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Medicamentos comúnmente prescritos para Estreñimiento
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 10 g lactulosaPrincipio activo: lactulosaFabricante: Cooper Consumer Health B.V.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 10 g lactulosa/ 15 mlPrincipio activo: lactulosaFabricante: Cooper Consumer Health B.V.Requiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO RECTAL, 45mg laurisulfato sodio;450mg citrato trisodioPrincipio activo: sodium lauryl sulfoacetate, incl. combinationsFabricante: Jntl Consumer Health (Spain) S.L.No requiere receta
El estreñimiento no es un diagnóstico de una sola línea, sino un cambio en el funcionamiento habitual del intestino: se va al baño con menos frecuencia, las heces se vuelven duras y evacuar cuesta esfuerzo. Cada persona tiene su propio ritmo: hay quien evacúa dos veces al día y quien lo hace cada tres días, y ambas cosas son normales. Lo que importa no es una cifra media, sino el cambio respecto a lo que era habitual en usted. Casi todo el mundo lo sufre en algún momento y, en la mayoría de los casos, cede con ajustes sencillos en la alimentación y en la rutina.
Cuándo se habla de estreñimiento
Se considera estreñimiento cuando coinciden varias de estas señales:
- menos de tres deposiciones a la semana, o bastantes menos de las habituales;
- heces secas y duras, en bolitas o de un tamaño poco corriente;
- hay que hacer un esfuerzo prolongado para evacuar, a veces con dolor;
- queda la sensación de no haber vaciado del todo el intestino.
Con frecuencia se suman hinchazón, pesadez y dolor sordo en el abdomen, falta de apetito y náuseas. Merece un párrafo aparte lo que ocurre en personas mayores y en personas con demencia: muchas veces no lo expresan con palabras. Conviene fijarse en la inquietud, el rechazo de la comida o una confusión mayor de lo habitual, porque a veces esa es la única forma en que comunican dolor o malestar.
Por qué se enlentece el intestino
No siempre se encuentra una causa clara. Lo más frecuente es una suma de circunstancias:
- poca comida de origen vegetal: verduras, fruta, legumbres, cereales integrales;
- poca bebida, sobre todo con calor o con fiebre;
- días sin movimiento: trabajo sentado, reposo en cama, viajes largos;
- la costumbre de aguantar y posponer la ida al baño;
- un cambio brusco de dieta o de horarios: una mudanza, las vacaciones, los turnos de noche;
- efecto secundario de medicamentos: analgésicos opioides, hierro, algunos fármacos para la tensión, antidepresivos;
- estrés, ansiedad o estado de ánimo bajo.
El estreñimiento es más común durante el embarazo, después del parto y a partir de los sesenta y cinco años. A veces detrás hay otra enfermedad: función tiroidea baja, diabetes, calcio alto en sangre, enfermedad diverticular o trastornos neurológicos. Con poca frecuencia, pero de forma seria, un tumor de colon. Por eso un estreñimiento persistente que aparece por primera vez en un adulto no debería atribuirse sin más a «algo que comí».
Qué conviene cambiar
Los primeros pasos son casi los mismos para todo el mundo y también son seguros durante el embarazo.
La comida. La fibra se introduce poco a poco, a lo largo de dos o tres semanas; de golpe solo aumenta la hinchazón. Sirven las verduras, la fruta, el salvado, la avena y la linaza. Ayudan las frutas ricas en sorbitol: ciruelas frescas y pasas, albaricoques secos, peras y manzanas.
La bebida. La fibra solo funciona acompañada de agua; sin ella endurece aún más las heces. El alcohol deshidrata, así que conviene reducirlo.
El movimiento. Un paseo diario a buen ritmo cambia las cosas más de lo que parece: el intestino responde a la actividad general del cuerpo.
La rutina del baño. Ir siempre hacia la misma hora, mejor unos veinte o treinta minutos después del desayuno, cuando el intestino está más activo. No aguantar cuando aparecen las ganas. No tener prisa, pero tampoco quedarse largo rato con el móvil. La postura cuenta: un taburete bajo los pies, las rodillas por encima de las caderas y el tronco algo inclinado hacia delante enderezan el recto y reducen el esfuerzo.
