Infección ocular por herpes simple
Es una inflamación del ojo provocada por el virus del herpes simple, el mismo que produce las calenturas del labio.
En esta página
Medicamentos comúnmente prescritos para Infección ocular por herpes simple
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE PERFUSION, 250 mgPrincipio activo: aciclovirFabricante: Noridem Enterprises LimitedRequiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 800 mgPrincipio activo: aciclovirFabricante: Aristo Pharma Iberia S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 250 mgPrincipio activo: famciclovirFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere receta
Es una inflamación del ojo provocada por el virus del herpes simple, el mismo que produce las calenturas del labio. El ojo se pone rojo, duele, lagrimea y soporta mal la luz, y casi siempre se trata de un solo ojo. El brote en sí se resuelve en un par de semanas, pero la enfermedad tiene la costumbre de volver, y cada regreso deja una huella en la córnea. Por eso el herpes ocular sigue siendo en todo el mundo una de las principales causas infecciosas de pérdida de visión. De ahí dos conclusiones que conviene retener antes que el resto del texto: hay que acudir pronto al médico, y en un ojo así no se pueden poner colirios con corticoides por cuenta propia.
Qué aspecto tiene
Suele empezar con la sensación de que algo se ha metido bajo el párpado. Después se añaden:
- dolor o escozor en un ojo;
- enrojecimiento, especialmente marcado alrededor del iris;
- lagrimeo abundante;
- intolerancia a la luz, que dificulta leer y mirar una pantalla;
- visión borrosa y halos alrededor de las farolas;
- hinchazón y enrojecimiento del párpado;
- a veces, pequeñas vesículas en el párpado o en la piel de alrededor.
El virus puede afectar a distintas capas. Lo más frecuente es que sufra la capa superficial de la córnea: allí se forma una úlcera de forma ramificada muy característica, que el médico ve al teñirla. Es la variante más benigna y cicatriza antes que las demás. Más profundo está el estroma corneal, donde la inflamación dura más tiempo y responde ya no tanto al virus como a la reacción inmunitaria del propio ojo; es esa la que deja opacidades y reduce la visión. Con menos frecuencia la inflamación entra dentro del ojo, hacia el iris y la úvea, y muy rara vez alcanza la retina.
Hay un detalle importante que poca gente conoce: en los episodios repetidos el ojo duele menos. Eso no es señal de mejoría. El virus daña las terminaciones nerviosas de la córnea y esta pierde sensibilidad, de modo que junto con el dolor desaparece la protección: precisamente el ojo «tranquilo» e insensible cicatriza peor y llega con más facilidad a una úlcera profunda. Menos dolor en una recaída es motivo para consultar antes, no después.
De dónde sale el virus y por qué despierta
La mayoría de las personas se contagia del virus del herpes simple, casi siempre en la infancia y por contacto cotidiano: la piel, un beso, una vajilla compartida. El primer encuentro suele pasar inadvertido. Después el virus no desaparece: se instala en un ganglio nervioso de la base del cráneo, de donde salen los nervios de la cara y del ojo, y se queda ahí de por vida en estado latente. Un brote no es un contagio nuevo, sino el despertar del propio virus, que desciende por la fibra nerviosa hasta la córnea.
Pueden despertarlo la fiebre y cualquier otra enfermedad, el estrés intenso y la falta de sueño, el sol fuerte y la luz reflejada en la nieve o en el agua, un traumatismo del ojo o una cirugía ocular, y el debilitamiento de las defensas por quimioterapia, por fármacos que suprimen la inmunidad o por ciertas enfermedades crónicas. En algunas mujeres los brotes se asocian al ciclo.
Contagiarse de un herpes ocular a partir del ojo de otra persona es prácticamente imposible y no hace falta aislar a nadie. Aun así conviene lavarse las manos más a menudo, no frotarse el ojo y no prestar la toalla ni la cosmética de ojos. Una regla aparte: quien tenga una calentura activa en el labio no debe besar a un recién nacido, porque en las primeras semanas de vida el herpes es peligroso, y un ojo rojo y lloroso en un bebé junto con vesículas en la piel exige valoración inmediata.
Con qué urgencia hace falta el médico
Un ojo rojo que duele es siempre motivo para ser visto el mismo día, y no para observar durante una semana. No aplace la consulta si:
- el ojo duele de verdad y no solo pica;
- mirar a la luz resulta molesto o doloroso;
- la visión ha empeorado, se emborrona o aparecen halos;
- han salido vesículas alrededor del ojo o en el párpado;
- usa lentillas y el ojo se ha puesto rojo;
- ya le ha ocurrido algo así antes y se repite.
Hay además signos que exigen atención inmediata, en la misma hora: dolor ocular intenso con náuseas y vómitos, un ojo muy rojo oscuro y duro al tacto, pupilas de tamaño claramente distinto, pérdida brusca de visión, algo que ha entrado o penetrado en el ojo, o una quemadura química. Ante una quemadura química no se empieza por llamar, sino por lavar: agua limpia, en abundancia, al menos veinte minutos, y solo después se acude. Si no hay atención oftalmológica cerca y el cuadro es grave, se llama a una ambulancia por el número único europeo 112; en ese estado no conviene conducir. Lleve consigo la lista de medicamentos y colirios que utiliza.
