Hemorragia nasal
Casi todo el mundo ha sangrado por la nariz alguna vez. La mucosa del interior de la nariz es fina y por debajo discurren muchísimos vasos, muy cerca de la…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Hemorragia nasal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 1.000 mgPrincipio activo: Tranexamico acidoFabricante: Cemag CareRequiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 500 mg acido tranexamico/5 mlPrincipio activo: Tranexamico acidoFabricante: Viatris Healthcare LimitedRequiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500 mgPrincipio activo: Tranexamico acidoFabricante: Apc Instytut Sp. Z O.O.Requiere receta
Casi todo el mundo ha sangrado por la nariz alguna vez. La mucosa del interior de la nariz es fina y por debajo discurren muchísimos vasos, muy cerca de la superficie: basta el aire seco, un catarro o un movimiento descuidado del dedo para que uno de ellos se rompa. La escena impresiona, porque incluso una pérdida pequeña parece enorme sobre el lavabo blanco. En la inmensa mayoría de los casos detrás no hay nada serio y todo se resuelve con dos dedos y un cuarto de hora. Pero existen situaciones en las que una hemorragia nasal no es una nimiedad, y distinguirlas no es difícil si se sabe en qué fijarse.
Qué hacer ahora mismo
La secuencia es sencilla, y el error más común consiste en hacerlo todo bien pero durante demasiado poco tiempo.
- Siéntese e incline la cabeza y el tronco hacia delante. Echar la cabeza hacia atrás no vale: la sangre baja por la garganta, se traga, la sangre tragada da náuseas y vómitos y además impide saber si la hemorragia ha parado o no.
- Apriete la nariz con dos dedos por la parte blanda, justo por debajo del puente óseo, donde las alas de la nariz ceden. Presionar el hueso del puente no sirve de nada: el punto que sangra suele estar más abajo.
- Mantenga la presión sin soltar entre diez y quince minutos, con el reloj delante. Comprobar cada minuto si ha parado es la causa más frecuente de que no pare.
- Respire por la boca y escupa la sangre que llegue a la garganta en lugar de tragarla.
- El frío sobre el puente de la nariz o en la nuca alivia a muchas personas, aunque hay pocas pruebas de que acelere la detención. Si lo hace, envuelva el hielo en una toalla.
Si a los quince minutos sigue saliendo sangre, vuelva a apretar otro tanto. Si tampoco funciona la segunda vez, hace falta atención médica. A un niño pequeño resulta más cómodo sostenerlo sobre las rodillas mirando hacia delante, algo inclinado, y apretarle la nariz uno mismo: por su cuenta no aguantará el tiempo necesario.
Por qué sale la sangre
La mayoría de las hemorragias empieza en la parte anterior del tabique nasal, donde los vasos forman una red tupida justo bajo la superficie. El desencadenante suele ser:
- hurgarse la nariz, en los niños la causa número uno;
- el aire seco: la calefacción, el aire acondicionado, un avión, un clima cálido y seco;
- sonarse con fuerza y frotarse la nariz durante un catarro o una alergia;
- la mucosidad y la inflamación, que dejan la mucosa esponjosa y vulnerable;
- los aerosoles nasales, cuando el chorro se dirige contra el tabique en vez de hacia la pared externa;
- un golpe en la nariz o la introducción de un objeto, historia típica en los más pequeños;
- un tabique desviado, que hace que un lado reciba más corriente de aire y se reseque.
Las hemorragias procedentes de las zonas profundas de la nariz son menos frecuentes, aparecen sobre todo en personas mayores, son más abundantes y casi nunca ceden con la compresión: las trata el médico.
Merece capítulo aparte la medicación. Los fármacos que fluidifican la sangre e impiden que las plaquetas se agreguen —desde la warfarina y los anticoagulantes modernos hasta la aspirina y los analgésicos antiinflamatorios no esteroideos corrientes— no provocan por sí solos la hemorragia, pero la hacen más larga y más copiosa. Suspenderlos por cuenta propia no es una opción: eso es más peligroso que la sangre de la nariz. Lo que sí hay que hacer es avisar al médico de que, con el tratamiento en marcha, la nariz ha empezado a sangrar. La tensión arterial alta no se considera una causa por sí misma, pero dificulta que la hemorragia se detenga, así que con episodios frecuentes conviene medirla.
Cuándo hace falta atención urgente
No se entretenga intentando cortarla en casa: llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania, al 112) o acuda a urgencias si:
- la sangre lleva más de veinte minutos saliendo pese a una compresión bien hecha;
- la cantidad es grande: cae a chorro, llena un recipiente, sale a la vez por las dos fosas y por la parte posterior de la garganta;
- ha tragado sangre y ha empezado a vomitar, sobre todo si el vómito es oscuro;
- la hemorragia ha empezado tras un golpe en la cabeza o la cara, una caída o un accidente;
- aparecen debilidad, mareo, palidez, sudor frío, palpitaciones o visión oscurecida;
- cuesta respirar o la sangre dificulta la respiración;
- el episodio se ha producido tomando un anticoagulante o con un trastorno de la coagulación y no cede.
