Úlceras bucales
Una úlcera bucal es una pérdida de la mucosa: una zona en la que la capa superficial se ha desprendido y ha quedado el tejido de debajo al descubierto.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Úlceras bucales
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CREMA, 0,1% p/p betametasona/ 100 gPrincipio activo: betametasonaFabricante: Industrial Farmaceutica Cantabria S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: GEL/PASTA/LIQUIDO BUCAL, -Principio activo: variousFabricante: Cooper Consumer Health B.V.No requiere recetaForma farmacéutica: POMADA, 64 mg betametasona dipropionato/ 100 gPrincipio activo: betametasonaFabricante: Organon Salud S.L.Requiere receta
Una úlcera bucal es una pérdida de la mucosa: una zona en la que la capa superficial se ha desprendido y ha quedado el tejido de debajo al descubierto. En el habla corriente se las llama aftas, y a los brotes repetidos, estomatitis aftosa. Son algo del todo común: casi todo el mundo se ha mordido la mejilla o se ha quemado con el té, y una de cada cinco personas las padece de forma habitual. Duelen de manera desproporcionada a su tamaño: una llaga diminuta en la lengua puede arruinar una semana. Casi siempre son inofensivas y cicatrizan solas. Lo peligroso no son ellas, sino las excepciones, y toda esta página trata en el fondo de cómo distinguir unas de otras.
Qué aspecto tienen y con qué se confunden
El afta típica es un cráter redondo u ovalado de hasta cinco o siete milímetros, con el fondo grisáceo o amarillento y un borde rojo vivo alrededor. Aparece en la mucosa móvil: la cara interna del labio y de la mejilla, debajo de la lengua, en el borde lateral de la lengua, en la base de la encía. Cicatriza en una o dos semanas y no deja marca.
Hay otras variantes. Una úlcera grande, de más de un centímetro, profunda, con los bordes levantados, tarda varias semanas y puede dejar cicatriz. Y el cuadro opuesto: diez o más lesiones puntiformes que confluyen en una placa dolorosa.
Lo más frecuente es confundir las aftas con el herpes labial, y son cosas distintas. El herpes se sitúa en el borde entre el labio y la piel, empieza con picor y hormigueo, pasa por una fase de vesículas y es contagioso. El afta aparece dentro de la boca, no forma vesículas y no se transmite ni con un beso ni compartiendo un vaso. La diferencia importa: los antivirales sirven para el herpes y no hacen absolutamente nada contra el afta.
Caso aparte es el primer encuentro con el virus del herpes, que suele ocurrir en la infancia: entonces salen a la vez decenas de pequeñas úlceras en la boca, las encías se enrojecen y sangran y aparece fiebre. Eso no es una estomatitis aftosa y se trata de otra manera.
Por qué aparece una úlcera aislada
Más de la mitad de los casos son una lesión sin más, y la causa se recuerda sin ayuda.
- la mejilla, el labio o la lengua mordidos al comer o al hablar;
- el borde afilado de un diente astillado, un empaste antiguo, un bracket o una prótesis que no ajusta;
- una quemadura por comida o bebida caliente;
- un arañazo con un cepillo duro, una espina de pescado, una tostada o unas patatas fritas;
- una lesión después de un tratamiento dental.
Una úlcera así está atada a un sitio: está justo donde algo roza o donde usted se mordió. Basta con quitar la causa —limar el borde afilado, ajustar la prótesis— para que cicatrice y no vuelva. Si la causa sigue ahí, la úlcera durará semanas, y eso ya es motivo para que la vea un profesional.
Hay además factores que por sí mismos no rompen la mucosa, pero la dejan más frágil: el dentífrico con laurilsulfato sódico, la comida muy ácida y muy salada, la falta de sueño, el estrés y las semanas posteriores a una gripe o una amigdalitis.
Cuando las úlceras vuelven una y otra vez
Si las aftas salen varias veces al año o prácticamente no desaparecen, la causa ya no es un mordisco casual. Entonces conviene buscarla, porque a menudo se trata de algo corregible.
