Endometriosis
En la endometriosis un tejido parecido al que recubre el útero por dentro aparece donde no debería: en el peritoneo, en los ovarios, en los ligamentos y, a…
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Medicamentos comúnmente prescritos para Endometriosis
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CAPSULA, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 600 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Industria Quimica Y Farmaceutica Vir S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Zambon S.A.U.No requiere receta
En la endometriosis un tejido parecido al que recubre el útero por dentro aparece donde no debería: en el peritoneo, en los ovarios, en los ligamentos y, a veces, en el intestino, el uréter o el diafragma. En cada ciclo esos focos responden a las hormonas igual que el revestimiento uterino, se hinchan y sangran, pero la sangre no tiene por dónde salir. De ahí la inflamación, las adherencias y un dolor que con los años deja de coincidir con el calendario de la regla. No es una enfermedad rara: la padece alrededor de una de cada diez mujeres en edad fértil, y el camino hasta el diagnóstico todavía se mide en años para la mayoría.
Qué ocurre por dentro
La causa exacta sigue sin conocerse. Se discute el reflujo de sangre menstrual por las trompas hacia el abdomen, un modo de respuesta inmunitaria que no retira esas células y una predisposición hereditaria, ya que las hermanas y las hijas de una paciente tienen más riesgo. Ni la alimentación, ni el carácter, ni «los nervios» provocan la enfermedad, y la paciente no tiene culpa alguna de padecerla.
Sobre los focos conviene entender tres cosas.
- El tamaño y el dolor guardan poca relación. Unos pocos focos diminutos en el peritoneo pueden doler más que un quiste grande, de modo que «en la imagen casi no se ve nada» no significa «no debería dolerle».
- El dolor crónico acaba cambiando el funcionamiento del sistema nervioso: se vuelve más sensible y el dolor deja de ser un simple aviso de daño. Por eso se tratan los focos y también el dolor en sí.
- Los focos viven de los estrógenos. Sobre eso se apoya casi todo el tratamiento farmacológico, que suprime las oscilaciones cíclicas de las hormonas y así calma el tejido.
Cómo se siente
La queja más reconocible es el dolor de los días de regla, pero no el que cede con una pastilla y permite hacer vida normal, sino el que obliga a quedarse tumbada, a faltar al trabajo o a clase, con náuseas y palidez. Junto a él suele haber algo más:
- dolor en la parte baja del vientre y en la zona lumbar fuera de la regla, a veces continuo;
- dolor profundo durante o después de las relaciones sexuales, que se prolonga horas;
- dolor al defecar y al orinar, sobre todo en los días de regla, en ocasiones con algo de sangre;
- reglas abundantes con coágulos, con necesidad de cambiar la compresa o el tampón cada una o dos horas;
- hinchazón abdominal y alternancia de estreñimiento y diarrea, que durante años se toma por un intestino irritable;
- un cansancio agotador que el descanso no arregla;
- dificultad para quedarse embarazada;
- rara vez, dolor torácico, falta de aire o tos con sangre coincidiendo con los días de regla.
Los síntomas empiezan en los primeros años de la menstruación y no tienen por qué presentarse todos a la vez. No solo afecta a mujeres: concierne a cualquier persona con útero y ciclo menstrual, incluidos los hombres transgénero.
Por qué el diagnóstico tarda años
El retraso tiene tres motivos, y todos se pueden acortar.
El primero es la costumbre de considerar normal un dolor intenso. «A todas nos duele» o «aguanta, cuando tengas un hijo se te pasará» le han costado a muchas mujeres diez años de vida con dolor. Lo normal es una molestia con la que se trabaja y se duerme. Todo lo que obliga a anular planes cada mes no lo es.
El segundo es el disfraz de enfermedad intestinal o urinaria. Si la hinchazón, el dolor abdominal y las ganas de orinar se agravan justo antes de la regla y en los primeros días, dígaselo al médico sin rodeos: esa relación con el ciclo es la clave.
El tercero es creer que una ecografía «limpia» descarta el diagnóstico. No es así, y más abajo se explica.
Conviene consultar si el dolor de la regla la aparta de su vida, si duelen las relaciones sexuales o el momento de ir al baño, si lleva más de un año sin conseguir un embarazo o si el tratamiento pautado no funciona. Ayuda mucho llevar dos o tres semanas un diario breve: día del ciclo, dónde duele, la intensidad del uno al diez, qué tomó y si le sirvió. Con esa hoja la consulta transcurre de otra manera.
Qué muestran las pruebas
La conversación y la exploración siguen siendo lo esencial: el médico pregunta por el ciclo, por el dolor y su relación con los días, por el intestino, la vejiga y las relaciones sexuales, y por la enfermedad en la madre y las hermanas. La exploración ginecológica detecta zonas dolorosas y endurecimientos en la profundidad de la pelvis, pero se hace con su consentimiento y puede aplazarse si ahora resulta insoportable.
- La ecografía transvaginal distingue bien los quistes endometriósicos del ovario y, en manos expertas, también los focos profundos detrás del útero, en el intestino y en la vejiga.
- La resonancia magnética de la pelvis se emplea ante la sospecha de endometriosis profunda y antes de planificar una intervención.
