Costillas rotas o magulladas
Las costillas se rompen por cosas de lo más cotidianas: una caída de lado, un golpe contra el volante, el borde de la bañera o el marco de una puerta, y a…
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- Contusión, fisura o fractura: la diferencia importa menos de lo que parece
- Cómo se nota habitualmente
- Cuándo hace falta una ambulancia y no paciencia
- ¿Merece la pena hacer una radiografía?
- Los primeros días: calmar el dolor es tratamiento, no un capricho
- Respirar hondo es lo más útil que está en su mano
- Cuando una costilla se rompe por casi nada
- Cuánto tarda en curar y cuándo volver al esfuerzo
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Costillas rotas o magulladas
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 gPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Laboratorio Stada S.L.No requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 1 g paracetamolPrincipio activo: ParacetamolFabricante: Italfarmaco S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 40 mg/mlPrincipio activo: IbuprofenoFabricante: Kern Pharma S.L.Requiere receta
Las costillas se rompen por cosas de lo más cotidianas: una caída de lado, un golpe contra el volante, el borde de la bañera o el marco de una puerta, y a partir de los sesenta a veces basta con caerse desde la propia altura. Esta fractura se diferencia de cualquier otra en un detalle: la costilla no se puede inmovilizar. Se mueve con cada inspiración, unas veinte mil veces al día, y ningún yeso lo impide. Por eso toda la atención no se dirige a fijar el hueso, sino a conseguir que a la persona no le duela tanto respirar.
Contusión, fisura o fractura: la diferencia importa menos de lo que parece
Al tacto y por las sensaciones, los tres estados apenas se distinguen, y el tratamiento es el mismo. La costilla suelda sola porque la sujetan los músculos y las costillas vecinas, y normalmente no hace falta intervenir en ese proceso.
Lo que cuenta no es la línea del hueso, sino otras dos preguntas: si se ha dañado algo de lo que hay debajo de las costillas y si la persona puede respirar hondo. A eso responde el médico durante la exploración, y no a si está roto o solo magullado.
Cómo se nota habitualmente
- el dolor se concentra en un punto que se puede señalar con el dedo, y al presionar ahí se dispara;
- respirar hondo, toser, estornudar, reírse y darse la vuelta en la cama son los momentos peores;
- la piel del golpe se hincha y en un día o dos aparece un hematoma que a veces baja por el costado;
- en las fracturas suele oírse o sentirse un crujido en el momento del accidente;
- uno respira de forma corta y superficial: el cuerpo huye solo del dolor.
El segundo día el dolor no suele ceder, sino que aumenta. Es la evolución normal: la inflamación crece hasta el tercer día aproximadamente.
Cuándo hace falta una ambulancia y no paciencia
Llame a los servicios de urgencia si tras un golpe en el pecho aparece cualquiera de estas cosas:
- falta de aire que va a más, respiración rápida y superficial, ahogo incluso en reposo;
- dolor torácico que no cede y aumenta hora tras hora;
- tos con sangre o con espuma rosada;
- dolor abdominal, sobre todo bajo las costillas derechas o izquierdas, y también dolor que sube hasta el hombro: así avisan las lesiones del hígado y del bazo;
- una zona de la pared torácica que se hunde al inspirar en lugar de elevarse;
- palidez, sudor frío y pegajoso, mareo, desmayo, confusión;
- el traumatismo fue grave de por sí: un accidente de tráfico, una caída desde altura, un golpe a gran velocidad, un aplastamiento del tórax.
Todo esto significa que no solo sufrió la costilla. La sangre o el aire dentro de la cavidad torácica, la rotura del bazo o la contusión pulmonar avanzan en cuestión de horas, así que aquí no se cuenta por días. En ese estado no se conduce: pida que le lleven o llame a una ambulancia.
¿Merece la pena hacer una radiografía?
La radiografía de tórax convencional no ve ni mucho menos todas las fracturas costales: las fisuras finas y las roturas de la parte cartilaginosa se le escapan con frecuencia. Y, además, el resultado casi no cambia el tratamiento, porque una fractura confirmada y otra sin confirmar se manejan igual.
La imagen se pide por otro motivo: comprobar que no hay aire ni líquido en la cavidad pleural y que el pulmón está indemne. Por lo mismo, ante un traumatismo importante, varias costillas rotas o una enfermedad pulmonar previa, el médico puede indicar una tomografía computarizada, que responde a preguntas que la radiografía simple no puede resolver.
