Tiroides poco activa (hipotiroidismo)
La tiroides es una glándula pequeña situada en la parte anterior del cuello que produce las hormonas encargadas de marcar el ritmo del metabolismo de todo el…
En esta página
- Síntomas que no señalan nada en concreto
- Por qué el diagnóstico lo da un análisis de sangre
- De dónde viene la falta de hormona
- Cómo tomar la levotiroxina para que funcione
- La dosis la fija el análisis, y el tratamiento no se abandona
- Embarazo y planificación del embarazo
- Qué ocurre si no se trata y una urgencia poco frecuente
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Tiroides poco activa (hipotiroidismo)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 150 mcg levotiroxina sodicaPrincipio activo: Levotiroxina sodicaFabricante: Merck S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 112 microgramosPrincipio activo: Levotiroxina sodicaFabricante: Aristo Pharma GmbhRequiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 125 mcg levotiroxina sodicaPrincipio activo: Levotiroxina sodicaFabricante: Merck S.L.Requiere receta
La tiroides es una glándula pequeña situada en la parte anterior del cuello que produce las hormonas encargadas de marcar el ritmo del metabolismo de todo el organismo. Cuando escasean, el cuerpo pasa a una marcha más corta: el corazón late más despacio, el intestino se vuelve perezoso y el pensamiento se enlentece. A esta situación se le llama hipotiroidismo y es muy frecuente, sobre todo en mujeres. De todas las enfermedades crónicas, esta es de las más agradecidas: el tratamiento es sencillo, barato y devuelve a la persona por completo a su vida de siempre. La dificultad no está en tratarlo, sino en caer a tiempo en la idea de hacerse el análisis.
Síntomas que no señalan nada en concreto
La característica principal del hipotiroidismo es que no produce ni un solo signo propio y reconocible. Todo aquello con lo que se manifiesta aparece también en una decena de otras situaciones, y sencillamente en cualquier persona cansada.
- cansancio continuo que no se pasa después de un fin de semana ni de unas vacaciones;
- frío: se pasa frío donde los demás están a gusto;
- aumento de peso comiendo lo mismo de siempre y dificultad para perderlo;
- estreñimiento;
- piel seca y descamada, pelo quebradizo, caída del cabello, uñas frágiles;
- ánimo bajo, apatía, dificultad para concentrarse y para recordar;
- voz ronca y como espesada;
- hinchazón de la cara, los párpados y las manos;
- reglas abundantes o irregulares;
- dolor y rigidez muscular, pulso lento.
Todo esto se instala despacio, a lo largo de meses y años, y por eso casi nunca se percibe como una enfermedad. La gente lo atribuye a la edad, al trabajo, al invierno, al estrés, al parto, a dormir poco, y las explicaciones resultan verosímiles. Por eso el hipotiroidismo pasa años sin detectarse y suele encontrarse por casualidad, en un estudio hecho por un motivo completamente distinto.
De esa misma característica se deduce lo contrario: tener esas molestias no significa por sí solo que haya hipotiroidismo. El cansancio y el exceso de peso obedecen mucho más a menudo a otras causas. La conclusión de ambas mitades es la misma: no conviene adivinar, conviene comprobarlo.
Por qué el diagnóstico lo da un análisis de sangre
El hipotiroidismo se diagnostica con un análisis de sangre, no por cómo se encuentra uno ni por la exploración. Ningún médico puede detectarlo a simple vista y ninguna persona puede notar «me falla la tiroides». Hace falta una analítica corriente de sangre venosa, de las que se hacen en cualquier laboratorio.
Se mira sobre todo la TSH, la hormona estimulante del tiroides. No la produce la propia glándula, sino la hipófisis, y funciona como un regulador: si hay poca hormona tiroidea en sangre, la hipófisis sube la TSH para espolear a la glándula. Por eso en el hipotiroidismo la TSH está alta; es el parámetro más sensible y el que reacciona antes. Junto a ella suele determinarse la T4 libre, que es la hormona tiroidea propiamente dicha. Si la TSH está alta y la T4 es normal, se habla de hipotiroidismo subclínico: todavía no hay signos evidentes, y el médico decide si observar o empezar ya el tratamiento según la edad, los planes de embarazo y otras circunstancias. Para saber si se trata de una afectación autoinmunitaria se miden además los anticuerpos contra el tejido tiroideo, y si la glándula está aumentada o tiene nódulos se pide una ecografía.
