En esta página
La esquistosomiasis está causada por unos gusanos diminutos que viven en el agua dulce de los países cálidos. Solo se contagia de una manera: estando en esa agua. La larva atraviesa la piel por sí sola, así que basta con bañarse, lavar ropa en el río, cruzar un arroyo o simplemente mojarse los pies. Aquí es casi siempre una enfermedad que se trae de un viaje, y lo desagradable es que se trae sin notarlo: la persona vuelve sintiéndose bien, pasa años sin una sola molestia y, mientras tanto, los gusanos siguen poniendo huevos en la pared de la vejiga o del intestino. Por eso esta página habla sobre todo de viajes: dónde no conviene meterse en el agua y qué hacer al volver.
Dónde se contrae
Los gusanos no viven en el agua misma, sino en unos caracoles de agua dulce que se mantienen cerca de la orilla. Del caracol salen al agua unas larvas que nadan durante unas horas y atraviesan la piel de quien esté cerca. No se ven, porque son microscópicas, y el agua puede estar perfectamente transparente y parecer limpia.
Hay riesgo donde hace calor todo el año y el agua no se desinfecta:
- casi toda el África subsahariana, incluidos los lagos Malaui y Victoria, el Nilo y el Zambeze;
- Oriente Medio y algunas zonas del norte de África;
- el sur y el sudeste de Asia, la cuenca del Mekong, el sur de China, Filipinas e Indonesia;
- parte de Sudamérica, sobre todo el nordeste de Brasil, Venezuela y Surinam, y varias islas del Caribe.
Y esto es lo que no hay que temer. El agua de mar es segura: los gusanos no sobreviven en agua salada. Una piscina con agua clorada es segura. El agua del grifo, la ducha del hotel, la lluvia o los cubitos de hielo no tienen nada que ver con esta enfermedad. Lo peligroso es el agua dulce natural: un lago, un río, una charca, un canal de riego, un arrozal, una cascada. Ni la profundidad ni el tiempo importan: bastan unos minutos con el agua por el tobillo.
La esquistosomiasis no se transmite de persona a persona: quien la tiene no supone ningún riesgo para su familia ni para sus compañeros de viaje.
Cómo no traerla del viaje
No existe vacuna contra la esquistosomiasis, y tampoco sirve tomar pastillas «por si acaso» antes de salir. Solo funciona una cosa: no entrar en agua dulce donde hay riesgo.
- No se bañe, no bucee, no haga descensos en balsa ni cruce a pie ríos, lagos y canales en zonas endémicas. Que la gente del lugar diga que allí se baña todo el mundo y no enferma nadie no significa nada: en la población local la misma enfermedad transcurre durante años sin molestias llamativas.
- Para nadar, el mar o una piscina con cloro.
- Si aun así hay que entrar en el agua por trabajo o por necesidad, hacen falta botas altas de goma o un vadeador: protegen mientras el agua no toque la piel.
- El agua para lavarse o lavar la ropa que se haya sacado de un río o un lago hay que hervirla y dejarla enfriar, filtrarla, o simplemente dejarla reposar dos días en un recipiente cerrado: las larvas viven poco y para entonces ya han muerto.
- Beba solo agua embotellada, hervida o filtrada. También es posible tragar una larva con el agua, aunque esa vía es menos frecuente.
Aparte, un consejo que todavía aparece en algunas guías de viaje: frotarse enérgicamente con la toalla nada más salir del agua no sirve de nada. A la larva le bastan unos segundos y, para cuando usted llegue a la orilla, ya está bajo la piel. No se puede confiar en eso.
Qué aparece y cuándo
La esquistosomiasis se reconoce por los plazos: las molestias llegan por oleadas y entre una y otra la persona se encuentra bien.
Las primeras horas y días. En la piel que estuvo en el agua sale un sarpullido que pica: pequeños bultos y manchas rojas, a veces con sensación de pinchazos o escozor. Se le llama prurito del bañista. Dura unos días y desaparece solo, así que suele atribuirse a una alergia, a los mosquitos o a las ortigas. Es la única señal precoz, y no todo el mundo la tiene.
Entre dos y ocho semanas después. Puede subir la fiebre, a veces alta y con escalofríos. Junto con ella aparecen dolores musculares y articulares, dolor de cabeza, tos seca, urticaria, dolor abdominal, diarrea y un cansancio importante. Es la reacción del organismo a la primera tanda de huevos, y en los viajeros suele ser bastante más intensa que en la población local. Este cuadro se confunde con facilidad con una gripe, con la malaria o con una intoxicación del viaje, y ahí está la trampa principal: la fiebre que aparece un mes después de volver del trópico obliga siempre a contarle al médico dónde ha estado.
Meses y años después. Aparecen signos que dependen de dónde se hayan instalado los gusanos:
- sangre en la orina, a veces visible y más a menudo detectable solo en el análisis; escozor y necesidad de orinar con frecuencia, dolor en la parte baja del abdomen;
- sangre en las heces, diarrea prolongada o alternancia de diarrea y estreñimiento, dolor abdominal, aumento del hígado y del bazo;
- en las mujeres, sangrado después de las relaciones, dolor durante el acto sexual y lesiones en el cuello del útero; en los hombres, sangre en el semen.
Pero lo más habitual es que no aparezca nada. Que la enfermedad curse en silencio es la regla, no la excepción.
Por qué es peligrosa una enfermedad que no da la cara
El daño no lo hacen los gusanos, sino sus huevos. Se quedan atrapados en la pared de los órganos y alrededor de cada uno el cuerpo levanta una pequeña cicatriz. Una sola no es nada, pero los huevos se depositan durante años y el tejido cicatricial va sustituyendo al normal. La persona no nota nada hasta que el órgano empieza a fallar.
