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Medicamentos comúnmente prescritos para Próstata agrandada
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 5mgPrincipio activo: FinasteridaFabricante: Neuraxpharm Spain S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 0,8 mgPrincipio activo: SildenafiloFabricante: Upjohn EesvRequiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 25 MGPrincipio activo: SildenafiloFabricante: Laboratorios Cinfa S.A.Requiere receta
La próstata crece con los años en casi todos los hombres, y eso por sí solo no es una enfermedad. Se convierte en problema cuando el tejido que ha crecido comprime la uretra y orinar se vuelve trabajoso: el chorro pierde fuerza, hay que esperar a que empiece y por la noche toca levantarse. Los médicos lo llaman hiperplasia benigna. La palabra «benigna» es aquí la clave: este cuadro no tiene relación con el cáncer de próstata ni aumenta su riesgo. En cambio es capaz de estropear el sueño y lo demás durante años y, de vez en cuando, lleva a que la vejiga deje de vaciarse por completo.
Por qué crece la próstata
La próstata es una glándula del tamaño de una nuez que está debajo de la vejiga y rodea el comienzo de la uretra. Produce la parte líquida del semen, en la que viven y se desplazan los espermatozoides; los espermatozoides en sí se fabrican en los testículos, no en la próstata.
Con la edad, y bajo el efecto de las hormonas masculinas, la parte interior de la glándula prolifera. Aprieta la uretra desde dentro y obliga al músculo de la vejiga a trabajar sobrecargado hasta que este acaba perdiendo fuerza. De ahí una conclusión que sorprende a muchos: el tamaño de la próstata y la intensidad de las molestias se corresponden mal. Una glándula pequeña con los nódulos mal situados estorba más que una grande que crece hacia fuera.
El crecimiento empieza a partir de los cuarenta, hacia los setenta se encuentran cambios en la mayoría de los hombres y la probabilidad es mayor si le ocurrió lo mismo al padre y a los hermanos. Ni la alimentación, ni la abstinencia sexual, ni la bicicleta, ni el frío agrandan la próstata.
Cómo se manifiesta
Las molestias se reparten en dos grupos, y el tratamiento depende de cuál de ellos moleste más.
Dificultad para vaciar:
- hay que esperar unos segundos a que la orina salga;
- el chorro es flojo, se interrumpe y se tarda más que antes;
- al final gotea y la ropa interior queda mojada una vez fuera del baño;
- queda la sensación de no haber vaciado del todo la vejiga.
Irritación de la vejiga:
- ganas frecuentes durante el día;
- ganas difíciles de aguantar;
- levantarse por la noche, a veces lo único que molesta.
Todo avanza despacio y los hombres se adaptan a los síntomas durante años sin considerarlos una enfermedad. Conviene saber también lo contrario: levantarse de noche puede no deberse a la próstata, sino a una insuficiencia cardiaca, a la diabetes, a la apnea del sueño o sencillamente a la costumbre de beber mucho por la tarde. No hay que atribuirlo todo de antemano a la glándula: el médico repasa a la vez todas las causas.
Señales que exigen atención urgente
Acuda al hospital sin demora si:
- no consigue orinar en absoluto y el dolor y la tensión en la parte baja del vientre van en aumento, lo que corresponde a una retención aguda de orina, un cuadro doloroso que obliga a vaciar la vejiga con una sonda de inmediato;
- aparece sangre o coágulos en la orina, algo que jamás se atribuye a la próstata agrandada sin estudiarlo;
- sube la fiebre con escalofríos y aparecen escozor al orinar y dolor en el periné o en la zona lumbar, propios de una infección que se agrava deprisa;
- ha dejado de orinar bebiendo lo de siempre y han surgido náuseas, hinchazón de piernas o confusión.
Mención aparte para lo que no duele. La vejiga puede pasar años sin vaciarse del todo, distenderse y rebosar sin dolor alguno; entonces la orina gotea de forma continua, sobre todo de noche, mientras los riñones van perdiendo función en silencio. Un goteo permanente en un hombre con molestias urinarias de larga fecha no es «debilidad de vejiga», sino motivo para estudiarlo en los próximos días.
No es cáncer, pero hay que hablar del PSA
La hiperplasia benigna y el cáncer de próstata son enfermedades distintas. La primera no se transforma en el segundo ni hace más probable su aparición. El inconveniente es que un cáncer de próstata precoz produce exactamente las mismas molestias o ninguna, de modo que a un hombre con estos síntomas se le estudia de forma que puedan distinguirse el uno del otro.
El análisis de PSA forma parte de ese estudio, pero no es una condena ni un salvoconducto. Elevan la cifra la propia hiperplasia, una inflamación, la bicicleta, una relación sexual reciente y una sonda, así que la extracción no se hace cualquier día, sino siguiendo unas reglas que el médico explicará. La decisión sobre los pasos siguientes se toma entre los dos, sopesando beneficios e inconvenientes.
Un detalle práctico que se olvida a menudo: los fármacos del grupo de los inhibidores de la 5-alfa-reductasa reducen el PSA aproximadamente a la mitad. Si el médico no sabe que usted los toma, un resultado «normal» puede resultar falsamente tranquilizador. Mencione siempre estos medicamentos al hacerse el análisis.
