Lesión por esfuerzo repetitivo (LER)
La LER, conocida también por sus siglas inglesas RSI, no es un diagnóstico sino un nombre colectivo para el dolor que aparece con el trabajo monótono de las…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Lesión por esfuerzo repetitivo (LER)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 600 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Neuraxpharm Spain S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 40 mg ibuprofeno/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Viatris Healthcare LimitedNo requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 600 mg ibuprofenoPrincipio activo: IbuprofenoRequiere receta
La LER, conocida también por sus siglas inglesas RSI, no es un diagnóstico sino un nombre colectivo para el dolor que aparece con el trabajo monótono de las manos: ante el teclado, tras el mostrador, con una herramienta, con unas tijeras, con un niño en brazos. Por sí solo no explica nada ni orienta nada, porque debajo hay cosas muy distintas, desde un tendón que ha cambiado hasta un nervio aplastado, y para cada una hay que hacer algo diferente. Por eso lo que sigue trata de dos asuntos: cómo entender qué le está pasando exactamente y qué cambiar en el trabajo antes de llegar al adormecimiento y la debilidad, que ya no se van solos.
Qué se esconde detrás del nombre
Lo más frecuente es que bajo la LER se esconda una de estas cuatro cosas.
- Tendinopatía: una reorganización del tejido del propio tendón por una carga a la que no ha tenido tiempo de adaptarse. Duele en un punto concreto y más al mover que en reposo. Aquí entran la epicondilitis lateral y la medial del codo, conocidas como codo de tenista y codo de golfista, y la tendinopatía del manguito rotador del hombro.
- Tenosinovitis: irritación de la vaina por la que el tendón se desliza. La variante más reconocible es la enfermedad de De Quervain, con dolor en la base del pulgar y en el borde de la muñeca que se dispara al separar el pulgar o al coger algo pesado con la mano.
- Síndromes de atrapamiento nervioso: compresión del nervio allí donde pasa por un sitio estrecho. En el túnel carpiano sufre el nervio mediano, y se duermen el pulgar, el índice y el corazón, más de noche, hasta el punto de despertarse para sacudir la mano. En el canal del codo sufre el nervio cubital, y se duermen el meñique y el anular, más con el codo doblado, al hablar por teléfono o durmiendo.
- Dolor de cuello y hombros por una postura mantenida mucho tiempo. Aquí la culpa no es del movimiento sino de su ausencia: el músculo sostiene la cabeza y la escápula en la misma posición durante horas.
La diferencia entre unas y otras es esencial. La tendinopatía se trata con carga dosificada, no con reposo. En el túnel carpiano lo decisivo es la férula nocturna y la valoración del nervio. En el dolor por estatismo no sirve ni lo uno ni lo otro: ahí funciona cambiar de postura. De ahí una conclusión sencilla: conviene sustituir la etiqueta LER por un nombre concreto cuanto antes.
Cómo suele evolucionar
Casi siempre igual, en tres pasos, y esa es una forma cómoda de saber dónde está usted.
Primero el dolor o la pesadez aparecen sólo durante el trabajo y se van en la media hora siguiente a terminarlo. En esta fase basta con cambiar la organización del día y todo vuelve a la normalidad.
Después el dolor empieza a sobrevivir al trabajo: usted ya está en casa y el brazo sigue doliendo toda la tarde. Aparece rigidez por la mañana, torpeza en los movimientos finos, y hay que recolocar los objetos en la mano más a menudo.
Más adelante el dolor está también sin esfuerzo, despierta por la noche, impide dormir de ese lado, y la fuerza baja de forma evidente. A partir de aquí la recuperación ya no lleva semanas sino meses, y rara vez se consigue por cuenta propia.
No tiene sentido aguantar hasta el tercer paso. La diferencia entre «cambié la altura de la mesa en marzo» y «la cambié en septiembre» es la diferencia entre dos semanas y medio año.
Señales con las que hay que consultar
Hay molestias ante las cuales una alfombrilla ergonómica y unas pausas ya no van a servir, porque lo que hay en juego es un nervio, o algo que no tiene nada que ver con la sobrecarga:
- adormecimiento u hormigueo que se mantienen y no ceden al cambiar la posición del brazo;
- debilidad: se le caen los objetos, no puede sostener una taza, no consigue girar una llave o abrir un bote;
- el músculo de la base del pulgar se ve claramente más plano que en la otra mano;
- el dolor despierta por la noche o impide conciliar el sueño;
- la articulación está caliente, roja, muy hinchada, y hay fiebre;
- el dolor baja desde el cuello por el brazo en una franja estrecha, hasta los dedos;
- lo mismo ha empezado en la otra mano y por la mañana la rigidez dura más de media hora;
- los dedos se ponen blancos y se enfrían, o ha cambiado el color de la piel o de las uñas;
- todo empezó de golpe, tras un movimiento o un golpe, y no de forma gradual.
El adormecimiento y la debilidad son los puntos más importantes de la lista. Un nervio que sigue comprimido durante meses se recupera mal, y a veces no del todo, y aquí el tiempo perdido cuesta más que ninguna otra cosa. Conviene recordar además que el túnel carpiano no siempre viene del trabajo: aparece con frecuencia en el embarazo, con la función tiroidea baja, en la diabetes y en la artritis reumatoide, y entonces lo que se trata en primer lugar es la causa.
Revisar el puesto de trabajo
Es lo más barato y lo más eficaz de todo lo que uno puede hacer por su cuenta.
- Siéntese de modo que los antebrazos queden horizontales y los codos doblados en ángulo aproximadamente recto y cerca del cuerpo. Si la mesa es alta, suba la silla y ponga un reposapiés; si es baja, suba la mesa.
