Tricomoniasis
La tricomoniasis está causada por Trichomonas vaginalis, un parásito unicelular que vive en las vías genitourinarias y se transmite durante las relaciones…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Tricomoniasis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 250 mgPrincipio activo: MetronidazolFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 250 mgPrincipio activo: MetronidazolFabricante: Aurovitas Spain, S.A.U.Requiere receta
La tricomoniasis está causada por Trichomonas vaginalis, un parásito unicelular que vive en las vías genitourinarias y se transmite durante las relaciones sexuales. Es una de las infecciones de transmisión sexual curables más frecuentes y, a la vez, una de las más silenciosas: alrededor de la mitad de las personas infectadas no tiene flujo, ni dolor, ni picor. Se cura con una tanda corta de antibiótico, pero el tratamiento es siempre de dos: si solo se trata una persona de la pareja, el parásito va y viene entre ambos y la infección reaparece una y otra vez.
Por qué «no me pasa nada» no significa nada
No tener molestias no es una rareza ni una suerte: es la forma habitual en que se comporta esta infección. Cerca de la mitad de las personas infectadas no nota absolutamente nada y se entera del parásito cuando lo detecta un análisis o cuando su pareja enferma. Y quien no tiene ningún síntoma contagia exactamente igual que quien sí lo tiene.
De ahí salen dos conclusiones prácticas. La primera: sentirse bien no sustituye a una prueba, así que si a su pareja estable le han diagnosticado tricomoniasis, hay que hacerse el análisis tenga o no molestias. La segunda: los síntomas pueden tardar en aparecer. Desde el contagio hasta las primeras señales suelen pasar de unos días a un mes, y a veces la infección vive en silencio durante meses antes de manifestarse. Por eso «hace mucho que no tengo parejas nuevas» tampoco es un argumento para no hacerse la prueba.
El parásito se transmite en las relaciones vaginales sin preservativo, al compartir juguetes sexuales y por contacto estrecho de los genitales. No se transmite por toallas, por el asiento del inodoro, por la piscina ni por compartir vajilla: conviene saberlo para no buscar culpables donde no los hay.
Qué notan las mujeres y qué notan los hombres
En las mujeres la tricomoniasis suele dar un cuadro visible. Aparece un flujo abundante, característicamente amarillento o verdoso, a veces espumoso y con un olor desagradable e intenso. A eso se suman picor, escozor, enrojecimiento e hinchazón alrededor de la entrada de la vagina, molestias al orinar y durante las relaciones, y a veces un dolor sordo en la parte baja del abdomen. Las molestias suelen acentuarse justo después de la menstruación.
En los hombres todo es mucho más discreto. Lo más frecuente es que no haya nada en absoluto y, cuando hay algo, se limita a un ligero escozor o picor al orinar, ganas frecuentes de orinar, una secreción escasa por la uretra o molestias después de eyacular. Son sensaciones fáciles de atribuir al cansancio o a una irritación pasajera, y por eso el hombre suele ser quien lleva la infección durante años y la transmite sin sospecharlo.
Ninguno de estos signos pertenece en exclusiva a la tricomoniasis. El mismo flujo y el mismo picor aparecen en la vaginosis bacteriana, la candidiasis, la clamidia y la gonorrea, y el escozor al orinar en los hombres acompaña a cualquier uretritis. A simple vista no se distinguen, así que tratar «por síntomas» aquí no tiene sentido.
Qué prueba confirma el diagnóstico
El diagnóstico se hace con laboratorio, no con la exploración. En las mujeres se toma una muestra vaginal con torunda; en los hombres, una muestra de la uretra o la primera parte de la orina. La técnica más sensible es el análisis molecular (PCR): detecta el parásito incluso cuando hay poca cantidad y cuando no hay ninguna molestia. La microscopía del frotis es más sencilla y barata, pero se le escapa una parte de los casos, sobre todo en hombres, de modo que una microscopía negativa con una sospecha clara no descarta la infección.
La prueba puede hacerse sin tener síntoma alguno, simplemente porque hubo una relación sin preservativo con una pareja nueva. La toma de muestra no suele doler y en muchos casos puede recogerla la propia persona.
Vale la pena aprovechar y comprobar también otras infecciones de transmisión sexual. La tricomoniasis rara vez viene sola: convive a menudo con clamidia, gonorrea o infecciones por micoplasmas, y en esta situación es razonable incluir en cualquier caso las pruebas de VIH y sífilis. Es una sola extracción y una sola toma de muestras, no cinco visitas, y resuelve de golpe todo un bloque de dudas.
