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Pérdida de visión

La vista puede desaparecer en un segundo o puede irse tan despacio que la persona sólo se da cuenta cuando deja de reconocer las caras al otro lado de la calle.

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Sergey Ilyasov

PsiquiatríaNeurología7 años de experiencia

Sergey Ilyasov es un neurólogo experimentado y un psiquiatra cualificado que ofrece consultas online para adultos y adolescentes. Combinando una profunda experiencia neurológica con un enfoque psiquiátrico moderno, asegura un diagnóstico integral y un tratamiento eficaz para una amplia gama de condiciones que afectan tanto la salud física como mental.

El Dr. Ilyasov ayuda a los pacientes en los siguientes casos:

  • Dolores de cabeza crónicos (migraña, cefalea tensional), dolor de espalda, dolor neuropático, mareos, entumecimiento en las extremidades, trastornos de la coordinación.
  • Trastornos de ansiedad (ataques de pánico, trastorno de ansiedad generalizada), depresión (incluyendo formas atípicas y resistentes al tratamiento), alteraciones del sueño (insomnio, hipersomnia, pesadillas), estrés, agotamiento.
  • Síndromes de dolor crónico y síntomas psicosomáticos (por ejemplo, síndrome del intestino irritable relacionado con el estrés, distonía vegetativo-vascular).
  • Trastornos del comportamiento y dificultades de concentración en adolescentes (incluyendo TDAH, trastornos del espectro autista), tics nerviosos.
  • Deterioro de la memoria, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), cambios de humor emocionales y apoyo para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Gracias a su doble especialización en neurología y psiquiatría, Sergey Ilyasov ofrece una atención integrada y basada en la evidencia para condiciones complejas que requieren un enfoque multidisciplinario. Sus consultas se centran en un diagnóstico preciso, el desarrollo de un plan de tratamiento individualizado (que incluye farmacoterapia y métodos psicoterapéuticos) y un apoyo a largo plazo adaptado a las necesidades únicas de cada paciente.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

La vista puede desaparecer en un segundo o puede irse tan despacio que la persona sólo se da cuenta cuando deja de reconocer las caras al otro lado de la calle. Son dos situaciones completamente distintas y confundirlas resulta peligroso. La pérdida brusca de visión es una urgencia en sentido literal: la retina y el nervio óptico disponen de muy poco tiempo, y lo que no se recupera en las primeras horas casi nunca se recupera después. La pérdida lenta es peligrosa de otra manera: no duele, no asusta y por eso pasa años desapercibida, justo cuando todavía se podría hacer algo. Aquí explicamos cómo distinguir una de otra y qué sugiere cada cuadro.

La pérdida brusca de visión es una urgencia

La regla es sencilla y no admite excepciones: si la visión ha desaparecido de golpe —entera, en una parte del campo visual o como una mancha en el centro, en un ojo o en los dos—, hay que buscar ayuda esa misma hora, no a la mañana siguiente. Da igual que haya dolor o no: las causas más peligrosas son precisamente las indoloras.

Conviene aclarar algo que suele entenderse al revés. Que la visión vuelva sola, al minuto o a los diez minutos, no significa que haya pasado el peligro. La pérdida transitoria de visión en un ojo, cuando cae una cortina oscura desde arriba y a los pocos minutos vuelve a levantarse, quiere decir que el ojo se ha quedado un rato sin riego. Es en esencia lo mismo que un ataque isquémico transitorio, sólo que ocurrido en el ojo, y en los días siguientes puede venir detrás un ictus o una ceguera ya definitiva. Hay que estudiarlo de forma urgente, no esperar a que «se repita».

Llame a una ambulancia o acuda de inmediato a un hospital con servicio de oftalmología si pierde la visión de repente, si desaparece una parte del campo visual, si ve doble, si el ojo duele bruscamente o si al problema visual se suman debilidad en un brazo o una pierna, desviación de la cara o habla farfullante. En España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único de emergencias 112; si en su país el número de la ambulancia es otro, llame a ese. En estas condiciones no se conduce: pida que le lleven.

