Trastornos del ritmo cardíaco (arritmia)
El corazón tiene su propia instalación eléctrica: marca la frecuencia y vigila que aurículas y ventrículos se contraigan por turnos.
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El corazón tiene su propia instalación eléctrica: marca la frecuencia y vigila que aurículas y ventrículos se contraigan por turnos. Si ese sistema falla, el corazón late demasiado deprisa, demasiado despacio o de forma irregular, y a eso se le llama arritmia. La mayoría de esos fallos son inofensivos. El peligro de unos pocos no guarda relación con la intensidad de lo que se siente: la arritmia más aparatosa puede resultar inocua, y la que amenaza la vida apenas se nota.
Lo que se siente en el pecho
- el corazón golpea, aletea o parece caer al vacío, de unos segundos a varias horas;
- fallos: un latido que se salta y, tras él, un golpe fuerte en el pecho;
- falta de aire al esforzarse y a veces en reposo, con cansancio que llega pronto;
- mareo, vista que se oscurece, sensación de desmayo cercano;
- presión o molestia en el pecho.
En los mayores todo esto suele quedarse en debilidad y falta de aire, sin notar latido alguno. Y hay arritmias que no se sienten en absoluto: la fibrilación auricular se descubre a menudo por casualidad, en un ECG de rutina, o ya después de un ictus. Por eso, pasados los sesenta, conviene tomarse el pulso en la muñeca de vez en cuando aunque uno esté bien.
Dónde termina lo normal
En reposo el corazón adulto da entre 60 y 100 latidos por minuto. En personas entrenadas y durante el sueño, un pulso de 45 a 55 es normal, no una enfermedad. En niños y jóvenes el ritmo se acelera mucho al inspirar y se frena al espirar: es la arritmia respiratoria, otra variante de la normalidad.
Las contracciones sueltas fuera de tiempo las tiene casi todo el mundo. Con un corazón sano no son peligrosas, aunque se noten mal y se acentúen en el silencio, antes de dormir y tras un café o una noche sin descanso. Que el pulso suba con el esfuerzo, los nervios o la fiebre también entra dentro de lo esperable.
Merece la pena estudiarlo si la crisis empieza y se corta de golpe; si el pulso está siempre irregular o en reposo se mantiene por encima de 100 o por debajo de 40; si el latido llega con desmayo, falta de aire en reposo o dolor en el pecho.
En qué se diferencian unas de otras
- Fibrilación auricular. La más frecuente, y más aún con la edad. El pulso es del todo irregular, con latidos de distinta fuerza separados por intervalos desiguales. El riesgo principal no es la palpitación, sino los coágulos que se forman en una aurícula que se contrae mal y salen hacia los vasos del cerebro.
- Taquicardia supraventricular. Una crisis de latido regular y muy rápido que empieza y termina de golpe. Se da en gente joven y sana, no suele poner en peligro la vida y responde bien al tratamiento.
- Contracciones fuera de tiempo. Los fallos y los «vacíos» de siempre. Lo que importa no es que existan, sino cuántas son y cómo está el corazón por lo demás.
- Pulso lento y bloqueos. Debilidad, apatía, desmayos. A veces la culpa es de medicamentos que frenan el ritmo, y basta con revisarlos con el médico.
- Arritmias ventriculares. Las más peligrosas: desmayo sin aviso previo o parada cardíaca. Aparecen sobre todo en quien ha pasado un infarto, tiene dañado el músculo cardíaco o lleva un síndrome heredado.
Cuándo llamar sin esperar
Avise a los servicios de emergencia (en Europa, el 112) si aparece uno de estos signos:
- dolor o peso en el pecho con un latido rápido o irregular;
- desmayo sin aviso, sobre todo durante el esfuerzo o dentro del agua;
- palpitaciones con falta de aire en reposo, sudor frío o palidez repentina;
- una crisis de latido rápido que dura más de media hora y no cede;
- pulso irregular con la cara torcida, debilidad en un brazo o una pierna o habla confusa: es un ictus y cada minuto cuenta.
Si la persona ha perdido el conocimiento y no respira con normalidad, pida ayuda, empiece las compresiones en el pecho y pida que traigan un desfibrilador.
Lo que se hereda y la muerte súbita en gente joven
Parte de las arritmias se transmite en la familia y depende de rasgos congénitos del músculo cardíaco o de sus canales eléctricos. Quienes las llevan parecen sanos y no se quejan de nada hasta el primer episodio. A este grupo pertenece la muerte súbita de deportistas jóvenes.
