En esta página
- Por qué en los niños suele ser normal
- Señales de que la estrechez ha dejado de ser inofensiva
- Estrechez por la edad y estrechez cicatricial: la diferencia que decide el tratamiento
- Con qué se confunde
- Parafimosis: cuando cuentan las horas
- Cuidados que ayudan y gestos que perjudican
- Qué puede ofrecer el médico
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Fimosis (estrechez del prepucio)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 1 mg/gPrincipio activo: mometasoneFabricante: Organon Salud S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: POMADA, 1 mg/gPrincipio activo: mometasoneFabricante: Organon Salud S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: CREMA, 1 mg/gPrincipio activo: mometasoneFabricante: Organon Salud S.L.Requiere receta
Se habla de fimosis cuando el prepucio no se desplaza hacia atrás sobre el glande o lo hace con dificultad. En los niños pequeños casi siempre se trata de una característica propia de la edad que se resuelve sola y no exige ninguna intervención. En adolescentes y adultos, en cambio, el estrechamiento suele indicar que la piel está inflamada o cicatrizada, y eso conviene aclararlo en lugar de esperar a que «se arregle solo».
Por qué en los niños suele ser normal
En el recién nacido la cara interna del prepucio está adherida al glande: así funciona una protección natural. Esas adherencias se separan poco a poco y sin que nadie intervenga. En unos niños el prepucio se desplaza con libertad hacia los tres o cuatro años, en otros solo al empezar el colegio y en algunos más tarde; todos esos plazos entran dentro de lo normal.
A muchos padres les alarma que al orinar la piel del extremo del pene se hinche ligeramente. Por sí solo esto no es una enfermedad: la orina sale, el chorro es normal y el niño no siente dolor. Hay motivo de preocupación si el chorro se vuelve fino o entrecortado, si el niño hace fuerza, llora o retrasa el momento de ir al baño.
Bajo un prepucio no retraíble se acumula esmegma: unos grumos blanquecinos que se transparentan a través de la piel. A menudo se confunden con granos de pus. Son células descamadas, salen solas y no hay que abrirlas, exprimirlas ni rascarlas.
Señales de que la estrechez ha dejado de ser inofensiva
Un prepucio que no se retrae, por sí mismo, no necesita tratamiento. Lo que merece atención son los síntomas que lo acompañan:
- hinchazón, enrojecimiento y dolor del prepucio o del glande;
- escozor al orinar, chorro fino o disperso, necesidad de hacer fuerza;
- sangre en la orina o manchas de sangre en la ropa interior;
- secreción espesa por debajo del prepucio y olor fuerte;
- inflamaciones repetidas del glande, varias veces al año;
- un anillo blanquecino y duro en el borde del prepucio que no cede al estirarlo;
- dolor con la erección, desgarros y grietas de la piel durante las relaciones;
- en el niño, infecciones urinarias frecuentes con fiebre sin causa aparente.
Cualquiera de estas señales justifica una consulta con el médico en los próximos días. Hay una única excepción, y tiene su propio apartado más abajo.
Estrechez por la edad y estrechez cicatricial: la diferencia que decide el tratamiento
Son dos situaciones distintas y conviene no confundirlas, porque el manejo es opuesto.
Estrechez fisiológica, propia de la edad. La piel es blanda y elástica, al intentar retraerla el borde forma pliegues y cede, y no hay inflamación. Ese prepucio acabará abriéndose solo. Aquí funcionan el tiempo y una higiene sencilla; cualquier estiramiento forzado no hace más que daño.
Estrechez cicatricial o patológica. El borde está engrosado, blanquecino, no cede nada al estirarlo y la piel se desgarra al intentar retraerla. Ese prepucio no se abrirá por sí solo: una cicatriz no se reabsorbe. Aquí hace falta médico y tratamiento.
En los adultos, las causas más frecuentes de cicatrización son: el liquen escleroso, una enfermedad cutánea crónica que vuelve el tejido blanco y rígido; las inflamaciones repetidas del glande y el prepucio; una diabetes mal controlada, con la que las inflamaciones reaparecen una y otra vez; y los traumatismos, incluidos los provocados por intentar retraer el prepucio a la fuerza en la infancia o durante las relaciones sexuales.
Con qué se confunde
No todo lo que impide descubrir el glande es fimosis.
- Frenillo corto. El prepucio se desplaza sin problema, pero con la erección se tensa una brida en la cara inferior, el glande queda tirado hacia abajo, duele y a veces el frenillo se desgarra y sangra. Es un problema aparte y se resuelve con una intervención pequeña y distinta.
