Silicosis
La silicosis es la cicatrización del pulmón por respirar polvo de sílice. La sílice es una sustancia corriente de la corteza terrestre: está en la arena, la…
En esta página
- Dónde aparece este polvo
- La piedra artificial: la enfermedad en gente joven en pocos años
- Cómo se manifiesta la silicosis
- Qué mostrarán las pruebas
- Tuberculosis y cáncer de pulmón: lo que no se puede esperar
- La enfermedad no se revierte: qué se hace entonces
- Protección: qué funciona y qué no
- Consulta en línea
La silicosis es la cicatrización del pulmón por respirar polvo de sílice. La sílice es una sustancia corriente de la corteza terrestre: está en la arena, la arenisca, el granito, el cuarzo, el hormigón, el ladrillo y el mortero. Mientras la piedra está entera resulta inofensiva. Lo peligroso es trabajarla: al cortar, pulir, taladrar y triturar se genera un polvo tan fino que resulta invisible en el aire, permanece horas en suspensión y llega hasta lo más profundo del pulmón. Allí el organismo intenta retirarlo, no lo consigue y acaba aislándolo con zonas de tejido cicatricial. La cicatriz no respira y no se reabsorbe. De ahí lo esencial sobre esta enfermedad: es irreversible, no existe ningún tratamiento que devuelva el pulmón a su estado anterior, y todo el valor está en la protección y en apartarse del polvo lo antes posible.
Dónde aparece este polvo
El riesgo no lo crea el oficio en sí, sino trabajar el material en seco y sin aspiración. Lo más habitual es:
- cortar, pulir y abrillantar piedra, sobre todo arenisca y granito; cantería y restauración;
- construcción y demolición: rozar paredes, cortar hormigón y azulejo, taladrar, trabajar con ladrillo y mortero;
- fabricación e instalación de encimeras de cocina;
- chorreado con arena, uno de los trabajos más peligrosos cuando se hace en seco;
- minería, canteras, trituración de roca, túneles;
- fundición: arenas de moldeo y desmoldeo de piezas;
- cerámica, porcelana, vidrio, fabricación de abrasivos y refractarios;
- bricolaje: una radial sobre hormigón o azulejo en una habitación cerrada y sin extracción genera en unas horas una concentración que en una obra organizada no se toleraría.
El polvo llega a casa en la ropa y en el pelo, de modo que no solo lo respira quien trabaja. Conviene no lavar la ropa de trabajo junto con la de casa.
La piedra artificial: la enfermedad en gente joven en pocos años
Merece un apartado propio porque es un asunto reciente y en los manuales de hace unos años sencillamente no figura. Se trata de la piedra artificial para encimeras, tableros hechos con árido de cuarzo y resina. Se eligen a menudo como sustituto moderno del granito, y a la vista es un material nada llamativo. Pero contiene muchísima más sílice que la piedra natural, y al cortarlo y pulirlo en seco se produce un polvo extremadamente fino y agresivo.
Las consecuencias han sido bruscas. En los marmolistas que cortan estos tableros la silicosis no aparece a los treinta años, sino a los pocos, y enferma gente de treinta y de cuarenta. El curso también es más grave de lo habitual: la enfermedad avanza deprisa, con frecuencia hasta el punto en que la única salida es un trasplante de pulmón. En varios países el trabajo en seco de estos tableros se ha restringido o prohibido a raíz de ello.
La conclusión es sencilla y práctica. Si usted o un familiar cortan encimeras de piedra artificial, sobre todo en un taller pequeño sin extracción industrial, dé por hecho que el riesgo es alto, aunque se encuentre perfectamente y lleve solo un par de años en el oficio. Dígaselo al médico sin rodeos: sin esa frase, el diagnóstico en una persona joven y sin hábitos tóxicos puede buscarse durante años y en la dirección equivocada.
Cómo se manifiesta la silicosis
Suele avanzar despacio y pasar mucho tiempo sin delatarse. Desde que se empieza a trabajar con el polvo hasta que aparecen molestias transcurren de diez a veinte años con una exposición moderada, de cinco a diez con una exposición intensa, y con una exposición muy alta, como en el chorreado en seco o el corte de piedra artificial, la cuenta va en meses y primeros años. Además, la cicatrización continúa después de dejar ese trabajo, de modo que no tener molestias no significa que en el pulmón no esté pasando nada.