Tratamiento: una tanda para los dos
La tricomoniasis se trata con antibióticos del grupo de los nitroimidazoles, habitualmente metronidazol o tinidazol. La pauta y su duración las decide el médico: puede ser una tanda de varios días o una dosis única. Hay que terminar el tratamiento completo aunque el flujo y el picor desaparezcan al segundo día: que los síntomas se vayan significa que quedan menos parásitos, no que no quede ninguno.
Deben tratarse las dos personas de la pareja a la vez, aunque la segunda no tenga ninguna molestia y no se le haya hecho la prueba. No es un exceso de precaución. Si se trata solo una, la infección vuelve en la primera relación y hay que empezar de nuevo. También conviene tratar a las parejas recientes; el médico puede explicar cómo avisarlas, incluso sin dar su nombre.
Durante el tratamiento hay dos limitaciones. El alcohol se suprime por completo mientras dura la pauta y unos días más: mezclarlo con metronidazol o tinidazol provoca una reacción intensa con náuseas, vómitos, palpitaciones y debilidad marcada. Y hay que abstenerse de relaciones sexuales hasta que ambas personas hayan terminado y haya pasado una semana desde la última toma. El preservativo, en esos días, no se considera una protección suficiente.
Si al cabo de unas semanas las molestias siguen ahí, lo más probable no es que el parásito resista al fármaco, sino que haya habido una reinfección desde una pareja no tratada. Eso debe valorarlo el médico, que repetirá la pauta o cambiará a otra distinta.
Qué ocurre si no se trata
Una infección que no molesta tampoco es inofensiva. Con el tiempo, la tricomoniasis sin tratar puede favorecer la enfermedad inflamatoria pélvica en las mujeres, con dolor pélvico, riesgo de embarazo ectópico y alteración de las trompas que puede llegar a la infertilidad. En los hombres mantiene una uretritis larvada y, en ocasiones, inflamación de la próstata.
Hay dos puntos que conviene señalar aparte. La tricomoniasis aumenta de forma apreciable la probabilidad de vaginosis bacteriana y de inflamaciones vaginales de repetición. Y eleva el riesgo de contraer el VIH o de transmitirlo en una relación sexual: una mucosa inflamada y frágil deja pasar el virus con más facilidad que una mucosa sana. Es un motivo más para hacerse el panel completo de pruebas y no aplazar el tratamiento.
Tricomoniasis y embarazo
Durante el embarazo esta infección deja de ser una simple molestia. La tricomoniasis en la embarazada se asocia a un mayor riesgo de parto prematuro y de bajo peso al nacer, y también a complicaciones inflamatorias después del parto. En raras ocasiones el bebé se contagia al pasar por el canal del parto.
La tricomoniasis en el embarazo sí se trata: los fármacos que se emplean se utilizan durante la gestación y el médico ajustará la pauta según el momento del embarazo. Renunciar al tratamiento «para no dañar al bebé» es una decisión que perjudica más de lo que protege. A la pareja se la trata al mismo tiempo, porque de lo contrario todo se repite. Si está embarazada o lo está planificando y ha habido una relación sin protección, dígalo con claridad: conviene hacer las pruebas de tricomoniasis y del resto de infecciones de transmisión sexual con antelación.
Cómo evitar volver a contagiarse
Haber pasado una tricomoniasis no deja inmunidad: se puede volver a contraer al mes siguiente. Lo que sí reduce el riesgo:
- usar preservativo, externo o interno, con parejas nuevas o no estables;
- no compartir juguetes sexuales sin limpiarlos: lavarlos entre usos y cubrirlos con un preservativo nuevo cada vez;
- hacerse pruebas de infecciones de transmisión sexual una vez al año y también con cada nueva pareja, se tengan o no molestias;
- si se detecta la infección, tratarse junto con la pareja y respetar la pausa en las relaciones hasta que ambos terminen;
- no recurrir a los restos del tratamiento de otra persona ni a fármacos recomendados en internet: una infección mal tratada no desaparece, solo deja de notarse.
Consulta en línea
Muchas personas retrasan la conversación sobre infecciones de transmisión sexual por vergüenza, y ese tiempo se pierde sin motivo. La consulta en línea resulta cómoda precisamente aquí: el médico revisa su situación con calma, le dice qué pruebas tiene sentido hacer y en qué momento hacerlas después de un posible contagio, le explica cómo prepararse y le ayuda a interpretar unos resultados que ya tenga.
Merece la pena contactar a distancia si ha aparecido un flujo distinto al habitual o escozor, si a su pareja le han diagnosticado tricomoniasis u otra infección de transmisión sexual, si está embarazada o lo está planificando, y también si las molestias han vuelto después de completar el tratamiento. El médico le indicará el siguiente paso y le derivará a una consulta presencial cuando haga falta explorar y tomar una muestra.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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