- Balanitis y balanopostitis. Inflamación del glande y del prepucio: enrojecimiento, hinchazón, secreción, picor. Mientras dura la hinchazón el prepucio no se mueve, pero tras el tratamiento recupera su movilidad. Esa «fimosis» es pasajera.
- Adherencias tras una inflamación. El prepucio ha quedado pegado al glande por puentes cicatriciales en algunos puntos; los separa el médico, y estirar no sirve de nada.
- Tumor. Causa rara, pero la más importante de descartar. Hace sospechar que un hombre adulto haya dejado de poder retraer el prepucio hace poco cuando antes lo hacía sin dificultad, sobre todo si por debajo se palpa un bulto o hay una llaga que no cierra, una placa o una secreción sanguinolenta. En ese caso el médico debe examinar todo el glande y, si procede, tomar una biopsia.
Parafimosis: cuando cuentan las horas
Si un prepucio estrecho se retrae por detrás del glande y no vuelve a su sitio, el anillo de piel comprime el glande como un torniquete. El glande se hincha deprisa, se amorata y el dolor va en aumento. Eso es una parafimosis, una urgencia: sin riego sanguíneo los tejidos empiezan a sufrir en pocas horas.
Ocurre sobre todo en niños a los que se ha retraído el prepucio «por higiene», en hombres tras una relación sexual y también en el hospital, después de colocar una sonda urinaria, cuando se olvida devolver el prepucio a su posición.
Acuda de inmediato a urgencias, o llame a una ambulancia (en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania el número único es el 112), si:
- el prepucio retraído no vuelve a cubrir el glande;
- el glande se ha hinchado y está morado, azulado o frío;
- el dolor es intenso y va a más;
- ha dejado de salir orina.
Cuanto antes lo reduzca el médico, más fácil será hacerlo sin cirugía. Mientras llega, ayuda aplicar frío envuelto en un paño y mantener el pene elevado: reduce algo la hinchazón.
Cuidados que ayudan y gestos que perjudican
Ayuda: lavar el pene a diario con agua tibia y sin perfumes; en el adulto, retraer el prepucio hasta donde llegue sin dolor, enjuagar y devolverlo siempre a su posición; secar bien la piel; comprobar la glucosa en sangre si las inflamaciones se repiten.
Perjudica: retraer el prepucio de un bebé o de un niño pequeño, porque así aparecen desgarros y, sobre ellos, las cicatrices que después obligan a operar; forzar «aguantando el dolor» a cualquier edad; lavar con jabón perfumado o gel de ducha y aplicar alcohol; usar polvos de talco y desodorantes en esa zona; dejar el prepucio retraído durante un rato largo.
Qué puede ofrecer el médico
El diagnóstico se hace explorando: el médico valora cómo se comporta el borde del prepucio y si hay anillo cicatricial, inflamación o adherencias. A veces se añade un cultivo de la secreción, una glucemia cuando las inflamaciones se repiten y una biopsia si la piel presenta cambios sospechosos.
El tratamiento se elige según el tipo de estrechez:
- Cremas con corticoide. Corticoide tópico en pauta, casi siempre combinado con estiramientos suaves; a la mayoría de los niños y a una parte de los adultos les basta con esto. La pauta y su duración las marca el médico: un fármaco de este grupo no se aplica de forma indefinida.
- Tratamiento de la inflamación. Antifúngicos o antibióticos cuando el origen es una infección; al ceder la inflamación, la movilidad suele recuperarse sola.
- Plastia del prepucio. Intervención menor en la que se abre el anillo estrecho y se sutura de modo que el prepucio se desplace con libertad. El prepucio se conserva.
- Circuncisión. Extirpación completa del prepucio. Se elige ante una cicatriz dura, un liquen escleroso, inflamaciones frecuentes y parafimosis repetidas.
En un niño la decisión de operar no se toma en la primera visita si no hay dificultad para orinar ni infecciones de repetición: en la mayoría de los varones el asunto se resuelve solo con la edad.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico aclara si se trata de una característica propia de la edad o de un estrechamiento cicatricial, explica qué significan la secreción y el enrojecimiento, indica cómo cuidar la zona sin causar daño y dice si hace falta que un urólogo lo vea en persona. Conviene anotar antes desde qué edad el prepucio no se retrae, si ha habido inflamaciones y con qué frecuencia, si duele al orinar o con la erección y si el cuadro ha cambiado últimamente. Para esta consulta no hacen falta fotografías.
Si el glande está hinchado y el prepucio retraído no vuelve a su sitio, la consulta en línea no sirve: hay que buscar atención presencial de inmediato.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Fimosis (estrechez del prepucio)
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