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Fractura de cadera

Con este nombre se agrupan las roturas del extremo superior del fémur, la zona por la que la pierna se ancla a la pelvis.

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Esta página ofrece información general y no sustituye la consulta médica. Si los síntomas son graves, persistentes o empeoran, busca atención médica.

Con este nombre se agrupan las roturas del extremo superior del fémur, la zona por la que la pierna se ancla a la pelvis. No solo se rompe el cuello: justo al lado está la región de los trocánteres, y allí las fracturas son igual de frecuentes. Para quien la sufre la diferencia apenas se nota; para el cirujano lo cambia todo, porque del lugar exacto de la rotura depende lo que se hará en el quirófano. Lo que comparten todas ellas es que casi nunca permiten levantarse por cuenta propia y se resuelven en el hospital, nunca en casa.

Qué se rompe exactamente

En su extremo alto el fémur se estrecha formando el cuello y termina en una cabeza redonda que encaja en la cavidad de la pelvis. El cuello es delgado y los vasos que alimentan la cabeza discurren pegados a él. Si los fragmentos se separan, esos vasos se rompen y la cabeza puede empezar a destruirse incluso después de que el hueso haya consolidado. Un poco más abajo, entre los dos relieves óseos llamados trocánteres, el hueso es más grueso y está mejor irrigado: allí las fracturas sueldan con más facilidad, pero sangran bastante hacia los tejidos del muslo.

Quién se rompe la cadera:

  • personas mayores con hueso frágil, a las que les basta una caída desde su propia altura o incluso un giro brusco en la cama;
  • personas jóvenes, solo con un impacto fuerte: un accidente de tráfico, una caída desde altura, un deporte de riesgo;
  • personas cuyo hueso está alterado por una enfermedad, en las que se rompe casi sin motivo.

Vale la pena detenerse en este último punto. Una fractura sin caída en alguien de mediana edad obliga a buscar la causa dentro del propio hueso. Las metástasis de tumores de mama, pulmón, próstata, riñón o tiroides y el mieloma provocan durante meses un dolor sordo en la ingle o el muslo, y luego el hueso cede al dar un paso normal. Capítulo aparte son los años de tratamiento con bifosfonatos por osteoporosis: en raras ocasiones modifican la estructura del hueso y aparece una fractura atípica por debajo de los trocánteres, precedida durante semanas o meses por un dolor sordo en el muslo. Ese dolor no se atribuye a la edad: se consulta antes de que el hueso llegue a partirse.

Cómo saber que la cadera está rota

El cuadro clásico se reconoce al entrar en la habitación: tras la caída la persona no se levanta, le duele la ingle y la cara externa del muslo, no puede apoyar la pierna, esta parece más corta y el pie queda girado hacia fuera. Al cabo de unas horas aparece un hematoma en el tercio superior del muslo.

Pero hay variantes por las que la fractura pasa desapercibida, y conviene conocerlas de antemano.

  • La persona camina. En la fractura impactada del cuello los fragmentos quedan encajados y aguantan el peso. El dolor es moderado y aparece solo al apoyar o al girar la pierna. Esas personas llegan a la consulta por su propio pie dos o tres días después, y la fractura es real.
  • Duele la rodilla, no la cadera. La articulación de la cadera y la rodilla comparten inervación, así que el dolor se proyecta hacia abajo. Un mayor que se ha caído se queja de la rodilla, se le explora la rodilla y no se encuentra nada.
  • La radiografía sale limpia y el dolor sigue. Una fisura sin desplazamiento no siempre se ve. Si apoyar duele igual, hacen falta una tomografía o una resonancia, y quien debe decidirlo es el médico, no el paso del tiempo.

Cuándo llamar al 112

De inmediato, y sin intentar conducir hasta el hospital, si después de una caída o un golpe:

  • no se puede levantar ni apoyar la pierna;
  • la pierna se ve más corta o el pie está girado hacia fuera;
  • el dolor intenso en la ingle o el muslo no cede en reposo;
  • el pie se adormece, palidece o se enfría y los dedos no se mueven;
  • aumentan la debilidad, la palidez, el sudor frío o la confusión, señales de pérdida de sangre;
  • una persona mayor se ha caído y no consigue levantarse, aunque la pierna parezca intacta.

