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Medicamentos comúnmente prescritos para Dedo en gatillo (tenosinovitis estenosante)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Reckitt Benckiser Healthcare S.A.No requiere recetaForma farmacéutica: GEL, 1%Principio activo: DiclofenacoFabricante: Kern Pharma S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 400 mgPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Laboratorios Normon S.A.No requiere receta
El dedo en gatillo es un problema en el que un dedo flexionado no se estira con suavidad, sino de golpe, con un chasquido perceptible y a menudo doloroso. A veces se queda un par de segundos atrapado en flexión y solo se consigue estirarlo con la otra mano. La causa no está en la articulación, como suele pensarse, sino en el tendón flexor y en el canal estrecho por el que se desliza. Es una afección benigna, bastante frecuente y que responde bien al tratamiento, aunque desde luego no siempre se resuelve sola.
Cómo se manifiesta
No suele empezar por el chasquido, sino por dolor y un endurecimiento en la base del dedo, en la cara palmar, justo donde el dedo se une a la palma. La zona duele al presionarla y con frecuencia se palpa bajo la piel un nódulo firme del tamaño de un guisante que se desplaza junto con el tendón al flexionar el dedo.
Después aparece la rigidez característica: el dedo se dobla con facilidad, pero se estira con retraso y con un chasquido. Es por la mañana cuando más se nota: tras la noche el dedo se queda especialmente pegado, y a lo largo del día, a medida que la mano se va soltando, los chasquidos se espacian. Los dedos afectados con más frecuencia son el pulgar, el anular y el corazón; pueden verse implicados varios dedos a la vez y ambas manos.
Si no se hace nada, el cuadro suele empeorar despacio: el chasquido se vuelve más doloroso y, en casos avanzados, el dedo acaba fijado en flexión de forma permanente y deja de estirarse del todo. Por eso el «ya se me pasará» funciona aquí peor de lo que parece.
Por qué se atasca el dedo
Los tendones flexores van desde los músculos del antebrazo hasta los huesos de los dedos por canales estrechos, sujetos al hueso por ligamentos en forma de anillo. En condiciones normales el tendón se desliza libremente dentro de ese canal, como un cable dentro de su funda.
En esta afección la vaina del tendón y la entrada del canal se engrosan, el canal se estrecha y sobre el propio tendón se forma un pequeño engrosamiento fusiforme, un nódulo. Mientras el dedo se flexiona, el nódulo pasa a través del anillo estrechado; al extenderlo se queda enganchado y solo vuelve a pasar de golpe. Ese momento es lo que se percibe como chasquido y, a veces, como un bloqueo pasajero.
Aquí la inflamación es más consecuencia del problema mecánico que su causa, de modo que los antiinflamatorios pueden calmar el dolor, pero no ensanchan el canal ni eliminan el atasco.
A quién le ocurre con más frecuencia
Casi nunca se puede señalar una causa exacta, pero sí se sabe en quién aparece con más frecuencia: en mujeres, en personas de más de cuarenta años y en quienes, por trabajo o afición, mantienen un agarre firme durante mucho tiempo, ya sean herramientas de taller o de jardín, tijeras, el volante, el mástil de una guitarra o turnos largos con la mano cerrada.
Merecen mención aparte la diabetes y las enfermedades del tiroides. En la diabetes el dedo en gatillo aparece varias veces más a menudo, con frecuencia en varios dedos y en ambas manos, y conviene saberlo de antemano por un motivo muy práctico: en las personas con diabetes las infiltraciones de corticoide funcionan peor y durante menos tiempo, y la probabilidad de acabar necesitando cirugía es mayor. Otro detalle: la infiltración puede elevar la glucemia durante unos días, así que en esos días conviene medirla más a menudo y avisar al médico de la diabetes antes del procedimiento. Con el hipotiroidismo la relación es la misma: el problema es más frecuente y responde peor mientras la propia función tiroidea no esté corregida.
Otras situaciones en las que aparece con más frecuencia son la artritis reumatoide, la gota, la amiloidosis, el síndrome del túnel carpiano, la enfermedad de Dupuytren y un traumatismo previo en la base del dedo o en la palma.
Qué puede hacer usted: reposo y férula
En los casos leves, cuando todo ha empezado hace poco y el chasquido aún no es constante, suelen bastar medidas sencillas. La principal es retirar la carga que lo provoca: dejar durante unas semanas ese gesto concreto que lo desencadenó, sea el uso diario de una herramienta, cargar una bolsa pesada con los dedos doblados o los ejercicios de fuerza con agarre intenso. No hace falta inmovilizarse por completo, y además es contraproducente; se trata de una carga concreta.
