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Medicamentos comúnmente prescritos para Fiebre escarlata (escarlatina)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CAPSULA, 500 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Laboratorios Normon S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1000 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Sandoz Farmaceutica S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 500 mgPrincipio activo: AmoxicilinaFabricante: Sandoz Farmaceutica S.A.Requiere receta
La escarlatina es una faringoamigdalitis causada por el estreptococo del grupo A a la que se suma una erupción característica. El sarpullido aparece porque algunos estreptococos producen una toxina y la piel reacciona a ella. La padecen sobre todo los niños en edad preescolar y de los primeros cursos de primaria, aunque los adultos también pueden contagiarse, especialmente si hay un niño enfermo en casa. La diferencia fundamental con un catarro vírico corriente es que aquí sí existe un tratamiento que funciona: los antibióticos. Y hay que tomarlos no solo para encontrarse mejor, sino para no acabar con complicaciones unas semanas después, cuando la escarlatina ya se haya olvidado.
Cómo empieza
Los primeros uno o dos días la escarlatina se parece a una gripe y todavía no hay erupción. Lo habitual es esto:
- la fiebre sube de golpe, con frecuencia hasta 38,5–39 grados, con escalofríos;
- duele mucho la garganta y cuesta tragar;
- las amígdalas están rojas y aumentadas, a veces con placas blancas o amarillentas;
- los ganglios del ángulo de la mandíbula se agrandan y duelen al tocarlos;
- hay dolor de cabeza y molestias generales; el niño está decaído y no quiere comer;
- en los niños son frecuentes las náuseas, los vómitos y el dolor abdominal, que a veces es tan intenso que se piensa antes en una apendicitis que en la garganta.
Un detalle importante: en la faringitis estreptocócica no suele haber mocos, tos, ronquera ni ojos rojos. Si todo eso está presente, es mucho más probable que se trate de un virus, y a los virus no se les da antibiótico.
La erupción, la lengua y la descamación
Entre 12 y 48 horas después del inicio aparece el sarpullido, que permite reconocer la escarlatina casi sin margen de error.
- Al tacto, como papel de lija. Es el signo más fiable. La erupción está formada por infinidad de puntitos elevados, y al pasar la palma por el pecho o la espalda la piel raspa como una lija fina. En pieles morenas y oscuras el enrojecimiento puede pasar casi inadvertido, pero esa aspereza se nota igual: guíese por los dedos y no solo por la vista.
- Dónde aparece. Empieza en el pecho, el abdomen y el cuello, y después se extiende a todo el cuerpo. Se concentra más en los pliegues: ingles, axilas, flexuras de los codos y detrás de las rodillas, donde puede formar líneas rojas intensas.
- La cara. Las mejillas están encendidas, pero la piel alrededor de la boca y la nariz queda pálida y dibuja un triángulo claro muy visible sobre un rostro rojo. En la cara no hay erupción propiamente dicha.
- La lengua. Los primeros días está cubierta de una capa blanca a través de la cual asoman las papilas rojas. Después esa capa se desprende y la lengua queda de un rojo intenso, con las papilas prominentes: es la llamada lengua aframbuesada o de fresa.
- La descamación. Al cabo de una semana o semana y media, cuando la erupción ya ha pasado, la piel empieza a pelarse: en escamas finas en el tronco y en láminas grandes en las palmas de las manos y las plantas de los pies. Es un signo tardío, pero tan característico que a veces permite hacer el diagnóstico a posteriori. No contagia ni necesita tratamiento; basta con una crema hidratante.
Cómo se contagia
El estreptococo se transmite con las gotitas de saliva y moco al toser, estornudar y hablar, y también a través de las manos y de los objetos compartidos: vajilla, toallas, juguetes. Desde el contagio hasta los primeros síntomas suelen pasar de dos a cinco días.
La persona contagia desde el comienzo de la enfermedad. Sin tratamiento sigue siendo fuente de infección durante dos o tres semanas, mientras que tras iniciar el antibiótico deja de ser peligrosa para los demás en aproximadamente un día: es una de las razones para tratarse.
Haber pasado la escarlatina no protege del todo en el futuro: la inmunidad se genera frente a una toxina concreta, y la faringitis estreptocócica se puede volver a tener. No existe vacuna contra la escarlatina.
Un apunte sobre el embarazo: no hay datos de que la escarlatina dañe al futuro bebé, pero se pasa mal, y los antibióticos durante la gestación los elige el médico; muchos de los adecuados están permitidos, pero la decisión es suya y no de la farmacia.
Por qué hay que terminar el antibiótico
El diagnóstico suele hacerse por el aspecto de la garganta, la lengua y la erupción, confirmándolo si hace falta con un frotis faríngeo, mediante prueba rápida o cultivo. Después se prescribe un antibiótico, casi siempre del grupo de las penicilinas, y en caso de alergia otra clase adecuada.
La mejoría llega rápido: la fiebre cae en uno o dos días y la garganta afloja. Y es justo entonces cuando se abandona el tratamiento porque «ya está todo pasado». Eso no debe hacerse.
El antibiótico en la escarlatina cumple varias funciones a la vez:
- acorta la enfermedad y alivia los síntomas;
- en un día deja de contagiar;
- previene las complicaciones supuradas: el absceso junto a la amígdala, la infección del oído y de los senos paranasales y la de los ganglios del cuello;
- y, sobre todo, reduce drásticamente el riesgo de fiebre reumática aguda.
Lo que puede ocurrir semanas después
La fiebre reumática aparece entre dos y cuatro semanas después de la infección estreptocócica. El sistema inmunitario, al atacar al estreptococo, se equivoca de blanco y empieza a atacar los propios tejidos: las articulaciones, el corazón, la piel y el sistema nervioso. Lo más grave es que se dañan las válvulas cardíacas, y ese daño puede quedar para toda la vida. Por eso el antibiótico se toma el ciclo completo y no hasta que deja de doler la garganta: un tratamiento corto quita los síntomas, pero no garantiza que el estreptococo haya desaparecido de la faringe.