Un ojo, de golpe y sin dolor

La visión de un ojo se apaga en segundos, sin dolor, «como si hubieran cortado la luz», o aparece una sombra densa que tapa parte del campo. La causa más frecuente es la obstrucción de un vaso que alimenta la retina. Cuando se cierra la arteria, la retina se queda sin oxígeno y el reloj corre por horas: es una situación del mismo orden que un ictus y hay que tratarla con la misma urgencia. Cuando se obstruye la vena, la visión suele caer de forma menos brusca y a menudo se nota al despertar, pero tampoco hay nada que esperar.

En una persona mayor, detrás de este cuadro puede estar la arteritis de células gigantes, una inflamación de la pared de las arterias temporales y de otras arterias. Éste es el caso por el que merece la pena leer textos como éste. Deben alertar un dolor de cabeza nuevo y distinto en la sien, dolor del cuero cabelludo que hace molesto hasta peinarse, dolor y cansancio de los músculos de la masticación al comer, debilidad, pérdida de peso, febrícula y rigidez dolorosa de hombros y caderas por la mañana. Aquí el tiempo se cuenta de verdad en horas, y el tratamiento con dosis altas de corticoides se inicia de inmediato, sin esperar a los análisis ni a la biopsia, porque sin tratamiento el otro ojo puede quedarse ciego en pocos días y eso ya no tiene vuelta atrás.

Una cortina, destellos y moscas volantes

Otro cuadro distinto: en un lado del campo visual aparece un telón oscuro que avanza hacia el centro, y antes o al mismo tiempo la persona ve destellos de luz en la oscuridad y una lluvia repentina de puntos flotantes, telarañas o algo parecido a hollín negro. Así se manifiesta el desprendimiento de retina.

Las moscas volantes sueltas, que muchas personas tienen desde hace años y no cambian, son algo habitual y no preocupan por sí solas. Lo que importa es el cambio: que de pronto sean muchas más, que se sumen destellos, que empiece a faltar una parte del campo. El riesgo es mayor en personas con miopía elevada, tras un traumatismo ocular, después de una operación de cataratas y en quien ya tuvo un desprendimiento en el otro ojo. Hay que ver a un oftalmólogo ese mismo día: mientras el desprendimiento no alcanza la zona central de la retina, la cirugía conserva muchas más posibilidades de recuperar la visión.

Dolor de ojo, enrojecimiento y halos alrededor de las luces

Este cuadro no se parece a ningún otro. El ojo duele de forma brusca e intensa, el dolor se irradia a la sien y a media cabeza, el ojo se enrojece, la visión se vuelve borrosa y alrededor de las lámparas y las farolas aparecen halos de colores. Suelen añadirse náuseas y vómitos, por los que no es raro que se empiece a tratar a la persona de una intoxicación o una migraña mientras se pierde tiempo. El ojo está duro al tacto y la pupila, dilatada y casi sin respuesta a la luz.

Es un ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado: la salida del líquido del ojo se ha bloqueado y la presión interior ha subido de golpe. El nervio óptico se daña deprisa, así que la presión debe bajarse en las horas siguientes. El ataque empieza con frecuencia al atardecer, en penumbra, en el cine o después de unas gotas que dilatan la pupila. Es una urgencia: hace falta una ambulancia o una consulta oftalmológica inmediata, no un analgésico y esperar a la mañana.

Falta media parte del campo visual o se ve doble

Si desaparece de repente la misma mitad del campo visual en los dos ojos —la persona deja de ver todo lo que está a la izquierda o todo lo que está a la derecha, choca con los marcos de las puertas, no ve la mitad del plato—, el problema no suele estar en los ojos sino en el cerebro. Así se presenta un ictus en la región occipital. Quien lo sufre está casi siempre convencido de que «ve mal de un ojo», y comprobarlo es fácil: hay que tapar un ojo y luego el otro. Si la parte que falta sigue faltando con el ojo derecho y con el izquierdo, no es un problema ocular. Llame a una ambulancia de inmediato aunque no haya nada más.