Lo que aparece:
- tos, seca o con expectoración, que dura semanas y no guarda relación con un catarro;
- falta de aire. Al principio solo al subir cuestas o escaleras, después al caminar normal. Es facilísimo achacarla a la edad, al peso o al tabaco;
- debilidad, cansancio rápido, menos resistencia;
- dolor u opresión en el pecho, respiración con pitidos;
- bronquitis frecuentes y que se alargan.
A medida que progresa, la falta de aire aumenta y empieza a estorbar en la vida diaria, y se suman complicaciones: presión elevada en los vasos del pulmón con sobrecarga del lado derecho del corazón, insuficiencia respiratoria, enfisema, enfermedad pulmonar obstructiva crónica. La silicosis se asocia además a un mayor riesgo de artritis reumatoide, de algunas enfermedades autoinmunes y de daño renal.
Qué mostrarán las pruebas
Aquí la conversación pesa más que cualquier aparato. Hay que contarle al médico dónde y de qué ha trabajado, con qué materiales, en seco o en húmedo, si había extracción, si le dieron mascarilla y de qué tipo, y también los trabajos ocasionales y las obras en casa, que normalmente no se mencionan. Sin esa información, una radiografía con alteraciones se interpreta con facilidad como otra cosa.
- Radiografía de tórax: es el punto de partida; en la silicosis se ven nódulos pequeños característicos, más en los campos superiores.
- Tomografía computarizada: muestra lo mismo mucho antes y con más detalle, y suele ser la que pone las cosas en su sitio.
- Espirometría y otras pruebas respiratorias: miden cuánta función se ha perdido ya y permiten seguir la evolución.
- Estudio de tuberculosis: en la silicosis hace falta al diagnosticar y después de forma periódica.
- A veces se añaden análisis de sangre y, si el cuadro no está claro, el estudio de una muestra de tejido pulmonar.
Conviene saber que en muchos países la silicosis figura en la lista de enfermedades profesionales. Eso significa que, con el diagnóstico confirmado, caben el reconocimiento oficial del origen laboral, una compensación y el cambio a un puesto sin polvo; el procedimiento y los organismos varían según el país y hay que informarse allí donde se viva.
Tuberculosis y cáncer de pulmón: lo que no se puede esperar
De esto se habla menos de lo que se debería. La silicosis eleva de forma apreciable el riesgo de dos enfermedades graves, y ambas se tratan mucho mejor en fase temprana que tardía.
Tuberculosis. Un pulmón dañado por el polvo se defiende peor de ella, y la incidencia en personas con silicosis es varias veces mayor de lo normal. Hay que revisarse con regularidad, según la pauta que indique el médico, y no solo cuando ya se encuentra uno mal.
Cáncer de pulmón. El polvo de sílice está reconocido como cancerígeno para el ser humano; el riesgo está aumentado por sí solo y en quien fuma se multiplica. Es el motivo más sólido para dejar el tabaco precisamente con este diagnóstico.
Por eso hay un conjunto de signos ante los cuales no se espera a la revisión programada, sino que se consulta en los próximos días:
- tos con sangre o con hilos de sangre en el esputo;
- pérdida de peso que usted no sabe explicar;
- sudores nocturnos y febrícula mantenida;
- una tos que ha cambiado: distinta de la habitual, más intensa o que no cede en más de tres semanas;
- dolor en el pecho o ronquera que no se va.
Aparte quedan las situaciones en las que se llama a la ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número único es el 112): falta de aire que empeora deprisa, no poder terminar una frase, dolor torácico intenso, labios azulados, expectoración abundante de sangre, confusión. Una falta de aire brusca acompañada de dolor en un costado puede indicar la rotura del pulmón, algo que ocurre cuando hay cicatrices.
La enfermedad no se revierte: qué se hace entonces
No hay ningún fármaco que disuelva las cicatrices. Pero eso no significa que no haya nada que hacer: la duración y la calidad de vida dependen muchísimo de lo que se ponga en marcha.