Lo primero que se comprueba son las carencias. La falta de hierro, vitamina B12, ácido fólico, cinc y vitamina D se manifiesta con frecuencia justamente como aftas de repetición, a veces mucho antes de que haya anemia. Se aclara con un análisis de sangre sencillo, y corregir la carencia a menudo detiene los brotes por completo.
Lo segundo son las circunstancias hormonales y cotidianas: en algunas mujeres las aftas aparecen en determinados días del ciclo, y en mucha gente en épocas de estrés intenso y de sueño escaso. Quien acaba de dejar de fumar suele pasar varios meses de empeoramiento; es pasajero y se resuelve solo.
Lo tercero son los medicamentos. Pueden provocarlas los antiinflamatorios, algunos fármacos para la tensión, el nicorandil, el metotrexato y varios más. Si los brotes empezaron poco después de una nueva prescripción, conviene comentarlo con quien la indicó, pero no suspender el fármaco por cuenta propia.
Lo cuarto son enfermedades para las que las úlceras bucales son uno de los primeros signos: la celiaquía, la enfermedad de Crohn y la colitis ulcerosa, el liquen plano oral y las situaciones de inmunidad reducida. La enfermedad de Behçet merece mención aparte: en ella las aftas de la boca se combinan con úlceras genitales, inflamación de los ojos, nódulos y erupciones en la piel y dolor articular. Esa combinación hay que decirla al médico sin rodeos: sin la pista se tarda mucho en llegar a ella y con la pista se reconoce enseguida.
Qué ayuda en casa
No hay forma rápida de cerrar una úlcera. Sí hay formas de reducir el dolor y de no estorbar la cicatrización, y con eso suele bastar.
Lo que conviene hacer:
- enjuagarse con agua salada templada: media cucharadita de sal en un vaso de agua tibia, enjuagar y escupir, sin tragar;
- pasarse a un cepillo blando y a un dentífrico sin laurilsulfato sódico;
- comer alimentos blandos y frescos: yogur, queso fresco, sopa a temperatura ambiente, cremas;
- beber bebidas frías con pajita, evitando la zona dolorida;
- limar o cubrir el borde afilado que lo empezó todo: eso lo hace el dentista y es la medida principal en una úlcera traumática.
Mejor evitar hasta que cierre: lo picante, lo salado y lo ácido, el tomate y los cítricos, los frutos secos, las patatas fritas, las tostadas y los cantos de pan, el té muy caliente y las bebidas de alta graduación. No conviene hurgar la úlcera con la lengua ni cauterizarla con alcohol, bicarbonato o ajo: así solo se alarga la curación.
Qué se puede comprar en la farmacia sin receta
Los productos de farmacia no aceleran la cicatrización por sí mismos, pero hacen mucho más llevaderos los días en que la úlcera duele.
- Geles y aerosoles analgésicos para la mucosa, con anestésico local o con acción antiinflamatoria. Se aplican antes de las comidas. Los geles con salicilato no se usan en niños.
- Colutorios antisépticos, entre ellos los de clorhexidina: no cicatrizan nada, pero reducen la posibilidad de que se sobreinfecte. El uso prolongado tiñe los dientes, así que las pautas son cortas.
- Pastas y películas protectoras que cubren la úlcera frente a la comida y el roce: un recurso sencillo e infravalorado.
- Pastillas con corticoide: comprimidos que no se tragan, sino que se dejan deshacer apoyados sobre la úlcera. En la mayoría de los países son de prescripción, así que pregunte en la farmacia qué hay disponible.
- Analgésicos por vía oral si el dolor impide comer y dormir. Lo más sencillo es el paracetamol. El ibuprofeno y otros antiinflamatorios también funcionan, pero no convienen en la úlcera péptica ni con tendencia al sangrado digestivo, en la enfermedad renal, con la tensión mal controlada ni tomando anticoagulantes, y en la segunda mitad del embarazo no se toman en absoluto.
