Callos y durezas
Los callos y las durezas son engrosamientos de la piel que se forman donde hay presión o roce mantenidos. No son una enfermedad: son un mecanismo de protección.
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Los callos y las durezas son engrosamientos de la piel que se forman donde hay presión o roce mantenidos. No son una enfermedad: son un mecanismo de protección. El problema es que, cuando la presión no desaparece, ese engrosamiento sigue creciendo hacia dentro y empieza a doler. Por eso la clave no está en limarlos, sino en quitar la causa: casi siempre, el calzado o la forma de apoyar el pie.
Diferencias
- dureza (callosidad): zona amplia de piel engrosada y amarillenta, sin bordes definidos, poco o nada dolorosa. Típica en la planta, el talón y las palmas;
- callo (heloma): pequeño, redondeado y bien delimitado, con un núcleo duro que se hunde en la piel. Duele al presionar, como si hubiera una piedra dentro;
- callo blando: entre los dedos, blanquecino y macerado por la humedad; suele salir entre el cuarto y el quinto dedo;
- callo fibroso: pequeño y superficial, frecuente en el talón.
Cómo distinguirlo de una verruga plantar
Se confunden constantemente y el tratamiento es completamente distinto.
- callo: duele al presionar hacia abajo; el dibujo de la piel atraviesa la lesión; al limarlo aparece un núcleo claro y homogéneo;
- verruga: duele más al pellizcarla por los lados que al presionarla; el dibujo de la piel se interrumpe; al limarla aparecen puntitos negros, que son capilares trombosados; suele haber varias.
Causas
- calzado estrecho, de punta fina o demasiado grande, en el que el pie se desliza;
- tacones altos, que trasladan la carga al antepié;
- caminar mucho o estar de pie muchas horas;
- andar descalzo con frecuencia;
- calcetines con costuras o no usar calcetines;
- alteraciones del pie: juanete, dedos en garra, pie plano o cavo, espolón;
- alteraciones de la marcha y diferencias en la longitud de las piernas;
- sobrepeso;
- piel seca;
- en las manos: herramientas, deporte, instrumentos musicales.
Cuándo acudir al médico
- tiene diabetes, neuropatía o problemas de circulación: en ese caso no se trate los callos usted mismo, ni con hojas ni con parches; acuda siempre a un profesional;
- el callo duele al andar y limita su actividad;
- se ha enrojecido, hinchado o supura;
- ha aparecido una úlcera debajo;
- los callos vuelven una y otra vez en el mismo sitio;
- no está seguro de si es un callo o una verruga;
- hay deformidad del pie o de los dedos;
- la lesión sangra o cambia de aspecto.
Qué puede hacer usted
- cambiar el calzado: es el 80 % de la solución. Horma ancha, tacón bajo, suela que amortigüe;
- remojar el pie en agua tibia 10 minutos y limar suavemente con una piedra pómez o una lima, un poco cada vez y sin buscar quitarlo todo de golpe;
- hidratar a diario con crema con urea al 10–25 %: ablanda el engrosamiento mucho mejor que limar;
- usar apósitos de descarga: anillos de fieltro o de silicona alrededor del callo, no encima;
- separadores de silicona para los callos entre los dedos;
- mantener secos los espacios interdigitales;
- plantillas o soportes si hay una alteración del apoyo;
- calcetines sin costuras.
Qué no hacer: cortar el callo con cuchillas, tijeras o corta callos; usar parches con ácido salicílico sin valoración, sobre todo si tiene diabetes, porque queman también la piel sana de alrededor; arrancar la piel; ir a un centro de estética con material no esterilizado.
Tratamiento profesional
- retirada del callo por un podólogo con material estéril: es rápido, no duele y el alivio es inmediato;
- preparados con urea o ácido salicílico en concentración adecuada, aplicados con protección de la piel sana;
- plantillas a medida tras un estudio del apoyo: es lo que evita que vuelva;
- tratamiento de la verruga si resulta ser eso;
- cirugía de la deformidad —juanete, dedo en garra— cuando el callo se debe a ella y no deja de reaparecer;
- curas específicas si se ha formado una úlcera.
Preguntas frecuentes
¿El callo tiene raíz? No tiene raíz como una planta. Tiene un núcleo de queratina que se retira; si la presión continúa, vuelve a formarse.
¿Se contagian? No. Las verrugas sí, los callos no.
¿Por qué vuelve siempre en el mismo punto? Porque ahí sigue la presión. Mientras no cambie el calzado o el apoyo, el callo seguirá formándose.
¿Puedo usar un cortacallos? No es recomendable: es fácil cortar de más y provocar una herida infectada.
¿Sirven los calcetines exfoliantes? Ablandan la piel superficial, pero no resuelven un callo con núcleo ni la causa.
Consulta en línea
En la consulta en línea el médico valora las fotografías, le ayuda a distinguir un callo de una verruga plantar —un error que hace fracasar el tratamiento—, le indica qué productos usar y cuáles evitar, valora el riesgo si tiene diabetes y le orienta sobre cuándo conviene un estudio del pie.
Este material es informativo y no sustituye la consulta médica.
Revisado médicamente por
Revisado el 1 ago 2026
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