Sangre en el semen
La sangre en el semen no suele ser causada por algo grave, pero debes consultar a un médico de cabecera para que lo revise por si acaso.
Si reconoces estos síntomas, consulta con un médico lo antes posible.
La sangre en el semen no suele ser causada por algo grave, pero debes consultar a un médico de cabecera para que lo revise por si acaso.
Cómo se ve la sangre en el semen
La sangre en tu semen puede ser:
- rojo brillante cuando el sangrado ha ocurrido recientemente
- marrón o rojizo-marrón cuando el sangrado es más antiguo
A veces puede haber pequeños coágulos en la sangre.
Dependiendo de la causa, también puedes tener otros síntomas como:
- sangre en la orina
- dolor al orinar o eyacular
- orinar con más frecuencia de lo habitual
- dolor en la zona entre el ano (nalgas) y el escroto (la piel que cubre los testículos)
- dolor en el abdomen, la pelvis o el escroto
Causas de la sangre en el semen
La mayoría de las veces no es obvio qué causa la sangre en el semen y desaparece por sí sola.
Pero es importante que lo revisen para asegurarse de que no sea nada grave.
Las causas comunes de la sangre en el semen incluyen:
- una infección, como una infección del tracto urinario (ITU) o una infección de transmisión sexual (ITS)
- un procedimiento o prueba reciente, como la resección transuretral de la próstata (RTUP), una cistoscopia o una vasectomía
- un problema de la próstata, como prostatitis o una próstata agrandada
Raramente, la sangre en el semen puede ser un signo de cáncer, como el cáncer de próstata.
Consulta a un médico de cabecera si:
- tienes sangre en el semen
Un médico de cabecera puede comprobar las causas comunes y derivarte a un especialista para más pruebas si es necesario.
Tratamiento para la sangre en el semen
La sangre en el semen normalmente no necesita tratamiento. A menudo desaparece por sí sola en unos días o semanas.
Si se puede encontrar una causa, es posible que sea necesario tratarla.
Por ejemplo, una infección del tracto urinario (ITU) o una infección de transmisión sexual (ITS) pueden tratarse con antibióticos.