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Medicamentos comúnmente recetados para Tos
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO EFERVESCENTE, 600 mgPrincipio activo: AcetilcisteinaFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 2% de acetilcisteina/ 100 mlPrincipio activo: AcetilcisteinaFabricante: Zambon S.A.U.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 200 mgPrincipio activo: AcetilcisteinaFabricante: Laboratorios Normon S.A.No requiere receta
La tos no es una enfermedad, sino una defensa: así las vías respiratorias se libran de moco, polvo y de todo lo que no debe estar dentro. No hace falta silenciarla a cualquier precio. Después de un catarro corriente la tos suele durar dos o tres semanas, y a veces hasta un mes, aunque la nariz esté despejada y no haya fiebre: los bronquios se recuperan más despacio de lo que se cura un resfriado. Lo que conviene analizar no es la tos en sí, sino dos cosas: cuánto lleva y qué la acompaña. De ahí sale la decisión de esperar en casa, pedir cita esta semana o llamar a una ambulancia ahora mismo.
Cuánto dura una tos normal
El tiempo es la referencia principal, y es así como los médicos clasifican la tos.
- Menos de tres semanas. Casi siempre es una infección vírica de las vías respiratorias. Suele ser seca los primeros días y luego productiva, empeora al atardecer y se va sola.
- Entre tres y ocho semanas. Lo más habitual es la cola de una infección pasada: los bronquios irritados siguen reaccionando al aire frío, al hablar, al reírse. Pero es en este plazo cuando se empiezan a buscar causas más serias, sobre todo en fumadores.
- Más de ocho semanas. Ya es tos crónica y no se va sola: tiene una causa, y esa causa se encuentra estudiándola.
El esputo cambia de color en casi cualquier catarro prolongado, y que sea amarillo o verdoso no significa por sí solo infección bacteriana ni obliga a tomar un antibiótico. Importa otra cosa: la cantidad de esputo, la presencia de sangre, la falta de aire y la fiebre que dura más de unos días o que vuelve tras haber mejorado.
Qué ayuda de verdad mientras la tos se pasa
En la farmacia hay muchos productos para la tos, pero la mayoría no tiene pruebas convincentes detrás. Es más sencillo apoyarse en unas pocas cosas.
- Bebida caliente y descanso: beber suaviza la garganta y fluidifica el moco, y el reposo acelera la recuperación.
- Miel. En adultos y en niños mayores de un año la miel, también en agua templada con limón, funciona igual de bien que la mayoría de los jarabes. A los menores de un año no se les da miel, por el riesgo de botulismo.
- Aire fresco y húmedo en el dormitorio: el aire seco y recalentado empeora la tos nocturna.
- Dejar de fumar, incluidos los cigarrillos electrónicos y los ambientes cargados de humo. En la llamada tos del fumador es la única medida que cambia realmente el cuadro.
- Analgésicos y antitérmicos de los grupos habituales sin receta, si duele la garganta o hay fiebre. La tos en sí no la tratan.
- Dormir con el cabecero elevado si la tos molesta de noche.
No conviene confiar en jarabes y caramelos como tratamiento, mezclar varios preparados anticatarrales a la vez ni terminarse un antibiótico que quedó en casa: en una tos vírica no acorta la enfermedad ni previene complicaciones.
Cuándo hace falta una ambulancia
Llame a una ambulancia — el número único europeo 112 funciona en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania — si en un adulto o en un niño aparece alguna de estas situaciones:
- cuesta respirar, falta el aire en reposo, la persona no puede terminar una frase;
- los labios, la cara o la lengua se ponen azulados, o la piel se vuelve grisácea;
- el niño respira muy deprisa, se le hunden los espacios entre las costillas y el hueco encima del esternón, se oye un pitido o un ruido ronco al coger aire, no puede beber ni llorar;
- la tos ha empezado de golpe mientras comía o jugaba con una pieza pequeña: puede haberla aspirado;
- tos con sangre, sobre todo con falta de aire, dolor en el pecho o pulso muy rápido;
- dolor torácico intenso, desmayo, confusión;
- hinchazón de labios y lengua, ronchas y pitidos al respirar después de un medicamento, una picadura o una comida: es una reacción alérgica.
Cuándo la tos no es «solo un catarro»
Las causas peligrosas de tos no son frecuentes, pero se encuentran mejor pronto. Pida cita sin esperar a que «se pase sola» si aparece alguno de estos signos.
- Tos de más de tres semanas, y en particular en quien fuma o ha dejado de fumar, y en mayores de cuarenta años. La tos persistente del fumador es la situación en la que más veces se descubre un cáncer de pulmón todavía en fase temprana, y es también la que más se atribuye a «la tos de siempre».
- Sangre en el esputo, en cualquier cantidad y aunque haya ocurrido una sola vez.
- Pérdida de peso sin explicación, falta de apetito, sudores nocturnos.
- Falta de aire con el esfuerzo habitual o por la noche, sobre todo si hay que dormir con varias almohadas y uno se despierta ahogado; junto a ello, hinchazón de las piernas.
- Pitidos al respirar que aparecen por primera vez.
- Ronquera de más de tres semanas o dificultad para tragar.
- Dolor en el pecho al respirar hondo, fiebre de más de unos días o que reaparece tras la mejoría.
- Defensas bajas: quimioterapia, corticoides prolongados, VIH, trasplante. Esa tos se estudia antes y con más detalle.
- Contacto con un enfermo de tuberculosis, o vivir o haber pasado una temporada en un país con alta incidencia.
- Trabajo con polvo, amianto, harina o barnices, y una tos que se calma en vacaciones y vuelve en el trabajo.
