Impétigo
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel. La causan el estafilococo y el estreptococo, microbios que viven tranquilamente en la piel y…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Impétigo
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CREMA, 20 mg/gPrincipio activo: Fusidico acidoFabricante: Redox Farma S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: POMADA, 2 %Principio activo: Fusidico acidoFabricante: Laboratorios Leo Pharma S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: CREMA, 2%Principio activo: Fusidico acidoFabricante: Isdin S.A.Requiere receta
El impétigo es una infección bacteriana superficial de la piel. La causan el estafilococo y el estreptococo, microbios que viven tranquilamente en la piel y en la nariz de muchísimas personas sanas y que solo dan problemas cuando atraviesan la barrera cutánea por una herida. Afecta sobre todo a niños de guardería y de los primeros cursos escolares, aunque puede contagiarse cualquiera a cualquier edad. Es muy contagioso y se propaga con facilidad dentro de una familia o de un aula, pero con tratamiento cede en pocos días y en la inmensa mayoría de los casos no deja huella.
Qué aspecto tiene en la piel
El impétigo empieza allí donde la piel ya está dañada: alrededor de la nariz y la boca, en el mentón, en manos y piernas, sobre un arañazo, una picadura de mosquito, una rozadura o una zona rascada.
- Primero aparece una manchita rojiza y sobre ella se levanta enseguida una ampolla de pared muy fina.
- La ampolla se rompe casi de inmediato y deja una superficie húmeda que se seca y se cubre de una costra de color amarillo miel. Esa costra dorada es la señal más reconocible de la enfermedad.
- Las lesiones pican y van creciendo poco a poco, y a su alrededor surgen otras nuevas: al rascarse, la persona se traslada las bacterias a otras zonas.
- Los ganglios linfáticos más próximos pueden aumentar de tamaño.
- Suele doler poco o nada y la temperatura casi siempre es normal.
En pieles morenas y oscuras el enrojecimiento se aprecia mal, de modo que guiarse por el color no sirve. Hay que fijarse en lo demás: ampollas, zonas que supuran, costras, hinchazón y cambios del relieve de la piel al tacto.
Merece mención aparte la forma ampollosa. En ella se forman ampollas grandes y flácidas de contenido turbio, más a menudo en el tronco, las axilas, las ingles y los pliegues. Duran más y, al abrirse, dejan una zona plana y húmeda con un reborde de piel desprendida. Esta forma es especialmente propia de los lactantes y exige siempre la valoración de un médico.
Al curar no quedan cicatrices, salvo que se hayan rascado las lesiones hasta hacer heridas profundas. Que la piel quede temporalmente más oscura o más clara donde estuvieron las costras es normal y se iguala en semanas o meses.
Con qué se confunde
Varias enfermedades de la piel se parecen entre sí, y equivocarse en el reconocimiento cambia por completo el tratamiento.
- Herpes labial. Vesículas pequeñas agrupadas siempre en el mismo punto, a menudo precedidas un día antes por hormigueo y escozor, y que reaparecen una y otra vez en ese mismo lugar. El impétigo no está atado a un único punto.
- Varicela. Las vesículas brotan en oleadas por todo el cuerpo, incluido el cuero cabelludo, y se acompañan de fiebre y malestar general.
- Herpes zóster. La erupción sigue una banda en un solo lado del cuerpo y duele bastante, con frecuencia incluso antes de que aparezcan las vesículas.
- Dermatitis atópica. Sequedad, descamación, grietas, picor persistente y un curso de años con brotes. Pero el impétigo se instala precisamente sobre el eccema, así que una cosa no excluye la otra: si un eccema de siempre empieza de pronto a supurar y se cubre de costras amarillas, es que se ha añadido una infección.
- Sarna. Picor insoportable por la noche, surcos entre los dedos y en las muñecas, y otros miembros de la casa que también se rascan.