Hay otra combinación inquietante: visión doble de aparición brusca, párpado caído y dolor de cabeza. Detrás puede haber una compresión del nervio que mueve el ojo desde dentro del cráneo, entre otras causas por un aneurisma de una arteria cerebral. También es motivo de atención inmediata y no de observación. Cualquier visión doble que aparece por primera vez, incluso sin dolor, conviene enseñarla al médico ese mismo día.

Cuando la vista se va sin que se note

El deterioro lento no asusta, y en eso consiste su peligro. El cerebro se adapta, la persona enciende más luz, aleja el móvil, deja de conducir de noche, y durante años piensa que sencillamente tiene la vista cansada.

  • Cataratas. El cristalino se enturbia: el mundo se ve como a través de un cristal sucio o entre bruma, los colores pierden viveza, de noche los faros y las farolas deslumbran y se desdibujan, y hay que cambiar de gafas cada vez con más frecuencia. La cirugía devuelve la visión, y no hace falta esperar a estar casi ciego para plantearla.
  • Glaucoma de ángulo abierto. La presión intraocular daña lentamente el nervio óptico y el campo visual se estrecha desde los bordes, tan poco a poco que la persona no lo nota hasta que sólo le queda un pasillo estrecho. Las fibras del nervio que se pierden no se recuperan, de modo que todo el sentido del tratamiento está en empezarlo antes de que haya síntomas.
  • Degeneración macular asociada a la edad. Se afecta el centro del campo visual: cuesta leer y distinguir caras, y las líneas rectas —el marco de una puerta, la junta de los azulejos, un renglón de texto— empiezan a verse onduladas o cortadas. Si la deformación ha aparecido o ha empeorado en pocos días, hay que llegar al oftalmólogo con urgencia: la forma «húmeda» tiene tratamiento, y funciona tanto mejor cuanto antes se inicia.
  • Retinopatía diabética. El azúcar alto daña durante años los vasos pequeños de la retina. Hasta cierto punto no se nota absolutamente nada, y después la visión puede caer de golpe por una hemorragia dentro del ojo. Precisamente por eso aquí no sirve guiarse por cómo se encuentra uno.

Quién debe revisarse el fondo de ojo sin esperar a tener síntomas

La regla general es ésta: las enfermedades que roban la visión de forma irreversible tardan mucho en dar síntomas. Por tanto, la única manera de detectarlas a tiempo es revisar los ojos cuando nada molesta. La exploración con la pupila dilatada y la medición de la presión intraocular llevan poco tiempo y no exigen preparación, salvo una cosa: después de dilatar la pupila no se puede conducir durante unas horas.

Deben revisarse con regularidad las personas con diabetes, desde el momento mismo del diagnóstico y luego con la periodicidad que indique el médico; quienes tienen antecedentes familiares de glaucoma; las personas con hipertensión, con miopía elevada, con traumatismos oculares previos, y todo el mundo a partir de cierta edad adulta, un umbral que varía de un país a otro y conviene consultar con el oftalmólogo o el médico de cabecera.

En los niños la pérdida de visión es rara, pero el niño casi nunca se queja: no sabe que se puede ver de otro modo. Hay que fijarse en el comportamiento: estrabismo, la costumbre de acercar mucho la cara al libro o a la pantalla, inclinar la cabeza hacia un lado, cerrar un ojo, quejarse de dolor de cabeza después del colegio. Las revisiones oculares programadas en la infancia existen justo por eso: buena parte de estos problemas se corrige bien, pero sólo mientras el sistema visual está creciendo.

Lo que no hay que hacer

Lo primero, no intentar aguantar. El error más frecuente y más caro ante una pérdida brusca de visión suena así: «me tumbo un rato y para la tarde se me pasa». Es justo en esas horas cuando se decide si la visión vuelve o no, y el tiempo perdido no se recupera luego de ninguna manera.