Medicamentos que hacen toser
Casi nadie piensa en esto, y sin embargo es una causa frecuente y completamente reversible. Los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina son un grupo muy extendido de fármacos para la tensión alta y la insuficiencia cardíaca, y sus nombres terminan en «-pril». En aproximadamente una de cada diez personas provocan una tos seca e insistente, con cosquilleo en la garganta, sin esputo, que empeora al tumbarse.
Lo engañoso es que la tos puede no empezar con la primera pastilla, sino semanas e incluso meses después de tomarla sin problemas, y a nadie se le ocurre relacionarla con el medicamento. Se hacen pruebas, se trata como una bronquitis o una alergia, y bastaría con cambiar el fármaco. No se debe dejar por cuenta propia un medicamento para la tensión. Cuéntele la tos a su médico: lo habitual es sustituirlo por otro de acción parecida de un grupo distinto, y la tos desaparece en unas semanas, a veces en un mes o mes y medio.
Hay otros fármacos que empeoran la tos: algunos inhaladores irritan la garganta y los betabloqueantes pueden provocar broncoespasmo en personas con asma. Por eso conviene llevar a la consulta la lista completa de lo que se toma.
Qué hay detrás de una tos prolongada
Cuando la tos se alarga más de dos meses y la radiografía es normal, la causa casi siempre es una de unas pocas, y las tres primeras explican la mayoría de los casos en no fumadores.
- Goteo de moco por la pared posterior de la garganta por rinitis prolongada o sinusitis: peor por la mañana y al tumbarse, con sensación de nudo y carraspeo continuo.
- Asma, incluida su forma tusígena, en la que no hay pitidos ni ahogo, solo tos seca de noche, de madrugada, con el frío, con el ejercicio y con el polvo.
- Reflujo de ácido desde el estómago: tos después de comer y al tumbarse, sabor ácido en la boca, ronquera matinal, aunque puede no haber ardor ninguno.
- Tabaco y enfermedad pulmonar obstructiva crónica: tos con expectoración por la mañana y falta de aire que va a más.
- Tos ferina. Empieza como un catarro y luego pasa a accesos de tos hasta el vómito y hasta quedarse sin aire, y dura meses. La padecen también adultos vacunados de niños, muchas veces de forma poco típica, y de ellos se contagian los lactantes, para quienes es peligrosa.
- Bronquiectasias: expectoración abundante y constante, bronquitis de repetición.
- Insuficiencia cardíaca: tos y ahogo por la noche, hinchazón, imposibilidad de dormir tumbado del todo.
- Tuberculosis, ante una tos de más de tres semanas con sudoración y pérdida de peso.
La tos en los niños
Los niños tosen mucho y casi siempre por infecciones víricas corrientes, de las que puede haber ocho o diez al año. Pero hay algunos cuadros que conviene reconocer de inmediato.
Crup. Tos perruna, voz ronca, ruido áspero al coger aire. Suele empezar de noche y asusta más de lo que es grave: se trata de una inflamación vírica de la laringe, sobre todo entre los seis meses y los tres años. Coja al niño en brazos, manténgalo incorporado y tranquilícelo, porque el llanto lo empeora. Llame a una ambulancia si el ruido inspiratorio se oye en reposo, si le cuesta claramente respirar, si se le hunden los espacios entre las costillas, si palidece o se pone azulado, si no consigue tragar la saliva o si se sienta inclinado hacia delante con la boca abierta.
Pitidos al respirar. Un pitido al soltar el aire en un bebé menor de un año durante un catarro, con respiración rápida y mala toma del pecho o del biberón, suele ser bronquiolitis; en niños mayores, los episodios repetidos de pitidos y tos nocturna hacen pensar en asma. Un pitido que aparece por primera vez siempre se enseña al médico.
Tos repentina en un niño sano sin catarro, sobre todo mientras comía o jugaba con piezas pequeñas: mientras no se demuestre lo contrario, es un cuerpo extraño.
Accesos de tos hasta el vómito o hasta ponerse azulado y pausas respiratorias en un lactante: así se presenta la tos ferina, peligrosa en los primeros meses de vida. La vacuna está en los calendarios de todos los países donde trabajamos: las primeras dosis en el primer año y después las de recuerdo, con las fechas exactas según el calendario nacional.
Los antitusígenos y los preparados anticatarrales combinados no se dan a los niños pequeños: no aportan nada y sus efectos adversos pueden ser graves.
Qué pasa en la consulta
El médico preguntará cuánto lleva la tos, si es seca o con esputo, cuándo empeora, qué medicamentos toma, si fuma, a qué se dedica y si ha tenido contactos con enfermos. Después auscultará los pulmones, mirará la garganta y la nariz y medirá el oxígeno en sangre.
A partir de ahí depende del caso. La radiografía de tórax se hace ante una tos de más de tres semanas, sangre en el esputo, en fumadores, con pérdida de peso y ante la sospecha de neumonía. La espirometría muestra cómo funcionan los pulmones y hace falta si se sospecha asma o enfermedad obstructiva crónica; el esputo se analiza si se sospecha tuberculosis. El antibiótico no se receta «por si acaso», sino cuando hay signos de infección bacteriana o riesgo alto de complicaciones.
Consulta en línea
La tos es precisamente uno de esos motivos con los que resulta cómodo empezar por una consulta en línea. El médico valorará, según el tiempo y los signos acompañantes, en cuál de los tres grupos está su caso: esperar en casa, ser visto esta semana o acudir de inmediato. Repasará aparte la lista de sus medicamentos, porque a veces basta con ver en ella un fármaco para la tensión para explicar una tos que dura medio año. Le dirá qué pruebas tienen sentido, le explicará las radiografías y los análisis ya hechos y ayudará a los padres a distinguir la tos de un catarro del crup y de los pitidos. Y si por su relato se ve que hace falta una exploración presencial o atención urgente, se lo dirá enseguida y con claridad.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.





