En esta página
- Qué es una conmoción cerebral y cómo se manifiesta
- Señales que obligan a llamar a la ambulancia
- Lo que hay que enseñar al médico el mismo día
- El primer día y la primera semana en casa
- Cómo volver al trabajo, a las clases y al deporte
- Si los síntomas se alargan más de dos semanas
- El golpe que se recuerda un mes después
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Lesión en la cabeza y conmoción cerebral
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE PERFUSION, 10 mg/mlPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Serra Pamies S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 g paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorios Combix S.L.U.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1.000 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Sandoz Farmaceutica S.A.No requiere receta
Un golpe en la cabeza puede ocurrir en cualquier sitio: en el hielo, en unas escaleras, contra la puerta abierta de un armario. Casi siempre queda en un chichón y en un par de días de dolor de cabeza. La dificultad está en otra cosa: el cerebro puede sufrir sin que quede ni un rasguño por fuera, y una hemorragia dentro del cráneo no siempre se manifiesta enseguida, de modo que la persona puede tener buen aspecto durante una hora, dos e incluso un día entero. Por eso todo lo que sigue se reduce a dos ideas: reconocer las señales ante las cuales no se puede esperar y conceder a la cabeza unos días tranquilos cuando esas señales no aparecen.
Qué es una conmoción cerebral y cómo se manifiesta
La conmoción es una alteración pasajera del funcionamiento del cerebro tras un golpe o una sacudida brusca de la cabeza. No hace falta perder el conocimiento: la mayoría de las conmociones ocurren sin un solo segundo de inconsciencia. Se reconoce por un conjunto de molestias, algunas de las cuales no aparecen en el momento del golpe, sino unas horas después:
- dolor de cabeza, casi siempre sordo y difuso, mareo y náuseas;
- sensación de niebla mental, lentitud, dificultad para encontrar una palabra o seguir una conversación;
- laguna de memoria del momento del accidente y de los minutos que lo rodean;
- molestan la luz intensa y los ruidos fuertes;
- irritabilidad, ganas de llorar y ansiedad poco habituales;
- cambios en el sueño: cuesta conciliarlo o, al contrario, se duerme el doble de lo normal;
- cansancio que llega deprisa al leer, mirar una pantalla o estar en una sala ruidosa.
En un niño pequeño el cuadro es distinto: llora más rato y de forma más inconsolable de lo habitual, rechaza la comida, pierde interés por los juguetes, se queda apagado o, al revés, no logra calmarse. Un cambio de comportamiento en un niño es una señal tan válida como el dolor de cabeza en un adulto.
Conviene saberlo de antemano: la conmoción no se ve en las pruebas de imagen. La tomografía no la busca a ella, sino la hemorragia y la fractura. Una imagen normal solo significa que no hay sangre dentro del cráneo, y no anula ni los síntomas ni la necesidad de descansar.
Señales que obligan a llamar a la ambulancia
Llame a una ambulancia (en Europa, número único 112) si tras un golpe en la cabeza aparece cualquiera de estas situaciones:
- la persona no ha recuperado el conocimiento o cuesta despertarla, se queda dormida en mitad de una conversación;
- una crisis convulsiva;
- vómitos repetidos;
- un dolor de cabeza que no solo persiste, sino que va a más;
- sale un líquido claro y acuoso por la nariz o el oído, o sale sangre por el oído;
- hematomas alrededor de ambos ojos o detrás de las orejas, aunque el golpe no fuera ahí;
- debilidad o adormecimiento de un brazo o una pierna, cara torcida, habla confusa, o no entiende lo que se le dice;
- pupilas de distinto tamaño, visión doble o pérdida de visión;
- confusión: no reconoce a los suyos, no sabe dónde está, repite la misma pregunta una y otra vez;
- no puede levantarse, caminar ni mantener el equilibrio;
- herida con hundimiento del hueso, hueso visible o un objeto clavado;
- el golpe fue a gran velocidad: un accidente de tráfico, un atropello, una caída desde una altura mayor que la propia estatura o por unas escaleras, una zambullida desafortunada.
Mientras llega la ambulancia: no deje sola a la persona, no le dé de beber ni de comer y, si sospecha una lesión del cuello, no le gire ni le levante la cabeza. Si está inconsciente pero respira, colóquela de lado moviendo a la vez el tronco y sujetando el cuello. No traslade al herido en su propio coche: por el camino puede empeorar.
Lo que hay que enseñar al médico el mismo día
La ambulancia no siempre hace falta, pero tampoco conviene esperar al lunes. Una valoración el mismo día es necesaria si:
- hubo pérdida de conocimiento, aunque fuera de unos segundos;
- queda una laguna de memoria, por breve que sea;
- ha vomitado al menos una vez;
- el dolor de cabeza persiste y no cede con un analgésico habitual;
- toma medicamentos que fluidifican la sangre o tiene un trastorno de la coagulación;
- el golpe lo ha recibido una persona mayor: en ella una hemorragia es posible incluso con un impacto leve;
- en el momento de la lesión había alcohol o drogas de por medio, porque entonces resulta imposible distinguir la embriaguez del daño cerebral;
- ha tenido cirugía cerebral o lleva una válvula de derivación;
- hay una herida que necesita puntos o un hematoma grande que crece deprisa;
- el niño no se comporta como de costumbre;
- la lesión se la ha causado otra persona de forma intencionada.
El primer día y la primera semana en casa
Si no hay señales de alarma, el resto se resuelve en casa y las reglas son pocas.
