Desprendimiento de retina
La retina es la fina película sensible a la luz que tapiza el fondo del ojo: sobre ella se forma la imagen.
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La retina es la fina película sensible a la luz que tapiza el fondo del ojo: sobre ella se forma la imagen. Se apoya en la capa que tiene debajo, de donde recibe oxígeno y alimento. El desprendimiento ocurre cuando esa película se separa de dicha capa, primero por un borde y después cada vez más adentro. Este problema tiene una particularidad que hace que se pase por alto más veces de las que debería: no duele. El ojo se ve blanco y tranquilo por fuera, no hay fiebre, y la persona decide esperar al lunes. Mientras tanto, las células que se han quedado sin alimento van muriendo, y después ya no se recuperan. Aquí no manda la intensidad de las molestias, sino la rapidez.
Lo que nota la propia persona
Las molestias son casi siempre las mismas y aparecen de forma brusca, en cuestión de horas y rara vez en un par de días:
- destellos de luz: chispazos o relámpagos breves por un lado, más visibles en la oscuridad y al mover los ojos;
- una lluvia repentina de moscas volantes: no el puntito de siempre que lleva años flotando, sino decenas de puntos nuevos, como un enjambre de mosquitos o copos de hollín;
- una cortina oscura o una sombra que avanza desde un borde del campo visual y en horas o días se acerca al centro; también puede notarse como un trozo de imagen que falta;
- las líneas rectas se ondulan, las letras bailan y las caras se desdibujan: eso significa que la zona central ya está afectada;
- sensación de velo o de mirar a través de agua turbia.
Comprobarlo es sencillo: tápese un ojo y luego el otro y mire el marco de una puerta o de una ventana. El otro ojo suele «rellenar» la zona que falta, y hasta que no se tapa el ojo sano no se percibe la pérdida.
Un apunte sobre las moscas volantes. Muchísimas personas ven puntos e hilos flotando y por sí solos son inofensivos. Lo preocupante no es que existan, sino que cambien: que de pronto sean muchos más, que se les sumen destellos, que aparezca una sombra. Ese cambio es el motivo para una revisión urgente.
Por qué se cuenta por días
En el centro de la retina hay una pequeña zona con la que leemos, reconocemos caras y distinguimos detalles. El resto del campo visual sirve para orientarse en el espacio. Mientras el desprendimiento avanza por la periferia y el centro sigue en su sitio, la agudeza visual puede mantenerse casi igual, y una operación hecha a tiempo suele conservarla. En cuanto se desprende el centro, la visión cae de golpe y ni siquiera tras una cirugía impecable vuelve del todo: cuanto más tiempo ha estado el centro sin alimento, menos se recupera. De ahí la regla de no esperar.
Hay un segundo motivo para darse prisa. Si la retina aún no se ha separado y solo hay un desgarro, se sella con láser de forma ambulatoria en un cuarto de hora. El desprendimiento ya exige una operación en el hospital. Entre uno y otro escenario a veces median unos pocos días.
Al oftalmólogo el mismo día, sin esperar a que le den cita:
- han aparecido destellos de repente o se han multiplicado las moscas volantes;
- hay una sombra, una cortina o una parte del campo visual que falta;
- la visión ha bajado o se ve deformada;
- cualquiera de estas cosas después de un golpe en el ojo o en la cabeza, aunque al principio pareciera que no había pasado nada.
Aparte: si la visión de un ojo desaparece de golpe y por completo, como si apagaran la luz, puede no ser la retina sino la obstrucción de una arteria del ojo. Y si además se tuerce la cara, se debilita un brazo o se traba el habla, es un ictus. En ambos casos hace falta una ambulancia —en Europa el número único es el 112— y ahí el tiempo se mide en minutos.
Es mejor no acudir a la consulta conduciendo: le dilatarán la pupila con gotas y durante varias horas después de la exploración no se puede conducir.
Por qué la retina se separa
El interior del ojo está relleno de un gel transparente, el vítreo. Con los años se encoge y se separa de la retina; a esto se le llama desprendimiento posterior del vítreo y en sí mismo no es peligroso, aunque es justo lo que produce esos destellos y esas moscas volantes. En la mayoría de la gente todo termina ahí. Pero a veces el gel, al despegarse, engancha la retina y la desgarra. Por el desgarro se cuela líquido bajo la película y la va despegando, como el agua bajo el papel pintado. Este es el mecanismo más frecuente.
