Saltar al contenido principal

Absceso mamario

Un absceso mamario es una cavidad llena de pus dentro del pecho, separada del resto del tejido por una pared gruesa.

Solicita una receta online

Solicita una receta online

Un médico revisará tu caso y podrá emitir una receta si es médicamente apropiado.

Habla con un médico online

Habla con un médico online

Comenta tus síntomas y opciones de tratamiento con un profesional médico.

Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Un absceso mamario es una cavidad llena de pus dentro del pecho, separada del resto del tejido por una pared gruesa. Aparece sobre todo en mujeres que amamantan, como continuación de una mastitis que no se logró frenar a tiempo. Su rasgo clave es este: en cuanto el pus se acumula en una cavidad, los antibióticos por sí solos ya no bastan, porque el medicamento apenas penetra en su interior. Hay que dar salida al pus, y cuanto antes se haga, menor será la intervención.

De dónde sale el pus en la mama

En quien amamanta la cadena suele ser siempre la misma: la leche se estanca en una zona de la glándula, el tejido de alrededor se inflama y se hincha, y las bacterias de la piel o de la boca del bebé entran por las grietas del pezón. Al principio es una mastitis: una zona dura y dolorosa, enrojecimiento y fiebre. Si no se restablece el vaciado de la leche y no se inicia el tratamiento, en pocos días se forma una cavidad en el centro del foco.

El estancamiento de la leche suele deberse a un mal agarre del pecho, tomas escasas o saltadas, un destete brusco, la presión de un sujetador estrecho, la correa de un bolso o del propio dedo sobre el pecho durante la toma, o dormir boca abajo.

El absceso también aparece en quienes no amamantan e incluso en hombres; entonces suele situarse junto a la propia areola y se relaciona con la inflamación de los conductos. Aquí la primera causa es el tabaco: daña el revestimiento de los conductos, y en las personas fumadoras estos abscesos reaparecen con obstinación en el mismo sitio. Otros factores son la perforación del pezón, la diabetes, la bajada de defensas y los traumatismos del pecho.

Qué se siente

  • un bulto doloroso que se nota tenso, como lleno de líquido;
  • la piel de encima está caliente, tirante y brillante; el enrojecimiento se ve bien en pieles claras y mucho peor en pieles morenas y oscuras, así que conviene guiarse también por el dolor y la hinchazón;
  • fiebre, escalofríos, dolores musculares y una sensación de agotamiento completo;
  • en la axila del mismo lado se palpan ganglios aumentados y dolorosos;
  • empieza a salir pus por el pezón o por un punto de la piel: la cavidad ha encontrado salida por su cuenta.

La señal práctica más útil es esta: una mastitis bien tratada empieza a mejorar en dos días. Si a las cuarenta y ocho horas de empezar los antibióticos el dolor y la fiebre siguen, o el bulto se ha vuelto claramente delimitado, lo más probable es que ya se trate de un absceso, y hace falta una ecografía.

Cuándo hay que consultar el mismo día

  • fiebre por encima de 38,5 °C con escalofríos intensos;
  • el enrojecimiento se extiende deprisa por la mama y aparecen zonas moradas o grisáceas y ampollas en la piel;
  • debilidad brusca, mareo, confusión, respiración acelerada, piel fría y sudorosa: así se manifiesta una infección generalizada;
  • absceso en un recién nacido o en una mujer embarazada;
  • ha salido pus, pero el estado general sigue empeorando.

En estos casos no hay que esperar a la mañana siguiente ni a una cita programada.

Un cuadro parecido con otra causa detrás

Hay algo poco frecuente pero de importancia capital. El carcinoma inflamatorio de mama se parece muchísimo a una infección: el pecho se enrojece, se hincha, se nota caliente y la piel adopta el aspecto de una piel de naranja. La diferencia está en que no hay pus y en que el cuadro no responde a los antibióticos, o responde solo en parte y reaparece enseguida.

