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Medicamentos comúnmente prescritos para Escoliosis (desviación lateral de la columna)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: Comprimido, 1 gPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Aristo Pharma Iberia S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 650 mgPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Upsa S.A.S.No requiere receta
En la escoliosis la columna no solo se desvía hacia un lado: también rota sobre su propio eje. Esa rotación de las vértebras cambia la forma de la caja torácica y hace que la espalda se vea claramente asimétrica, algo que se nota antes que la curva misma. La escoliosis suele detectarse en adolescentes de 10 a 15 años, durante el estirón, y en ocho de cada diez casos no se encuentra ninguna causa. A la mayoría no le supone un problema: la curva se mantiene pequeña, no duele y no necesita más que control. Pero hay señales que cambian por completo la situación, y conviene conocerlas de antemano.
Cómo detectarla: la prueba de inclinación
Los padres rara vez ven la curva; ven el desnivel. Merece la pena fijarse si el niño o la niña presenta:
- un hombro más alto que el otro;
- un omóplato que sobresale y se marca en punta;
- la cintura torcida: un pliegue profundo en un lado y ninguno en el otro;
- una cadera que parece más alta, como si estuviera siempre apoyado en una pierna;
- la ropa que cae torcida y un tirante que se resbala siempre del mismo hombro.
La comprobación casera más útil es la inclinación hacia delante. El niño se pone descalzo, con los pies juntos y las rodillas rectas, deja los brazos colgando y se inclina despacio, como si quisiera tocar el suelo con los dedos. Hay que mirarlo desde atrás, agachándose hasta la altura de su espalda. En la escoliosis, una mitad de la espalda se eleva más que la otra: se ve un relieve formado por las costillas o los músculos. Una espalda sin desviación se ve simétrica al inclinarse.
Ese relieve no significa «músculos desiguales». Son las vértebras rotadas, y sigue ahí por mucho que se corrija la postura del niño. Por eso, además, la postura no tiene la culpa: encorvarse en la mesa, la mochila colgada de un hombro o un colchón blando no provocan escoliosis, y sentarse recto no la corrige.
Por qué aparece
La forma más frecuente es la escoliosis idiopática del adolescente: la columna empieza a curvarse en pleno estirón sin ninguna causa visible. No por el esfuerzo, ni por la alimentación, ni por el deporte. La herencia sí influye, porque a menudo hay varios casos en la misma familia, pero no existe un gen concreto que se pueda analizar.
Con menos frecuencia hay una causa identificable:
- vértebras que no se formaron bien antes del nacimiento: es la escoliosis congénita, presente desde los primeros meses de vida;
- una enfermedad de los nervios o de los músculos que hace que la espalda se sostenga de forma desigual: parálisis cerebral, distrofia muscular, atrofia muscular espinal;
- el desgaste de los discos y de las pequeñas articulaciones con la edad: es la escoliosis degenerativa, que aparece en adultos, normalmente después de los sesenta, y suele acompañarse de estrechamiento del canal medular.
La distinción no es académica: de la causa dependen tanto la rapidez con que la curva progresa como el tratamiento que se propondrá.
Qué cambia la urgencia
La escoliosis del adolescente no duele y avanza despacio. Por eso debe alertar todo lo que no encaje en ese cuadro:
- dolor de espalda que despierta por la noche o que no cede en reposo;
- debilidad, hormigueo o pérdida de sensibilidad en las piernas, cambios en la forma de andar, alteraciones al orinar o al defecar;
- una curva que progresa deprisa: la diferencia se ve en unos meses, no en un par de años;
- escoliosis en un niño menor de diez años, y sobre todo en un lactante;
- una curva torácica dirigida hacia la izquierda: en la escoliosis idiopática del adolescente casi siempre va hacia la derecha;
- escoliosis junto con articulaciones muy laxas, manchas cutáneas de color café con leche, estatura muy alta con dedos largos, o un hoyuelo o mechón de pelo sobre el coxis.
Detrás de esas combinaciones no hay solo «una espalda torcida». Se busca una cavidad o un tumor en la médula espinal, una malformación vertebral oculta, enfermedades hereditarias del tejido conjuntivo o neurofibromatosis. Todo ello es raro, pero es justo lo que determina qué hacer después: por eso en estos casos se estudia más a fondo y suele pedirse una resonancia magnética, no solo una radiografía.
Hay un motivo más para no esperar: una escoliosis grave en un lactante o en un niño pequeño. Mientras la caja torácica crece, una curva marcada puede restar espacio a los pulmones, así que a estos niños se los vigila más de cerca que a nadie.
Qué ocurre en la consulta
El médico explora la espalda de pie y en flexión, compara la altura de hombros y omóplatos, mide la longitud de las piernas y valora la fuerza. Después hace falta una radiografía de toda la columna en bipedestación: sobre ella se mide el ángulo de la curva. Una desviación menor de diez grados no se considera escoliosis, sino una simple asimetría, y la tienen muchas personas.