Lo segundo, no ponerse colirios ajenos. Las gotas oculares que quedaron de un familiar o que aparecen en el botiquín no son inofensivas. Las que dilatan la pupila pueden desencadenar un ataque agudo de glaucoma en quien tiene el ángulo estrecho. Las que llevan corticoides suben la presión intraocular y empeoran mucho una infección herpética de la córnea. Las vasoconstrictoras «para el ojo rojo» sólo enmascaran un cuadro que hay que enseñar al médico.

Y unas cuantas cosas más. No frotar el ojo ni presionarlo. Si la herida es penetrante o algo ha entrado y se ha quedado clavado, no intentar sacarlo ni lavar el ojo: taparlo sin apretar nada e ir al médico. Ante una quemadura química, al revés, lavar enseguida con agua limpia, en abundancia y durante mucho rato, y sólo después acudir. Las lentes de contacto se quitan si hay ojo rojo o dolor y no se vuelven a poner hasta la revisión. Y al ir al médico conviene llevar las gafas, los envases de los colirios y la lista de todos los medicamentos que se toman: acelera mucho el diagnóstico.

Consulta en línea

Una conversación a distancia resuelve bien una tarea concreta: entender rápido ante qué situación estamos, si es de las que exigen salir ahora mismo, de las que se resuelven con una cita esta semana o de las que corresponden a una revisión programada. El médico preguntará cómo empezó exactamente —en segundos o en meses—, si afecta a un ojo o a los dos, si hay dolor, destellos, moscas volantes, visión doble o pérdida de una parte del campo; preguntará también por la diabetes, la tensión, la miopía, las operaciones y los traumatismos oculares previos y por la medicación. Viene bien comprobar antes cada ojo por separado tapando el otro con la mano: ese gesto tan simple aporta muchísimo.

En línea también se resuelven bien otras cuestiones: cómo leer un informe del oftalmólogo, para qué se han recetado unas gotas y por qué no se pueden abandonar en el glaucoma, cómo prepararse para una operación de cataratas, cada cuánto revisar el fondo de ojo si hay diabetes, qué hacer con unas moscas volantes que han aparecido de repente. Los límites son claros: ni la presión intraocular ni la retina pueden explorarse a distancia, y la consulta no sustituye a la exploración presencial. Y ante una pérdida brusca de visión, un dolor ocular intenso o un campo visual que falta, no hay que esperar a ninguna consulta: eso es una ambulancia.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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Sergey Ilyasov

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  • Trastornos del comportamiento y dificultades de concentración en adolescentes (incluyendo TDAH, trastornos del espectro autista), tics nerviosos.
  • Deterioro de la memoria, fobias, trastorno obsesivo-compulsivo (TOC), cambios de humor emocionales y apoyo para el trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Gracias a su doble especialización en neurología y psiquiatría, Sergey Ilyasov ofrece una atención integrada y basada en la evidencia para condiciones complejas que requieren un enfoque multidisciplinario. Sus consultas se centran en un diagnóstico preciso, el desarrollo de un plan de tratamiento individualizado (que incluye farmacoterapia y métodos psicoterapéuticos) y un apoyo a largo plazo adaptado a las necesidades únicas de cada paciente.

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Tetiana Radchuk

PsiquiatríaNeurología11 años de experiencia

Tetiana Radchuk es médica especialista en psiquiatría, psicoterapia y neurología. Ofrece consultas online para adultos con trastornos del estado de ánimo, trastornos de ansiedad y enfermedades neurológicas que afectan el sueño, el rendimiento diario y la calidad de vida.

La combinación de estas tres especialidades permite una valoración integral del paciente, considerando tanto los aspectos psiquiátricos como neurológicos para elaborar un plan terapéutico individualizado.