Lo segundo que ayuda de verdad es una férula nocturna. Una pequeña férula mantiene el dedo estirado mientras se duerme y evita el bloqueo matutino, que es justo lo que más lleva a la gente a la consulta. Suele usarse durante varias semanas; de día el dedo se mueve con normalidad, añadiendo ejercicios suaves de flexión y extensión.
Los antiinflamatorios no esteroideos pueden reducir el dolor, pero no actúan sobre el mecanismo, así que no conviene contar con ellos como tratamiento. El calor, los masajes en la base del dedo y las fricciones no quitan el chasquido; y forzar el dedo para «desentumecerlo», estirándolo bruscamente a tirones, irrita todavía más el tendón, de modo que eso no debe hacerse.
Infiltración y cirugía
Si el reposo y la férula no han servido o el cuadro ya está establecido, el siguiente paso es una infiltración de corticoide en la vaina del tendón. El médico introduce una pequeña cantidad de fármaco justo en el canal, en la base del dedo. El efecto no es inmediato: a veces se nota en unos días, más a menudo a las dos o tres semanas. Esta infiltración ayuda a la mayoría de las personas y en muchos casos una sola basta durante mucho tiempo. Si los síntomas vuelven, a veces se repite, pero la segunda suele ser menos eficaz que la primera y no se repiten indefinidamente. Los riesgos son escasos: lo habitual es dolor los primeros días; con menos frecuencia, aclaramiento o adelgazamiento de la piel en el punto de punción; y muy rara vez, infección.
Cuando las infiltraciones no han funcionado, su efecto dura cada vez menos o el dedo ya está fijado, se propone una intervención pequeña: la sección de ese anillo estrechado, tras la cual el tendón vuelve a deslizarse con libertad. Se hace de forma ambulatoria, con anestesia local y en pocos minutos; se permite mover el dedo enseguida, el apósito se retira a los pocos días y la vida normal se retoma en un par de semanas. Para el trabajo físico pesado hace falta más tiempo, en general un mes. El resultado es duradero y es raro que el mismo dedo vuelva a bloquearse. Como toda cirugía, tiene riesgos: cicatriz dolorosa, rigidez transitoria, infección y, muy rara vez, lesión de un nervio pequeño. En la artritis reumatoide el planteamiento se decide aparte, porque la sección habitual del ligamento no siempre es adecuada.
Cuándo no es un dedo en gatillo y cuándo no se puede esperar
Hay otros problemas que dan molestias parecidas y que se tratan de otra manera:
- enfermedad de Dupuytren: el dedo se va tirando hacia la palma por una banda dura que se palpa bajo la piel; no hay chasquido ni tirón, el dedo simplemente deja de estirarse del todo y muchas veces no duele;
- tenosinovitis de De Quervain: dolor en el borde de la muñeca, en la base del pulgar, que aumenta al desviar la mano, sin bloqueos del dedo;
- artrosis o artritis de las articulaciones del dedo: dolor y rigidez en la propia articulación, con hinchazón de toda ella, y no un nódulo en la base del dedo en la palma.
No aplace la consulta y acuda al médico el mismo día si:
- el dedo se ha quedado bloqueado en flexión y no se estira en absoluto, ni siquiera ayudándose con la otra mano;
- aparecen enrojecimiento, hinchazón marcada, un rojo que asciende por el dedo o la mano, o fiebre: así puede manifestarse una infección alrededor del tendón, y eso exige atención urgente y no observación;
- todo comenzó tras un traumatismo, un corte o una mordedura, sobre todo si el dedo no se estira o lo hace de forma incompleta;
- aparecen entumecimiento, palidez o frialdad del dedo.
Consulta en línea
El dedo en gatillo es un tema que se presta bien a resolverse a distancia. El diagnóstico se basa en lo que cuenta la persona y en una exploración sencilla: por lo general no hacen falta radiografías ni análisis. En una consulta en línea el médico preguntará cómo se comporta exactamente el dedo, separará el dedo en gatillo de la enfermedad de Dupuytren y de la de De Quervain, le indicará qué férula necesita y cómo usarla, y le ayudará a valorar si ha llegado el momento de plantear una infiltración o ya la cirugía.
Vale la pena contactar también si tiene diabetes o hipotiroidismo: en ese caso conviene comprobar de paso hasta qué punto están controlados, porque de ello depende directamente cómo funcionará el tratamiento. Si por la descripción el cuadro no encaja con un dedo en gatillo corriente o existe alguna de las señales de alarma anteriores, el médico se lo dirá con claridad y le derivará a una visita presencial.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
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