Un detalle práctico. La interpretación de los valores conviene dejársela al médico: las cifras del informe dependen de la edad, del embarazo, del laboratorio y de la medicación que ya se esté tomando, y «un poco fuera del rango» significa en un caso «vigilamos» y en otro «empezamos a tratar hoy mismo».
De dónde viene la falta de hormona
La causa más frecuente es la tiroiditis autoinmunitaria, conocida también como tiroiditis de Hashimoto. El sistema inmunitario confunde el tejido tiroideo con algo ajeno y lo va destruyendo poco a poco; el proceso dura años, sin dolor y sin llamar la atención, hasta que la hormona empieza a faltar. Es más habitual en mujeres y en personas cuya familia ya ha tenido enfermedades tiroideas u otras enfermedades autoinmunitarias.
Las demás causas son menos frecuentes, pero conviene conocerlas porque son previsibles. El hipotiroidismo aparece de forma esperable tras la extirpación de la tiroides o de parte de ella, tras el tratamiento con yodo radiactivo y tras la radioterapia sobre el cuello: en todos estos casos las hormonas se vigilan desde el principio. También pueden provocarlo algunos medicamentos, entre ellos el litio y la amiodarona. Situación aparte es la tiroiditis posparto: durante el primer año tras el parto la glándula puede trabajar primero en exceso y pasar después a la falta, y a veces todo se normaliza solo. Por último, en algunas personas la causa es la escasez de yodo en la alimentación; en las zonas donde esto es común ayuda la sal yodada, pero no conviene tomar yodo en suplementos por cuenta propia cuando ya hay una enfermedad tiroidea: consúltelo con su médico de cabecera.
Cómo tomar la levotiroxina para que funcione
El tratamiento consiste en aportar la hormona que falta en forma de comprimido de levotiroxina, una copia exacta de la que fabrica la propia glándula. Es un fármaco muy estudiado, no crea dependencia y, con la dosis bien ajustada, no da efectos secundarios, porque se limita a reponer lo normal. Pero es exigente con la forma de tomarlo, y buena parte de los fracasos del tratamiento se explican precisamente por ahí.
El comprimido se toma en ayunas, normalmente por la mañana, entre media hora y una hora antes del desayuno, con agua. Si por la mañana resulta incómodo, vale también por la noche, no antes de que hayan pasado varias horas desde la última comida. Lo importante es hacerlo igual todos los días: la constancia importa más que la hora concreta.
Y ahora lo que casi nunca se advierte. La levotiroxina se absorbe mal si cerca en el tiempo se toma calcio o hierro, y también antiácidos, medicación para el ardor de estómago y algunos fármacos para bajar el colesterol. Todo eso se separa de la levotiroxina al menos cuatro horas. De los alimentos, empeoran claramente la absorción el café, la leche y los productos de soja, así que el café es mejor tomarlo media hora o una hora después del comprimido, no a la vez. Si empieza cualquier medicamento o suplemento nuevo, dígaselo al médico: quizá haya que separar las tomas o repetir el análisis. Un comprimido olvidado se toma en cuanto uno se acuerda, pero si ya es el día siguiente no se toma doble dosis.
La dosis la fija el análisis, y el tratamiento no se abandona
La dosis inicial la establece el médico según la edad, el peso y el estado del corazón, y unas semanas después comprueba la TSH y la ajusta. Esto puede repetirse dos o tres veces hasta que el valor se coloca donde debe. Luego el análisis se repite aproximadamente una vez al año, o ante cualquier cambio en el estado o en la medicación. El bienestar no vuelve de golpe: para que ceda el cansancio y regrese la claridad mental suelen hacer falta varias semanas y a veces un par de meses.
La dosis no se cambia por cuenta propia. La tentación se entiende: sigue el cansancio, el peso no baja, apetece añadir medio comprimido. Pero el exceso de hormona es tan dañino como la falta: provoca palpitaciones, alteraciones del ritmo cardíaco, sudoración, ansiedad, insomnio y temblor de manos, y a la larga adelgaza el hueso y aumenta el riesgo de arritmias, especialmente en personas mayores. Eso no se puede juzgar por las sensaciones; solo lo muestra el análisis.
