Dermatitis de contacto
La dermatitis de contacto es una inflamación de la piel justo donde esta ha tocado una determinada sustancia.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Dermatitis de contacto
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: SOLUCION/SUSPENSION GOTAS ORALES, 10 mg cetirizina dihidrocloruroPrincipio activo: CetirizinaFabricante: Retrain, S.A.U.Requiere recetaForma farmacéutica: LIQUIDO USO TOPICO, 0,1 % p/p betametasonaPrincipio activo: betametasonaFabricante: Industrial Farmaceutica Cantabria S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 10 mg cetirizina dihidrocloruroPrincipio activo: CetirizinaFabricante: Retrain, S.A.U.Requiere receta
La dermatitis de contacto es una inflamación de la piel justo donde esta ha tocado una determinada sustancia. Se incluye dentro de los eccemas, el grupo de trastornos en los que la piel se reseca, pica y pierde su barrera protectora. Lo característico aquí es que existe un culpable externo concreto: mientras siga cerca, la piel no se calmará, y cuando el contacto cesa suele recuperarse sola. Por eso el trabajo principal no son solo las cremas, sino averiguar qué es lo que irrita.
Qué aspecto tiene y qué se nota
La piel se vuelve seca, se descama, se agrieta y pica. En pieles claras las placas se ven rojas; en pieles morenas y oscuras aparecen de color marrón intenso, violáceo o grisáceo, y por eso la inflamación en piel oscura se detecta a menudo más tarde de lo debido. Cuando la reacción es intensa salen vesículas, a veces con líquido transparente, y zonas que supuran.
Puede afectar a cualquier parte del cuerpo, pero lo más frecuente son las manos y la cara, que son las que más contacto tienen con el exterior. Los bordes de la lesión suelen ser una pista: la franja bajo la correa del reloj, un anillo, la marca del elástico de un guante o una mancha exactamente donde se aplicó una crema señalan la causa casi por sí solas.
La reacción rara vez es inmediata. Entre el contacto y la aparición de las lesiones suelen pasar de unas horas a dos días, y a veces más. Ese retraso despista: uno busca al culpable entre lo que hizo ayer, cuando en realidad estaba en lo de anteayer.
Irritante o alérgeno
Detrás de la dermatitis de contacto hay dos mecanismos distintos, y conviene diferenciarlos.
Irritación. La sustancia daña directamente la capa superficial de la piel. El sistema inmunitario no interviene y la reacción puede darle a cualquiera: solo depende de la intensidad y de la frecuencia del contacto. Un jabón corriente, si uno se lava las manos veinte veces al día, hace tanto daño como un encuentro puntual con algo cáustico. Es la forma más frecuente.
Alergia. El sistema inmunitario memoriza la sustancia y empieza a responder a ella. En el primer encuentro no ocurre nada: el organismo solo se sensibiliza. La reacción aparece en contactos posteriores, a veces tras años usando sin problema la misma crema o la misma joya. La alergia no la desarrolla todo el mundo y, por norma, se conserva de por vida.
Ambas formas pueden superponerse: una piel dañada por un irritante mantiene peor la barrera, y al alérgeno le resulta más fácil penetrar.
Los culpables más habituales
Irritan la piel sobre todo:
- jabones, champús, detergentes y productos de limpieza;
- el agua, en especial si es dura o muy clorada, y el simple lavado frecuente de manos;
- antisépticos y soluciones desinfectantes;
- disolventes, aceites industriales, ácidos y álcalis;
- cemento, polvo de obra, tierra;
- la savia de algunas plantas, como el ranúnculo, la lechetrezna o la cicuta gigante.
Provocan alergia:
- el níquel y el cobalto de la bisutería, hebillas, cierres y monturas de gafas;
- los perfumes y conservantes de la cosmética y de los productos del hogar;
- los tintes de pelo y los productos de uñas esculpidas y endurecedores;
- la goma y el látex: guantes, elásticos de la ropa, calzado;
- los tintes y resinas de los tejidos;
- los adhesivos, incluidos los epoxi;
- plantas como el crisantemo, la prímula, el tulipán, el narciso o el girasol;
- medicamentos que se aplican sobre la piel, entre ellos, por paradójico que parezca, las propias pomadas con corticoides y algunos antibióticos tópicos.
Empeoran los síntomas el calor y el sudor, el frío, el aire seco y el roce.
Cuando la causa está en el trabajo
Si las manos están limpias al volver de vacaciones y vuelven a inflamarse al terminar la primera semana de trabajo, la causa está casi seguro allí. La dermatitis de contacto profesional es habitual donde hay mucho trabajo en húmedo o contacto con productos químicos: peluquería y manicura, cocina, limpieza, sanidad, construcción, mecánica, agricultura, laboratorios e industria.
No es un asunto menor: una dermatitis profesional descuidada obliga a cambiar de oficio. Conviene comunicarlo pronto a la empresa, revisar la composición de los productos que se usan y elegir la protección adecuada, en lugar de aguantar años y ponerse crema los fines de semana.