Los primeros cambios suelen notarse en pocos días, aunque a veces el intestino tarda un par de semanas en reajustarse.
Los laxantes y sus diferencias
Si la dieta y la rutina no bastan, tiene sentido hablar con el farmacéutico o con el médico. «Laxante» no es un solo producto, sino varios grupos con mecanismos distintos.
- Formadores de masa (plantago ovata, metilcelulosa): retienen agua y aumentan el volumen de las heces. Son suaves y sirven para uso prolongado, pero exigen beber en abundancia.
- Osmóticos (macrogol, lactulosa): atraen agua hacia el interior del intestino. No actúan al instante, pero sí de forma previsible; el macrogol suele ser la primera opción cuando las heces son duras.
- Emolientes: facilitan el paso y se emplean a menudo después del parto o de cirugía perineal.
- Estimulantes (sen, bisacodilo): activan las contracciones intestinales. Funcionan rápido, pero son justamente los que no conviene tomar semanas seguidas.
- Supositorios y microenemas: útiles cuando las heces ya han llegado al recto y se han quedado ahí.
La mayoría hace efecto en un plazo de tres días. El tratamiento debe ser corto y es mejor retirarlo de forma gradual. La elección se adapta a cada situación, sobre todo en el embarazo, en la infancia y en personas con enfermedad renal o cardíaca.
A quién le cuesta más
Embarazo y primeras semanas tras el parto. Las hormonas enlentecen el intestino, el útero en crecimiento lo comprime y los suplementos de hierro empeoran el cuadro. Se empieza por la comida y la bebida; los medicamentos los elige el médico, porque no todos valen.
Edad avanzada. Menos movimiento, menos líquido y más medicamentos a la vez. Es aquí donde con más frecuencia aparece la impactación fecal: una masa dura que se queda atascada en el recto. La señal engaña, porque lo que se ve es diarrea, líquido que se filtra alrededor del tapón. Esa falsa diarrea no debe tratarse con antidiarreicos; hace falta que un profesional retire la masa.
Tratamiento con analgésicos opioides. Aquí el estreñimiento es casi inevitable, así que el laxante se pauta desde el principio, junto con el analgésico, y no cuando el problema ya está instalado.
Personas con demencia o con discapacidad intelectual. El estreñimiento pasa desapercibido con facilidad, y un registro sencillo de las deposiciones ayuda más que cualquier suposición.
Cuándo acudir al médico y cuándo hacerlo de urgencia
Llame de inmediato a los servicios de urgencia si el estreñimiento se acompaña de:
- dolor abdominal intenso y en aumento;
- vómitos y ausencia total de emisión de gases;
- abdomen bruscamente hinchado y duro.
Así puede manifestarse una obstrucción intestinal, que se trata en el hospital.
Conviene pedir cita en los próximos días si:
- hay sangre en las heces o en el papel, o las heces se vuelven negras;
- está perdiendo peso sin proponérselo;
- el ritmo intestinal ha cambiado de golpe y no se recupera en varias semanas;
- el estreñimiento vuelve una y otra vez o no responde a las medidas caseras;
- hay cansancio constante o se ha detectado anemia;
- empezó al iniciar un medicamento nuevo: no lo suspenda por su cuenta, es el médico quien ajusta la dosis o lo cambia.
Consulta en línea
El estreñimiento es justo el tipo de motivo que se puede empezar a resolver a distancia. Al médico no le hace falta explorarle, sino conocer los detalles: desde cuándo, con qué frecuencia, cómo son las heces, qué medicamentos toma, qué ha probado ya, si hay dolor o sangre. En videoconsulta puede revisar con usted la lista de fármacos, ayudarle a ordenar la alimentación y los horarios, y explicarle qué grupo de laxantes encaja en su caso y durante cuánto tiempo.
La segunda tarea de la consulta a distancia es separar el estreñimiento corriente del que preocupa. Si el médico detecta señales que exigen exploración o pruebas, le dirá con claridad a qué especialista acudir y qué análisis pedir, en lugar de dejarle buscar la respuesta a ciegas. Ante los síntomas descritos arriba como urgentes no hay que esperar a ninguna cita: llame a emergencias.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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