El segundo problema diferido es el renal: la glomerulonefritis postestreptocócica. También llega entre una y tres semanas después y se manifiesta con hinchazón de la cara y los párpados por la mañana, orina turbia o parduzca del color del agua de lavar carne, disminución de la cantidad de orina y tensión arterial alta. Si tras la escarlatina la persona vuelve a encontrarse mal, aparecen dolores articulares, falta de aire o hinchazón, o cambia el color de la orina, hay que acudir al médico y no esperar a que pase solo.
Qué hacer en casa
El antibiótico trata la infección; para las molestias sirven medidas sencillas, que se aplican en paralelo al tratamiento.
- Beber mucho: agua fresca, infusiones frías, zumo diluido. Con la garganta dolorida cuesta beber, pero la deshidratación es la causa más frecuente de que un niño con escarlatina acabe ingresado.
- Comida blanda y poco irritante: purés, sopas, yogur, helado. Lo ácido, lo picante y lo muy caliente conviene dejarlo para después.
- Analgésico y antitérmico: paracetamol o ibuprofeno, en la dosis que corresponda al peso y la edad según el prospecto. Bajan la fiebre y calman la garganta.
- A los niños y adolescentes no se les da aspirina: en ellos puede provocar una lesión grave del hígado y del cerebro.
- Se tolera mejor una habitación fresca y con aire húmedo y ropa ligera que abrigar en exceso.
- Si pica, ayudan una ducha templada y una crema hidratante; si el picor es intenso, el médico puede recomendar un antihistamínico.
- Conviene cortar las uñas al niño para que no se rasque hasta hacerse heridas.
Cuándo hace falta atención urgente
La escarlatina suele evolucionar bien, pero hay situaciones en las que no se puede esperar.
Acuda al médico el mismo día si:
- el niño apenas bebe, orina poco y de tarde en tarde, tiene la boca seca; en un lactante, no hay lágrimas al llorar y la fontanela está hundida;
- los vómitos se repiten e impiden darle líquidos;
- la fiebre persiste más de dos o tres días después de empezar el antibiótico, o vuelve a subir tras haber cedido;
- hay dolor de oído, supuración por el oído o dolor intenso detrás de la oreja;
- la erupción y la fiebre aparecen en alguien que está pasando la varicela: la combinación es peligrosa porque el estreptococo entra con facilidad en la piel a través de las vesículas rascadas.
Llame a una ambulancia (en España el número único europeo es el 112) si:
- ya no puede tragar ni la propia saliva, esta se le cae por la boca y mantiene la boca entreabierta sin poder cerrarla;
- la voz suena gangosa o apagada, cuesta abrir la boca y al tragar la cabeza se inclina hacia un lado: así se comporta un absceso junto a la amígdala;
- respira con dificultad, se oye un ruido al coger aire, y necesita sentarse inclinado hacia delante;
- aparecen en la piel puntitos de sangre o cardenales que no se borran al apretarlos con el fondo de un vaso transparente;
- no se consigue despertar al niño, o está anormalmente decaído, confuso o delira;
- hay dolor de cabeza intenso con vómitos, molestia con la luz y rigidez de nuca;
- una zona de la piel se vuelve muy dolorosa y de color vinoso y se extiende deprisa, con un dolor claramente desproporcionado para lo que se ve.
Cómo no contagiar a los demás
Mientras la persona contagia hay que aislarla con sentido común. La regla general es sencilla: no ir a la guardería, al colegio o al trabajo hasta aproximadamente un día después de la primera dosis de antibiótico y mientras siga habiendo fiebre. Las normas de los centros y los plazos concretos varían de un país a otro, así que el día exacto de reincorporación conviene confirmarlo con su médico o en el propio centro.
El resto es higiene corriente, que aquí funciona de verdad:
- lavarse las manos con jabón más a menudo de lo habitual, sobre todo después de sonarse o de atender al niño;
- toser y estornudar sobre un pañuelo y tirarlo enseguida; si no lo hay, sobre el pliegue del codo;
- no compartir con el enfermo vajilla, cubiertos, toallas, ropa de cama ni cepillos de dientes;
- darle una toalla propia y lavar su ropa como siempre, con agua caliente;
- avisar en la guardería, el colegio o el trabajo: puede haber más casos y el tratamiento precoz les ayuda;
- las embarazadas y las personas con las defensas bajas es mejor que no tengan contacto durante el primer día de tratamiento.
A los convivientes sin síntomas no se les da antibiótico «por si acaso». Pero si a alguno le empieza a doler la garganta y le sube la fiebre, tiene que ver a un médico: también hay que tratarlo.
Consulta en línea
Ante un dolor de garganta con erupción, la pregunta clave es si se trata de un estreptococo o de un virus, y si hace falta antibiótico. El médico deduce mucho del relato: cómo empezó, si hay tos y mocos, cuándo salió la erupción, si raspa al tacto, qué aspecto tiene la lengua. Con esos datos le dirá si merece la pena hacer un frotis de garganta y con qué urgencia hay que verle en persona.
El médico de Oladoctor le explicará cómo calcular bien la dosis del antitérmico para un niño, cómo conseguir que beba cuando le duele tragar, por qué no se puede interrumpir el antibiótico y qué hacer si se ha saltado una toma, y repasará con usted la lista de signos ante los que hay que llamar de inmediato a una ambulancia. Merece la pena hablar aparte de a qué prestar atención durante el mes siguiente a la curación: es justo el plazo en el que se manifiestan las complicaciones del corazón y del riñón.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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