Mientras llega la ambulancia no la levante ni intente enderezarle la pierna. Coloque algo blando a los lados en la postura en que menos duela, abrigue a la persona y quédese con ella. No le dé de comer ni de beber: lo más probable es que haya cirugía, y el estómago lleno la retrasa. Prepare la lista de sus medicamentos, sobre todo los anticoagulantes, porque de ellos dependen los plazos de la intervención.

Por qué no se puede esperar

En una persona joven una fractura de cadera es una lesión grave de la pierna. En una persona mayor es un acontecimiento que afecta a todo el organismo. Lo peligroso no es tanto la rotura como la inmovilidad: en pocos días encamado aparecen neumonía por estasis, trombos en las venas de las piernas con riesgo de desprenderse, úlceras por presión, infección urinaria y confusión mental. Son esas complicaciones, y no la fractura en sí, las que se cobran más vidas: según distintas estimaciones, uno de cada cinco pacientes mayores no sobrevive al primer año tras la lesión.

De ahí una regla que suena dura y en realidad salva: se opera lo antes posible, dentro de las primeras veinticuatro o cuarenta y ocho horas, y se empieza a poner a la persona de pie ya al día siguiente de la cirugía. Aquí no hay nada que esperar «a que mejore un poco», porque solo no va a mejorar.

Cómo se opera

Primero se calma el dolor y se hace una radiografía; si el cuadro no queda claro, una tomografía. Después la elección depende de por dónde pasa la línea de fractura, de si los fragmentos se han desplazado, de la edad y de cómo caminaba la persona antes de caerse.

  • Fijación de los fragmentos. El hueso se sujeta con tornillos, con un clavo dentro del canal medular o con una placa. Se hace cuando no hay desplazamiento o cuando interesa conservar la articulación.
  • Sustitución de la cabeza. Si el cuello está roto con desplazamiento y la cabeza va a quedarse sin riego, se cambia por una prótesis y se conserva la cavidad de la pelvis.
  • Prótesis completa. Se sustituyen tanto la cabeza como la cavidad, normalmente en personas activas que antes caminaban solas o cuando la articulación ya estaba dañada.

La anestesia puede ser general o raquídea, y se decide con el anestesista. Casi nunca se renuncia a operar; solo se hace cuando el riesgo supera al beneficio, y entonces todo el esfuerzo se dedica a controlar el dolor y a los cuidados. Después de la intervención se pautan anticoagulantes para prevenir trombos y se empieza a sentar y a levantar al paciente ese mismo día o al siguiente.

La recuperación y la segunda fractura

El hueso tarda varios meses en consolidar, pero caminar se recupera antes: primero con andador y luego con bastón. Las sesiones con el fisioterapeuta valen más que cualquier medicamento, porque devuelven fuerza muscular y, sobre todo, confianza al andar. Una parte de las personas no vuelve al nivel anterior y sigue usando apoyo; no es una derrota, es una precaución sensata.

En casa conviene adelantarse: quitar alfombras deslizantes y escalones sueltos, mejorar la luz del pasillo y de la mesilla, poner un asidero en el baño. En la alimentación importa la proteína, no solo el calcio: sin ella el músculo no se rehace.

Y lo esencial, que suele faltar en el informe de alta: una fractura de cadera no es un accidente, es la señal de que el hueso está débil. Sin tratamiento, la segunda fractura es cuestión de tiempo. Por eso después del alta se mide la densidad ósea y la vitamina D, se elige un tratamiento para el esqueleto y de paso se revisa la medicación habitual: los somníferos, los ansiolíticos y los fármacos para la tensión son muchas veces la verdadera razón de la caída.

Consulta en línea

Una lesión reciente no se maneja a distancia: ante la sospecha de fractura de cadera se llama al 112. En cambio todo lo que viene después se habla muy bien por videoconsulta. El médico revisa el informe del hospital, explica qué significan el nombre de la operación y el del implante, cuenta qué cabe esperar de la recuperación y cuándo un dolor o una hinchazón de la pierna dejan de ser normales. Un tema aparte es el tratamiento de la osteoporosis y la revisión de los medicamentos que provocan mareo: de eso depende que no haya una segunda fractura.

Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.

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