Bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia)
Hablamos de hipoglucemia cuando la glucosa en sangre baja de 70 mg/dL. Casi siempre le ocurre a quien trata su diabetes con insulina o con pastillas que…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Bajo nivel de azúcar en sangre (hipoglucemia)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, 100 U/mlPrincipio activo: Insulina aspartaFabricante: Novo Nordisk A/SRequiere recetaForma farmacéutica: PRODUCTO USO NASAL, 3 mgPrincipio activo: glucagónFabricante: Amphastar France PharmaceuticalsRequiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 100 U/mlPrincipio activo: insulina glulisinaFabricante: Sanofi-Aventis Deutschland GmbhRequiere receta
Hablamos de hipoglucemia cuando la glucosa en sangre baja de 70 mg/dL. Casi siempre le ocurre a quien trata su diabetes con insulina o con pastillas que estimulan la producción de insulina propia. Es un episodio breve y en la mayoría de los casos la propia persona lo resuelve en diez o quince minutos, pero solo si sabe qué hacer y lleva algo dulce encima. Lo peligroso no es la cifra en sí: el cerebro vive de la glucosa y no tiene reservas, así que cuando falta se pierde la capacidad de pensar y de actuar antes de que dé tiempo a reaccionar.
Cómo se nota que el azúcar ha bajado
Las primeras señales no vienen del cerebro sino de la descarga de adrenalina con la que el cuerpo intenta subir la glucosa:
- hambre repentina, a veces con náuseas;
- temblor de manos, flojera en las piernas, sudor frío y pegajoso;
- palpitaciones, ansiedad, irritabilidad sin motivo;
- palidez, hormigueo o adormecimiento alrededor de la boca.
Si nadie interviene y la glucosa sigue cayendo, el que se queda sin combustible es el propio cerebro, y el cuadro cambia: cabeza espesa, dificultad para encontrar las palabras, visión borrosa o doble, comportamiento extraño que desde fuera parece embriaguez, somnolencia. Después llegan las convulsiones y la pérdida de conocimiento.
La hipoglucemia nocturna pasa desapercibida y por eso resulta especialmente traicionera. La delatan la almohada empapada de sudor, las pesadillas y los gritos durante el sueño, el dolor de cabeza y el agotamiento al despertar, y una glucosa en ayunas inexplicablemente alta.
Mención aparte para la pérdida de los avisos. En quien lleva muchos años con diabetes y sufre hipoglucemias frecuentes, la respuesta de adrenalina se va apagando y el primer síntoma pasa a ser directamente la confusión. Es la variante más peligrosa, porque esa persona ya no puede ayudarse a sí misma. Si ha dejado de notar que la glucosa baja, dígaselo a su médico: el aviso suele recuperarse tras unas semanas evitando de forma estricta las cifras bajas.
Qué hacer en los primeros minutos
La pauta es sencilla y sirve siempre: unos 15 gramos de hidratos de absorción rápida, esperar y comprobar. Quince gramos son un vaso de zumo de fruta o de refresco azucarado normal (nunca «light» ni «zero»), tres o cuatro comprimidos de glucosa, un tubo de gel de glucosa, o una cucharada sopera de azúcar o miel.
- Siéntese antes de nada. De pie hay riesgo de caída, y en ese momento no se conduce.
- Tome el azúcar rápido y espere 15 minutos sin añadir más.
- Mida la glucosa. Si sigue por debajo de 70 mg/dL, repita la toma y espere otros 15 minutos.
- Cuando haya subido, coma algo de digestión lenta: un bocadillo, cereales, galletas, o adelante la comida si toca pronto. De lo contrario el episodio se repetirá en una hora.
El chocolate, el helado y la bollería no valen para el primer paso: la grasa retrasa la absorción y el azúcar sube demasiado tarde. Tampoco vale comer de más «por si acaso»: después de un atracón la glucosa se dispara, la persona se pone una corrección y el vaivén vuelve a empezar. Si no tiene con qué medir y los síntomas encajan, trátelo como una hipoglucemia: equivocarse en ese sentido es inofensivo; en el contrario, no.