- Apartarse del polvo. Es la única acción que influye en la velocidad de progresión. Cambiar de tajo, pasar a otra operación, renunciar a los trabajillos con radial: todo lo que reduzca la entrada de polvo nuevo sirve.
- Dejar de fumar. Tabaco y silicosis se suman, y en cuanto al riesgo de cáncer de pulmón se multiplican. Si no logra dejarlo por su cuenta, dígaselo al médico: hoy existe ayuda eficaz.
- Vacunarse: cada año frente a la gripe y frente al neumococo, y frente a otras infecciones respiratorias si el médico lo indica. Con el pulmón cicatrizado, una infección corriente resulta más grave.
- Tratar lo que sí responde. Si las vías respiratorias están estrechadas se pautan broncodilatadores inhalados; ante una infección bacteriana, antibióticos; y si el oxígeno en sangre es bajo, oxigenoterapia domiciliaria.
- Rehabilitación respiratoria. Un programa supervisado de ejercicio físico y respiratorio mejora de forma notable la tolerancia al esfuerzo: por rendimiento es de las mejores inversiones en las enfermedades del pulmón.
- Seguimiento: visitas periódicas, control de la función respiratoria y revisiones de tuberculosis.
- El trasplante de pulmón se plantea en casos graves, más a menudo en personas jóvenes; los requisitos de salud son estrictos y la decisión corresponde a un centro especializado.
Protección: qué funciona y qué no
La silicosis se puede evitar por completo. Las medidas se conocen y actúan en el orden en que aparecen a continuación: primero eliminar el polvo y solo en último lugar proteger la respiración.
- Corte en húmedo. Llevar agua al disco o a la corona retira la mayor parte del polvo y cuesta poco. Si la herramienta lo permite y se está trabajando en seco, es lo primero que hay que cambiar.
- Extracción localizada. Captación del polvo en la propia herramienta, aspirador industrial con filtro de alta eficacia, ventilación del local. Un aspirador doméstico corriente no vale aquí: devuelve al aire el polvo más fino.
- Ni barrer ni soplar con aire comprimido. La escoba y el compresor vuelven a levantar lo que ya se había depositado. Se limpia en húmedo o con el aspirador adecuado.
- Aislar el trabajo. Cortar en el exterior o en un local aparte siempre que se pueda, y no dejar cerca a nadie sin protección.
- Mascarilla del tipo adecuado. Una mascarilla de tela, una quirúrgica o una de gasa no protegen en absoluto frente al polvo de sílice: no retienen partículas de ese tamaño y no sellan contra la cara. Hace falta una mascarilla autofiltrante de partículas de alta eficacia, y en trabajos duros como el chorreado, un equipo con suministro de aire. Solo funciona si ajusta bien: la barba, incluso de unos días, anula la protección, y el equipo se elige por talla.
- Higiene. No comer, beber ni fumar en la zona polvorienta, cambiarse de ropa al terminar el turno y no llevar el polvo a casa en la ropa.
- Reconocimientos médicos. Si por su puesto le corresponden revisiones periódicas del pulmón, no las salte: existen precisamente para detectar cambios antes que los síntomas.
La obligación de garantizar condiciones seguras y equipos de protección corresponde al empleador. Si hay polvo pero no hay extracción ni mascarillas en condiciones, es motivo para acudir al servicio de prevención de la empresa o a la inspección de trabajo de su país.
Consulta en línea
Aquí se resuelve mucho hablando. El médico de Oladoctor le ayudará a ver si tiene motivos para sospechar una afectación pulmonar por polvo y por qué pruebas conviene empezar; le explicará cómo describir su historia laboral para que se tenga realmente en cuenta; repasará con usted las radiografías ya hechas y los resultados de las pruebas respiratorias; y le dirá qué vacunas y qué controles de tuberculosis corresponden con este diagnóstico y qué aporta de verdad la rehabilitación respiratoria. Si por lo que cuenta se aprecia sangre en el esputo, pérdida de peso o una falta de aire que avanza deprisa, se lo dirán de inmediato y le indicarán a dónde acudir sin demora.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.






