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Medicamentos comúnmente prescritos para Disforia de género
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: INYECTABLE, Octreotida 100 microgramos/mlPrincipio activo: OctreotidaFabricante: Gp Pharm S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: INYECTABLE, 250 mg/mlPrincipio activo: testosteronaRequiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN TRANSDÉRMICA, 1,53 mg/sprayPrincipio activo: EstradiolFabricante: Gedeon Richter Plc.Requiere receta
Se llama disforia de género no a la identidad de género que no coincide con el cuerpo, sino al sufrimiento intenso que ese desajuste provoca. La diferencia es esencial. Hay personas cuya identidad no coincide con el sexo registrado al nacer y que viven tranquilas y no necesitan ninguna ayuda. Y hay otras para quienes ese desajuste se convierte en una tensión permanente: estorba para estudiar y trabajar, envenena la relación con el propio cuerpo y desemboca en ansiedad y depresión. La medicina se ocupa de lo segundo, del sufrimiento, y no de la identidad en sí.
De qué se está hablando
Conviene separar varios conceptos que en las conversaciones se mezclan sin parar.
- El sexo registrado al nacer se determina por la anatomía del recién nacido.
- La identidad de género es la percepción interna de uno mismo, que nadie elige ni puede cambiar por fuerza de voluntad. En la mayoría coincide con el sexo registrado, y entonces sencillamente no se piensa en ella.
- Las identidades no binarias corresponden a quienes la división entre «hombre» y «mujer» no les encaja en absoluto. Cada persona lo describe a su manera y no existe un vocabulario único.
- La orientación sexual es otro eje completamente distinto. Habla de hacia quién se siente atracción y no está ligada de forma directa a la identidad de género: entre las personas trans las hay heterosexuales, homosexuales, bisexuales y asexuales.
Una precisión más, importante: la disforia de género no es una enfermedad mental. Los trastornos psíquicos aparecen en estas personas con más frecuencia que la media, pero eso es consecuencia del estrés continuo, del rechazo y del acoso, no una manifestación de la disforia misma.
Cómo se manifiesta
El cuadro depende mucho de la edad.
En la infancia. Un niño puede hablar de sí mismo con insistencia en otro género, elegir ropa, juegos y compañía que en su entorno se asocian al otro sexo, evitar los vestuarios y la piscina, disgustarse por su propio cuerpo. Aquí hace falta prudencia en ambas direcciones: por sí solo ese comportamiento es muy común y casi siempre forma parte de crecer, y la mayoría de esos niños llegan a adultos sin ninguna disforia. El diagnóstico en la infancia se hace pocas veces y solo ante un sufrimiento persistente, prolongado y marcado.
En la adolescencia. La pubertad suele ser el punto de inflexión: el cuerpo empieza a cambiar en una dirección que se siente ajena, y lo que antes era difuso se vuelve agudo. Aparecen intentos de ocultar los rasgos corporales, como fajar el pecho con fuerza, la ropa holgada o negarse a salir en fotos. Es la edad en que más crecen la ansiedad, el ánimo bajo y el aislamiento.
En la edad adulta. A esas alturas la persona suele entender lo que le pasa, pero puede ocultarlo durante años. Son típicos el deseo intenso de deshacerse de los caracteres sexuales secundarios, el rechazo de los propios genitales, un alivio que solo llega al poder vivir en el rol deseado y el cansancio de un autocontrol permanente.
Las señales generales de que alguien lo está pasando mal son iguales a cualquier edad: retraimiento, caída de la autoestima, depresión, ansiedad, abandono del cuidado personal, conductas de riesgo, consumo de alcohol y de otras sustancias.
Cuándo se necesita ayuda urgente
De esto se suele hablar con rodeos, y es un error. En las personas con disforia de género, y sobre todo en adolescentes, la frecuencia de autolesiones y de ideas suicidas es claramente más alta. No demore la consulta si usted o alguien cercano:
- habla de querer morir o de que todos estarían mejor sin él;
- se autolesiona;
- regala sus cosas, se despide o deja sus asuntos en orden sin motivo aparente;
- ha dejado de dormir, de comer y de salir de casa.
Si el peligro es inmediato, llame a una ambulancia o lleve a la persona a urgencias: en España, Italia, Portugal, Polonia y Ucrania funciona el número único europeo 112. Si no hay amenaza aguda pero los pensamientos no se van, la ayuda hace falta igualmente, en los próximos días y no algún día.
Qué se sabe de las causas
La respuesta honesta es que la causa se desconoce. La formación de la identidad de género es un proceso complejo en el que intervienen factores biológicos y sociales, y está lejos de comprenderse por entero. En cambio sí se sabe qué no está en esa lista. La disforia no surge de la educación recibida, de hablar de ella ni de lo que se lee en internet, y no es culpa de nadie. Tampoco se deja «corregir»: los intentos de convencer a la persona o de obligarla a comportarse de otro modo no funcionan, y el daño que causan está bien documentado.