Deben hacer sospechar:
- el desmayo durante el ejercicio, nadando o ante un ruido brusco, como el despertador;
- el desmayo en plena emoción fuerte, un susto o una discusión;
- la muerte repentina de un familiar menor de 40 o 50 años, incluidos un ahogamiento sin explicar o un accidente sin causa aparente;
- casos en la familia de epilepsia nunca aclarada o de marcapasos puesto muy pronto.
Conviene contárselo al médico por iniciativa propia: no siempre se pregunta y cambia el rumbo del estudio. Harán falta un ECG y un ecocardiograma, y a menudo un ECG de los familiares directos. Con el diagnóstico confirmado, algunos medicamentos corrientes quedan vetados: ciertos antibióticos, antifúngicos, antieméticos y antidepresivos alteran la parte eléctrica del corazón, y habrá que avisar a cada médico.
Lo que desencadena el fallo
Con frecuencia el origen no está en el corazón:
- exceso de hormonas de la tiroides, anemia, fiebre alta, deshidratación;
- falta de potasio y magnesio, por ejemplo con diuréticos, vómitos o diarrea;
- las pausas respiratorias del sueño en quien ronca, compañera habitual de la fibrilación auricular y muchas veces pasada por alto;
- el alcohol, incluida una sola noche de exceso, la nicotina, la cafeína y las bebidas energéticas, las sustancias estimulantes;
- medicamentos: descongestionantes nasales que estrechan los vasos, dosis excesiva de hormona tiroidea, algunos fármacos de los grupos citados;
- tensión alta, enfermedad coronaria, defectos de las válvulas, una inflamación del músculo cardíaco pasada años atrás.
Muchas de estas causas se pueden eliminar, y el ritmo se recompone solo, sin tratar la arritmia en sí.
Cómo atrapar el episodio en un registro
Un ECG corriente muestra solo los segundos que se pasan tumbado bajo el aparato. Si las crisis son raras, casi siempre sale normal, y eso no significa que todo esté en orden. Por eso se recurre a:
- el registro continuo de un día o una semana y los parches pegados a la piel dos semanas;
- el aparato que el propio paciente activa al empezar la crisis;
- el registrador bajo la piel durante meses, si hay desmayos raros sin explicar;
- el ecocardiograma, para ver si el músculo y las válvulas están sanos;
- la prueba de esfuerzo, si las crisis llegan con el movimiento;
- análisis de sangre: hemoglobina, potasio, magnesio, valores de la tiroides.
Los relojes inteligentes detectan el ritmo irregular y hacen un ECG sencillo: guarde el registro y enséñelo al médico, pero el diagnóstico sale del trazado y no del icono de la pantalla. Lo más valioso puede hacerlo usted: durante la crisis, cuente el pulso y anote a qué hora empezó y terminó, y si iba regular o a trompicones. Eso le dirá al médico mucho más que «me encontraba mal».
Qué se consigue con el tratamiento
A mucha gente no le hace falta ninguno: bastan el seguimiento y quitar lo que provoca las crisis. En los demás casos la elección depende del tipo de arritmia y de la causa.
- Medicamentos. Frenan el ritmo o mantienen el correcto: sobre todo betabloqueantes y antiarrítmicos. Los ajusta el médico, y dejarlos de golpe, sobre todo los betabloqueantes, no se puede.
- Protección frente al ictus. En la fibrilación auricular se decide aparte el uso de anticoagulantes, según el conjunto de riesgos y no según cómo se encuentra uno. La aspirina no cubre esa función.
- Ablación. Cauterizar o enfriar el punto exacto que dispara la arritmia; en la taquicardia supraventricular muchas veces la quita para siempre.
- Cardioversión. Devolver el ritmo con una descarga bajo anestesia breve.
- Dispositivos. Marcapasos cuando el pulso queda lento de forma estable y hay bloqueos; desfibrilador implantable si el riesgo de arritmias peligrosas es alto.
Las maniobras que cortan una crisis de taquicardia supraventricular, como hacer fuerza conteniendo la respiración o lavarse la cara con agua fría, funcionan, pero solo pueden emplearse después de que el médico las haya enseñado, y nunca con dolor en el pecho o sensación de desmayo.
Consulta en línea por palpitaciones
En la consulta en línea el médico repasará cómo son sus crisis, reunirá la historia familiar, verá los ECG ya hechos y los registros del reloj, explicará qué prueba puede atrapar la arritmia en su caso y le dirá qué hacer en la siguiente.
Esa conversación no sustituye a la atención urgente: ante un desmayo, dolor en el pecho o signos de ictus hay que llamar a emergencias, no pedir cita.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.




