Sangre en el semen
Ver sangre en el semen asusta, y lo primero que se piensa suele ser lo peor. Conviene decirlo de entrada: en hombres menores de cuarenta años esto casi…
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Medicamentos comúnmente recetados para Sangre en el semen
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
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Ver sangre en el semen asusta, y lo primero que se piensa suele ser lo peor. Conviene decirlo de entrada: en hombres menores de cuarenta años esto casi siempre se queda en nada y desaparece solo en unos días o unas semanas. Pero «casi siempre» no es «siempre»: hay edades y circunstancias en las que un único episodio ya justifica un estudio. Aquí explicamos cómo distinguir una situación de la otra y qué le preguntarán en la consulta.
Qué aspecto tiene y con qué se confunde
La sangre reciente es de color rojo vivo. Si es parda, herrumbrosa o casi negra, significa que ha permanecido un tiempo en las vías seminales y se ha coagulado; a veces se ven pequeños coágulos. La cantidad no dice casi nada sobre la causa: bastan unas gotas para teñir todo el eyaculado, y el aspecto resulta más alarmante de lo que en realidad es.
Antes de dar por hecho que el sangrado es suyo, conviene descartar el ajeno y el vecino:
- sangre de la pareja, menstrual o por una pequeña lesión de la mucosa; es la falsa alarma más frecuente;
- sangre procedente de la uretra tras un traumatismo o una sonda: en ese caso también se ve fuera de la eyaculación y mancha la ropa interior;
- una grieta o una herida en la piel del pene, el prepucio o el frenillo.
Si tiene dudas, fíjese en la siguiente eyaculación. Un episodio aislado en un hombre joven que no se repite suele quedarse en eso, en un episodio aislado.
Por qué ocurre casi siempre
La causa más frecuente es la inflamación de la próstata o de las vesículas seminales. Allí hay una red densa de vasos pequeños que sangran con facilidad cuando se inflaman. Muy cerca están la inflamación de la uretra y la del epidídimo, incluidas las provocadas por infecciones de transmisión sexual.
El segundo gran grupo de causas es mecánico:
- la biopsia de próstata. Después de ella la mayoría de los hombres tienen sangre en el semen, y puede aparecer durante varias semanas, a veces más. Es una consecuencia esperable del procedimiento, no una complicación;
- otras intervenciones: la exploración de la vejiga por dentro, la cirugía de próstata, la vasectomía;
- una abstinencia prolongada: el contenido de las vesículas seminales se remansa y los vasos más finos no lo resisten;
- la situación contraria, una actividad sexual muy frecuente o inusualmente intensa;
- un golpe en el periné, o muchas horas de bicicleta o de montar a caballo.
Con frecuencia no se llega a encontrar la causa. Si tiene menos de cuarenta años, el episodio ha sido único y no hay nada más que le moleste, ese es el desenlace más probable y el estudio suele terminar ahí.
Cuándo hay algo más serio detrás
A partir de los cuarenta, y también cuando los episodios se repiten a cualquier edad, hace falta un estudio aunque no duela nada. En esos casos entran en juego causas que no se resuelven solas:
- un tumor de próstata y, con menos frecuencia, de vejiga o de las vesículas seminales;
- cálculos en la próstata o en las vías urinarias;
- quistes y estrecheces de los conductos eyaculadores;
- anomalías vasculares: venas dilatadas y pequeñas malformaciones que sangran con cualquier esfuerzo;
- trastornos de la coagulación y el uso de fármacos anticoagulantes.
Mención aparte para la tensión arterial. Una tensión alta mantenida puede por sí sola provocar este sangrado, así que en la consulta se mide siempre. Además, es la única forma de enterarse de que la tiene: la tensión alta pasa años sin dar señal alguna.
Cuándo hay que buscar ayuda sin esperar
No espere a una cita programada y busque atención el mismo día si junto con la sangre aparece:
- dolor, fiebre alta y escalofríos: así se presenta una prostatitis aguda, que se trata sin demora;
- imposibilidad de orinar con la vejiga llena: es una urgencia y no admite espera;
- sangre en la orina al mismo tiempo que en el semen;
- dolor intenso, hinchazón o enrojecimiento del escroto;
- un bulto en el testículo: un nódulo duro, casi siempre indoloro.
Tampoco conviene aplazar la consulta si los episodios se repiten, si tiene más de cuarenta años, si toma anticoagulantes o si le sangra alguna cosa más: las encías, la nariz, o le salen hematomas sin haberse golpeado.
Qué ocurre en la consulta
Se empieza por las circunstancias: cuántas veces ha pasado, de qué color era la sangre, si hay dolor, si se ha hecho alguna prueba o procedimiento hace poco, qué medicamentos toma, si tiene una pareja sexual nueva. Después, lo habitual es:
- exploración de los genitales externos y tacto rectal para valorar la próstata;
- medición de la tensión arterial;
- análisis de orina con cultivo y pruebas de infecciones de transmisión sexual;
- análisis de sangre y, si está indicado, PSA, la proteína cuyo nivel orienta sobre el estado de la próstata. Se interpreta teniendo en cuenta la edad y el hecho de que una biopsia reciente, una inflamación o incluso la bicicleta pueden elevarlo;
- ecografía y, si los episodios se repiten, resonancia magnética de la pelvis o exploración de la vejiga por dentro.
¿Hay que tratarlo?
La mayoría de las veces no hay nada que tratar: la sangre desaparece sola y ningún remedio acelera eso de forma apreciable. El sentido de acudir al médico no está en el tratamiento, sino en descartar las causas que sí requieren actuar.
Cuando se identifica la causa, se trata esa causa. La inflamación bacteriana y las infecciones de transmisión sexual, con antibióticos elegidos según el germen, y la pauta se completa hasta el final aunque la sangre haya desaparecido al segundo día. Si se trata de una infección de transmisión sexual, hay que estudiar y tratar también a la pareja. Los cálculos, los quistes, los hallazgos vasculares y los tumores se abordan de maneras distintas según lo que se encuentre. Y si la causa resulta ser la tensión alta, se trata la tensión: eso importa más que el propio episodio.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa su caso al detalle: cuántos episodios ha habido, de qué color era la sangre, qué pasó los días previos, si se ha hecho alguna prueba y qué medicamentos toma. Le dirá con claridad si está en el grupo en el que basta con observar o si necesita un estudio, y qué parte de lo que le ocurre exige atención presencial hoy. Le indicará qué análisis conviene tener hechos antes de ver al urólogo, para no acudir dos veces, y leerá los resultados que ya tenga, incluido el PSA, que se interpreta mal con facilidad. También revisará la pauta que le hayan indicado y le explicará qué debe hacer su pareja.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.