Cómo se busca la causa
El médico llega al diagnóstico por el aspecto de la piel y por lo que usted le cuente: cuándo empezó, dónde exactamente, qué hay de nuevo en casa y en el trabajo, si en la familia hay eccema, asma o rinitis alérgica. Es útil fotografiar la composición de sus cosméticos, guantes y productos de limpieza y enseñarla en la consulta. Un diario ayuda tanto como las pruebas: durante unas semanas, anote dónde y cuándo brotó y qué lo precedió.
Cuando el culpable no es evidente o el tratamiento no funciona, el dermatólogo indica pruebas epicutáneas. En la espalda, o con menos frecuencia en los brazos, se pegan parches con una batería de alérgenos conocidos en cantidades mínimas. A los dos días se retiran y se valora la piel, y después se vuelve a mirar un par de días más tarde: la reacción alérgica necesita tiempo para manifestarse, y una lectura precoz suele pasarla por alto.
Tratamiento y cuidado diario
Lo primero y lo esencial es eliminar el contacto. Si la sustancia se identifica y se evita, la piel acaba aclarándose sola, y eso funciona mejor que cualquier pomada. Cuando evitarla del todo no es posible, ayudan los guantes (quitándolos de vez en cuando, porque el sudor irrita por sí mismo; debajo de los de goma van bien unos de algodón), cambiar el producto concreto por otro sin perfume ni conservantes, y lavar de inmediato con agua tibia la zona en cuanto la sustancia toque la piel.
Los emolientes, es decir las cremas hidratantes, son la base del cuidado. Se aplican a menudo, en cantidad y sin ahorrar: restauran la barrera e impiden que el irritante penetre. Las pomadas son las más grasas y las que mejor retienen el agua, las lociones son más ligeras y van mejor sobre zonas inflamadas, y las cremas quedan en medio. Se extienden sin frotar, siguiendo la dirección del vello, y siempre justo después de la ducha, con la piel aún húmeda; viene bien tener un envase aparte en el trabajo. Si con el tiempo un producto empieza a escocer, se cambia.
Los corticoides tópicos, las cremas y pomadas con cortisona, quitan la inflamación con rapidez cuando la piel duele y está hinchada. El médico ajusta la potencia a la zona: más suave en cara y cuello, más fuerte en palmas y plantas, donde la piel es gruesa. Se aplican en capa fina, normalmente una vez al día y en ciclos cortos, media hora después del emoliente. Un uso prolongado o excesivo adelgaza la piel, le cambia el color y provoca granos y aumento del vello, así que no se ponen «por si acaso».
En casos graves, con gran parte de la piel afectada, se pauta un ciclo corto de corticoides por vía oral. Es poco frecuente. Si tampoco así mejora, el dermatólogo valora fármacos que frenan la respuesta inmunitaria, fototerapia o alitretinoína en el eccema rebelde de manos; este último es del todo incompatible con el embarazo y exige anticoncepción segura.
No hay pruebas de que las plantas medicinales ni los suplementos alimenticios sirvan en la dermatitis de contacto, y algunos preparados vegetales se convierten ellos mismos en alérgenos.
Cuándo no hay que esperar
Llame de inmediato a los servicios de urgencia si tras el contacto con una sustancia, sobre todo con el látex, aparecen hinchazón de labios, lengua o garganta, dificultad para respirar, pitidos al respirar, mareo o habones por todo el cuerpo. Así se presenta una reacción alérgica grave, y se desarrolla en minutos.
Acuda al médico sin demora si en la piel afectada aparecen señales de infección añadida:
- el dolor aumenta y el enrojecimiento empieza a extenderse;
- de las grietas o las vesículas sale un líquido turbio y se forman costras amarillentas;
- hay fiebre, escalofríos y malestar general;
- brotan vesículas pequeñas, todas iguales, con una depresión central y mucho dolor: así se manifiesta una infección herpética sobre piel dañada, y requiere tratamiento sin demora.
Una cita no urgente está indicada si los síntomas persisten, vuelven o son intensos; si no se encuentra la causa; si la crema con corticoide no ha ayudado en unos días; o si la dermatitis está ligada al trabajo.
Consulta en línea
La dermatitis de contacto se presta bien a resolverse a distancia, porque la mitad de la respuesta no está en la exploración, sino en la conversación. El médico necesita fotografías de la piel con luz de día, la historia de cómo aparecieron las lesiones y una lista detallada de con qué se lava, qué se aplica y con qué trabaja. Con esos datos suele poder reducir la lista de sospechosos a unas pocas sustancias.
En la videoconsulta le explicará cómo usar el emoliente y la crema con corticoide, cuánto tiempo esperar hasta ver efecto y qué evitar. También le dirá cuándo hacen falta pruebas epicutáneas y una revisión presencial con el dermatólogo, y ese es el segundo sentido de la consulta: no alargar meses la automedicación. Ante los signos de una reacción alérgica grave no hay que esperar a ninguna cita: se necesita atención urgente.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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