Esto es lo que se estropea en esos años:
- la vejiga: la pared se engrosa y pierde elasticidad, aparecen úlceras y pólipos, y orinar se vuelve frecuente y doloroso;
- los uréteres y los riñones: las cicatrices estrechan la salida de la orina, el riñón se dilata y se va perdiendo; si están afectados los dos, se llega a la insuficiencia renal;
- el hígado: la cicatrización alrededor de los vasos sube la presión en el sistema de la vena porta. De ahí el aumento del bazo, el líquido en el abdomen y las varices esofágicas, capaces de provocar una hemorragia grave. El hígado en sí sigue funcionando bien durante mucho tiempo y los análisis corrientes pueden no mostrar nada;
- la fertilidad: las cicatrices en el aparato genital femenino y en los conductos seminales masculinos dificultan el embarazo;
- la esquistosomiasis vesical de muchos años aumenta de forma apreciable el riesgo de cáncer de vejiga.
Por eso la enfermedad merece atención incluso en quien no nota nada: el tratamiento dura un día y la cicatriz, una vez muertos los gusanos, ya no se deshace.
Hacerse pruebas al volver, aunque no haya molestias
Si durante un viaje a una zona endémica hubo contacto con agua dulce, conviene hacerse pruebas al margen de cómo se encuentre. Es la línea más útil de esta página. No haber tenido sarpullido ni fiebre no descarta nada.
Lo importante son los plazos. Nada más volver, los análisis no sirven: los gusanos necesitan tiempo para crecer y empezar a poner huevos, y el organismo, para fabricar anticuerpos. Por eso el estudio se programa unos tres meses después del último contacto con el agua. Si se hace antes y sale negativo, habrá que repetirlo.
Normalmente se piden varias cosas a la vez:
- un análisis de sangre de anticuerpos, la forma más sensible de detectar la infección en un viajero, que suele tener pocos gusanos;
- un hemograma completo, donde se mira el número de eosinófilos, que suele estar elevado;
- análisis de orina para buscar huevos: se pide recoger la muestra a mediodía, que es cuando más huevos hay;
- análisis de heces para buscar huevos, a veces en varias muestras de días distintos.
Dígale al médico exactamente dónde estuvo, cuándo y en qué circunstancias tocó el agua, aunque fuera un solo baño corto hace un año o hace cinco. Sin esa frase a nadie se le ocurre pensar en esquistosomiasis, y la persona pasa años estudiándose por «sangre en la orina de origen desconocido».
El tratamiento
Aquí viene la buena noticia. La esquistosomiasis se cura, el tratamiento es corto y casi siempre eficaz: prazicuantel, con la dosis calculada según el peso y repartida en un solo día. Mata a los gusanos adultos y con eso se acaba la puesta de huevos.
Algunas precisiones que conviene conocer de antemano:
- el fármaco no actúa sobre los gusanos jóvenes, aún inmaduros. Por eso, cuando la infección es reciente, el ciclo se repite a menudo unas semanas después: no es señal de fracaso, sino un paso previsto;
- los análisis de control no se hacen enseguida, sino a los pocos meses: los anticuerpos permanecen en sangre mucho tiempo y por sí solos no significan que la infección siga ahí;
- en la fase aguda con fiebre intensa y cuando está afectado el sistema nervioso se añaden glucocorticoides, porque la muerte de muchos gusanos a la vez aumenta la inflamación;
- el medicamento no deshace las cicatrices ya formadas. Si han sufrido los riñones, el hígado o la vejiga, a partir de ahí intervienen los especialistas correspondientes;
- un nuevo viaje significa una nueva infección: haber pasado la enfermedad no deja ninguna protección.
Cuándo hay que ir al médico sin esperar
En la mayoría de los casos la esquistosomiasis no exige prisas: es un estudio programado y un tratamiento programado. Pero hay situaciones en las que se cuenta por días y conviene conocerlas.
Busque ayuda de inmediato si después de un viaje al trópico aparecen:
- debilidad en las piernas, adormecimiento en el periné, retención de orina o pérdida del control de la orina y de las heces: así se manifiesta una afectación poco frecuente de la médula espinal, y sin tratamiento rápido las secuelas quedan para siempre;
- convulsiones, confusión o dolor de cabeza brusco con vómitos;
- vómitos con sangre o heces negras como el alquitrán, signo de hemorragia por varices esofágicas;
- fiebre alta con dificultad importante para respirar y debilidad que va a más.
Ante estos signos se llama a una ambulancia: en los países europeos, al número único 112.
El mismo día, aunque sin ambulancia, hace falta ver a un médico si hay fiebre alta al volver del trópico, sangre visible en la orina o en las heces, o dolor abdominal intenso.
Consulta en línea
A distancia se resuelve justamente aquello por lo que se suele abrir esta página. El médico repasará su viaje: si el contacto con agua dulce supuso un riesgo real, si hay esquistosomiasis en la zona donde estuvo y qué hacer si el baño fue hace tiempo. Le dirá qué análisis pedir y, más importante todavía, cuántas semanas deben pasar para que el resultado signifique algo. Le ayudará a leer un resultado que ya tenga: unos anticuerpos positivos con orina y heces negativas asustan más de lo que deberían, y explicarlo lleva cinco minutos. También es cómodo repasar el itinerario antes de salir y ver qué parte es segura y cuál no. Los signos del apartado anterior no se valoran a distancia: con ellos, directamente al médico o a urgencias.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Esquistosomiasis (bilharziosis)
Comenta tus síntomas y los posibles siguientes pasos para Esquistosomiasis (bilharziosis) con un médico online.














