Tétanos
El tétanos es una enfermedad grave en la que los músculos de todo el cuerpo se contraen en espasmos dolorosos y la persona puede morir porque deja de respirar.
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El tétanos es una enfermedad grave en la que los músculos de todo el cuerpo se contraen en espasmos dolorosos y la persona puede morir porque deja de respirar. No la causa la bacteria en sí, sino la toxina que esta produce una vez dentro de una herida. Allí donde se vacuna a todo el mundo y a tiempo, el tétanos se ha vuelto una rareza, y precisamente por eso se olvida: uno se lava la herida, se pone una tirita y no se hace la única pregunta que aquí importa de verdad, que es cuándo fue la última vez que se vacunó. Esta página trata sobre todo de qué hacer en las primeras horas tras la lesión, porque más tarde ya casi no se puede hacer nada.
De dónde sale
El microbio del tétanos vive en la tierra, en el polvo de la calle, en el estiércol y en el intestino de los animales. Forma esporas, formas resistentes que sobreviven años en el suelo y aguantan la desecación y el calor. Contagiarse significa que esas esporas entren en una herida junto con una partícula de tierra.
A partir de ahí lo decide el oxígeno. En el fondo de la herida, donde no llega el aire, las esporas despiertan y empiezan a producir la toxina. Esta viaja por los nervios y suprime el freno de las neuronas motoras: los músculos reciben la orden de contraerse y no reciben la de relajarse.
El tétanos no se transmite de persona a persona. Se puede estar junto a un enfermo sin ningún temor, cuidarlo, vivir en la misma casa: no se contagia. Es una diferencia importante con las infecciones habituales, porque aquí la cuarentena no pinta nada y lo único que protege es la vacuna y una herida bien tratada.
Y un malentendido muy extendido: el problema no es el óxido. Un clavo oxidado es peligroso no por estar oxidado, sino porque ha estado en la tierra y deja una punción profunda y estrecha. Un clavo nuevo y limpio clavado igual de hondo es igual de peligroso.
Qué heridas son peligrosas
No solo son peligrosas las heridas grandes. La regla es más bien la contraria: cuanto más profundo y estrecho es el trayecto y peor se enjuaga, mejores son las condiciones para el microbio.
- Punciones profundas: un clavo, una horca, un alambre, una espina, una astilla, un pinchazo con una herramienta de jardín.
- Mordeduras de animales o de personas y arañazos de garras.
- Cualquier herida en la que haya entrado tierra, arena, estiércol o suciedad de la calle.
- Quemaduras y congelaciones con pérdida de piel.
- Heridas por aplastamiento, con tejido muerto o con un cuerpo extraño dentro.
- Heridas de más de un día que nadie ha limpiado.
- Úlceras que no cierran, incluidas las del pie en la diabetes.
- Inyecciones con material no estéril.
Un raspón contra el asfalto tras caerse de la bicicleta también cuenta como herida sucia, aunque parezca una tontería. A veces el tétanos aparece después de una lesión que la persona ha olvidado por completo: una astilla, un pinchazo con la espina de un rosal, una rozadura dentro de una bota de goma.
Qué hacer con la herida enseguida
Los primeros auxilios son sencillos, pero no hay que despacharlos deprisa.
- Lave la herida con agua corriente y jabón sin escatimar tiempo: varios minutos, no un par de segundos.
- Retire la suciedad visible, la tierra y la arena. Lo que esté clavado en profundidad y no salga no debe sacarlo usted.
- Aplique un antiséptico en la piel de alrededor.
- Cúbrala con un apósito limpio. Una punción profunda no se sella herméticamente ni se tapa con pomada: aquí el aire viene bien.
- No cauterice la herida ni le eche alcohol dentro: daña el tejido y no mata las esporas.
Lavar no basta. Ni el agua ni el antiséptico destruyen las esporas. Por eso, después de la cura queda lo principal: acudir a un servicio sanitario el mismo día para que un médico decida sobre la vacuna y la inmunoglobulina. Sobre todo si la herida es profunda, está sucia o es una mordedura, si han pasado muchos años desde la última vacuna o si sencillamente no sabe cuál es su situación vacunal.
Vacuna e inmunoglobulina después de una herida
El médico valora dos cosas: hasta qué punto esa herida favorece el tétanos y qué se sabe de sus vacunas. La decisión sale de combinar ambas respuestas.
Si completó la pauta básica y hace pocos años de la última dosis, lo habitual es que no haga falta poner nada. Si el plazo se ha cumplido, se administra la vacuna, que pone en marcha la producción de anticuerpos propios, aunque no de forma inmediata. Y si no hay vacunas, la pauta quedó incompleta o la persona no recuerda nada, y además la herida es profunda y sucia, junto con la vacuna se administra inmunoglobulina antitetánica: son anticuerpos ya formados que protegen desde el primer momento, mientras los propios todavía no existen. Se ponen en lugares distintos porque cumplen funciones distintas.
«No sé si estoy vacunado» es una respuesta muy común y no hay por qué avergonzarse de ella. Al médico le resulta más fácil ponerse en el peor supuesto que adivinar. Si conserva su cartilla o sus registros de vacunación, llévelos o hágales una foto. Lo mejor es consultar en las primeras horas, pero acudir al cabo de un día o dos tampoco es tarde: siempre será mucho mejor que no acudir.
