Rinitis no alérgica
La nariz se tapona y gotea todo el año, y las pruebas de alergia salen limpias. Ocurre a menudo, y la persona o bien lleva años echándose un descongestivo, o…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Rinitis no alérgica
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 MICROGRAMOS/PULVERIZACIÓNPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 microgramos/pulverizacionPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: SubstipharmRequiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 27,5 µgPrincipio activo: fluticasona furoatoFabricante: Glaxosmithkline (Ireland) LimitedRequiere receta
La nariz se tapona y gotea todo el año, y las pruebas de alergia salen limpias. Ocurre a menudo, y la persona o bien lleva años echándose un descongestivo, o bien concluye que «la alergia simplemente no la han encontrado». En realidad se trata de un cuadro propio: la mucosa de la nariz responde con demasiada viveza a irritantes corrientes —aire frío, olores, comida picante— sin que haya alergia alguna. Vale la pena aclararlo, y no solo por comodidad: una nariz así estropea el sueño y el rendimiento, y a veces detrás de molestias parecidas se esconde algo muy distinto.
Qué ocurre dentro de la nariz
La mucosa que recubre la nariz es rica en vasos y se encarga de calentar y humedecer el aire que entra. El calibre del paso se ajusta sin parar: los vasos se llenan de sangre y estrechan el conducto, y después se vacían. De esto se ocupan nervios que trabajan sin nuestra intervención.
En la rinitis no alérgica ese ajuste está descolocado. Un irritante que a otra persona no le haría nada desencadena aquí una respuesta excesiva: los vasos se hinchan, las glándulas producen moco, la nariz se tapona. El sistema inmunitario no participa, y por eso no se encuentran anticuerpos frente a alérgenos y las pastillas habituales para la alergia casi nunca sirven.
Esta rinitis suele empezar en la edad adulta y no tiene una estación clara: los brotes no se atan al polen, sino a situaciones concretas: salir al frío, entrar en un local cargado de humo, tomarse un plato de sopa caliente.
Cómo se manifiesta
La lista de molestias es corta y bastante reconocible:
- nariz taponada, con frecuencia de forma alterna, ora un lado ora el otro;
- secreción clara y líquida, que a veces gotea literalmente;
- estornudos, normalmente uno o dos y no en salvas;
- moco que baja por detrás de la garganta, tos nocturna, la costumbre de carraspear cada mañana;
- pérdida de olfato, con la que la comida sabe a poco.
A veces ocurre lo contrario y la mucosa se reseca: dentro de la nariz se forman costras, huelen mal y al intentar arrancarlas empieza a sangrar.
Lo que en la rinitis no alérgica no suele haber: picor intenso de nariz y paladar, ojos rojos y llorosos y salvas de diez o quince estornudos seguidos. Eso apunta a alergia.
Qué irrita la nariz
La lista de desencadenantes es distinta en cada persona, y conviene anotarla durante una o dos semanas: el patrón suele aparecer pronto.
- Cambios de temperatura y humedad: salir al frío, el aire acondicionado, el aire seco de la temporada de calefacción.
- Olores: humo de tabaco, perfumes, productos de limpieza, pintura, disolventes, gases de escape.
- Exposiciones laborales: harina, serrín, productos químicos, vapores de fábrica. La pista es una nariz libre en vacaciones y taponada durante la semana de trabajo.
- Comida picante y caliente, alcohol. La nariz gotea durante la propia comida y se calma media hora después: es una variedad aparte y del todo inofensiva.
- Cambios hormonales: embarazo, pubertad, la píldora anticonceptiva o la terapia hormonal sustitutiva, tiroides poco activa. La rinitis del embarazo suele desaparecer poco después del parto.
- Ejercicio y edad. A algunas personas les gotea la nariz al correr, y en las mayores aparece la «nariz que gotea»: líquido claro, sobre todo con el frío y en la mesa.