Qué puede recetar el médico o el dentista
Cuando las úlceras son graves, se repiten mucho o no cicatrizan, el tratamiento sale del estante de la farmacia.
Suelen ser corticoides tópicos en distintas formas: pomadas y geles con base adhesiva, un colutorio preparado a partir de un comprimido soluble, pastillas. Se pautan en ciclos cortos y, bien empleados, actúan solo donde se aplican.
En paralelo, el médico busca y corrige la causa: pide análisis de carencias y de marcadores de inflamación, descarta celiaquía, deriva al dentista para limar un borde afilado y rehacer una prótesis, o al digestivo o al reumatólogo si el cuadro apunta a una enfermedad sistémica. A veces se cambia el fármaco que provocó las aftas.
En la estomatitis aftosa muy grave que no responde al tratamiento local se recurre a medicación oral que frena la inflamación. Eso ya es terreno del especialista y se prescribe con controles analíticos regulares.
Cuándo hay que acudir sí o sí
Una regla por encima de las demás: una úlcera que no ha cicatrizado en tres semanas tiene que ser explorada. Una úlcera bucal que no cierra es uno de los primeros signos del cáncer de boca, y detectado a tiempo responde bien. Esperar más no aporta nada.
Tampoco conviene aplazar la visita en otros casos:
- la úlcera no es como las anteriores: más grande, más dura al tacto, con los bordes levantados, en el borde lateral de la lengua o más atrás, hacia la garganta;
- al lado ha aparecido una mancha blanca o roja que no se quita, o un bulto;
- la úlcera sangra, duele cada vez más, o alrededor crecen el enrojecimiento y la hinchazón;
- las aftas se repiten más de unas pocas veces al año o casi no desaparecen;
- hay a la vez úlceras genitales, ojos inflamados, articulaciones dolorosas e hinchadas o erupción;
- las úlceras aparecieron poco después de empezar un medicamento nuevo;
- está perdiendo peso, o tiene cansancio persistente, sudores nocturnos o ganglios aumentados en el cuello.
Llame de inmediato a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número europeo único es el 112) si:
- las úlceras de la boca se acompañan de fiebre alta junto con afectación de los ojos, enrojecimiento y desprendimiento de la piel: así empieza una reacción medicamentosa grave;
- cuesta respirar, o tragar incluso la propia saliva;
- aparecen úlceras y fiebre en alguien que recibe quimioterapia, metotrexato, clozapina o medicación para el tiroides: hace falta un hemograma urgente, porque la causa puede ser una caída brusca de los glóbulos blancos;
- un niño rechaza beber por el dolor, tiene los labios y la lengua secos, está apagado y lleva mucho tiempo sin orinar.
Consulta en línea
Las úlceras bucales son justamente el tipo de problema en el que la consulta a distancia resuelve casi todo lo necesario. Al médico le sirven el relato y una fotografía, no el tacto: dónde exactamente, cuántos días, si es la primera vez o la enésima, qué se ha comido y bebido, qué medicamentos se han empezado y si ocurre algo más además de la boca.
Con eso se deciden varias cosas de una vez: si esto es un afta, una lesión o algo distinto; si procede analizar hierro, B12, folato y celiaquía; qué preparado elegir teniendo en cuenta la edad, el embarazo y otros medicamentos; y en qué momento exacto dejar de esperar e ir a que le exploren. Los casos de repetición merecen conversación propia: repasar con calma un año de historia suele dar más que mirar una única úlcera.
Los límites conviene nombrarlos con franqueza. Palpar un bulto, revisar los ganglios del cuello y menos aún tomar una biopsia no se hacen a través de una pantalla, de modo que una úlcera de más de tres semanas, cualquier induración y cualquier mancha que no cierra se remiten a exploración presencial. Y ante fiebre alta con afectación de ojos y piel, o dificultad para respirar o tragar, lo que hace falta no es una consulta sino una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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