La probabilidad es mayor si usted tiene:
- miopía, sobre todo si es alta: ese ojo es más largo de lo normal y la retina está más fina y más tensa;
- más de cincuenta años;
- una cirugía ocular previa, casi siempre de cataratas;
- un traumatismo ocular, incluso antiguo;
- un desprendimiento ya sufrido en el otro ojo, o desprendimientos en familiares consanguíneos;
- zonas adelgazadas de la retina detectadas en una revisión: es lo que se llama degeneración en empalizada.
Existen otras dos vías por las que la retina se separa sin que haya desgarro, y conviene conocerlas. La primera es la traccional: en la enfermedad ocular diabética avanzada crecen dentro del ojo bandas de cicatriz que tiran de la retina y la arrancan de su sitio. La segunda es la acumulación de líquido bajo la retina por sí sola: por inflamación dentro del ojo, por tensión arterial muy alta, por una preeclampsia grave al final del embarazo y —rara vez, pero esto es lo más importante de todo— por un tumor dentro del ojo. En los adultos suele tratarse de un melanoma de la coroides; en los niños pequeños, de un retinoblastoma. Por eso un desprendimiento en el que el médico no encuentra ningún desgarro nunca se deja sin averiguar la causa. Y por el mismo motivo, un reflejo blanco de la pupila en las fotos con flash de un niño, un estrabismo que aparece de repente o un color claramente distinto en una de las dos pupilas son razón para llevarlo al oftalmólogo esta semana, no algún día.
Qué pasa en la consulta
La exploración no es complicada, pero exige la pupila dilatada: de otro modo no se ve el borde de la retina, que es donde suele esconderse el desgarro.
- Primero, gotas que dilatan la pupila; tardan unos veinte minutos en hacer efecto.
- Después, la exploración del fondo de ojo con una lente, a menudo presionando suavemente el ojo a través del párpado: así se alcanza a ver la periferia extrema.
- La tomografía de coherencia óptica da un corte por capas de la retina y responde a lo esencial: si el centro está afectado o todavía no.
- Si no se puede mirar dentro del ojo —por sangre en el vítreo o por un cristalino opaco, por ejemplo—, se hace una ecografía ocular.
- El otro ojo se explora siempre, aunque no dé ninguna molestia.
Tras las gotas, durante cuatro a seis horas todo se ve borroso y la luz molesta. Lleve gafas de sol y a alguien que le acerque a casa.
Cómo se vuelve a colocar la retina
El método depende de si ya hay desprendimiento, de dónde está y de su tamaño. Lo decide el médico después de explorar, pero conviene entender de antemano cómo funciona cada opción.
- Láser o frío en el desgarro sin desprendimiento. Alrededor del desgarro se aplica una hilera de puntos que se convierten en una cicatriz y sueldan la retina a la capa de debajo formando un anillo. Se hace de forma ambulatoria, con gotas anestésicas, y dura minutos.
- Inyección de una burbuja de gas. Se introduce en el ojo una burbuja de gas que presiona desde dentro la zona desprendida, y el desgarro se cierra además con láser o con frío. No sirve para todos: hace falta un desprendimiento pequeño y situado en la parte alta, y estar dispuesto a mantener la cabeza en una posición determinada.
- Cerclaje por fuera del ojo. A la pared del ojo se le sutura por fuera una banda de silicona que la hunde ligeramente hacia dentro, al encuentro de la retina. El ojo no se abre. Esta técnica se elige a menudo en personas jóvenes, cuyo vítreo todavía es denso.
- Vitrectomía. A través de tres incisiones microscópicas se retira el vítreo, se aspira el líquido de debajo de la retina, se la vuelve a extender, se sella el desgarro y se rellena la cavidad con gas o con aceite de silicona para mantenerla pegada hasta que la cicatriz agarre. El gas se reabsorbe solo en unas semanas; el aceite se retira después en otra intervención pequeña.