Una causa aparte y muy frecuente son los medicamentos. Provocan taponamiento los fármacos para la tensión de los grupos de los inhibidores de la ECA y los betabloqueantes, algunos medicamentos para la salud masculina, ciertos antidepresivos y también la aspirina y los antiinflamatorios analgésicos. Si la rinitis empezó las mismas semanas que un medicamento nuevo, hay que comentarlo con el médico: la prescripción no se cambia por cuenta propia.
Cómo se distingue de la rinitis alérgica
Este es el paso clave, y con frecuencia se salta. La rinitis no alérgica no se diagnostica por el aspecto de las molestias, sino por la ausencia de alergia: primero se busca la alergia y no se encuentra, y solo entonces el diagnóstico es legítimo.
- Pruebas cutáneas o análisis de sangre de anticuerpos específicos frente a los alérgenos que encajen con la situación: polen, ácaro del polvo doméstico, epitelio de animales, moho. Es esta prueba la que zanja la cuestión.
- La IgE total y los «paneles de intolerancia alimentaria» no valen para esto: la primera puede ser normal en una alergia evidente y los segundos no tienen nada que ver con el diagnóstico.
- Exploración por el otorrinolaringólogo con endoscopio. Hace falta cuando está taponado un solo lado, cuando hay costras o sangre, o cuando se sospechan pólipos o desviación del tabique.
- Comprobar la tiroides si hay otros signos de que funcione poco.
- Tomografía de los senos: no para todo el mundo, sino ante sospecha de pólipos o de inflamación crónica de los senos.
También se dan a la vez: existe una alergia, pero además la nariz reacciona al frío y a los olores. Entonces se tratan las dos partes; de lo contrario el resultado será a medias.
Qué puede hacer usted
La rinitis no alérgica no es peligrosa, y en muchos casos se controla sin recetas.
Lo primero, retirar aquello que ya sabe que es su desencadenante: no fumar ni estar donde se fuma, ventilar, humidificar en invierno, ponerse bufanda con frío, usar protección en el trabajo, moderar el alcohol.
Lo segundo, lavar la nariz con suero salino. Es un gesto sencillo que alivia de forma notable el taponamiento, el goteo por la garganta y las costras.
- Tome medio litro de agua, hiérvala y déjela enfriar hasta que esté tibia. No debe usarse agua directa del grifo.
- Disuelva una cucharadita rasa de sal y una pizca de bicarbonato.
- Lávese las manos, inclínese sobre el lavabo y vierta la solución en una fosa nasal con una perilla, un frasco o la palma de la mano, respirando por la boca; deje que el líquido salga. Repita del otro lado.
- Hágalo hasta dos o tres veces al día, preparando solución nueva cada vez. Los sprays de suero salino ya preparados funcionan igual.
Lo tercero, no tratarse por su cuenta más de un par de semanas. Si el lavado y la retirada de los desencadenantes no han dado resultado, lo siguiente es un médico y no el siguiente frasco de la farmacia.
Descongestivos nasales: cómo no entrar en un círculo
Merece capítulo aparte, porque es aquí donde las cosas se tuercen más a menudo. Las gotas y sprays que destaponan la nariz en un minuto lo consiguen estrechando los vasos de la mucosa. Tras unos días de uso continuo los vasos dejan de mantener el tono por sí mismos y, en cuanto el efecto pasa, la nariz se tapona más que antes. La persona se lo pone más veces, la dosis sube y al final ya no está tratando una rinitis, sino atendiendo una dependencia del frasco.
La regla es sencilla: estos sprays se usan en tandas cortas, no más de unos pocos días seguidos. Si lleva meses con uno, es mejor retirarlo con el médico: le pautará un corticoide nasal durante la transición y el cambio será más suave. Un aviso aparte: los comprimidos para la congestión que llevan un descongestivo suben la tensión y aceleran el pulso, y no son adecuados para personas con hipertensión o enfermedad cardíaca.
Cuando el goteo nasal no es solo goteo nasal
La mayoría de los motivos de alarma se reconocen por un rasgo: las molestias son de un solo lado.