- Durante las primeras veinticuatro horas conviene que haya cerca un adulto capaz de notar un empeoramiento.
- Aplique frío envuelto en un paño, en tandas cortas: reduce la hinchazón y el dolor en la zona del golpe.
- Para el dolor de cabeza, los primeros días es más sensato el paracetamol. La aspirina y los antiinflamatorios dificultan la coagulación, algo que sobra en una lesión craneal reciente; pregunte a su médico de cabecera cuándo puede volver a ellos.
- Se puede y se debe dormir. Despertar a la persona cada hora es un consejo antiguo que solo agota a todos. Lo importante es otra cosa: que se la pueda despertar de la forma habitual.
- Nada de alcohol, somníferos ni tranquilizantes mientras dure la recuperación.
- No conduzca mientras haya mareo, niebla mental o lentitud de reacción.
Un apunte sobre el reposo. Permanecer en una habitación a oscuras más allá de los dos primeros días no acelera la recuperación, sino que la frena. Lo razonable es un par de jornadas de calma y después recuperar poco a poco las tareas de siempre y añadir actividad suave, como un paseo tranquilo, guiándose por los síntomas. Si empeoran de forma clara, se baja el ritmo y se intenta de nuevo al día siguiente.
Cómo volver al trabajo, a las clases y al deporte
La vuelta se hace por peldaños y solo se sube uno cuando los síntomas no han reaparecido. Primero las tareas domésticas corrientes, después un ejercicio aeróbico ligero: caminar, bicicleta estática sin esfuerzo. Luego ejercicios más exigentes, pero sin riesgo de choque. Después entrenamientos con el equipo sin contacto y, solo al final, el partido completo.
A los deportes de contacto —artes marciales, fútbol, hockey, rugby y cualquier actividad en la que se pueda recibir otro golpe en la cabeza— se vuelve cuando no queda ningún síntoma ni en reposo ni con esfuerzo, y después de que el médico lo confirme. Aquí las prisas son más peligrosas de lo que parece: un impacto sobre un cerebro que aún no se ha recuperado provoca en raras ocasiones, sobre todo en adolescentes y deportistas jóvenes, una inflamación cerebral fulminante de desenlace muy grave. Por un partido perdido no merece la pena arriesgar nada.
A un escolar o a un estudiante le viene bien acortar la jornada los primeros días, reducir el tiempo de pantalla y aplazar los exámenes: el esfuerzo mental agrava los síntomas igual que el físico.
Si los síntomas se alargan más de dos semanas
En la mayoría de los adultos todo pasa en una o dos semanas; en niños y adolescentes suele durar más. Pero a algunas personas les queda una estela: dolor de cabeza, cansancio rápido, irritabilidad, zumbido de oídos, mareo con los movimientos bruscos de la cabeza, despiste, mal sueño, ansiedad. Esto no significa que haya aparecido algo grave dentro de la cabeza: así se recupera el cerebro, y en casi todos estas molestias se van apagando.
No hay que esperar en solitario. Si a las dos semanas nada mejora o los síntomas impiden trabajar y estudiar, consulte al médico: ayudan un sueño ordenado, una actividad dosificada en lugar del reposo, un tratamiento específico del dolor de cabeza, la rehabilitación vestibular para el mareo y el apoyo psicológico para la ansiedad. Al niño cuyas molestias no ceden al cabo de un mes también conviene llevarlo al médico.
El golpe que se recuerda un mes después
Hay un escenario que se pasa por alto más que ningún otro. En las personas mayores, en quienes toman fármacos que fluidifican la sangre y en quienes beben mucho, las venas que unen el cerebro con su envoltura se rompen con facilidad y la sangre se acumula despacio, durante semanas. Ese hematoma crónico no avisa el día del accidente, sino entre dos y ocho semanas después, cuando el golpe ya se ha olvidado y parece una tontería: alguien se dio contra un estante y siguió con su vida.
Deben alertar un dolor de cabeza que aumenta día a día, somnolencia, confusión, un carácter que ha cambiado, debilidad del brazo y la pierna de un mismo lado, marcha inestable y pérdida del control de la orina. Todo ello se atribuye con facilidad a la edad o a una demencia incipiente, y ahí está la trampa principal. La sangre acumulada se evacúa y, tras la operación, las personas suelen volver a como estaban antes, pero cuanto más tarde se hace, peor es el resultado.
El segundo escenario transcurre más deprisa. A veces, después del golpe, la persona mejora, dice que ya se le ha pasado todo y unas horas más tarde empeora de golpe: dolor de cabeza intensísimo, vómitos, somnolencia. Así se comporta una hemorragia arterial bajo el hueso del cráneo. Por eso a quien ha sufrido una lesión craneal se le vigila durante un día entero, aunque justo después del impacto pareciera encontrarse perfectamente.
Consulta en línea
A distancia se resuelve con facilidad la pregunta que surge primero: lo ocurrido, ¿es un golpe corriente que se termina de curar en casa o un motivo para acudir a una valoración presencial, y con cuánta urgencia? El médico repasará las circunstancias del accidente, su medicación y sus enfermedades crónicas, valorará los síntomas y le indicará qué vigilar durante las siguientes horas. En línea también resulta cómodo hablar de lo que viene después: cómo organizar la vuelta a los entrenamientos, qué hacer con un dolor de cabeza que dura ya tres semanas o si el niño necesita adaptaciones en el colegio. Las señales de la lista de urgencias no se valoran a distancia: ante ellas se pide ayuda de inmediato.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Lesión en la cabeza y conmoción cerebral
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