De ahí la regla que siguen los especialistas: si el foco no se comporta como debería comportarse una infección —no se resuelve en dos o tres semanas de tratamiento correcto, reaparece en el mismo punto, o ha surgido sin causa clara en una mujer que no amamanta—, se necesitan mamografía o ecografía y una biopsia. Por ese mismo motivo, al drenar un absceso el médico suele tomar un fragmento de la pared de la cavidad para analizarlo.

No es motivo para temer lo peor ante el primer bulto: en quien amamanta, la inmensa mayoría de estos focos son mastitis corrientes. Pero un «absceso» que se alarga y no responde debe estudiarse hasta el final.

Cómo se drena y con qué se trata

Primero se hace una ecografía: muestra si hay cavidad, dónde está exactamente y cuánta hay. Después se elige el procedimiento.

  • Punción con aguja guiada por ecografía. Es el método habitual en la mayoría de los abscesos. Se anestesia la piel y el pus se aspira con una jeringa. No siempre basta una vez: la cavidad puede volver a llenarse y el procedimiento se repite unos días después.
  • Pequeña incisión con drenaje. Se necesita cuando la cavidad es grande, está dividida en tabiques, el pus es demasiado espeso o la piel que la cubre está ya tan fina que va a romperse.

El pus se envía a cultivo, lo que indica qué bacteria está implicada y qué fármacos actúan sobre ella. Los antibióticos se pautan como complemento del drenaje y no en su lugar; se eligen entre los grupos activos frente al estafilococo, y si hay alergia a las penicilinas se busca un sustituto de otra clase. El tratamiento debe completarse entero, aunque el dolor haya desaparecido al segundo día.

Entre las visitas ayudan cosas sencillas: un analgésico sin receta, frío local después del procedimiento y un sujetador que sostenga sin comprimir. La curación tarda de unos días a unas semanas y deja una pequeña cicatriz donde estaba la incisión.

Dar el pecho durante el tratamiento

Por lo general se puede y se debe seguir amamantando, también del pecho afectado. Esa leche es segura para un bebé nacido a término y sano, y el vaciado regular de la glándula acelera la curación, porque el estancamiento mantiene viva la inflamación.

Si el agarre duele o la incisión ha quedado junto a la areola, extraiga la leche a mano o con sacaleches con la misma frecuencia con la que daría el pecho. Esa leche puede darse al bebé salvo indicación contraria del médico. No hace falta destetar por un absceso: interrumpir de golpe provoca un nuevo estancamiento y puede empeorar las cosas. Diga siempre que está amamantando, porque se tiene en cuenta al elegir el antibiótico y el analgésico.

Qué reduce la probabilidad de que se repita

  • corregir el agarre con ayuda de una asesora de lactancia: la mayoría de los estancamientos empiezan justo ahí;
  • no saltarse tomas ni dejar pausas nocturnas largas durante los primeros meses;
  • terminar la lactancia de forma gradual y no de un día para otro;
  • tratar las grietas del pezón y no aceptar el dolor al amamantar como algo normal;
  • usar sujetadores de la talla adecuada, sin aros que aprieten en un punto;
  • ante una mastitis, empezar el tratamiento enseguida en lugar de esperar a ver si pasa sola;
  • dejar de fumar si el absceso ha aparecido fuera de la lactancia y ya se ha repetido;
  • mantener controlada la glucosa en sangre en caso de diabetes.

Consulta en línea

En la consulta en línea el médico repasará cómo empezó todo y cómo ha ido cambiando estos días, valorará si el cuadro se parece a una mastitis o ya a un absceso, explicará si la ecografía es urgente y qué puede hacerse ahora mismo con la lactancia. Si la situación exige una intervención presencial, se lo dirán con claridad y le indicarán a quién acudir.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

Recibe actualizaciones y ofertas exclusivas

Sé el primero en conocer nuevos servicios, actualizaciones de la plataforma y promociones exclusivas para suscriptores.

Síguenos en redes sociales