La segunda pregunta, la que decide casi todo, es cuánto crecimiento queda. Mientras el niño crece, la curva puede aumentar; cuando el crecimiento termina, las curvas pequeñas y medianas suelen quedarse igual durante años. La madurez del esqueleto se valora en la misma radiografía, por los huesos de la pelvis o de la mano. Por eso, a un adolescente con una escoliosis leve lo habitual es simplemente controlarlo cada pocos meses sin prescribir nada. No es que «el médico no haga nada»: es una decisión fundada, porque la mayoría de las curvas leves nunca llega al tamaño que obliga a intervenir.
El corsé: qué se puede esperar de él
Aquí surge casi siempre la decepción, así que conviene decirlo sin rodeos: el corsé no endereza la columna. Su función es frenar la progresión mientras el niño crece. Si tras meses de uso el ángulo sigue igual, eso no es un fracaso: es exactamente el resultado que se buscaba.
Lo que conviene saber antes de empezar:
- se fabrica a medida a partir de un molde y se cambia a medida que el niño crece;
- hay que llevarlo la mayor parte del día y se quita para la ducha, la natación y los deportes de contacto; el resultado depende directamente de las horas de uso, y esa es la parte más difícil;
- bajo ropa holgada apenas se nota, pero al adolescente le sigue pesando, y eso hay que hablarlo en lugar de quitarle importancia;
- solo funciona sobre una columna que todavía crece. En un adulto no reduce la curva: se emplea a veces para sostener la espalda y aliviar el dolor;
- a los niños muy pequeños se les coloca a veces un yeso en lugar de un corsé extraíble, y se cambia cada pocos meses.
Cuando se plantea la cirugía
La cirugía es cosa de una minoría. Se plantea si la curva sigue aumentando pese al corsé, si al terminar el crecimiento el ángulo continúa siendo grande y, en los adultos, ante un dolor persistente o compresión nerviosa.
A adolescentes y adultos suele proponérseles una artrodesis vertebral: las vértebras se alinean y se unen entre sí con tornillos y barras, ese tramo de la columna deja de moverse y acaba fusionándose en un bloque. A los niños pequeños, a los que les quedan años de crecimiento, se les colocan sistemas de barras extensibles que se van alargando; en algunos modelos se hace con un imán desde fuera, sin abrir de nuevo.
Como toda cirugía mayor, tiene riesgos: sangrado, infección de la herida, desplazamiento o fallo de la fusión y, raramente, lesión nerviosa con adormecimiento o debilidad en las piernas. La recuperación lleva meses y la vuelta al deporte es progresiva. La decisión casi nunca es urgente, así que siempre hay tiempo para preguntar al cirujano y pedir una segunda opinión.
Escoliosis en el adulto: casi siempre se habla de dolor
En el adulto la escoliosis es de dos tipos: la antigua, que viene de la adolescencia, y la degenerativa, nacida del desgaste de la columna. En ambos casos el tratamiento se dirige al dolor y a la movilidad, no a los grados: enderezar una curva estable solo por enderezarla no aporta nada.
Lo que ayuda: moverse con regularidad, ejercicios para la musculatura de la espalda y el abdomen, mantener el peso y alternar con cabeza esfuerzo y descanso. Entre los analgésicos suele empezarse por el paracetamol; los antiinflamatorios no esteroideos se usan en pautas cortas y se eligen mirando el estómago, el riñón y el corazón, así que es mejor acordarlos con el médico. Si la curva comprime las raíces nerviosas y el dolor baja por la pierna, pueden ayudar las infiltraciones de corticoide con anestésico local, aunque su efecto dura semanas o meses: sirven para ganar tiempo, no para resolver el problema.
Deporte, esfuerzo y cómo se siente el adolescente
No hay que eximir de educación física a un niño con escoliosis: unos músculos fuertes ayudan a la espalda y la inactividad no. Casi todos los deportes están permitidos, y las restricciones se indican de forma individual y por un motivo concreto, normalmente después de una operación. La natación es buena para la espalda, pero por sí sola no corrige la curva, igual que los ejercicios específicos: alivian el dolor y mejoran la sensación general, pero apenas influyen en el ángulo. La terapia manual, la osteopatía y el masaje tampoco enderezan la desviación; no hacen daño, pero abandonar el seguimiento a cambio de un «programa de corrección» sí lo hace.
Y algo de lo que casi nunca se habla. Al adolescente no le pesa tanto el dolor como la imagen que tiene de sí mismo: la espalda asimétrica, el corsé bajo la ropa, las conversaciones sobre radiografías. Conviene hablarlo de frente, sin insistir en que «no se nota nada», y si aparece tristeza persistente o aislamiento, pedir ayuda con la misma naturalidad con la que se pide una radiografía.
Consulta en línea
En línea se resuelve bien todo lo que no exige que el médico palpe la espalda. El médico de Oladoctor puede ayudarle a valorar si lo que ha visto en la prueba de inclinación se parece a una escoliosis y si hace falta una radiografía; explicarle qué dice el informe y qué significa el ángulo medido; orientarle sobre a qué especialista acudir y con cuánta prisa; y revisar qué hacer con el dolor de espalda del adulto y qué analgésicos le convienen. Si por lo que cuenta se ve que hace falta una exploración presencial o una prueba de imagen, se lo dirán enseguida y no después de un interrogatorio largo.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Escoliosis (desviación lateral de la columna)
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