de meses y años, cuando el resultado en el espejo ya está conseguido y dejarlo cuesta.
Lo que no son
Se confunden continuamente con los corticoides: las pomadas para la piel, los inhaladores del asma, las pastillas de un brote autoinmune. Son sustancias distintas con efectos distintos y no tienen nada que ver con ganar músculo; la palabra «esteroides» solo comparte con ellos el esqueleto químico.
Los anabolizantes sí tienen indicaciones legítimas: déficit de testosterona propia en el varón, retraso del desarrollo puberal, algunas formas de anemia y de desnutrición grave. Ahí se trata de reponer un nivel normal. Las normas de venta cambian de un país a otro, pero casi en todas partes son fármacos de prescripción; en el deporte están prohibidos y entran en el control antidopaje habitual.
Por qué se empieza
El motivo evidente es ganar músculo más rápido y de paso perder grasa. Los esteroides lo hacen de verdad, así que discutir su eficacia no lleva a ninguna parte: lo que hay que discutir es el precio.
El segundo motivo se dice menos veces en voz alta. Hay quien llega a los esteroides no desde el deporte, sino desde un rechazo profundo del propio cuerpo: la persona se ve insuficientemente grande, se mira durante largos ratos, evita vestuarios y playas, entrena por encima de las lesiones. Eso se parece más a un trastorno de la percepción del propio aspecto que a una afición deportiva, y no se cura con fármacos: por mucha masa que se sume, la sensación de no ser bastante vuelve. Ahí lo que funciona es la ayuda de un psicoterapeuta.
Y una cosa más, sin rodeos: la idea de que un ciclo de esteroides deja a alguien «sano y en forma» es falsa. El resultado visible y el estado de las arterias, del hígado y del sistema hormonal se separan justo en esa dirección.
Ciclos, apilamientos y pirámides
Quienes los usan suelen conocer los riesgos e inventan esquemas que supuestamente protegen de ellos: tandas con descansos entre medias, varios productos a la vez, subida progresiva de la dosis hasta un máximo y bajada simétrica. A menudo se añaden sustancias «de cobertura», contra el crecimiento de la mama o para reactivar las hormonas propias al terminar.
No hay pruebas de que ninguno de esos esquemas reduzca el daño. Lo que sí se sabe es otra cosa: cuanto mayor es la dosis total y más largo el historial, peores son las consecuencias, y combinar productos multiplica la carga en vez de repartirla. Añada la calidad de la mercancía: lo que se vende fuera de la farmacia muchas veces no coincide con la etiqueta ni en composición, ni en dosis, ni en pureza.
Qué cambia en el cuerpo
El organismo recibe la hormona desde fuera y apaga su propia fabricación. De ahí, en el varón, la reducción del tamaño de los testículos, la caída del recuento de espermatozoides y la infertilidad; parte de la testosterona se convierte en hormonas femeninas, así que la mama crece. Sume acné severo en espalda y hombros, pérdida de pelo de patrón masculino, aumento de la próstata con peor orinar. La fertilidad suele volver meses después de dejarlo, pero no en todos.
En la mujer cambia lo que cambia en sentido masculino: vello en cara y cuerpo, voz más grave, aumento del clítoris, reducción del pecho, alteración o desaparición de la regla, pelo más ralo en la cabeza. La voz grave y el aumento del clítoris muchas veces se quedan para siempre, aunque el producto se haya abandonado hace tiempo.
En los adolescentes hay un peligro aparte. Los esteroides aceleran el cierre de los cartílagos de crecimiento, y si el ciclo cae en una edad en que el crecimiento no ha terminado, la estatura final queda por debajo de la que estaba prevista. Eso es irreversible.
Lo más peligroso: corazón, sangre, hígado
Aquí, y no en los cambios de aspecto, están los casos que acaban mal.
- Corazón. La pared del ventrículo izquierdo se engrosa y el corazón se relaja y se llena peor. Aparecen la miocardiopatía y las alteraciones del ritmo. En personas jóvenes y de aspecto sano que consumían esteroides se han descrito muertes súbitas por arritmia.
- Arterias. El colesterol «bueno» se desploma, el «malo» sube y la tensión arterial también. La aterosclerosis se adelanta décadas, y de ahí infartos e ictus a una edad en la que no se esperan.
- Sangre. Se espesa por exceso de glóbulos rojos y crece el riesgo de trombos, en las piernas, en el pulmón, en el cerebro.
- Hígado. Sufre sobre todo con las formas en comprimidos: ictericia con picor, subida de las enzimas y, rara vez, cavidades llenas de sangre en el tejido hepático y tumores benignos. La rotura de una de esas cavidades provoca una hemorragia interna que amenaza la vida directamente.
- Riñones. Con años de dosis altas puede aparecer un daño irreversible del aparato de filtrado.
- Tendones. El músculo gana fuerza más deprisa de lo que el tendón tarda en reforzarse, y de ahí las roturas en un entrenamiento cualquiera.
Ánimo, sueño y pensamiento
Con dosis altas cambia el carácter: irritabilidad y estallidos de ira por motivos mínimos, sensación de invulnerabilidad, conductas de riesgo, vaivenes del estado de ánimo, desconfianza. En contadas ocasiones se llega al delirio y a las alucinaciones, y eso exige atención urgente. El sueño se vuelve corto y roto, lo que agrava todo lo anterior.
Las inyecciones y lo que viene con ellas
La mayoría de estos productos se pinchan en el músculo, y con ello aparecen riesgos que no dependen de la sustancia: abscesos y bultos en el punto de inyección, lesión de un nervio y, si se comparte aguja o jeringa, hepatitis B, hepatitis C y VIH. Estas infecciones pasan con una cantidad mínima de sangre, así que «cogí la aguja de un conocido una vez» es un riesgo completo, no un detalle.
Dependencia, abstinencia y cómo salir
La dependencia de los anabolizantes existe y se comporta como cualquier otra: deseo intenso, necesidad de más dosis para el mismo efecto, consumo pese al daño evidente, mal estado al interrumpirlo.
Tras una retirada brusca las hormonas propias no se encienden enseguida: a veces tardan meses. En ese periodo aparecen abatimiento y apatía, ansiedad, insomnio, falta de apetito, menos deseo sexual, cansancio intenso, dolor de cabeza, dolores musculares y articulares y una pérdida rápida de la masa ganada. El abatimiento es lo más peligroso de esa lista: puede ser profundo y llevar a ideas de suicidio.
Por eso conviene no dejarlo en solitario. El médico de cabecera puede valorar qué ha cambiado ya (corazón, lípidos, hígado, hormonas, recuento de sangre) y seguir la recuperación en vez de suponerla. La ayuda se organiza igual que en otras dependencias: revisar la situación, trazar un plan de retirada, trabajar lo que empuja a recaer y acompañar los primeros meses. Y merece la pena consultar incluso si de momento no piensa dejarlo.
Cuándo pedir ayuda de inmediato
- dolor u opresión en el pecho, ahogo repentino, desmayo, latido rápido e irregular;
- debilidad de un brazo o una pierna, boca torcida, habla confusa;
- dolor e hinchazón de una sola pierna, ahogo súbito con dolor al respirar;
- dolor intenso en el costado derecho o en el abdomen, piel y ojos amarillos, orina oscura;
- ideas de hacerse daño.
Consulta en línea
En la consulta en línea se puede hablar de esteroides sin rodeos: el médico necesita datos, no una confesión. Repasará qué toma y desde cuándo, valorará qué pruebas hacen falta primero, explicará cómo es una retirada segura e indicará a qué profesional acudir de forma presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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