- Infección por hongos. Una placa redondeada con el borde elevado y descamativo y el centro más claro.
Hay una combinación que no admite demora. Si una persona con eccema desarrolla de golpe multitud de vesículas pequeñas e iguales, con una depresión en el centro, la piel le duele, sube la fiebre y el estado general empeora, puede tratarse de un eccema herpético: la extensión del virus del herpes por una piel dañada. Avanza deprisa y se trata en el hospital con antivirales.
De dónde sale y cómo se transmite
Los causantes del impétigo no tienen nada de exótico: están presentes en la piel y en la mucosa nasal de buena parte de la población sin dar ninguna señal. La enfermedad arranca cuando llegan a un punto donde la barrera cutánea está rota: un corte, una picadura, una grieta del eccema, una rozadura, una herida de afeitado, una lesión de rascado por sarna o piojos.
A partir de ahí se propaga por dos vías. Por contacto directo de piel con piel: abrazos, juegos entre niños, lucha y otros deportes de contacto. Y a través de objetos: toallas compartidas, ropa de cama, esponjas, ropa, juguetes, colchonetas y material deportivo. El hacinamiento, el calor y la humedad lo favorecen.
Cuando el impétigo vuelve una y otra vez, la explicación suele estar en que alguien es portador de la bacteria en la nariz: el propio afectado o un conviviente que se encuentra perfectamente.
Cómo se trata
El tratamiento depende de la extensión.
- Unas pocas lesiones pequeñas se manejan por lo general con productos tópicos: un antiséptico o una pomada con antibiótico. La pauta es corta, pero hay que completarla, y no dejarla en cuanto la piel tiene buen aspecto.
- Antes de aplicar nada se reblandecen las costras con agua tibia y jabón y se retiran con cuidado: bajo una costra seca el medicamento no llega a las bacterias.
- El antibiótico por vía oral hace falta cuando las lesiones son numerosas o grandes, en la forma ampollosa, en lactantes, con inmunidad debilitada, si hay fiebre y ganglios aumentados, y también cuando el tratamiento tópico no ha dado resultado en unos días.
- Se trata a la vez lo de debajo. Mientras el eccema no esté controlado y la sarna no esté erradicada, el impétigo seguirá volviendo.
Lo que no conviene hacer: sacar del armario el antibiótico que sobró de la vez anterior y administrárselo uno mismo o al niño. Un fármaco que no es el adecuado, y durante un tiempo que tampoco lo es, alarga la enfermedad y cría resistencias bacterianas, que son la razón por la que infecciones cutáneas antes sencillas resultan cada vez más difíciles de curar.
Si los episodios se repiten, el médico toma una muestra de la piel y de la nariz para saber qué bacteria hay y con qué se trata. En ese momento se pauta también un ciclo para eliminar el estado de portador: lavados antisépticos y pomada nasal, a veces para toda la familia a la vez.
Cuando la crema no basta
El impétigo suele ser inofensivo, pero tiene varias derivaciones que conviene conocer de antemano.
Acuda al médico el mismo día si:
- el afectado es un bebé de menos de un año, y sobre todo un recién nacido: aquí no cabe ningún tratamiento por cuenta propia;
- aparece fiebre, decaimiento o rechazo de la comida y la bebida;
- el enrojecimiento se extiende mucho más allá de las costras, la piel de alrededor está caliente, hinchada y dolorosa, o sale del foco una línea que asciende por el brazo o la pierna: así empieza la infección de las capas profundas de la piel;
- las ampollas crecen deprisa, la piel se desprende en láminas y duele al menor roce: en niños pequeños así se manifiesta una reacción grave a la toxina del estafilococo, que se trata en el hospital;
- las lesiones están en la cara junto a los ojos u ocupan una superficie amplia;
- está dando el pecho y la infección afecta al pezón o a la mama;
- tiene diabetes, toma medicamentos que frenan la inmunidad o está en quimioterapia;
- tras dos o tres días de tratamiento no hay mejoría o el cuadro ha empeorado.
Llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania responde el número único europeo 112) si el dolor de la zona es muy superior a lo que haría suponer el aspecto de la piel, si una mancha violácea se extiende a ojos vistas, si aparecen ampollas de contenido oscuro, zonas de piel sin sensibilidad, escalofríos intensos con fiebre alta o confusión. Son señales de una infección profunda de los tejidos, rara pero capaz de poner en peligro la vida en cuestión de horas.
Y hay una complicación de la que casi nunca se avisa. Una a tres semanas después de un impétigo por estreptococo, en contadas ocasiones se afectan los riñones. Deben alertar la orina de color pardo, parecida al agua de lavar carne, una disminución llamativa de su cantidad, la hinchazón de párpados y cara por la mañana, la hinchazón de las piernas, la tensión alta y el dolor de cabeza. Con eso hay que ir al médico ese mismo día, aunque la piel lleve tiempo curada: la relación con la infección cutánea pasada se pierde de vista con facilidad.
Cómo evitar que se propague
La persona contagia mientras las lesiones supuran. El contagio cesa unas cuarenta y ocho horas después de iniciar el tratamiento; sin tratamiento, solo cuando las costras se secan y se caen solas, lo que lleva semanas.
- Durante ese tiempo se queda en casa: el niño no va a la guardería ni al colegio y el adulto no acude al trabajo si trata con público o con alimentos.
- Las lesiones se lavan con agua tibia y jabón y se secan a toquecitos, sin frotar.
- Toalla, esponja y ropa de cama, de uso exclusivo. Se cambian y se lavan a diario, a temperatura alta.
- Las manos se lavan después de cada contacto con la piel y siempre después de aplicar la pomada.
- Conviene no tocar las lesiones ni arrancar las costras. A los niños se les cortan las uñas y, si es posible, se cubre la zona con un apósito.
- Los juguetes se lavan con detergente y los de peluche van a la lavadora.
- No se cocina para otros, no se va a la piscina, al gimnasio ni a deportes de contacto, y no se comparten maquinilla ni cosméticos.
- Hay que mantenerse lejos de recién nacidos y de personas con eccema, diabetes o inmunidad debilitada: para ellos esta infección es mucho más peligrosa.
Cómo evitar las recaídas
El impétigo casi siempre se asienta sobre piel ya dañada, así que la prevención consiste en cuidar la piel, no en combatir microbios.
- Lave con agua y jabón cualquier arañazo, rozadura, corte o picadura, y cúbralo si puede.
- Mantenga el eccema bajo control: la piel seca y agrietada es una puerta abierta. Hidratar la piel con regularidad previene el impétigo mejor que cualquier antiséptico.
- No deje pasar la sarna ni los piojos: obligan a rascarse hasta hacerse heridas.
- Que cada miembro de la casa tenga su toalla y que la ropa de cama se cambie con frecuencia.
- Después de entrenar en deportes de contacto, ducha, y las colchonetas y el material se limpian.
- Si los episodios se repiten varias veces al año, coménteselo al médico: merece la pena estudiar si hay portadores en la familia.
Consulta en línea
El impétigo es justo el caso en el que una fotografía muestra mucho. En una consulta en línea el médico verá las imágenes de las lesiones y preguntará dónde y cuándo empezó todo, qué había antes en esa piel, si hay picor, fiebre o ganglios aumentados y quién más se ha contagiado en casa. Le ayudará a distinguir el impétigo del herpes, el eccema, la sarna y los hongos, le explicará si basta con un tratamiento tópico o hace falta antibiótico oral, y revisará aparte las señales que obligan a una exploración presencial o a llamar a una ambulancia. También verá la parte práctica: cómo tratar las costras, cuándo puede el niño volver a la guardería o al colegio, qué deben hacer los demás convivientes y cómo no repetir todo esto dentro de un mes.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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