Cómo es pedir ayuda
El primer paso suele ser el mismo: hablar con un médico que escuche y derive a un servicio especializado. Esos servicios trabajan en equipo, con psiquiatra o psicólogo, endocrinólogo, si hace falta un especialista en habla y voz, y trabajador social. El objetivo del primer encuentro no es «comprobar si usted es auténtico», sino aclarar desde cuándo dura, cuánto estorba, qué se ha probado ya y si hay al mismo tiempo una depresión, un trastorno de ansiedad u otra cosa que también requiera tratamiento.
La valoración no cabe en una sola cita y suele extenderse varios meses. En muchos países las listas de espera son largas, y conviene saberlo de antemano: esperar resulta agotador, y para ese periodo tiene sentido organizarse apoyo psicológico.
Cómo están organizados los servicios, quién y a partir de qué edad tiene derecho a unas u otras intervenciones, si para los menores hace falta el consentimiento de ambos progenitores: todo eso varía bastante de un país a otro y cambia con el tiempo. Guíese por las normas vigentes allí donde viva.
En qué consiste la ayuda
No hay un guion universal: a unos les basta con comprensión y apoyo, y otros necesitan cambios de fondo. Por lo general se trata de una combinación de varias cosas.
- Apoyo psicológico. No para «hacer cambiar de idea», sino para manejar el estrés, las relaciones, la salida del armario, la ansiedad y la depresión.
- Transición social: nombre, pronombres, ropa, documentos. A menudo es lo que más alivio produce y además es del todo reversible.
- Trabajo de voz y habla con un logopeda; para las mujeres trans tiene un peso especial, porque las hormonas no modifican la voz.
- Tratamiento hormonal: testosterona para masculinizar, estrógeno junto con la supresión de las hormonas propias para feminizar. Los cambios tardan meses; unos son reversibles y otros no.
- Cirugías: intervenciones sobre el tórax, histerectomía, orquiectomía, vaginoplastia, faloplastia, cirugía facial y de cuerdas vocales. No todo el mundo las hace ni las hace enseguida; los requisitos previos difieren entre centros, pero se suele pedir que las enfermedades crónicas estén estables y que se abandone el tabaco.
- El bloqueo de la pubertad en adolescentes es el terreno más discutido. Hay pocos datos sobre su seguridad y su eficacia a largo plazo, y cada país resuelve la cuestión de distinta manera: en unos está disponible con indicaciones estrictas, en otros restringido o solo dentro de estudios. La decisión la toma un equipo, no un médico aislado.
Conviene recordar que el tratamiento hormonal no lo puede todo: la estatura, la anchura de los hombros, la forma de la pelvis y los rasgos óseos ya formados no cambian con él. Las expectativas se hablan antes, para no acabar decepcionado del propio tratamiento.
Aspectos que hay que cuidar aparte
El tratamiento hormonal suele ser de por vida, y con él aparecen varias cuestiones que se escapan con facilidad.
- Fertilidad. El uso prolongado de hormonas puede llevar a la esterilidad, incluso definitiva. La posibilidad de conservar óvulos o esperma se habla antes de empezar el tratamiento, no después.
- Anticoncepción. El tratamiento hormonal no es un método anticonceptivo. Si se conservan los órganos correspondientes y hay relaciones, el embarazo es posible.
- Controles. Hacen falta análisis periódicos: niveles hormonales, hemograma, pruebas de función hepática, lípidos. Entre los riesgos conocidos están los trombos, el aumento de glóbulos rojos, la alteración de los lípidos, la ganancia de peso, el acné y la caída del cabello.
- Nada de hormonas compradas por internet. Productos sin receta y sin control significan dosis desconocidas, ausencia de análisis y un riesgo real de trombosis. Es un caso en que automedicarse es más peligroso que esperar.
- Cribados según los órganos, no según los papeles. Tras cambiar el registro documental, las citaciones para pruebas preventivas pueden dejar de llegar. Si conserva cuello uterino, tejido mamario o próstata, el cribado de esos órganos le sigue correspondiendo: dígaselo a su médico de cabecera.
- Avise al dentista y al oftalmólogo de que sigue tratamiento hormonal, porque puede influir en lo que le hagan.
Consulta en línea
La consulta a distancia sirve sobre todo porque ofrece un sitio tranquilo para la primera conversación. A mucha gente le resulta más fácil empezar desde casa que en una consulta, y en ese rato se puede aclarar a qué especialista acudir, cómo está organizado el camino en su país, qué documentos harán falta y qué esperar del primer encuentro con el servicio. El médico ayudará a separar lo que tiene que ver con la disforia de lo que necesita tratamiento propio: una depresión o un trastorno de ansiedad no se van solos con la transición. En línea es cómodo llevar también el seguimiento de un tratamiento hormonal ya iniciado, comentando análisis, efectos adversos, plazos y las cuestiones de fertilidad y anticoncepción. Es asimismo un buen formato para hablar con los padres de un adolescente y para preparar preguntas al endocrinólogo o al cirujano. Lo único que no debe tratarse por mensajes son las ideas suicidas agudas. Si alguien está tan mal ahora mismo que piensa en morir, necesita atención presencial inmediata.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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