- La laparoscopia permite mirar dentro del abdomen por unas pequeñas incisiones, extirpar los focos en el mismo acto y tomar biopsias. Antes se consideraba obligatoria para diagnosticar; ahora ya no.
Una ecografía o una resonancia normales no descartan la endometriosis. Los focos superficiales del peritoneo no los muestra ningún aparato, y esa es la razón más frecuente de que a una mujer la manden a casa sin nada durante años. Si el cuadro es típico, el tratamiento se inicia sin esperar una «prueba por imagen». Tampoco existe todavía un análisis de sangre que confirme el diagnóstico.
Qué ayuda
Hoy no se puede curar la endometriosis de forma definitiva, pero controlar los síntomas se consigue en la mayoría de los casos. La pauta se elige según lo que más moleste y según sus planes de embarazo.
- Analgésicos. Los antiinflamatorios funcionan mejor si se empiezan un día antes de que llegue el dolor esperado y no cuando ya resulta insoportable. Se combinan con paracetamol. Qué fármaco concreto le conviene y si puede tomarlo debe hablarlo con el médico o el farmacéutico, sobre todo si hay problemas de estómago, de riñón o asma.
- Tratamiento hormonal. El objetivo es suprimir las oscilaciones del ciclo. Se usan los anticonceptivos combinados, también de forma continua y sin la semana de sangrado; los progestágenos en comprimidos, inyección o implante; y el dispositivo intrauterino con hormona, que además reduce mucho el sangrado. En los casos graves se recurre a los análogos de la hormona liberadora de gonadotropinas, que llevan al cuerpo a una menopausia temporal y se prescriben junto con una terapia de reposición para proteger el hueso. Todo esto trata el dolor, no restablece la fertilidad y es incompatible con buscar un embarazo.
- Cirugía. La extirpación laparoscópica de los focos y de los quistes endometriósicos quita el dolor a muchas pacientes, pero los focos pueden volver y las intervenciones repetidas sobre el ovario reducen la reserva de óvulos. La endometriosis profunda con afectación del intestino o del uréter se opera únicamente en un centro especializado, con un cirujano colorrectal y un urólogo al lado.
- La extirpación del útero es el último recurso. No elimina los focos situados fuera del útero y en una parte de las mujeres el dolor persiste después. No conviene aceptarla como «la solución al problema».
- Trabajar el dolor más allá de los fármacos. Fisioterapia y ejercicios del suelo pélvico, calor, actividad física a su medida, ayuda de una unidad del dolor crónico y apoyo psicológico. No es «en lugar del tratamiento», sino su otra mitad, sobre todo cuando el dolor dura años.
Endometriosis y embarazo
La infertilidad asociada a la endometriosis no es una sentencia: se logran embarazos sin tratamiento, después de la cirugía y con técnicas de reproducción asistida. Pero hay dos mitos que conviene decir en voz alta. El embarazo no cura la endometriosis: los síntomas suelen calmarse mientras no hay reglas y regresan después. Y el consejo de «ten un hijo y se te quitará» no es una recomendación médica.
Si el embarazo no llega en un año (o en seis meses a partir de los treinta y cinco), la valoración se hace en pareja. A partir de ahí la decisión depende de la edad, del estado de las trompas y de si existen otras causas. A las mujeres con endometriosis que aplazan la maternidad les conviene hablar pronto con el médico sobre su reserva ovárica, en especial antes de una intervención sobre el ovario.
Señales con las que no se puede esperar
La endometriosis rara vez se convierte en una urgencia, pero ocurre. Llame a la ambulancia (en Europa el número único es el 112) o acuda de inmediato al hospital si aparece:
- dolor abdominal repentino e intenso con náuseas, vómitos o desmayo, tal como se manifiestan la rotura de un quiste y la torsión de ovario;
- hinchazón con ausencia de gases y de deposiciones y vómitos repetidos, propios de una obstrucción intestinal;
- un sangrado que empapa la compresa en menos de una hora durante varias horas seguidas, con mareo y palpitaciones;
- fiebre con dolor en la parte baja del vientre y flujo maloliente;
- dolor torácico brusco y falta de aire coincidiendo con la regla.
Mención aparte merece lo que transcurre sin dolor y por eso resulta más peligroso: la endometriosis profunda puede comprimir el uréter, y el riñón va perdiendo función lentamente sin avisar de nada. Por eso, ante una endometriosis profunda confirmada, el médico revisa los riñones con ecografía al menos una vez aunque no haya molestias. Y una cosa más: los síntomas nuevos o distintos después de la menopausia, así como un quiste de ovario que crece deprisa, exigen siempre una valoración específica y no el seguimiento «de siempre».
Consulta en línea
La atención a distancia resulta útil justo en la antesala del diagnóstico y en el acompañamiento largo. El médico repasará con usted el patrón del dolor y su relación con el ciclo, la ayudará a montar el diario, le explicará qué pruebas necesita su caso y por qué una ecografía normal no anula nada, y le indicará qué esperar del tratamiento hormonal. En línea es cómodo sopesar la elección entre fármacos y cirugía, preparar la visita con el especialista y planificar un embarazo. Las señales urgentes de la lista anterior no se valoran a distancia: con ellas se va al hospital.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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