Y lo más importante: en el hipotiroidismo el tratamiento es de por vida, y aquí no funciona el esquema de «hago un ciclo y lo dejo». El comprimido no repara la glándula, sustituye lo que la glándula ya no fabrica. Unos meses después de suspenderlo todo vuelve, solo que ahora la persona está convencida de que «el tratamiento no sirvió». No retire el fármaco por su cuenta ni siquiera encontrándose perfectamente bien: eso es justamente la señal de que la dosis está bien ajustada.
Embarazo y planificación del embarazo
Las hormonas tiroideas son necesarias para el desarrollo del sistema nervioso del bebé, y la glándula propia del feto no empieza a funcionar de inmediato: durante los primeros meses lo recibe todo de la madre. Por eso la necesidad de hormona aumenta en el embarazo y la dosis habitual se queda corta.
De ahí se derivan varias cosas. Si toma levotiroxina y está buscando un embarazo, coménteselo antes al médico: conviene asegurarse de que los valores están en orden antes de la concepción. En cuanto el embarazo se confirme, póngase en contacto de inmediato sin esperar a la revisión programada, porque la dosis casi siempre hay que subirla y hay que hacerlo en las primeras semanas. Durante el embarazo el control analítico es más frecuente de lo habitual, y tras el parto la dosis vuelve a la anterior, otra vez con análisis de por medio. El hipotiroidismo no tratado en el embarazo aumenta el riesgo de tensión alta, parto prematuro y aborto, mientras que corregido a tiempo prácticamente no comporta esos riesgos. Tomar levotiroxina durante el embarazo y la lactancia es seguro: no es de los medicamentos que se suspenden.
Qué ocurre si no se trata y una urgencia poco frecuente
El hipotiroidismo no tratado durante mucho tiempo golpea sobre todo al corazón y a los vasos: sube el colesterol, sube la tensión arterial y aumenta el riesgo de cardiopatía isquémica y de insuficiencia cardíaca. Se resienten la memoria y el ánimo, y en las mujeres se altera el ciclo y disminuye la capacidad de concebir.
Existe además un cuadro poco frecuente pero mortal: el coma mixedematoso. Aparece en hipotiroidismos muy graves, por lo general largamente desatendidos, sobre todo en personas mayores, y suele desencadenarlo una infección, un traumatismo, una operación, el frío o determinados medicamentos. Signos ante los que hay que llamar a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único 112):
- enlentecimiento brusco, somnolencia creciente, confusión, dificultad para despertar a la persona;
- temperatura corporal inusualmente baja, sobre todo en un anciano al que no se consigue hacer entrar en calor;
- pulso muy lento, tensión baja, respiración lenta y superficial;
- cara muy hinchada, con la piel seca y fría.
Es una situación rara y no hay que vivir asustado por ella; la idea es saber reconocerla si llega a ocurrir. Esto vale sobre todo para las familias con una persona mayor que tiene una enfermedad tiroidea: en ella, la somnolencia creciente y la sensación de frío extremo en invierno no son «está cansada» ni «se ha enfriado», sino un motivo para pedir ayuda de inmediato.
Consulta en línea
El hipotiroidismo se lleva casi por completo con analíticas y conversación, lo que lo convierte en uno de los temas más cómodos para la atención a distancia. La consulta en línea sirve para repasar molestias poco definidas como el cansancio, el frío o el aumento de peso y decidir qué análisis conviene hacerse, y también para comentar unos resultados ya disponibles: qué significa una TSH alta, si hace falta tratar un hipotiroidismo subclínico, para qué se miran los anticuerpos.
A distancia también se resuelven bien las dudas del día a día durante el tratamiento: por qué al empezar no se nota el cambio de inmediato, cómo separar en el tiempo la levotiroxina del calcio, del hierro o de un fármaco recién prescrito, qué hacer si se olvida un comprimido, cuándo toca repetir el análisis y cómo actuar al confirmarse un embarazo. Si el médico detecta algo que exige una exploración presencial o atención urgente, se lo dirá con claridad.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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