Cómo se manifiesta
Los primeros signos suelen aparecer entre unos días y un par de semanas después de la lesión, con más frecuencia alrededor de la semana. Cuanto más corto es ese intervalo, más grave es el cuadro. Cuando aparecen los síntomas, la herida a menudo ya ha cicatrizado y a nadie se le ocurre relacionarlos con ella.
- Rigidez de los músculos masticadores: la boca se abre mal o no se abre en absoluto.
- Espasmo de los músculos de la cara, con las cejas levantadas y las comisuras estiradas, en una mueca fija que parece una sonrisa forzada.
- Dificultad para tragar y sensación de nudo en la garganta.
- Rigidez y dolor en los músculos del cuello, la espalda y el abdomen, que se pone duro como una tabla.
- Crisis de espasmos dolorosos en las que el cuerpo se arquea y la respiración se interrumpe.
- Crisis desencadenadas por la luz, el ruido, el contacto o una corriente de aire.
- Fiebre alta, sudoración, pulso rápido, oscilaciones de la tensión arterial.
Conviene decir aparte lo que más impresiona y de lo que casi nunca se avisa: en el tétanos la consciencia se mantiene. La persona se entera de todo y siente los espasmos por completo. Por eso en el hospital se administran de entrada fármacos que cortan el espasmo y suprimen la consciencia; forma parte del tratamiento y no es una medida extrema.
Cuándo llamar a una ambulancia
Si después de cualquier herida, incluso ya cicatrizada, aparece algo de lo siguiente, la ayuda tiene que ser inmediata.
- No se consigue abrir la boca, la mandíbula queda trabada.
- Se contraen los músculos de la cara o del cuello y cuesta girar la cabeza.
- Cuesta tragar o respirar.
- Han empezado espasmos dolorosos en el tronco y las extremidades.
- Un ruido fuerte o una luz intensa desencadenan una crisis.
Es una urgencia y no se puede esperar ni una hora. Llame a una ambulancia: en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único europeo 112. No conduzca usted mismo ni intente llegar en transporte público, porque un espasmo puede empezar por el camino. Mientras llega el equipo, deje al enfermo en una habitación silenciosa y en penumbra y no lo manipule más de lo necesario. Cuente a los sanitarios cualquier herida del último mes, aunque fuera una astilla insignificante, y cuándo se vacunó.
Cómo se trata
El tétanos se trata solo en el hospital, normalmente en una unidad de cuidados intensivos, y el tratamiento es largo.
- Se abre y se limpia la herida, retirando el tejido muerto y los cuerpos extraños.
- Se administra inmunoglobulina antitetánica para neutralizar la toxina que aún no ha alcanzado los nervios.
- Se pautan antibióticos contra la propia bacteria.
- Se dan fármacos que relajan la musculatura y controlan los espasmos.
- En los casos graves se conecta un respirador hasta que el efecto de la toxina se agota.
La recuperación lleva semanas y a veces meses: la toxina se une a las terminaciones nerviosas de forma irreversible y el organismo tiene que volver a formarlas. Hay otro detalle que sorprende a mucha gente: haber pasado el tétanos no deja inmunidad. La cantidad de toxina que basta para enfermar no basta para enseñar al sistema inmunitario. Por eso la vacunación se inicia ya en el hospital, durante la convalecencia.
Vacunación: pauta básica y dosis de recuerdo
La única protección fiable es la vacuna, y está en el calendario de todos los países. El principio es el mismo en todas partes: una pauta básica de varias dosis en el primer año de vida, después dosis de recuerdo en la infancia y más adelante refuerzos periódicos en la edad adulta. Las fechas exactas y los nombres de las vacunas combinadas cambian de un país a otro, así que consulte el calendario nacional del país donde vive y no esquemas ajenos.
Lo que conviene saber a un adulto:
- Las vacunas de la infancia no protegen de por vida: los adultos necesitan dosis de recuerdo.
- La vacuna antitetánica se administra dentro de preparados combinados, casi siempre junto al componente contra la difteria.
- Vacunarse durante el embarazo protege a la madre y también al recién nacido: el tétanos neonatal, que aparece cuando el cordón umbilical se manipula sin condiciones estériles, sigue costando vidas allí donde las mujeres no están vacunadas.
- Antes de viajar a lugares donde la atención sanitaria queda lejos, es sensato comprobar si toca revacunarse.
- Quien trabaja con la tierra de forma habitual, en la huerta, el campo o la construcción, debería vigilar los plazos con especial atención.
Consulta en línea
Aclarar la situación vacunal es cómodo sin salir de casa. En la consulta en línea el médico ayuda a leer cartillas y registros antiguos, a calcular cuándo fue la última dosis y a entender si toca una dosis de recuerdo y en qué plazo. Es también una buena manera de planificar las vacunas antes de un viaje o de un embarazo.
Si la herida ya está hecha, la consulta en línea sirve para valorar la gravedad de la situación e indicar adónde acudir en persona. Pero la decisión de poner la vacuna y la inmunoglobulina se toma con el paciente delante: la herida hay que verla y limpiarla, y los preparados se administran allí mismo. Por eso, ante una herida profunda, sucia o por mordedura, la consulta en línea es un paso hacia la visita presencial y no un sustituto de ella.
Y si ya han aparecido rigidez de la mandíbula, dificultad para tragar o espasmos, no hay que esperar a ninguna consulta: llame a una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.




