Candidiasis en hombres y mujeres (muguet)
La candidiasis es el crecimiento excesivo del hongo cándida allí donde ya vive: en la mucosa de la vagina, en la piel del glande, en los pliegues de la piel…
En esta página
- Un hongo que todos llevamos encima
- Qué aspecto tiene
- No es una enfermedad de transmisión sexual, pero al otro miembro de la pareja también le afecta
- Con qué se trata
- Si la candidiasis vuelve o no se cura, lo más probable es que no sea candidiasis
- Cuando detrás de la candidiasis está el azúcar en sangre
- Lo que no hay que hacer
- El embarazo y otras situaciones en las que no conviene tratarse solo
- Consulta en línea
Medicamentos comúnmente prescritos para Candidiasis en hombres y mujeres (muguet)
Solo con fines informativos. Consulta siempre a un médico antes de usar cualquier medicamento.
Forma farmacéutica: CAPSULA, 150 mg fluconazolPrincipio activo: FluconazolFabricante: Aristo Pharma Iberia S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: CAPSULA, 200 MGPrincipio activo: FluconazolFabricante: Dari Pharma S.L.Requiere recetaForma farmacéutica: SOLIDO USO TOPICO, gPrincipio activo: ClotrimazolFabricante: Bayer Hispania S.L.Requiere receta
La candidiasis es el crecimiento excesivo del hongo cándida allí donde ya vive: en la mucosa de la vagina, en la piel del glande, en los pliegues de la piel, en la boca. No es suciedad, ni dejadez, ni señal de una vida sexual desordenada: simplemente un habitante habitual del organismo ha tenido la ocasión de multiplicarse más de la cuenta. En sí misma la afección no es peligrosa, por muy molesta que resulte. Lo que de verdad importa es otra cosa: hay varias enfermedades distintas que se parecen muchísimo, se tratan de manera completamente diferente y son las que hacen perder más tiempo. De ellas se habla aquí en un apartado propio.
Un hongo que todos llevamos encima
La cándida es un habitante normal del cuerpo humano. Está en la boca, en el intestino, en la piel y, en muchas mujeres, en la vagina, y en condiciones normales no da señales de sí misma: la mantienen a raya las bacterias vecinas y las defensas de la propia mucosa. La candidiasis empieza cuando ese equilibrio se rompe y el hongo queda con vía libre.
Lo que más a menudo lo rompe:
- Una tanda de antibióticos: matan bacterias, también las útiles, y dejan sitio libre al hongo.
- El calor y la humedad: el bañador mojado, la ropa deportiva ajustada, los pliegues de piel que sudan.
- La piel irritada o dañada: después del afeitado, por el roce, por una higiene demasiado enérgica.
- El embarazo y los vaivenes hormonales, incluida la terapia hormonal.
- El azúcar alto en sangre cuando la diabetes está mal controlada.
- Las defensas debilitadas: corticoides, quimioterapia, VIH.
Muchas veces no se encuentra ninguna causa, y eso es normal. Un episodio aislado de candidiasis no dice nada sobre la salud en general ni obliga a buscar enfermedades ocultas.
Qué aspecto tiene
En las mujeres la candidiasis produce picor y escozor en la vulva y la vagina, a veces muy intensos, junto con un flujo blanco y espeso parecido al requesón o a la leche cortada. Normalmente no huele, y ese detalle es importante. La piel de alrededor se enrojece y se hincha, pueden aparecer pequeñas grietas y por su culpa duele orinar y mantener relaciones.
En los hombres el cuadro es distinto. El glande y la cara interna del prepucio se enrojecen, pican y arden, aparece una capa blanca de olor desagradable y la piel puede quedar seca y brillante. A veces el prepucio se hincha y cuesta más retraerlo. Esa inflamación se llama balanitis, y la cándida es solo una de sus causas.
La candidiasis también afecta a otras zonas: los pliegues de la ingle, debajo del pecho, las axilas, entre los dedos, las comisuras de los labios. Allí se ve como una mancha roja y húmeda de borde bien delimitado, con pequeñas lesiones satélite alrededor. En la piel morena y oscura el enrojecimiento se aprecia peor, pero la descamación y la hinchazón se notan igual.
También puede no dar ninguna molestia: el hongo aparece en una muestra y la persona se encuentra perfectamente. En esa situación no hay nada que tratar.
