Cólera
El cólera es una infección intestinal en la que se pierde líquido más deprisa que con cualquier otra diarrea.
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Medicamentos comúnmente prescritos para Cólera
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500 mgPrincipio activo: AzitromicinaFabricante: Teva Pharma S.L.U.Requiere recetaForma farmacéutica: COMPRIMIDO, 500 mgPrincipio activo: AzitromicinaFabricante: Arafarma Group S.A.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLUCIÓN/SUSPENSIÓN ORAL, 60 mlPrincipio activo: DoxiciclinaFabricante: Hospira Invicta S.A.Requiere receta
El cólera es una infección intestinal en la que se pierde líquido más deprisa que con cualquier otra diarrea. La culpable es la bacteria Vibrio cholerae: al llegar al intestino delgado libera una toxina que obliga a las células a bombear agua y sales hacia la luz intestinal. La mucosa no se destruye, no hay sangre en las heces y la fiebre suele estar ausente; el cuerpo simplemente se seca por dentro a gran velocidad. De ahí la particularidad que define la enfermedad: no mata la infección en sí, sino la deshidratación, y esa misma particularidad la convierte en una de las pocas infecciones mortales que en la mayoría de los casos se detiene bebiendo correctamente. En Europa el cólera no circula y los casos importados son excepcionales, pero a quien viaja a una zona con brote le conviene entender cómo funciona.
Cómo entra la bacteria en el organismo
El contagio ocurre por la boca, con agua o alimentos contaminados por las heces de un enfermo. La vía clásica es el agua de bebida procedente de una fuente adonde llegan aguas residuales. Con menos frecuencia intervienen los moluscos y el pescado crudos o poco cocinados de aguas costeras contaminadas, las verduras y hortalizas lavadas con esa agua, el hielo hecho con ella o la comida preparada que alguien ha tocado con las manos sucias. En el trato normal el cólera no se transmite: hablar, dar la mano o compartir un transporte con un enfermo no supone riesgo.
Para enfermar hay que tragar muchas bacterias, porque el jugo gástrico destruye la mayor parte. Por eso el riesgo es mayor en quienes tienen la acidez reducida: personas que toman inhibidores de la bomba de protones durante mucho tiempo, operadas del estómago o niños pequeños. También se ha observado que la enfermedad es más grave en las personas del grupo sanguíneo O, aunque contagiarse puede cualquiera.
Los brotes casi siempre se asocian a lugares con el abastecimiento de agua roto: campos de refugiados, zonas afectadas por inundaciones o terremotos, barrios densamente poblados sin saneamiento. Un turista alojado en un hotel con agua embotellada corre un riesgo incomparablemente menor que un cooperante que trabaja en esa misma ciudad.
Cómo empieza la enfermedad
Desde el contagio hasta los primeros signos pasan de unas horas a cinco días, normalmente dos o tres. Un detalle importante: la mayoría de los infectados no nota nada o pasa una diarrea leve indistinguible de cualquier otra. La forma grave aparece en alrededor de una de cada diez personas, pero es la que ha dado fama a la enfermedad.
La diarrea del cólera es indolora y muy abundante. Las heces pierden pronto su aspecto habitual y se vuelven blanquecinas y turbias, con grumos; se comparan con el agua de lavar el arroz. No hay retortijones ni cólicos, y a veces la persona sigue pensando que solo se ha destemplado. Con frecuencia se añaden vómitos sin náusea previa. Un adulto en pleno cuadro puede perder hasta un litro de líquido por hora, así que la deshidratación no avanza en un día, sino en horas: boca seca, ojos hundidos, piel que pierde elasticidad, calambres en las pantorrillas, orina oscura que luego desaparece, tensión baja y una debilidad que llega al desvanecimiento.
Cuándo se necesita ayuda inmediata
Aquí lo peligroso es la velocidad. Sin tratamiento, un cólera grave puede matar en pocas horas; con reposición de líquidos a tiempo fallece menos de una persona de cada cien. La diferencia entre ambos desenlaces se mide en horas, no en días.