Qué no debe hacerse antes de la revisión
Aquí hay varias prohibiciones, y la primera importa más que todo lo demás de esta página.
- No se ponga colirios con corticoides. Suelen quedar en casa de una receta anterior y se cogen «para bajar la inflamación». En una úlcera herpética de la córnea, el corticoide sin la cobertura de un antivírico anula la respuesta inmunitaria que contiene al virus, y una pequeña úlcera superficial se convierte en pocos días en una lesión amplia y profunda, hasta la perforación de la córnea. En el tratamiento de las formas profundas los corticoides sí se emplean, pero quien los pauta y los retira es únicamente el oftalmólogo.
- Quítese las lentillas y no vuelva a ponérselas hasta que el médico lo autorice. Las lentillas y la solución que usó durante el brote se sustituyen por otras nuevas y el estuche se tira.
- No se aplique en el ojo la crema para el herpes labial. Los preparados cutáneos no están pensados para la córnea y la irritan; las formas oftálmicas de los antivíricos existen aparte.
- No use un colirio antibiótico «por si acaso». No actúa sobre el virus y se pierde tiempo de tratamiento correcto.
- No tape el ojo con un apósito apretado ni le aplique calor.
- No se frote el ojo ni utilice colirios de otras personas.
Cómo se diagnostica y cómo se trata
El diagnóstico lo hace el oftalmólogo con la lámpara de hendidura. Se instila un colorante y la zona dañada de la córnea se tiñe: la úlcera ramificada, parecida a una ramita, es tan característica que suele bastar. El médico comprueba además la sensibilidad corneal y explora el interior del ojo para saber la profundidad del proceso. La confirmación de laboratorio mediante muestra se necesita pocas veces, en casos dudosos o de evolución grave.
El tratamiento se organiza alrededor de los antivíricos. En la forma superficial se pauta pomada oftálmica o colirio, y a veces comprimidos; una úlcera superficial suele cicatrizar en una a tres semanas. En ocasiones el médico retira con cuidado el epitelio dañado, lo que acelera la curación. En la forma profunda se añaden colirios con corticoides para calmar la inflamación inmunitaria, y aquí la norma es estricta: el corticoide solo junto con el antivírico y solo según la pauta del médico, con retirada progresiva. Dejar el tratamiento en cuanto se alivia es la causa más frecuente de recaída.
Los brotes se repiten aproximadamente en la mitad de las personas. Si son frecuentes se plantea tomar antivíricos orales de forma prolongada a dosis de mantenimiento, lo que reduce notablemente el número de recaídas. Ayuda también quitar los desencadenantes: gafas de sol con luz intensa, un descanso razonable y el tratamiento de aquello que debilite las defensas. Si tras varios episodios queda una opacidad estable en la córnea y la visión cae, se valora un trasplante de córnea, que se hace con el ojo tranquilo y bajo cobertura antivírica, porque el virus sigue ahí.
Qué se le parece
Un ojo rojo y doloroso es un signo común a varias enfermedades, y el paciente no puede distinguirlas a simple vista. Conviene saber en qué más piensa el médico.
- Herpes zóster en la zona del ojo. Lo causa otro virus, el de la varicela. La erupción recorre una banda de la frente en un solo lado, y preocupan especialmente las vesículas en la punta y el ala de la nariz: indican que está afectada la rama nerviosa que llega al ojo. Los antivíricos orales deben empezarse cuanto antes.
- Úlcera corneal bacteriana o por amebas en quien usa lentillas. La amebiana es particularmente traicionera: duele mucho más de lo que el aspecto haría esperar y suele relacionarse con enjuagar las lentillas con agua del grifo o llevarlas en la piscina. Aquí la demora cuesta visión.
- Conjuntivitis por adenovirus: muy contagiosa, con secreción acuosa abundante y un ganglio aumentado delante de la oreja; casi siempre pasa al otro ojo.
- Ataque agudo de glaucoma de ángulo cerrado: dolor intenso, halos de colores alrededor de las luces, náuseas y un ojo duro al tacto. Es una urgencia.
- Inflamación del iris, cuerpo extraño, erosión de la córnea o quemadura por soldar sin pantalla.
Consulta en línea
En este tema la consulta a distancia sirve sobre todo por la rapidez con que ordena las prioridades. El médico preguntará por el tipo de dolor, por la fotofobia y por la visión, pedirá ver el ojo y el párpado por la cámara, comprobará si ha tenido calenturas labiales y si usa lentillas, y dirá lo esencial: si hace falta una exploración con lámpara de hendidura hoy mismo, si puede esperar a mañana o si aquello se parece más a otra cosa. Ahí mismo se abordan las recaídas: si conviene pasar a comprimidos de mantenimiento, cuánto tiempo seguir con lo pautado, qué hacer con la fotofobia y la sequedad residuales y cómo prepararse para una cirugía ocular programada si hubo herpes en el pasado. Los signos de la lista urgente no se atienden por pantalla: con ellos se acude directamente.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Infección ocular por herpes simple
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Infección ocular por herpes simple con un médico online.