Hipoglucemia grave: cuándo llamar a una ambulancia
Se llama grave a la hipoglucemia en la que la persona ya no puede resolverla sola: no traga, no responde o está inconsciente. Entonces:
- No le dé nada por boca, ni bebida, ni comida, ni azúcar bajo la lengua: todo eso acabará en la vía aérea.
- Túmbela de lado, con la cabeza ligeramente hacia atrás, para que respire con libertad.
- Administre glucagón si dispone de él y sabe usarlo: inyección en el muslo o polvo nasal. Sube la glucosa en 10 o 15 minutos.
- Cuando recupere la conciencia y pueda tragar, dele una bebida azucarada y a continuación algo de absorción lenta.
- Quédese con ella hasta que se recupere del todo.
Llame a una ambulancia (en los países europeos, al número único 112) si la persona está inconsciente o convulsiona y no hay glucagón o no sabe administrarlo; si diez minutos después del glucagón no ha mejorado; si la hipoglucemia se ha producido tras beber alcohol, porque entonces el glucagón apenas funciona; o si los episodios se encadenan uno tras otro.
Hay otra situación que no se resuelve en casa. Si la glucosa la han bajado pastillas del grupo de las sulfonilureas —gliclazida, glimepirida, glibenclamida—, la hipoglucemia puede durar muchas horas y reaparecer cuando todo parecía resuelto. Esa persona debe ver a un médico el mismo día, y a los mayores lo habitual es dejarlos en observación hospitalaria. Lo mismo vale para cualquier hipoglucemia en alguien que no tiene diabetes: no es un episodio, es un síntoma, y hay que estudiarlo sin demora.
Por qué baja el azúcar cuando hay diabetes
Los fármacos para la diabetes bajan la glucosa, a veces más de lo que ese día concreto hacía falta. Los motivos habituales:
- la dosis de insulina o de pastillas es excesiva para la comida y la actividad del día;
- se ha saltado o retrasado una comida, o los hidratos han sido menos de los calculados;
- trabajo físico o ejercicio poco habitual: la glucosa no cae en el momento, sino horas después, incluso durante la noche siguiente;
- alcohol: el hígado se ocupa de procesarlo y deja de liberar glucosa, de modo que la hipoglucemia llega tarde, de madrugada, cuando la celebración ya terminó;
- insulina pinchada en una zona con lipodistrofia: el bulto que dejan los pinchazos repetidos en el mismo punto absorbe de forma imprevisible;
- vómitos y diarrea, que impiden aprovechar los hidratos;
- han bajado las necesidades de insulina: pérdida de peso, deterioro del riñón, una enfermedad de tiroides o de las glándulas suprarrenales añadida.
El riesgo es mayor en las personas mayores, en quien lleva muchos años con diabetes, en las enfermedades de riñón e hígado y en quien intenta mantener la glucosa lo más cerca posible del ideal. A veces no se encuentra explicación, y eso también es motivo para revisar el tratamiento en lugar de dejarlo pasar.
Cuando no hay diabetes
En una persona sin diabetes el metabolismo impide que la glucosa caiga: el hígado suelta sus reservas y el páncreas apaga la secreción de insulina. Por eso una hipoglucemia confirmada fuera de la diabetes es rara y siempre exige explicación. Lo que se busca suele ser esto:
- Insulinoma: un tumor pequeño del páncreas que fabrica insulina por su cuenta. Los episodios aparecen en ayunas y por la noche, y durante años se atribuyen a los nervios, a una epilepsia o a un diagnóstico psiquiátrico. Casi siempre es benigno y la cirugía cura al paciente.
- Hipoglucemia reactiva: flojera y temblor una a tres horas después de una comida rica en azúcares rápidos. Es más frecuente en quien ha pasado por cirugía de estómago. No se trata con fármacos, sino con comidas repartidas que incluyan proteína y fibra.
- Insuficiencia suprarrenal y déficit de hormona del crecimiento: al azúcar bajo se suman cansancio, pérdida de peso, apetencia por la sal y tensión baja.