En qué consiste el estudio
El estudio es sencillo y casi todo ambulatorio.
- Conversación y cuestionario. El médico le pedirá puntuar cada molestia, lo que ofrece un punto de partida con el que después se compara el resultado del tratamiento.
- Diario miccional de tres días: cuánto bebe, a qué hora orina y qué cantidad. Una tabla sencilla que explica más que muchas pruebas, sobre todo cuando el problema son las noches.
- Exploración. Abdomen, genitales y tacto rectal: dura medio minuto, valora el tamaño y la consistencia de la glándula y no debería doler.
- Análisis. Orina, para descartar infección y sangre; creatinina, para comprobar los riñones; PSA si procede y tras haberlo hablado.
- Ecografía de riñones y vejiga con medición del residuo justo después de orinar.
- Flujometría: se orina en un aparato que dibuja la curva de la velocidad del chorro. Si hace falta se añade una mirada al interior de la vejiga con una cámara.
El médico revisará además toda su medicación. Empeoran la micción los antialérgicos y anticatarrales con efecto vasoconstrictor, algunos fármacos contra los espasmos y contra los trastornos del ánimo, los diuréticos y los analgésicos opioides. A veces basta con cambiar uno de ellos.
Qué puede cambiar usted mismo
Con molestias leves se empieza precisamente por aquí, y no pocas veces es suficiente.
- Reducir el café, el té fuerte, los refrescos con gas y sobre todo el alcohol: producen más orina e irritan la vejiga.
- Beber el grueso del líquido en la primera mitad del día y limitarlo tres o cuatro horas antes de acostarse. No recorte la cantidad total: una orina concentrada irrita todavía más la vejiga y facilita las infecciones.
- Aprender la micción doble: al terminar, espere medio minuto y vuelva a intentarlo, porque suele salir un resto apreciable.
- No hacer fuerza ni tener prisa: orinar relajado resulta más eficaz que empujar.
- Cuidar el ritmo intestinal, ya que un intestino lleno presiona la vejiga.
- Bajar de peso y moverse más, algo que influye de forma notable en los síntomas.
- Pasar por el baño antes de un viaje largo o de una reunión.
Los complementos de plantas para la próstata se venden en todas partes, pero no cuentan con pruebas convincentes de eficacia y pueden interactuar con los medicamentos prescritos. Antes de gastar dinero en ellos, coménteselos al médico.
Medicamentos y cirugía
El tratamiento se elige según lo que estorbe, con qué intensidad y qué haya mostrado el estudio.
- Los alfabloqueantes relajan la musculatura lisa del cuello vesical y actúan en cuestión de días. Pueden provocar mareo al levantarse y un orgasmo «seco», con el semen pasando a la vejiga. No es peligroso y es reversible, pero conviene conocer esa posibilidad de antemano. Avise sin falta al oftalmólogo de que toma uno de estos fármacos si va a operarse de cataratas: modifican el comportamiento del iris durante la intervención y el cirujano debe estar preparado, aunque los dejara hace tiempo.
- Los inhibidores de la 5-alfa-reductasa reducen la propia glándula, pero actúan despacio y su efecto se valora al cabo de medio año. Se indican cuando la próstata es realmente grande y disminuyen el riesgo de retención de orina y de cirugía. Sus efectos adversos afectan a la esfera sexual y merece la pena preguntar por ellos aparte.
- Los fármacos dirigidos a la vejiga se añaden cuando lo que domina son las ganas frecuentes e imperiosas. Con un residuo elevado se usan con precaución y bajo control.
- La cirugía es necesaria si los medicamentos no han funcionado, si los síntomas son graves o si ya ha habido retención, cálculos, sangrado, infecciones repetidas o afectación renal. La intervención clásica retira parte del tejido a través de la uretra, sin incisiones; existen además técnicas menos agresivas con láser, vapor o un implante, cada una con sus límites. Plantee al cirujano la pregunta práctica principal: cómo repercutirá en la eyaculación, porque el orgasmo «seco» tras la operación más habitual es más la regla que la excepción, mientras que la erección no suele resentirse.
A veces lo correcto es no prescribir nada y observar: si las molestias son leves y no impiden vivir, el médico propondrá una revisión anual. Es una estrategia completa, no una negativa a ayudar.
Consulta en línea
Muchos aplazan años la conversación sobre la orina por pudor, y aquí la atención a distancia ayuda: preguntar desde casa es más fácil. El médico repasará con usted la puntuación del cuestionario y el diario, explicará qué análisis hacen falta, si conviene el PSA y cómo prepararse para él, y le ayudará a revisar la medicación que toma. En línea es cómodo comentar la tolerancia a los fármacos, los efectos adversos que dan apuro y prepararse para hablar de cirugía con el urólogo. Las señales urgentes de la lista anterior no se valoran a distancia: si no puede orinar, si hay sangre en la orina o fiebre con escalofríos, hace falta atención presencial ese mismo día.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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