Dolor mamario
La mama responde a todo lo que ocurre con las hormonas, y por eso duele en la mayoría de las mujeres: a una edad u otra, en unos días concretos del mes, con…
En esta página
Medicamentos comúnmente recetados para Dolor mamario
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de tomar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Mabo Farma S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Laboratorio Stada S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: PARCHE TRANSDERMICO, 0,39 mg estradiol hemihidratoPrincipio activo: EstradiolFabricante: Bexal Farmaceutica S.A.Requiere receta
La mama responde a todo lo que ocurre con las hormonas, y por eso duele en la mayoría de las mujeres: a una edad u otra, en unos días concretos del mes, con intensidad variable. Esta página trata del dolor en la mama misma: en su tejido, en la piel, en el pezón. Si lo que aprieta, quema u oprime está más adentro, detrás del esternón y cerca del corazón, se trata de otra cosa muy distinta y tiene su propia página, «Dolor torácico». En el habla corriente ambas cosas se llaman «dolor en el pecho», pero sólo comparten el nombre.
El miedo con el que se llega aquí
Digamos de entrada aquello por lo que suele abrirse esta página. El dolor por sí solo casi nunca es el primer signo de un cáncer. Un tumor de mama se manifiesta habitualmente no con dolor, sino con un nódulo duro que se palpa y que no duele en absoluto. Precisamente esa ausencia de dolor es lo que vuelve traicionero un bulto: no molesta, y resulta fácil dejarlo pasar durante meses.
De ahí no se deduce que el dolor pueda ignorarse siempre. Las pocas situaciones en las que sí importa están descritas más abajo, una por una. Pero un dolor sin bulto y sin cambios en la piel apunta a las hormonas, a un músculo o a una costilla muchísimo más a menudo que a algo peligroso.
El dolor que vuelve con cada ciclo
La variante más frecuente va ligada al ciclo y se reconoce por tres rasgos:
- aparece en la segunda mitad del ciclo, una o dos semanas antes de la regla, y afloja cuando ésta empieza o en sus primeros días;
- afecta a ambas mamas a la vez, con más fuerza en la parte superior y externa, y con frecuencia se extiende hacia la axila y el hombro;
- se vive como pesadez, tensión e hinchazón, no como un pinchazo en un punto concreto.
Esos días la mama parece más densa y más grande, molesta el roce y molesta la ropa interior. La forma más marcada aparece a partir de los treinta y en los años previos a la menopausia, cuando las oscilaciones hormonales son mayores. Con la menopausia el dolor cíclico suele desaparecer solo, salvo que se estén tomando preparados hormonales.
Este dolor no es una enfermedad y no exige tratamiento como tal. Se actúa sobre él cuando impide dormir, abrazar a los hijos o hacer deporte, y se actúa sobre todo sin pastillas, como se explica más adelante.
Cuando duele una sola mama y en un solo punto
El dolor no ligado al ciclo funciona al revés: un solo lado, un lugar concreto que se puede señalar con el dedo y ninguna relación con el calendario. Detrás de él casi nunca está la glándula, sino lo que hay debajo:
- los cartílagos costales en su unión con el esternón, es decir, una costocondritis. La zona dolorosa sigue exactamente el borde del esternón, aumenta al presionar con el dedo y al respirar hondo;
- los músculos de la pared torácica tras un esfuerzo, cargar peso o un trabajo poco habitual con los brazos;
- la columna cervical y dorsal: una raíz nerviosa irritada proyecta el dolor a lo largo de la costilla, y la persona lo percibe honestamente como dolor de mama;
- un pecho voluminoso con un sujetador inadecuado, que tira sin descanso de los ligamentos y de la musculatura del cuello y la espalda;
- la cicatriz, la tirantez y el adormecimiento después de una cirugía mamaria;
- un quiste, sobre todo si se ha llenado deprisa.
Mención aparte merecen los medicamentos. Producen tensión y dolor los anticonceptivos hormonales combinados, la terapia hormonal de la menopausia, algunos antidepresivos y los tratamientos de fertilidad. No conviene abandonarlos por cuenta propia: el médico de cabecera buscará una alternativa o propondrá esperar, porque parte de estos efectos se desvanece a los dos o tres meses de tratamiento.
Dolor durante la lactancia
En una mujer que amamanta el dolor casi siempre se explica por la mecánica y no por una enfermedad, y casi siempre tiene arreglo. Las tres causas más frecuentes son:
- un agarre incorrecto: el bebé toma en la boca sólo el pezón y no la areola. De ahí las grietas, la sangre en el pezón y el dolor agudo en los primeros segundos de cada toma;
- la retención de leche, que da una zona dura y dolorosa que se ablanda claramente después de amamantar o de extraerse leche;
- el espasmo de los vasos del pezón: el pezón palidece al terminar la toma y aparece un dolor quemante que empeora con el frío.