- Enfermedad hepática grave, insuficiencia renal, sepsis o ayuno prolongado: aquí la hipoglucemia indica que la enfermedad de fondo está avanzada.
- Medicamentos y alcohol. Mención aparte merece la toma accidental o deliberada de insulina o de antidiabéticos ajenos; conviene pensarlo si la hipoglucemia aparece en alguien que convive con una persona con diabetes.
La prueba decisiva se hace justo en el momento de la glucosa baja: se extraen a la vez glucosa, insulina, péptido C y cuerpos cetónicos. Ese único conjunto distingue la mayoría de las causas, así que un análisis hecho un día tranquilo no suele aportar nada.
Cómo tener menos hipoglucemias
- Lleve siempre azúcar rápido: comprimidos de glucosa o un brik pequeño de zumo en el bolsillo, en el coche, en la bolsa de deporte y en la mesilla.
- Explique a su familia y a sus compañeros cómo se ve una hipoglucemia y qué deben hacer. Con alguien confuso no sirve discutir: el entorno tiene que actuar por su cuenta.
- Tenga glucagón en casa si usa insulina, y enseñe a los suyos dónde está y cómo se administra.
- No se salte comidas ni las retrase mucho después de haberse puesto la insulina.
- Planifique el ejercicio: mida antes, durante y después, añada hidratos o reduzca la dosis por adelantado y, si ha entrenado por la tarde, compruebe la glucosa antes de acostarse.
- Alcohol solo con comida y sin recortar la cena; mida la glucosa antes de dormir y al levantarse.
- Rote los puntos de inyección para que no se formen bultos.
- Al volante: compruebe la glucosa antes de salir y cada dos horas en los viajes largos, y lleve glucosa en el coche. Si nota una hipoglucemia, pare, apague el motor y salga del asiento del conductor. No reanude la marcha hasta 45 minutos después de haberse recuperado la cifra: la cabeza se aclara más tarde que el medidor.
- Pregunte por los dispositivos. La monitorización continua de glucosa avisa de la bajada por adelantado y resulta especialmente útil a quien ha perdido los síntomas de aviso y a quien tiene hipoglucemias nocturnas.
Qué conviene comentar con el médico
Un episodio aislado que usted resolvió sin problemas no cambia el tratamiento. Sí conviene pedir cita si las hipoglucemias se repiten más de una vez por semana, si ha tenido alguna grave, si aparecen de noche, si ha dejado de notarlas venir o si ha empezado a saltarse comidas por miedo a la glucosa alta. Ayuda mucho llevar un registro breve: hora, cifra y qué hubo antes —comida, dosis, ejercicio, alcohol—.
El médico revisará las dosis y los horarios, valorará el riñón y la tiroides, comprobará la técnica de inyección y las zonas de pinchazo y, si hace falta, cambiará la sulfonilurea por fármacos que no provocan hipoglucemia por sí mismos. A menudo la solución no es un medicamento nuevo, sino retirar lo que sobra y mover una dosis a otra hora del día. Hable también de sus objetivos personales de glucosa: en una persona mayor o en quien ya ha sufrido una hipoglucemia grave deben ser más flexibles, y eso no es una concesión sino la estrategia correcta.
Consulta en línea
La hipoglucemia se resuelve casi por completo a distancia, porque aquí no manda la exploración sino las cifras y las circunstancias. El médico revisará la descarga del medidor o del sensor, encontrará el patrón que cuesta ver en el propio registro y le explicará qué dosis o qué comida está detrás de las bajadas nocturnas. En línea se pueden ajustar las dosis de insulina, repasar la técnica de inyección, preparar un plan para los entrenamientos y los viajes, hablar del alcohol y de la conducción y enseñar a la familia a usar el glucagón. Si la hipoglucemia ha aparecido en alguien sin diabetes, el médico indicará qué análisis hacer y en qué momento exacto para no perder tiempo. Y le dirá aparte con qué señales no hay que escribir a la consulta, sino llamar a una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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