No es una enfermedad de transmisión sexual, pero al otro miembro de la pareja también le afecta
La candidiasis no se considera una infección de transmisión sexual. La padecen personas que nunca han mantenido relaciones, y no llega «de alguien», sino de la flora propia. Aun así, las relaciones pueden desencadenarla —por el roce, por el cambio de flora, por el látex o el lubricante— y, de vez en cuando, el hongo sí pasa de una persona a otra.
De ahí se sigue una conclusión práctica. Si su pareja tiene síntomas propios —picor, enrojecimiento, capa blanca—, hay que tratarse los dos a la vez; si no, se irán pasando el hongo el uno al otro sin fin. Si su pareja no tiene ninguna molestia, tratarla por si acaso no aporta nada.
Un detalle práctico más del que casi nunca se advierte: las cremas y los óvulos antifúngicos deterioran el látex. Un preservativo o un diafragma pueden romperse durante el tratamiento y el método anticonceptivo puede fallar. Mientras dure la tanda y unos días después hace falta otro método.
Con qué se trata
El tratamiento son los antifúngicos, y funcionan bien. Hay dos caminos, con una eficacia parecida, así que la elección suele depender de la comodidad.
- Tratamiento local: óvulos y comprimidos vaginales, cremas y pomadas para la piel. Las tandas van de un solo día a una semana, a veces más. Actúan justo donde está el problema, apenas se absorben y sirven para casi todo el mundo.
- Un comprimido o una cápsula por vía oral, normalmente en dosis única. Es cómodo, pero no vale durante el embarazo y no se combina con todos los medicamentos, así que conviene comentarlo con el médico de cabecera o con el farmacéutico.
El picor suele calmarse en un par de días y todo se resuelve en una o dos semanas. Si la piel está muy inflamada, el médico puede añadir unos días una pomada con corticoide suave: quita el picor mientras el antifúngico hace su trabajo.
Cuando ya ha tenido candidiasis antes, el diagnóstico está confirmado y el cuadro es exactamente el mismo, es razonable empezar con algo de la farmacia sin acudir a nadie. Pero esa regla tiene un límite: si tiene que recurrir a un antifúngico más de dos veces en seis meses, hay que dejar de tratarse a ciegas. A partir de ahí hacen falta una exploración y una muestra.
Si la candidiasis vuelve o no se cura, lo más probable es que no sea candidiasis
Esta es la idea central de toda la página. La candidiasis de verdad responde deprisa al tratamiento. Cuando una «candidiasis» reaparece una y otra vez o no cede con ninguna tanda, la explicación más probable es que el diagnóstico estaba mal desde el principio, hecho casi siempre en casa a partir del picor y el flujo. Estas son las afecciones que se hacen pasar por ella:
- La vaginosis bacteriana: un desplazamiento de la flora, no un hongo. El flujo es líquido y grisáceo, con un olor a pescado muy característico, y a menudo no hay picor. Se trata con antibióticos, y los antifúngicos no le hacen nada.
- La tricomoniasis: esta sí es una infección de transmisión sexual auténtica. Flujo abundante, espumoso y amarillo verdoso, con escozor. Se tratan los dos miembros de la pareja, y se tratan con un antibiótico.
- La irritación y la dermatitis de contacto: por compresas y salvaslip perfumados, toallitas húmedas, geles íntimos, detergente de la ropa y, en los hombres, por el jabón mal aclarado bajo el prepucio. Hay picor pero no hay flujo, y todo se arregla al retirar al culpable.
- El liquen escleroso: picor obstinado, con una piel que se vuelve blanca, fina y brillante y se agrieta con facilidad. Necesita médico y tratamiento con una pomada de corticoide potente; sin él la anatomía cambia y aumenta el riesgo de cáncer de piel.
- El herpes genital: pesa más el dolor que el picor, y hay vesículas y llagas dolorosas.
- El eccema y la psoriasis en esta zona y, tras la menopausia, el adelgazamiento de la mucosa por falta de estrógenos, que produce sequedad y ardor.
- En los hombres, la balanitis no siempre es por hongos: aparece por jabón mal aclarado, por irritación y, no pocas veces, con una diabetes de fondo.
Ante unas molestias que reaparecen, el paso correcto no es una tercera tanda al azar, sino una exploración y una muestra. La candidiasis realmente recurrente también existe, y se trata con una pauta de mantenimiento de varios meses, pero el punto de partida sigue siendo asegurarse del diagnóstico.