Llame a urgencias si en usted o en alguien cercano observa:
- diarrea acuosa abundante que no cesa, sobre todo junto con vómitos;
- imposibilidad de retener lo que se bebe;
- ausencia de orina durante más de ocho horas o, en un niño, un pañal seco medio día;
- ojos hundidos y, en un lactante, fontanela hundida y llanto sin lágrimas;
- piel fría y húmeda, pulso rápido y débil, mareo al intentar levantarse;
- confusión o somnolencia de la que cuesta sacar a la persona.
Diga siempre al personal sanitario que ha vuelto hace poco de un viaje y nombre el país, aunque hayan pasado varios días y ya haya estado en casa. Esa frase cambia por completo el rumbo del estudio.
Con qué se trata
La base del tratamiento es agua con sales y azúcar en la proporción exacta, es decir, una solución de rehidratación oral de farmacia. El agua sola, el té o los refrescos azucarados no sirven: no devuelven el sodio y el potasio perdidos, y las bebidas dulces incluso pueden empeorar la diarrea. Hay que beber después de cada deposición líquida, a sorbos pequeños y de forma continua, no solo cuando apetece; si hay vómitos, poco y muy a menudo.
Si la persona ya no puede beber o ha perdido demasiado, el líquido y las sales se administran por vena. Eso se hace en el hospital y, en la forma grave, es el suero lo que salva. Los antibióticos tienen un papel de apoyo: acortan la diarrea y el tiempo durante el cual la persona contagia, pero no sustituyen a la bebida. Suelen emplearse fármacos de los grupos de las tetraciclinas, los macrólidos o las fluoroquinolonas, y la elección depende de la edad, del embarazo y de las resistencias predominantes en la región. A los niños se les añade zinc, que también acorta el cuadro.
Lo que no conviene hacer es tomar fármacos que frenan el movimiento intestinal, como la loperamida. No resuelven el problema principal, la pérdida de líquido, y en cambio retienen la toxina dentro. Comer se puede y se debe en cuanto vuelva el apetito, y la lactancia materna no se interrumpe.
Cómo no traerse el cólera de un viaje
Todo se reduce a lo que llega a la boca. En zonas donde hay cólera:
- beba solo agua embotellada con el precinto intacto, hervida o desinfectada, y úsela también para lavarse los dientes;
- renuncie al hielo en las bebidas: rara vez se prepara con agua segura;
- coma platos calientes y recién hechos, y elija fruta que pueda pelar usted mismo;
- evite los moluscos crudos, las ostras y el pescado poco curado;
- lávese las manos con agua y jabón antes de comer y después del baño; si no hay agua, use un desinfectante con alcohol.
Existe una vacuna contra el cólera y no se pincha, se bebe. La mayoría de los viajeros no la necesita: una estancia normal en una ciudad o en la costa apenas supone riesgo. Tiene sentido plantearla si va a trabajar en el foco de un brote, si participa en una misión humanitaria o si su ruta pasa por lugares remotos sin acceso a atención sanitaria. En adultos la pauta son dos dosis separadas de una a seis semanas y en los niños pequeños son tres; hay que terminarla al menos una semana antes de salir. La protección es parcial y dura un tiempo limitado, de modo que la vacuna no exime de tener cuidado con el agua y la comida.
Consulta en línea
Antes del viaje, el médico en línea le ayuda a valorar con realismo el riesgo de su itinerario, le dirá si merece la pena hablar de vacunación y le indicará qué llevar en el botiquín, empezando por las sales de rehidratación, más difíciles de conseguir fuera que en casa. Si la diarrea ya ha comenzado, repasará con usted a qué se parece el cuadro, le ayudará a calcular cuánto debe beber y le nombrará los signos ante los cuales hay que ir al hospital de inmediato en lugar de esperar a la mañana siguiente.
El formato en línea sirve para valorar la situación, preparar el viaje y revisar los análisis a la vuelta. La deshidratación intensa solo se trata de forma presencial: un suero no se pone a través de una pantalla, y en ese caso la misión de la consulta es dirigirle cuanto antes al sitio donde pueden ayudarle.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.