En ese estado no conduzca hasta el hospital: pida que le lleven o llame a una ambulancia. Lleve la lista de los medicamentos que toma, porque es lo primero que el médico va a necesitar.
Cuando la sangre ha parado pero hay que ver al médico igualmente
Pida cita en los días siguientes si:
- la nariz sangra a menudo, una vez por semana o más, o cada episodio cuesta mucho detenerlo;
- ha sangrado un niño menor de dos años: a esa edad no es habitual y merece una exploración;
- han aparecido señales de anemia: cansancio inusual, falta de aire con esfuerzos corrientes, palpitaciones, palidez;
- además de la nariz sangran las encías, salen moratones sin golpes o las reglas se han vuelto claramente más abundantes;
- toma fármacos que fluidifican la sangre o sabe de un trastorno de la coagulación en la familia;
- sangra siempre el mismo lado y esa mitad de la nariz está además tapada o suelta secreción teñida de sangre;
- han aparecido pequeños puntos vasculares de color rojo vivo en los labios, la lengua o las yemas de los dedos: junto con hemorragias nasales frecuentes pueden señalar una enfermedad hereditaria de los vasos que se transmite en la familia y requiere seguimiento propio.
Las hemorragias persistentes de un solo lado son el punto más importante de esta lista. En un adolescente pueden esconder, rara vez, un tumor vascular benigno de la rinofaringe; en un adulto, una lesión de la cavidad nasal o de los senos. Ambas cosas son infrecuentes, pero justamente por eso una obstrucción unilateral con sangre no se atribuye al aire seco sin más.
Qué hace el médico
Primero examina la nariz, si hace falta con un endoscopio, un tubo fino con cámara que permite ver también las zonas profundas. Si el vaso sangrante se ve, se cauteriza: casi siempre con una barrita de nitrato de plata, a veces con electrocoagulación. Es un procedimiento corto, con anestesia local, y suele resolver el problema durante mucho tiempo.
Cuando el origen no se ve o la cauterización no basta, se realiza un taponamiento: se introduce una gasa o una esponja especial que se hincha y comprime los vasos. El taponamiento se deja uno o dos días, y durante ese tiempo la persona puede permanecer ingresada en observación. En las hemorragias de las zonas profundas puede ser necesaria la intervención del otorrinolaringólogo: ligar el vaso que las alimenta u ocluirlo mediante un catéter.
Se piden análisis de sangre para valorar la pérdida y comprobar la coagulación cuando los episodios se repiten. Una vez detenida la hemorragia, el médico puede recomendar una pomada o un gel nasal para que la mucosa no se reseque y no se formen costras. Si la fórmula lleva aceite de cacahuete o de soja y usted es alérgico, dígalo: se elegirá otro producto.
Las primeras veinticuatro horas
El coágulo recién formado se sujeta mal sobre la rotura y es fácil arrancarlo. Durante el día siguiente conviene no:
- sonarse: si hace falta, seque con cuidado en vez de soplar;
- tocarse la nariz con el dedo ni quitar las costras, por mucho que apetezca;
- levantar peso, entrenar con intensidad o agacharse con la cabeza por debajo del cuerpo;
- tomar bebidas calientes ni alcohol ni comida muy caliente, porque dilatan los vasos;
- fumar: el humo reseca aún más la mucosa;
- tumbarse completamente plano; añada una almohada bajo la cabeza.
Un poco de sangre en la mucosidad y unas costras oscuras durante los primeros días son normales y no deben inquietar.
Cómo conseguir que sangre menos
Cuando los episodios se repiten, lo que suele ayudar es el cuidado de la mucosa, no los medicamentos.
- Humidifique el aire del dormitorio durante la temporada de calefacción, sobre todo en la habitación del niño.
- Lave la nariz con suero salino y aplique una pomada suave en la entrada de las fosas por la noche: es la medida más eficaz contra la sequedad.
- Corte las uñas del niño y explíquele que es mejor no tocarse la nariz; si se hurga por las costras, la respuesta es hidratar.
- Al usar un aerosol nasal, dirija la boquilla hacia la pared externa, es decir hacia la oreja y no hacia el tabique, y cambie de mano: la mano derecha para la fosa izquierda.
- Trate la mucosidad y la alergia en lugar de aguantarlas: el roce y el sonarse continuos mantienen por sí solos la tendencia a sangrar.
- Suénese con suavidad y una fosa cada vez.
- Mantenga controlada la tensión arterial si la tiene alta.
Consulta en línea
La consulta a distancia es útil cuando la sangre ya ha parado pero queda la pregunta de por qué se repite. El médico repasará con usted las circunstancias —la estación, el aire de la casa, su medicación, los catarros recientes—, le enseñará a apretar bien la nariz y a usar el aerosol, le explicará qué cuidados de la mucosa funcionan de verdad y decidirá si conviene ver al otorrinolaringólogo y pedir un estudio de coagulación. También le dirá qué hacer la próxima vez y en qué momento dejar de esperar.
Lo que la consulta a distancia no sustituye: la exploración de la cavidad nasal, la cauterización y cualquier atención durante una hemorragia activa. Si la sangre está saliendo ahora mismo y no cede, no gaste tiempo escribiendo: apriete la nariz y llame a una ambulancia.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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