- Una fosa nasal taponada y que sangra, con un taponamiento que crece durante semanas y al que se suman adormecimiento de la mejilla, visión doble o un ojo que sobresale: así puede manifestarse un tumor de la cavidad nasal. Es raro, pero es justo lo que no se puede pasar por alto.
- Un niño con secreción espesa y maloliente por una sola fosa nasal: casi siempre es un cuerpo extraño que se ha introducido. Hace falta el otorrinolaringólogo, y cuanto antes más fácil es extraerlo.
- Líquido claro que gotea por una sola fosa nasal, sobre todo al inclinar la cabeza y sobre todo tras un golpe en la cabeza o una operación: puede ser una fuga del líquido que rodea el cerebro. Eso necesita médico, no gotas.
- Costras, sangrados repetidos y un dorso de la nariz que se hunde junto con malestar general, pérdida de peso, dolor articular o alteraciones en el análisis de orina exigen estudio: así empiezan algunas enfermedades que afectan a todo el organismo.
- Pólipos nasales, asma y reacción a los analgésicos. Si después de tomar aspirina o ibuprofeno se le tapona la nariz, le falta el aire o le empieza a gotear, se trata de una intolerancia particular. Esos fármacos no son para usted, hay que avisar de ello a cualquier médico y antes de una operación, y el dolor debe tratarse con otra cosa.
Hace falta una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania, número único 112) si junto con el cuadro nasal aparecen hinchazón y enrojecimiento alrededor de un ojo, el ojo ve peor o se mueve mal, hay dolor de cabeza intenso con vómitos, confusión o fiebre alta con rigidez de nuca. Son signos de que la inflamación se ha extendido más allá de los senos.
Qué receta el médico
Cuando las medidas caseras no han bastado, el médico dispone de tratamientos que funcionan precisamente en este tipo de rinitis.
- Corticoide nasal en spray. Es la base. No actúa de inmediato: los primeros cambios llegan a los pocos días y el efecto completo a las dos o cuatro semanas, así que se usa en pauta continua y no «cuando se tapona». La técnica importa: el frasco se dirige lejos del tabique, algo hacia fuera, a la pared externa de la nariz; si no, aparecen costras con sangre.
- Antihistamínico nasal en spray. A diferencia de las pastillas para la alergia, el preparado local sí funciona en la rinitis no alérgica y se usa a menudo junto con el corticoide.
- Un spray que reduce la producción de moco. Ayuda a quienes tienen como molestia principal el agua que cae de la nariz, incluso al comer y con el frío.
- Revisión de la medicación. Si la culpa es de un tratamiento pautado por otro motivo, el médico buscará un sustituto.
- Derivación al otorrinolaringólogo ante pólipos, una desviación marcada del tabique, molestias persistentes de un solo lado o un tratamiento que no funciona. A veces se plantea cirugía, pero esta resuelve un problema mecánico y no la hiperreactividad de la mucosa.
Las pastillas corrientes para la alergia no ayudan a la mayoría en la rinitis no alérgica, y si se toman durante meses sin resultado, eso es motivo para revisar el diagnóstico y no para subir la dosis.
Consulta en línea
Con una nariz que gotea todo el año conviene empezar precisamente por una consulta a distancia. El médico repasará con usted las circunstancias: cuándo empezó, con qué coincidió, qué relación tiene con el trabajo, el tiempo, la comida y los medicamentos; revisará su lista de fármacos; le explicará qué pruebas de alergia merece la pena hacerse y cuáles son dinero tirado; y le enseñará a usar bien el spray y a lavarse la nariz, porque aquí se cometen muchos errores.
Lo que la consulta a distancia no sustituye: la exploración de la cavidad nasal con endoscopio, las imágenes de los senos y las propias pruebas de alergia. Y si las molestias son de un solo lado o han aparecido los signos del apartado anterior, no conviene aplazar la visita presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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