- Al teclear, las manos deben continuar la línea del antebrazo, no quedar levantadas hacia arriba. El canto de la mesa no debe clavarse en la muñeca.
- Tenga el ratón junto al teclado y no apartado, y muévalo desde el hombro en lugar de con pequeños gestos de la muñeca. Si duele el borde de la muñeca, ayuda un ratón de otra forma o un trackball.
- El borde superior de la pantalla, más o menos a la altura de los ojos, y la pantalla a la distancia de un brazo extendido. Ponga el portátil sobre un soporte y conecte un teclado aparte: de otro modo el cuello y las manos no pueden estar bien colocados a la vez.
- No sujete el teléfono con el hombro. Unos auriculares quitan la mitad de las quejas de cuello.
- En el trabajo manual elija la herramienta según su mano: un mango grueso y blando exige menos fuerza que uno fino. Mantenga las manos calientes y reduzca la vibración en lo posible, porque el frío y la vibración empeoran todo.
Y lo principal, que suele perderse entre las listas: no existe la postura ideal. La mejor postura es la siguiente. Cambiar de posición cada media hora o cada hora rinde más que una mesa impecablemente ajustada en la que se pasan cuatro horas sin moverse.
La carga se cambia, no se elimina
El consejo de «dé reposo completo al brazo hasta que se pase» está anticuado y en muchos casos perjudica. Un tendón inmovilizado pierde resistencia, el músculo se debilita en pocas semanas, y al volver al trabajo el dolor resulta ser mayor que antes. La inmovilidad completa se justifica tras una lesión aguda y por poco tiempo, no en un dolor por sobrecarga.
El enfoque que sí funciona es otro.
- Reduzca el volumen de esa carga concreta, no toda la actividad en general. La referencia es sencilla: el dolor durante la actividad es admisible si es moderado y cede en las siguientes veinticuatro horas. Si al día siguiente está peor, se ha pasado.
- Fragmente el trabajo. Una pausa breve cada treinta o cuarenta y cinco minutos, para levantarse, dejar caer los brazos y mover el cuello, funciona mejor que un único descanso largo.
- Alterne tareas para que un mismo movimiento no se repita durante horas seguidas.
- Recupere fuerza poco a poco. El tendón responde precisamente a la carga, pero a la carga progresiva: se empieza por poco y se añade despacio, semana a semana.
- Calor o frío, según lo que a usted le alivie más; en el resultado no influye, en cómo se encuentra sí.
Ármese de paciencia de antemano. Los tendones y los nervios se recuperan despacio, y aquí se cuenta por semanas y meses, no por días. Eso no es señal de que el tratamiento esté mal.
Con qué calmar el dolor
Los analgésicos sirven aquí para que usted pueda moverse y dormir, no para seguir trabajando a través del dolor. Un dolor silenciado deja de ser una señal, y entonces la persona hace exactamente aquello por lo que empezó todo.
El paracetamol y los antiinflamatorios no esteroideos se toman en ciclos cortos. Para los tendones superficiales, los geles y las cremas con antiinflamatorio funcionan igual de bien que los comprimidos y se toleran mejor. El fármaco concreto y la duración, mejor consultarlos con su médico de cabecera o con el farmacéutico, sobre todo si toma algo más o ha tenido problemas de estómago, de riñón o de tensión.
El segundo recurso casero es una férula u ortesis, y aquí todo depende de qué tenga exactamente. En el túnel carpiano, la férula nocturna que mantiene la muñeca recta es uno de los pocos recursos caseros con beneficio demostrado. En las tendinopatías, en cambio, una inmovilización rígida y prolongada no interesa: el tendón necesita trabajar.
Qué puede ofrecer el médico
- Ejercicio terapéutico. Es el método principal en las tendinopatías: un programa de ejercicios elegido a medida y hecho en casa durante meses rinde más que el masaje y la fisioterapia pasiva.
- La infiltración de corticoide quita el dolor deprisa, pero dura poco, y las inyecciones repetidas dentro del propio tendón empeoran su estado. En la tenosinovitis y en el túnel carpiano la infiltración encaja mejor, porque allí gana tiempo.
- Las pruebas no se piden a todo el mundo: la ecografía ayuda con el tendón y el estudio de conducción nerviosa con el atrapamiento, cuando el cuadro no está claro o se plantea cirugía.
- La cirugía es rara y es el último paso, salvo en un caso: en el túnel carpiano con adormecimiento constante o con pérdida de masa muscular se opera sin aplazarlo, porque esperar aquí significa perder nervio.
Una parte aparte del trabajo es hablar con la empresa. Cambiar tareas, equipamiento u horario durante unas semanas suele resolver el problema más barato que meses de baja, y en muchos países el trabajador tiene derecho a esos ajustes.
Consulta en línea
A distancia se puede hacer lo esencial: convertir un vago «me duele el brazo del trabajo» en un nombre claro y en un plan. El médico preguntará dónde duele exactamente, qué agrava el dolor, si se duermen los dedos y cuáles, si el dolor despierta por la noche, repasará con usted cómo es su jornada y le dirá qué cambiar primero. Ahí mismo se puede valorar si hace falta una ortesis y cuál, si conviene alguna prueba, cómo ajustar la analgesia teniendo en cuenta sus otros medicamentos y por qué señales sabrá que las medidas caseras no han bastado y toca acudir a un especialista. Las señales de la lista de arriba, y en especial el adormecimiento persistente y la debilidad de la mano, exigen una exploración presencial: con eso es mejor no esperar.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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