Ayudan medidas sencillas: amamantar más a menudo, empezar por el lado dolorido, revisar el agarre una vez con una asesora de lactancia, aplicar calor antes de la toma y frío después, y cuidar las grietas con lanolina pura. La lactancia no suele interrumpirse; al contrario, una mama vacía duele menos.
Mama roja, caliente y con fiebre
Es la única de todas las situaciones que no se deja pasar. Una zona de la mama, o la mama entera, se enrojece, se pone caliente y dura, la piel queda tirante, sube la fiebre y aparece un malestar general parecido al de una gripe. En una mujer que amamanta esto es casi siempre una mastitis: hay que ser vista el mismo día, porque sin tratamiento evoluciona a un absceso, y el absceso ya hay que drenarlo.
Si el mismo cuadro aparece en una mujer que no amamanta, conviene aclararlo antes y llegar más lejos. Existe una forma poco común pero agresiva, el cáncer inflamatorio de mama, y su aspecto es exactamente el de una inflamación: enrojecimiento de buena parte de la mama, edema de la piel con los poros dilatados en forma de piel de naranja, dureza y pesadez, a veces un pezón retraído. Puede no palparse ningún nódulo. Lo que lo distingue es que los antibióticos no mejoran nada. La regla es sencilla: una «mastitis» en una mujer que no amamanta y que no ha cedido tras una semana de tratamiento exige exploración y pruebas, no un segundo ciclo de antibióticos.
Lo que de verdad alivia
- Un sujetador de la talla correcta, con tirantes anchos y sujeción real: de día y, en las jornadas peores, también de noche, blando y sin aros. Es la medida más infravalorada y a muchas mujeres les da más resultado que los analgésicos.
- Un sujetador deportivo mientras se hace ejercicio. Correr y saltar sin sujeción estira los ligamentos, y el dolor dura después varios días.
- Analgesia en ciclo corto: paracetamol o antiinflamatorios no esteroideos. Cuando lo que duele es un cartílago costal o un músculo, funciona bien también un gel antiinflamatorio aplicado sobre el punto dolorido.
- Calor o frío, lo que a cada una le resulte más agradable, siempre sobre la piel a través de una tela y nunca directamente.
- Un diario de dos o tres ciclos: fecha, intensidad del dolor del uno al diez y lado afectado. Muestra lo que a simple vista no siempre se ve, es decir, si el dolor está o no ligado al ciclo, y ahorra tiempo en la consulta.
- Repasar con el médico todos los fármacos que se toman, incluidos los que nada tienen que ver con la esfera ginecológica.
Se pregunta a menudo por la vitamina E y el aceite de onagra: no hay pruebas convincentes de que sirvan, tampoco suele haber perjuicio, y la decisión queda en manos de cada una. La relación del dolor con el café y las comidas grasas no se ha confirmado en los estudios, pero si usted la observa en sí misma, comprobarlo no cuesta nada.
Con qué se acude sin demora
- se palpa un bulto o una zona engrosada que antes no estaba, en la mama o en la axila;
- hay una retracción de la piel, un hoyuelo o un pliegue, sobre todo visible al levantar el brazo;
- el pezón se ha hundido o ha cambiado de dirección;
- hay secreción por el pezón fuera del embarazo y la lactancia, más aún si sale por un solo conducto y es transparente o sanguinolenta;
- han cambiado la forma o el tamaño de una de las mamas;
- enrojecimiento, edema cutáneo, piel de naranja, una costra o una llaga que no cura en el pezón o la areola;
- dolor en un punto fijo que persiste durante semanas y no depende del ciclo;
- dolor que aparece por primera vez después de la menopausia;
- cualquiera de estos hallazgos en un hombre.
Si lo que ha notado es un nódulo, en rigor le corresponde la página vecina sobre los bultos en la mama: allí se explica en qué se diferencia un quiste de una lesión sólida y qué se hace a continuación. El estudio empieza en todo caso por la exploración y, según la edad, se añade ecografía o mamografía; si hace falta, se toma una punción. No conviene esperar al «momento oportuno», pero tampoco angustiarse mientras llega la cita: la mayoría de los hallazgos resulta ser benigna.
Consulta en línea
A distancia se puede hacer lo esencial: entender a cuál de los cuadros descritos corresponde su dolor y si de verdad hace falta una exploración presencial. El médico analizará la relación del dolor con el ciclo, revisará su lista de medicamentos, explicará cómo distinguir el dolor de un cartílago costal del dolor de la glándula, le indicará qué hacer ante grietas o retención de leche durante la lactancia y comprobará aparte si hay alguno de los signos de la última lista. Si el examen presencial es necesario, saldrá de la consulta sabiendo a quién acudir y qué prueba pedir, y no sólo con la inquietud.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Dolor mamario
Habla sobre tus síntomas y los posibles próximos pasos para Dolor mamario con un médico online.