Los primeros días: calmar el dolor es tratamiento, no un capricho
Aquí el analgésico cumple una función claramente médica: mientras el pecho duele, la persona no puede llenar los pulmones, y de ahí vienen todos los problemas. Por eso los primeros días el fármaco se toma con horario fijo, sin esperar a que el dolor se haga insoportable.
- la base es el paracetamol, pautado de forma regular y por reloj;
- se le añade un antiinflamatorio no esteroideo en tanda corta, pero no a todo el mundo: con úlcera, enfermedad renal, insuficiencia cardíaca o edad avanzada, este grupo hay que consultarlo;
- si aun así el dolor impide respirar, el médico puede recetar algo más potente unos días o proponer un bloqueo anestésico de los nervios intercostales, que no es raro ni un último recurso;
- el frío aplicado sobre un paño, quince o veinte minutos varias veces al día, ayuda durante las primeras cuarenta y ocho o setenta y dos horas;
- las primeras noches se descansa mejor semiincorporado, con una almohada bajo el costado dolorido.
No hay que vendar el tórax con fuerza ni usar fajas compresivas. Antes se hacía, y después se comprobó que la venda impide que el pulmón se expanda y aumenta directamente el riesgo de neumonía.
Respirar hondo es lo más útil que está en su mano
La cadena con la que terminan casi todos los casos graves es esta: duele respirar, respiro poco, las bases pulmonares dejan de abrirse, las secreciones no se expulsan y al cuarto o quinto día empieza una neumonía. Quien acaba ingresado por una costilla rota lo hace casi siempre por eso, no por el hueso.
Romper esa cadena es sencillo, pero hay que hacerlo cada hora del día:
- diez respiraciones lentas y profundas, manteniendo el aire un par de segundos al final de cada inspiración;
- después, toser a propósito apretando un cojín o una manta doblada contra la zona dolorida: se soporta mucho mejor;
- levantarse y andar por casa en lugar de pasar el día tumbado; mover también los hombros;
- no fumar mientras dure la recuperación: el humo agrava la tos y dificulta la limpieza de los bronquios.
Esto es especialmente importante para los mayores de sesenta y cinco años, los fumadores, quienes tienen una enfermedad pulmonar crónica y quienes se han roto varias costillas a la vez: en ellos el riesgo de neumonía se multiplica.
Cuando una costilla se rompe por casi nada
Capítulo aparte merece la fractura que ocurre sin un traumatismo real: con un golpe de tos, con un abrazo, al girarse en la cama o tras un empujón leve. Un hueso sano no se rompe así, y en ese caso lo que hay que buscar no es tanto la costilla como el motivo de su fragilidad.
Lo más frecuente detrás de esto es la osteoporosis, y entonces la fractura es la primera señal que permite descubrir la enfermedad. Menos veces, pero con mucha más gravedad, la costilla la destruye un foco tumoral: una metástasis o un mieloma. Deben alertar el dolor óseo que ya existía antes de la fractura y empeoraba por la noche, la pérdida de peso sin explicación y varias fracturas de este tipo seguidas.
Cuente siempre al médico si la costilla se rompió con un impacto leve, y también si toma corticoides desde hace tiempo, si su menopausia fue temprana o si ya ha tenido fracturas parecidas. Eso cambia el alcance del estudio.
Cuánto tarda en curar y cuándo volver al esfuerzo
El dolor principal cede en tres a seis semanas. El dolor residual, el de los movimientos bruscos, los estornudos o dormir del lado afectado, puede durar dos o tres meses, y eso todavía no significa que algo haya ido mal: a esas alturas el hueso ya es sólido y lo que duele son los tejidos de alrededor.
La vuelta a la actividad se guía por las sensaciones: caminar suave desde los primeros días, el trabajo habitual en cuanto el dolor lo permita, levantar pesos y hacer deporte de contacto por lo general no antes de las seis semanas. La referencia es simple: si un movimiento provoca dolor agudo, es pronto.
Conviene volver a consultar si a las dos o tres semanas el dolor no ha empezado a bajar, si aparece fiebre, si surge tos con expectoración espesa o si cuesta respirar con un esfuerzo que antes se hacía sin problema.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico repasa cómo ocurrió el golpe y qué molestias tiene, ayuda a separar una contusión corriente de una situación que exige exploración presencial y radiografía, ajusta la pauta analgésica teniendo en cuenta sus enfermedades crónicas y el resto de su medicación, le enseña a hacer bien los ejercicios respiratorios y le explica qué señales de los próximos días indican que ya no se puede esperar.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Costillas rotas o magulladas
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