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Medicamentos comúnmente prescritos para Fisura anal
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 5 mgPrincipio activo: amlodipinoFabricante: Bluefish Pharmaceuticals Ab (Publ)Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 10 mgPrincipio activo: amlodipinoFabricante: Laboratorios Combix S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 5,00 mg de bisacodilo/comp.Principio activo: BisacodiloFabricante: Roha Arzneimittel GmbhNo requiere receta
Es un desgarro estrecho de la piel del ano, del tamaño de un corte con papel, pero de un dolor que no admite comparación. La persona empieza a temer el momento de ir al baño, lo pospone, las heces se endurecen y la vez siguiente duele todavía más. Ese círculo suele romperse sin cirugía, y cuanto antes se aborde, más sencillo resulta.
Qué se desgarra y por qué no cicatriza solo
El revestimiento de la parte baja del ano es finísimo y muy sensible. Unas heces duras o, al contrario, una diarrea repetida lo desgarran, casi siempre justo por detrás, en la línea media. A partir de ahí se pone en marcha un círculo que se alimenta a sí mismo: el dolor provoca una contracción brusca del músculo esfínter interno, ese músculo apretado comprime los vasos pequeños y a los bordes del desgarro deja de llegar sangre suficiente. Una herida así en cualquier otra parte del cuerpo cicatrizaría en unos días; aquí sigue abierta durante semanas. Por eso el tratamiento no se dirige tanto a la herida como a relajar el músculo y ablandar las heces.
Cuando el desgarro dura más de mes y medio o dos meses se habla de fisura crónica: los bordes se engrosan y junto a ella aparece un pequeño repliegue de piel que a menudo se confunde con una hemorroide.
Cómo se nota
- un dolor cortante y agudo en el momento de evacuar, que muchos describen como pasar cristales rotos;
- un escozor posterior que dura de unos minutos a varias horas;
- unas gotas de sangre roja brillante en el papel o encima de las heces, sin mezclarse con ellas;
- picor y humedad en la zona;
- miedo al baño y aguante deliberado de las ganas, el más dañino de todos los síntomas.
En los niños pequeños ocurre lo mismo, solo que no saben explicarlo: el niño llora en el orinal, se contrae, se aguanta. La causa casi siempre es el estreñimiento.
En qué se diferencia de las hemorroides
Ambos cuadros dan sangre roja y ambos son frecuentes, pero las sensaciones no coinciden. Las hemorroides molestan sobre todo con picor, pesadez y sensación de cuerpo extraño, y a veces sangran de forma abundante y casi indolora. La fisura, en cambio, produce un dolor breve, punzante e intensísimo, atado precisamente al momento de la deposición, y sangra poco. La distinción importa, porque las pomadas para hemorroides apenas hacen nada sobre una fisura, y meses aplicándolas son meses perdidos.
Qué hacer las primeras semanas
El objetivo principal es conseguir unas heces blandas y regulares. Solo con eso cicatriza la mayoría de las fisuras recientes.
- Más fibra: verduras, fruta, cereales, salvado. Si con la comida no basta, el médico elegirá un laxante formador de masa o uno osmótico suave.
- Suficiente líquido: sin él, la fibra endurece las heces todavía más.
- Ir al baño en cuanto aparecen las ganas. Cada intento aplazado reseca las heces.
- No hacer fuerza ni alargar la sesión. Conviene dejar el teléfono fuera: cinco minutos es el límite.
- Un baño de asiento tibio de diez a quince minutos después de evacuar, que relaja el músculo contraído y alivia el dolor de forma notable.
- Lavarse con agua en vez de usar papel áspero, y secar sin frotar.
- Un analgésico común por vía oral si el dolor es fuerte; durante unos pocos días puede usarse una pomada con anestésico local.
- Moverse más: el intestino lo agradece más de lo que parece.
Con estos cuidados una fisura reciente cicatriza en dos a seis semanas. Conviene mantener las heces blandas un par de meses más después de que el dolor desaparezca: es justo al volver a las costumbres antiguas cuando la fisura suele reaparecer.
Cuando detrás no hay una fisura corriente
Esta es la parte más importante. La fisura habitual se sitúa en la línea media, por detrás o, en mujeres que han dado a luz, por delante. Todo lo que se aparte de eso obliga a investigar: varios desgarros a la vez, una posición lateral, bordes socavados, una úlcera que no duele, un endurecimiento debajo. Detrás de ese cuadro pueden estar la enfermedad de Crohn y otras enfermedades inflamatorias del intestino, la sífilis, el herpes, el VIH, la tuberculosis y, en ocasiones, un tumor del ano.
Acuda al médico sin demora si aparecen:
- fiebre, hinchazón creciente, dolor pulsátil, salida de pus: así se manifiesta un absceso junto al ano, que se drena con urgencia;
- sangrado abundante, sangre oscura o heces negras;
- pérdida de peso, sudores nocturnos, diarrea prolongada, sangre con moco;
- dolor y sangre por primera vez después de los cincuenta;
- ausencia de mejoría tras seis u ocho semanas de cuidados en casa;
- una fisura que reaparece una y otra vez.
Qué hará el médico
El diagnóstico se hace casi siempre con una simple inspección: el desgarro se ve separando la piel con cuidado. El tacto rectal no suele practicarse en la fase de dolor agudo, porque resulta insoportable y no añade nada. Si hay dudas, si el dolor impide explorar o si se sospecha otra causa, se propone una exploración bajo anestesia. A los mayores de cincuenta años, y también cuando hay pérdida de peso, anemia o cambio del ritmo intestinal, se estudia además el intestino para no pasar por alto una causa más seria del sangrado.
Tratamiento cuando no cicatriza sola
El paso siguiente son las pomadas que relajan el espasmo del esfínter. Se emplean dos clases: los nitratos y los antagonistas del calcio en presentación tópica. Se aplican durante seis u ocho semanas y a la mayoría le basta con eso. Los nitratos causan dolor de cabeza con frecuencia; con los antagonistas del calcio tópicos ocurre menos.
Si las pomadas fallan, existe la inyección de toxina botulínica en el músculo: retira el espasmo de forma temporal y da tiempo a la fisura para cerrarse. Por último, en la fisura crónica que se resiste se realiza una operación pequeña, la sección de una parte del esfínter interno. Es la que mejor cicatriza, pero conlleva riesgo de pérdida de control, sobre todo de los gases, así que se comenta aparte y no se ofrece la primera. En mujeres que han dado a luz a veces se elige otra vía: cubrir el defecto con un colgajo de piel, sin cortar el músculo.
Lo que no conviene hacer: usar pomadas con corticoides durante meses, porque adelgazan la piel y no favorecen la cicatrización.
Consulta en línea: en qué ayuda
Ver la fisura exige una visita presencial, pero la mayor parte del trabajo con ella no depende de eso. El médico en línea puede distinguir, por su relato, si aquello se parece más a una fisura, a unas hemorroides o a un absceso; trazar un plan claro de alimentación, laxantes y baños de asiento; explicar cómo se aplican las pomadas indicadas y cuánto tarda el efecto; orientar sobre el niño que se aguanta y teme el orinal. Y, sobre todo, ayuda a separar la situación que se resuelve en casa de la que no admite retraso. Con una molestia así muchos esperan años por simple pudor, y empezar la conversación desde casa cuesta menos.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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