Áreas de atención

  •  depresión, bajo estado de ánimo, astenia y agotamiento emocional; 
  •  trastornos de ansiedad, ataques de pánico, fobias y ansiedad generalizada; 
  •  insomnio y otros trastornos del sueño; 
  •  trastorno bipolar y otros trastornos del estado de ánimo; 
  •  trastorno obsesivo-compulsivo (TOC); 
  •  TDAH y trastorno del espectro autista (TEA) en adultos: evaluación y seguimiento; 
  •  trastornos psicosomáticos, reacciones al estrés y trastornos de adaptación; 
  •  cefalea, migraña y alteraciones del sistema nervioso autónomo; 
  •  selección, ajuste y seguimiento del tratamiento farmacológico, junto con apoyo psicoterapéutico. 

Su práctica combina medicina basada en la evidencia, precisión clínica y un enfoque centrado en el paciente. El diagnóstico y el tratamiento siguen las recomendaciones clínicas actuales y las decisiones se toman conjuntamente con cada paciente. La consulta online permite acceder a atención especializada de forma confidencial y cómoda.

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Svitlana Medvedkova

Neurología23 años de experiencia

Svetlana Medvedkova es neuróloga de la categoría de cualificación más alta, doctora en Ciencias Médicas y profesora. Cuenta con 23 años de experiencia clínica y 19 años de experiencia docente. Está especializada en neurología, medicina física y rehabilitación, y psicología médica.

Áreas de trabajo:

● Enfermedades vasculares agudas y crónicas del cerebro y la médula espinal, y prevención del ictus

● Esclerosis múltiple y otras enfermedades desmielinizantes

● Enfermedades neurodegenerativas, incluida la enfermedad de Parkinson

● Enfermedades del sistema nervioso periférico y autónomo, incluidas las lesiones de la columna vertebral, las mono- y polineuropatías y las lesiones de los nervios craneales

● Migraña, cefaleas y mareos

● Lesiones traumáticas del sistema nervioso central y periférico

● Trastornos de la memoria y la concentración

● Estados de ansiedad y depresión, ataques de pánico, astenia y síndrome de fatiga crónica

● Insomnio y otros trastornos del sueño

● Rehabilitación después de un ictus, traumatismos y otras lesiones del sistema nervioso

La doctora se guía por los principios de la medicina basada en la evidencia y participa desde hace más de 20 años en ensayos clínicos internacionales (GCP). Desarrolla programas individuales de prevención, rehabilitación y apoyo de las funciones cognitivas.

Formato de trabajo: consultas en línea y seguimiento a distancia.

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Pedro Soares Lopes

Medicina familiar3 años de experiencia

El Dr. Pedro Soares Lopes es médico y cuenta con cuatro años de experiencia trabajando principalmente en servicios de urgencias y emergencias. Ha trabajado en HUC, ULSRA, Hospital da Luz de Aveiro y ARS Açores, donde ha evaluado una amplia variedad de problemas médicos y quirúrgicos, desde casos sencillos hasta situaciones complejas que requieren una valoración cuidadosa.

Su experiencia en urgencias le ha permitido atender a pacientes de distintas edades, incluidas mujeres embarazadas. Esta amplia trayectoria clínica le ayuda a evaluar los síntomas, identificar cuándo puede ser necesario realizar pruebas adicionales y explicar los pasos a seguir.

El Dr. Soares Lopes también tiene experiencia en consultas a domicilio y en medicina del viajero. Sabe que los problemas de salud pueden surgir lejos del médico habitual o cuando no está claro a qué servicio acudir. Además, trabajó aproximadamente un año en el ámbito de la salud laboral en los Países Bajos, lo que aportó una perspectiva internacional a su práctica clínica.

Durante una consulta online, el Dr. Soares Lopes procura ofrecer orientación clara y práctica según los síntomas y las circunstancias de cada paciente. Si una afección requiere una exploración física, una valoración urgente o tratamiento presencial, puede explicar por qué y orientar al paciente sobre dónde acudir.

Los pacientes pueden consultar con el Dr. Soares Lopes a través de Oladoctor para problemas de salud adecuados para una consulta médica online.

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