La anestesia suele ser local: una inyección alrededor del ojo, con la persona despierta pero sin notar nada en el ojo. La anestesia general no siempre es necesaria. Lo habitual es volver a casa el mismo día.
Un aviso aparte sobre la burbuja de gas: es la única prohibición que no admite excepciones. Mientras haya gas dentro del ojo no se puede volar en avión ni subir a gran altitud en la montaña: en altura la burbuja se expande, la presión dentro del ojo se dispara y la visión puede perderse de forma irreversible. Tampoco se puede recibir anestesia con óxido nitroso: avise de ello a cualquier médico, dentista y anestesista incluidos, antes de aceptar el procedimiento. Al alta, pregunte cuántas semanas dura exactamente su gas y tenga esa fecha presente.
Las primeras semanas tras la operación
El ojo se pone rojo, lagrimea, molesta como si tuviera arenilla bajo el párpado y duele de forma sorda: es lo esperable y se pasa. Para el dolor sirven los analgésicos habituales de venta libre; cuál le conviene a usted, pregúntelo al médico o en la farmacia, sobre todo si toma otras cosas. Los colirios —normalmente un antibiótico y un antiinflamatorio, a veces algo para bajar la presión del ojo— se ponen siguiendo la pauta al pie de la letra y no se abandonan en cuanto se está mejor.
La visión sigue borrosa durante semanas y eso no es señal de fracaso. Con la burbuja de gas se ve al principio un «horizonte» oscuro que va bajando poco a poco: así se reabsorbe la burbuja. Si el médico le ha indicado una postura para la cabeza, cúmplala: no es una formalidad, de ella depende directamente que la retina quede pegada o no. A veces hay que mantenerla hasta una semana y es, con toda honestidad, la parte más dura del tratamiento.
Durante unas semanas habrá que dejar de lado el levantar peso, la piscina, la sauna y el maquillaje en los párpados; frotarse el ojo no se puede en absoluto. Los plazos exactos, cuándo volver a conducir y cuándo al trabajo se los dirá el cirujano: dependen mucho de lo que le hayan hecho.
Vuelva al hospital de inmediato, sin esperar a la revisión prevista, si después de la operación:
- el dolor va a más y no cede con las pastillas;
- el ojo se ha puesto muy rojo o aparece secreción con pus;
- ve peor que el día anterior;
- vuelven la lluvia de moscas volantes, los destellos o una sombra nueva;
- el dolor del ojo se acompaña de náuseas, vómitos y halos de colores alrededor de las luces.
Sobre el resultado, con franqueza: en una sola operación la retina queda colocada en unos nueve casos de cada diez; el resto necesita una segunda intervención, y eso no es raro ni es un error. La visión se recupera bastante más despacio de lo que tarda la retina en pegarse: el resultado se valora al cabo de meses. Después de una vitrectomía el cristalino se vuelve opaco antes y con más frecuencia, así que a mucha gente la operan de cataratas uno o dos años después; es el curso previsible de las cosas, no una complicación. Y lo más importante de cara al futuro: el desprendimiento puede repetirse y puede darse en el otro ojo, de modo que conviene saberse de memoria los signos de arriba y llevar el otro ojo a revisión con regularidad.
Consulta en línea
Digámoslo claro: el fondo de ojo no se explora a través de una pantalla, y un desprendimiento no se diagnostica a distancia. Pero justo en este tema la consulta en línea resuelve la pregunta que en la práctica importa más que el diagnóstico: cuánta prisa corre. El médico repasará con usted qué está viendo exactamente —moscas volantes antiguas e inofensivas, un desprendimiento posterior del vítreo con sus destellos, o un cuadro con el que hay que salir hoy mismo—, le dirá adónde acudir y qué llevar consigo. Después de la operación, en línea es cómodo repasar la pauta de colirios, los plazos de las restricciones, la cuestión de volar con la burbuja de gas y decidir si lo que siente entra dentro de lo normal o si conviene ver al cirujano antes de lo previsto. Si por su relato el cuadro se parece a un desprendimiento, el médico le enviará a una exploración presencial: ese es el desenlace correcto de la consulta, no un desaire.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.