Cuando detrás de la candidiasis está el azúcar en sangre
La diabetes merece un párrafo aparte, porque la relación funciona en los dos sentidos. Con el azúcar alto, la glucosa pasa a la orina y a las secreciones y alimenta al hongo, de modo que quienes tienen la diabetes mal controlada padecen candidiasis a menudo y les cuesta más quitársela.
Pero también ocurre al revés: una candidiasis que se repite resulta ser el primer signo visible de una diabetes que la persona todavía no conocía. En los hombres esto es especialmente típico: una balanitis persistente en un adulto es uno de los motivos reconocidos para comprobar el azúcar. La comprobación es sencilla: una glucemia y, si hace falta, una hemoglobina glicosilada.
Con más motivo si junto a la candidiasis han aparecido sed y boca seca, ganas de orinar frecuentes sobre todo por la noche, pérdida de peso sin explicación o cansancio continuo.
Lo que no hay que hacer
Buena parte de los casos que se eternizan no los mantiene el hongo, sino aquello con lo que la persona intenta combatirlo.
- No hacer duchas vaginales. Arrastran la flora protectora y hacen más probable el siguiente episodio, y si hay una infección pueden empujarla hacia arriba.
- No lavar la mucosa con jabón, gel de ducha, espuma de baño ni productos íntimos perfumados. Por fuera basta con agua tibia o un producto suave sin perfume; por dentro no hay que lavar nada.
- No probar remedios caseros: yogur, bicarbonato, ajo, aceites esenciales, ácido bórico. Ninguno está demostrado y todos irritan más la mucosa.
- No abandonar la tanda al segundo día, cuando se va el picor: un episodio mal tratado vuelve.
- No renunciar a la exploración y la muestra por vergüenza. Para un médico es una consulta de todos los días.
- No vivir con ropa interior sintética ajustada y salvaslip a diario, ni quedarse horas con el bañador mojado. La ropa interior de algodón y mantener la zona seca son lo más sencillo que de verdad ayuda.
El embarazo y otras situaciones en las que no conviene tratarse solo
Durante el embarazo la candidiasis es frecuente y por sí misma no amenaza al bebé. Pero aquí el tratamiento es distinto: no se suelen usar comprimidos por vía oral, la pauta la elige el médico y suele consistir en tratamiento local durante una tanda más larga. Comprar un antifúngico por su cuenta estando embarazada no es el camino.
Hay otras situaciones que piden médico y no farmacia:
- Estas molestias aparecen por primera vez en la vida: el diagnóstico debe confirmarse al menos una vez.
- Las molestias son de un niño o un adolescente.
- La candidiasis aparece con una diabetes, con corticoides, con quimioterapia o con las defensas bajas.
- Vuelve más de tres o cuatro veces al año, o no se ha curado después de una tanda de tratamiento.
- Hay riesgo de infección de transmisión sexual: pareja nueva, relaciones sin protección, síntomas en la pareja.
Hay que buscar ayuda el mismo día si aparecen signos que no pertenecen a la candidiasis: fiebre y escalofríos, dolor en la parte baja del vientre, flujo con sangre o con pus, llagas, erupción por el cuerpo y, en los hombres, una hinchazón marcada del glande o un prepucio que se ha retraído y no vuelve a su sitio. Esto último es un prepucio atrapado y no admite espera.
Consulta en línea
La candidiasis es justo de esas cosas que la gente se trata sola durante meses, precisamente porque llevarla a algún sitio da apuro. Hablar con un médico en línea quita esa barrera, y aquí las preguntas por sí solas dan muchísima información.
En la consulta el médico repasará qué está ocurriendo de verdad: cómo es el picor, qué aspecto y qué olor tiene el flujo, si guarda relación con el ciclo, con unos antibióticos, con una pareja nueva o con un cambio de productos de higiene. Le dirá si sirve algo de la farmacia o si hace falta una muestra, le explicará qué hacer con los episodios repetidos, le ayudará a planificar la comprobación del azúcar y a decidir qué se puede usar durante el embarazo.
Lo que la consulta en línea no sustituye: la exploración y la toma de muestra cuando las molestias aparecen por primera vez o vuelven una y otra vez y, si hay hinchazón, fiebre o dolor intenso, la atención presencial el mismo día.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Médicos online para Candidiasis en hombres y mujeres (muguet)
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